El Ocio en la Vejez: Potencial y Desafíos para el Capital Humano Mayor

El envejecimiento de la población plantea desafíos y oportunidades significativas, especialmente en cómo se utiliza el tiempo libre. La forma en que los adultos mayores gestionan su ocio influye directamente en su bienestar, calidad de vida y, en última instancia, en el aprovechamiento de su valioso capital humano. Diversos estudios recientes arrojan luz sobre este comportamiento, sus barreras y el potencial que encierra.

El Tiempo Libre en la Tercera Edad: Una Perspectiva Chilena

Un reciente reporte del Observatorio del Envejecimiento UC-Confuturo, titulado “Uso del tiempo libre 60+: Abordaje del ocio, la recreación y cultura en población mayor”, analiza en detalle el comportamiento de los chilenos mayores de 60 años.

Uso del Tiempo y Factores Influyentes

Este estudio chileno constata que tanto la edad, como el género y la vida laboral, influyen en la cantidad de horas que se dedican al esparcimiento. En promedio, entre los 60 y 69 años, las personas declaran disponer de 4,4 horas diarias para ocio. Esta cifra aumenta a 8,2 horas promedio al día para los mayores de 90 años. Aquellos que aún permanecen activos laboralmente reducen a 3,2 horas su tiempo libre. Las mujeres sobre 80 años, por su parte, suelen tener hasta casi 1 hora promedio menos de ocio que sus pares hombres.

infografía sobre la distribución del tiempo libre en adultos mayores por edad y género

Sara Caro, académica y subdirectora de Pregrado de la Escuela de Trabajo Social UC, explica que las mujeres aún tienen un estigma muy fuerte sobre el ocio. Recalca que existe una educación donde se les ha dicho que deben asumir distintos roles, lo que lleva a internalizar la necesidad de hacer muchas cosas al mismo tiempo, como el hogar, los niños y el trabajo. Esta situación se aprecia también al evaluar los niveles de satisfacción con la vida social: casi el 70% de los hombres mayores de 60 años se siente satisfecho con su vida social, mientras que las mujeres llegan al 58,7%, plasmando una diferencia de más de 10 puntos porcentuales.

Predominio de Actividades Pasivas y sus Implicaciones

El reporte evidencia el predominio de recreación pasiva en todas las etapas de la vida de los chilenos, estableciendo que prefieren realizar actividades de este carácter. Ver televisión es la actividad más recurrente en este grupo etario, con casi el 95% de la población mayor utilizándola. Le sigue compartir con familiares y/o amigos (88%) y escuchar radio (66%). En orden de preferencias, les siguen la lectura con un 53% y el uso del computador con un 18%. Todas estas actividades son consideradas pasivas, ya que requieren bajo esfuerzo físico y mental, además de centrarse en el hogar.

Esta tendencia plantea un desafío, considerando que las mujeres tienen una mayor expectativa de vida y representan una proporción creciente de la población mayor de 80 años en el país. En este sentido, la recreación con foco en vinculación social puede ser un espacio a fortalecer desde las iniciativas locales.

Barreras para la Participación Activa

Si se trata de panoramas activos, el estudio de la UC señala que menos del 13% de las personas mayores practica deporte o actividad física. Casi el 11% asiste a celebraciones cívicas o religiosas, y alrededor de un 8% realiza algún juego o actividad fuera de casa como baile, canto, dibujo o clases de alguna índole.

infografía sobre las barreras de acceso a actividades para adultos mayores

Una situación similar ocurre en torno a los eventos culturales, donde la asistencia a conciertos apenas llega a un 12%, y menos del 8% vio una obra de teatro en el último año. Las razones citadas incluyen la falta de tiempo, de dinero y dificultades de movilidad. Además, un 6,7% declara no tener información al respecto, lo que entrega señales importantes para la oferta y comunicación dirigida a la población mayor.

Las principales barreras, según los participantes de grupos focales, son:

  • La disponibilidad de recursos económicos.
  • La distancia geográfica junto con la dificultad del uso del transporte público y el miedo ante posibles peligros en la vía pública.
  • Las responsabilidades del cuidado de un tercero, cuando existieran.
  • Los canales de acceso a información, que suelen ser en redes sociales, excluyendo a la población con menor manejo de herramientas tecnológicas.

El estudio demuestra que las actividades recreativas y culturales son esenciales para mantener buenos índices de bienestar y calidad de vida, a la vez que refuerzan el rol activo de la población mayor en la sociedad. Macarena Rojas, Directora del Observatorio del Envejecimiento UC-Confuturo, explica: “El desafío es comprender que el tiempo libre solo es satisfactorio si las personas mayores cuentan con opciones y oportunidades para desarrollar sus preferencias, y se reducen los estigmas vinculados al disfrute del tiempo libre en la vejez”. Además de ampliar la oferta, es importante crear programas de recreación que a las personas mayores les hagan sentido. La Organización Mundial de la Salud (OMS), mediante la revisión de experiencias internacionales y locales, ha generado ejemplos prácticos aplicables a la oferta de actividades recreativas y culturales adaptadas a la población mayor de 60 años.

El Rol de la Jubilación y la Reconfiguración del Tiempo

En la etapa de jubilación, se produce el cese laboral y, por ende, cambios en la participación en actividades que dan significado a la vida de la persona y en sus roles. Eduardo Gatica, académico de Terapia Ocupacional, explica que en la etapa de envejecimiento se producen progresivos cambios a nivel musculo-esquelético, metabólico, cognitivo, emocional, social y psicológico. Es fundamental entender que para un envejecimiento saludable, positivo, activo y exitoso se requiere una rutina equilibrada que contenga actividades laborales, de esparcimiento o tiempo libre, de ocio y descanso, de autocuidado y de participación social.

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Percepciones Post-Jubilación y la Búsqueda de Sentido

Investigaciones locales (1) refieren que las personas mayores tienen percepciones positivas y negativas en relación a sus rutinas y roles post-jubilación, influenciadas por el tiempo del que disponían antes versus el actual, lo que incide en la estructuración de sus rutinas. Estructurar el tiempo de forma independiente para realizar actividades significativas y de propio interés se asocia a mayor satisfacción personal, tranquilidad, participación social y una adaptación exitosa al proceso.

Es importante que las personas mayores después del proceso de jubilación logren organizar y utilizar su tiempo libre, ya que, como se cita (2): “El jubilado recibe el capital de su tiempo libre, pero si no sabe cómo invertirlo y mejorar su calidad de vida, se convierte en una carga, más que en una oportunidad”. Se observa que, a diferencia de generaciones anteriores, más personas mayores en la actualidad presentan capacidades para seguir activas y con interés en ampliar sus posibilidades de desarrollo personal y comunitario.

Hacer un horario puede permitir visualizar de mejor manera la disponibilidad de tiempo. Si usted o una persona mayor cercana tiene dificultades para encontrar o desempeñar actividades nuevas o previas, un terapeuta ocupacional puede apoyar de forma efectiva en la exploración de nuevas actividades y cooperar en la estructuración de rutinas significativas.

Desafío de la Falta de "Cultura de Ocio"

En el contexto español, un estudio de 2007 (1) revela que la falta de una "cultura de ocio" es un desafío importante para los adultos mayores, haciendo que muchos no tengan habilidades desarrolladas para afrontar la nueva situación de tiempo libre. Factores como el bajo nivel educativo y cultural, junto con un bajo poder adquisitivo, influyen significativamente. Esto resalta la frase: “La capacidad de emplear con sentido el propio ocio es el grado supremo de la cultura personal”. El tiempo libre debería ser una herramienta para la autorrealización, utilizado provechosamente y con un impacto positivo en la calidad de vida.

Al aumentar la esperanza de vida, surge la necesidad de proyectar y definir cómo se utilizarán los "años de gracia" adicionales. Para aquellos que aún trabajan, el tiempo disponible se reduce, lo que podría tener un impacto negativo en la salud. En Chile, el 16% de los adultos mayores de 70 años trabaja, y el 40% de aquellos entre 65 y 69 años.

Tipología de Actividades de Ocio en Adultos Mayores (Estudio Europeo 2007)

Un estudio realizado en España en 2007, que incluyó a personas "no activas" (no remuneradas, previsiblemente mayores de 65 años), identificó cinco bloques principales en los que los adultos mayores utilizan su tiempo, por orden de importancia:

  1. Actividades de trabajo doméstico y familiar.
  2. Trabajo voluntario y apoyo informal.
  3. Tiempo Libre.
  4. Trabajo profesional.
  5. Necesidades biológicas.

Dentro del bloque de Tiempo Libre, se incluyen actividades de expansión, diversión y consumo cultural, realizadas tanto en espacios públicos como privados.

Espectáculos, Diversiones y Relaciones Sociales

El 70,2% de los mayores de 65 años realiza alguna de estas actividades durante una media de 2:25 horas al día. Se observan diferencias entre hombres y mujeres: los hombres dedican más tiempo a la vida social, diversión y cultura, mientras que las mujeres emplean más tiempo en ocio pasivo como descansar, reflexionar o relajarse. Esta dinámica, donde los hombres son más propensos a actividades "hacia afuera" y las mujeres "hacia adentro", refuerza la idea de una falta de cultura de ocio que lleva a la inactividad, con consecuencias en el estado de ánimo, el cuerpo y la salud integral.

Dentro de las actividades sociales, el estudio destaca la asistencia a centros comerciales como principal actividad cultural, seguida por el turismo y los paseos al campo. La asistencia a cine, museos y conferencias se da en niveles muy bajos, y aún más escasa es la participación en teatros, conciertos, bibliotecas y otros espectáculos. Hablar por teléfono es otra actividad social, más frecuente entre mujeres. También se dedica tiempo a visitar y recibir visitas, pasear acompañado, participar en charlas o comer fuera de casa. Los hombres son más propensos a actividades fuera del hogar, como asistir a clubes, peñas, juegos e ir al bar.

Deportes y Ocio Activo

La realización de ejercicio físico es una medida preventiva fundamental. El 52,8% de las personas mayores realiza algún tipo de deporte o actividad al aire libre con una media de 2:13 horas al día. La actividad física principal es pasear, mientras que la gimnasia y la natación se practican en menor medida. Pasear es un buen indicador del estado de ánimo y de la salud general. En cuanto a aficiones y juegos (de azar, de mesa, de salón), nuevamente surgen diferencias entre sexos, siendo los hombres quienes en mayor proporción y por más tiempo los practican, ayudando a la agilidad mental.

fotografía de adultos mayores realizando actividad física al aire libre

Medios de Comunicación y Actividades Formativas

Solo el 0,9% de las personas mayores de 65 años realiza algún tipo de actividad formativa, dedicándole una media de 2:19 horas al día. En cuanto al consumo de medios, el 92,2% de los mayores los utiliza, aunque por más tiempo (3:43 horas al día) que otros tramos de edad. El medio más consumido es la televisión (89,9%), seguido de la lectura (22,4%), y por último, la radio y la música (6,9%). El nivel socioeducativo es una variable clave en el consumo de televisión (a menor nivel, mayor consumo), ya que la televisión reduce la sensación de soledad y requiere un nivel de comprensión más bajo que otros medios. La lectura, influenciada por el nivel educativo, es más consumida por hombres que por mujeres.

Hacia un Envejecimiento Activo y con Propósito

La persona autónoma e independiente tendrá la posibilidad de estructurar por sí misma su rutina de acuerdo a sus intereses y valores, descansando cuando lo considere necesario o prudente. Es crucial equilibrar las actividades, evitar el agobio con responsabilidades y elegir libremente sin presiones. Para lograrlo, es importante fomentar la estimulación cognitiva, con actividades que les hagan pensar y que les motiven a título personal, lo cual puede ser un paso adelante en aumentar la autoestima en la tercera edad. También es fundamental realizar algún tipo de actividad física, no solo de motricidad gruesa sino también fina, que requiere precisión y coordinación entre ojos y manos.

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Reasignar el Ocio: De la Recreación a la Re-creación

A pesar de que objetivamente trabajamos menos horas que en el pasado, la sensación de ser “pobres de tiempo” persiste, lo que hace aún más relevante la capacidad de utilizar nuestro tiempo de manera útil. El problema real radica en cómo usar nuestra libertad una vez eliminadas las ataduras vinculadas a la etapa laboral activa. Si valoramos en exceso lo material, nos dedicaremos más a trabajar y generar activos económicos, prolongando así la sensación de falta de tiempo. A mayores niveles de renta, más alto es el coste del ocio, generando más presión.

Es fundamental replantearse qué es el ocio, más allá de ser solo "cosas divertidas". El aumento de la industria del ocio con fines puramente comerciales puede llevar a "embutir" el ocio en bloques de tiempo cada vez más cortos, alimentando la sensación de no tener tiempo suficiente. En un esquema donde la vida ya no se limita a tres etapas, debe haber espacio para el ocio a lo largo de toda la vida, no solo en la vejez. Esto exige tomar conciencia para reasignar el ocio, pasando de la mera recreación a la re-creación, dedicando tiempo al desarrollo de activos intangibles como la familia y los amigos, las competencias y los conocimientos, y la salud y la vitalidad. Esto necesariamente requiere desvincular el ocio del consumo. El ocio se ha privatizado y regularizado, y la clave estará en cambiar la forma en que se usa.

Estrategias para un Ocio Significativo

En lugar de consumir tiempo, es fundamental invertir en intangibles. El tiempo libre ofrece la oportunidad de desarrollarse completamente como individuos, tener un propósito y un sentido. Es esencial construir una agenda personalizada del ocio, basada en valores, gustos y necesidades individuales, y no regida únicamente por la oferta privatizada de entretenimiento. Visitas al campo, pequeños paseos adaptados y el uso de tecnología adaptada para el tiempo libre pueden ser ejemplos. Con la ayuda necesaria, navegar por internet puede suponer una fuente de estimulación cognitiva en la tercera edad, fomentando interacciones que de otro modo no serían posibles.

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