La flema, un tipo de mucosidad producida en los pulmones y las vías respiratorias inferiores, juega un papel crucial en la protección del sistema respiratorio. Su función principal es lubricar y filtrar, atrapando alérgenos, virus, polvo y otros desechos para luego eliminarlos del organismo. Sin embargo, cuando el cuerpo produce un exceso de esta sustancia, especialmente en el caso de flema blanca, puede ser indicio de diversas afecciones, las cuales revisten particular importancia en la población de adultos mayores.

¿Qué es la Flema y cómo se Produce?
El sistema respiratorio, desde la nariz hasta los pulmones, está recubierto por membranas mucosas que secretan continuamente una sustancia gelatinosa conocida como moco. Este moco está compuesto fundamentalmente por un 95% de agua, 3% de proteínas (incluyendo mucina y anticuerpos), 1% de sal y desechos celulares. Actúa como una barrera elástica y pegajosa que protege contra patógenos y facilita la convivencia con numerosos microbios.
El moco es impulsado desde las vías respiratorias más pequeñas por el movimiento de pequeños cilios presentes en las células del epitelio, ascendiendo por la tráquea hasta la faringe, donde normalmente se traga sin que seamos conscientes. Cuando se produce una cantidad excesiva de moco y este se expulsa, se denomina flema.
Aunque el cuerpo siempre está produciendo moco, una sobreproducción en la garganta o los pulmones puede ser el resultado de una enfermedad leve. No obstante, a veces, un exceso de flema puede ser un síntoma de una afección más grave, especialmente si su estructura o volumen se altera.
Causas Específicas de la Flema Blanca en Adultos Mayores
La flema blanca es una señal de congestión nasal o de las vías respiratorias. Cuando los tejidos se hinchan e inflaman, el paso del moco se ralentiza, volviéndose más espeso y turbio. En adultos mayores, este síntoma puede estar asociado a diversas condiciones:
Afecciones Médicas Comunes
- Congestión Nasal y Sinusitis: La congestión nasal provoca que los tejidos se hinchen e inflamen, ralentizando el paso del moco a través de las vías respiratorias, lo que lo hace más espeso y de color blanco. La sinusitis, una inflamación de los senos paranasales, también puede causar la formación de flema blanca, acompañada de tos, fiebre, sensación de presión en los oídos, cansancio y dolor de cabeza.
- Bronquitis: La inflamación del revestimiento de los bronquios puede producir flema incolora o blanca en su fase aguda. La bronquitis es más común en adultos y puede ser una preocupación significativa en personas mayores debido a la posible reducción de la capacidad pulmonar o condiciones de salud preexistentes. Una bronquitis mal curada puede cronificarse y evolucionar a enfermedades pulmonares obstructivas crónicas (EPOC).
- Asma: Esta inflamación crónica en los pulmones puede generar la producción de flema blanca, especialmente durante episodios de dificultad respiratoria.
- Reflujo Gastroesofágico: El ascenso de ácido estomacal hacia el esófago o la boca puede irritar los bronquios y los pulmones, provocando flema e incluso complicaciones como neumonías o fibrosis. La obesidad y la edad avanzada son factores de riesgo para el reflujo.
- Alergias: Tanto las alergias estacionales como las alimentarias pueden desencadenar una reacción del organismo que incluye tos con flema blanca. La exposición a alérgenos ambientales también puede alterar e inflamar los bronquios.
- Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica (EPOC): Esta enfermedad, a menudo causada por la exposición prolongada al humo o la contaminación, provoca el cierre de las vías respiratorias y la producción excesiva de moco, que puede ser blanca o de otros colores. El enfisema, una enfermedad que afecta a los alvéolos, es parte del espectro de la EPOC.
- Neumonía: Esta infección pulmonar grave causa inflamación de las vías respiratorias y los alvéolos, llenándolos de líquido. Los adultos mayores de 65 años tienen un mayor riesgo de desarrollar neumonía y de sufrir casos más graves, especialmente si es de origen viral (gripe, RSV, COVID-19).
- Bronquiectasias: Enfermedad caracterizada por el ensanchamiento anormal y permanente de las vías respiratorias, que puede ser causada por infecciones pulmonares recurrentes o enfermedades congénitas, llevando a la acumulación de flema.
- Edema Pulmonar: Una condición grave donde el exceso de líquido en los alvéolos impide el intercambio de oxígeno, aunque la flema asociada suele ser rosada y espumosa.
Factores Relacionados con la Edad Avanzada y la Demencia
El exceso de flema es un problema frecuente en pacientes con alzhéimer u otro tipo de demencia en fases avanzadas. Esto se debe a varios factores:
- Disfagia (Dificultad para Tragar): La dificultad para tragar genera microaspiraciones, donde alimentos o líquidos pueden llegar al pulmón y causar infecciones, lo que a su vez produce flemas.
- Reducción de la Capacidad de Toser: A medida que la demencia avanza, los pacientes pierden la capacidad de toser eficazmente para despejar la garganta o las vías respiratorias de moco o sustancias extrañas. Su cerebro pierde la capacidad de enviar el mensaje adecuado a los músculos respiratorios.
- Inmovilidad: La falta de movilidad, común en personas con demencia, dificulta el aclaramiento mucociliar (el sistema que renueva el moco en las vías respiratorias), lo que permite que la flema se estanque o se vuelva más densa en ciertas zonas de los pulmones, aumentando el riesgo de infección.
- Sistema Inmunológico Debilitado y Comorbilidades: Los adultos mayores pueden tener un sistema inmunológico menos eficiente y presentar múltiples enfermedades crónicas (comorbilidades), lo que los hace más susceptibles a infecciones respiratorias y a una mayor producción de flema.

Factores Ambientales y de Estilo de Vida
La producción excesiva de moco también puede ser el resultado de factores ambientales y de estilo de vida:
- Ambiente Interior Seco: Un ambiente con baja humedad puede resecar las vías respiratorias, dificultando la movilización del moco.
- Bajo Consumo de Líquidos: La deshidratación puede hacer que las secreciones bronquiales sean más espesas y difíciles de expulsar.
- Alto Consumo de Líquidos Deshidratantes: Bebidas como el café, el té y el alcohol pueden causar pérdida de líquidos y contribuir a la deshidratación.
- Ciertos Medicamentos: Algunos fármacos pueden influir en la producción o consistencia del moco.
- Fumar y Exposición a Irritantes: El tabaquismo, la exposición a fragancias, productos químicos, gases tóxicos o contaminación irritan las membranas mucosas, estimulando al cuerpo a producir más moco. La deshabituación tabáquica es crucial para la salud pulmonar.
Importancia del Color y la Textura de la Flema
El color y la textura de la flema pueden ofrecer pistas importantes sobre la salud del sistema respiratorio, aunque no son suficientes para un diagnóstico definitivo.
Colores de la Flema y su Significado
- Flema Transparente: Es el color normal de la flema, con una textura similar a la clara de huevo, compuesta principalmente por agua, sales, anticuerpos y células inmunitarias. Indica un sistema respiratorio sano.
- Flema Blanca: Es señal de congestión nasal o de las vías respiratorias. Los tejidos hinchados e inflamados ralentizan el flujo del moco, haciendo que pierda humedad, se vuelva más espeso y adquiera un color blanco o turbio. Puede indicar una infección, un resfriado o alergias.
- Flema Amarilla: Sugiere que las células inmunitarias, como los glóbulos blancos, están comenzando a combatir una infección o agresión inflamatoria, dándole a la mucosidad un tinte amarillento al quedar atrapadas.
- Flema Verde: Indica una respuesta inmune más amplia y contundente, con presencia de glóbulos blancos muertos, gérmenes y otras proteínas. Aunque puede apuntar a una infección, no siempre es de origen bacteriano ni requiere antibióticos, ya que muchas infecciones virales también causan flema verde.
- Flema Roja o Rosada: Indica la presencia de sangre. Una tos muy fuerte puede romper pequeños vasos sanguíneos, pero también puede ser señal de una enfermedad grave. La flema rosada y espumosa, en particular, puede indicar insuficiencia cardíaca severa del lado izquierdo.
- Flema Marrón: Puede indicar un sangrado antiguo o la presencia de partículas como suciedad o tabaco.
- Flema Negra: Puede ser causada por tabaquismo, exposición a contaminación o, en casos más graves, por una infección micótica, especialmente en personas con un sistema inmunitario debilitado.
Texturas de la Flema
- Acuosa y Delgada: Generalmente normal y un signo de un tracto respiratorio saludable.
- Espesa, Pegajosa y Turbia: Común durante una infección, ya que acumula células inmunitarias, gérmenes y desechos. La deshidratación o el sueño también pueden hacer que la mucosidad se espese.
- Espumosa: La mucosidad gris blanquecina y espumosa puede ser una señal de EPOC. La flema rosada y espumosa sugiere insuficiencia cardíaca severa.
Es fundamental entender que los médicos no pueden diagnosticar una enfermedad basándose únicamente en el color de la flema, y su color no determina si una infección es viral o bacteriana. Las alergias simples también pueden causar cambios en el color.

Cuándo Consultar a un Médico
Si la producción excesiva de moco se vuelve una molestia regular e incómoda, es recomendable consultar a un médico para un diagnóstico completo y un plan de tratamiento. En el caso de adultos mayores, existen señales de alarma específicas:
- La mucosidad blanca, amarilla o verde persiste durante más de unos días.
- Se presentan otros síntomas como fiebre, escalofríos, tos persistente o dolor sinusal.
- La tos persiste durante una semana o más, incluso después de que otros síntomas hayan desaparecido.
- Se desarrolla esputo rojo, marrón, negro o espumoso nuevo o en mayor cantidad; estos síntomas requieren atención médica inmediata, ya que pueden indicar una afección grave.
- La tos es constante, hay sibilancias al respirar o sensación de opresión en el pecho.
- Muchos adultos mayores con neumonía pueden tener otros síntomas atípicos como pérdida de apetito, somnolencia o cansancio, en lugar de fiebre alta.
Manejo y Prevención de la Flema Excesiva
El tratamiento de la flema excesiva, especialmente en adultos mayores, debe ir encaminado a aliviar los síntomas y facilitar la respiración, abordando la causa subyacente.
Medidas de Autocuidado y Remedios Caseros
Existen varias acciones que se pueden tomar en casa para ayudar a reducir la mucosidad y facilitar su expulsión:
- Hidratación Adecuada: Beber suficientes líquidos, especialmente agua (al menos 2 litros al día), y líquidos calientes como caldos e infusiones, puede diluir la flema y facilitar su expulsión. Evite las bebidas con cafeína o alcohol, ya que pueden causar deshidratación.
- Humidificar el Aire: Utilizar un humidificador puede humedecer el aire, lo que facilita la respiración y ayuda a aflojar la flema atascada en el pecho para que pueda ser expulsada al toser.
- Gárgaras con Agua Tibia y Sal: Este remedio casero puede ayudar a eliminar la mucosidad de la parte posterior de la garganta y puede ayudar a matar gérmenes.
- Elevar la Cabeza al Dormir: Acostarse completamente puede dar la sensación de que el moco se acumula en la parte posterior de la garganta. Elevar la cabeza puede aliviar esta sensación.
- Evitar Descongestionantes: Aunque secan las secreciones, pueden dificultar la reducción de la mucosidad, ya que la hacen más espesa.
- Evitar Irritantes y Alérgenos: Se debe evitar fumar, la exposición a fragancias, productos químicos, contaminación ambiental y alérgenos como ácaros o pelo de animales, ya que irritan las membranas mucosas y provocan una mayor producción de moco. Se recomienda garantizar una buena calidad del aire en el hogar.
- Movilización y Ejercicios Respiratorios: Para personas con movilidad limitada, es crucial cambiar de posición frecuentemente y realizar ejercicios respiratorios. Esto ayuda a movilizar la flema dentro del pulmón, evitando que se estanque y se densifique, lo que reduce el riesgo de infección bacteriana. Se sugiere realizar ejercicios respiratorios dos veces al día durante 10 a 15 minutos cada vez.
- Miel: La miel ha demostrado cierta eficacia para calmar la tos y facilitar la expectoración, especialmente si se añade a una infusión caliente con limón.
- Aceites Esenciales: Los aceites de eucalipto o menta, presentes en ungüentos de frotación, pueden mejorar la respiración y hacer la tos más productiva. Si se usan directamente, deben diluirse en un aceite portador.
- Vacunación: En grupos de riesgo como los ancianos, la vacunación antigripal es muy recomendable como protección frente a eventuales complicaciones que pudieran derivar en infecciones bronquiales.
Ejercicios Fisioterapia Respiratoria
Tratamientos Médicos
Cuando las medidas de autocuidado no son suficientes, el médico puede recomendar:
- Expectorantes: Medicamentos de venta libre como la guaifenesina (Mucinex, Robitussin) pueden diluir y aflojar la mucosidad para facilitar su expulsión de la garganta y el pecho.
- Mucolíticos Recetados: Diluyentes de la mucosidad como la solución salina hipertónica (Nebusal) y la dornasa alfa (Pulmozyme) se inhalan a través de un nebulizador.
- Antibióticos: Solo se prescriben si el exceso de moco es provocado por una infección bacteriana confirmada, ya que su uso innecesario puede generar resistencia. La mayoría de las infecciones que causan flema verde son virales y se resuelven sin antibióticos.
- Tratamiento de la Enfermedad Subyacente: Para condiciones como el asma, la EPOC o el reflujo, el tratamiento incluye medicamentos específicos (corticoides, inhaladores, antiácidos) y cambios en el estilo de vida.
Consideraciones Especiales para Adultos Mayores
La bronquitis y otras afecciones respiratorias en ancianos pueden presentarse con mayores complicaciones. El diagnóstico temprano y un tratamiento adecuado son fundamentales para evitar que una bronquitis aguda se convierta en crónica o derive en afecciones más graves como la neumonía.
Es importante seguir los cuidados indicados por el médico y evitar prácticas que puedan agravar la inflamación de las vías respiratorias. La duración de la bronquitis en ancianos varía; la aguda puede resolverse en pocas semanas, mientras que la crónica requiere un manejo a largo plazo. Es crucial vigilar la persistencia de los síntomas, ya que los adultos mayores pueden tener respuestas atípicas a las infecciones.