Un cambio demográfico importante que se comenzó a generar desde el siglo XX y se acentúa en el siglo XXI es el envejecimiento de la población (Poblete, Bravo, Villegas & Cruzat, 2016). El envejecimiento es un proceso que está presente a lo largo del ciclo vital que experimentan todos los individuos y se estima que para el año 2050 la cantidad de adultos mayores (AM) triplicará con respecto a la actualidad, alcanzando el 22,1% de la población mundial. Esto, sumado a un descenso de la natalidad, de la mortalidad y reducción de la fertilidad, está generando un cambio en la pirámide demográfica (Vaca, Gómez, Cosme, Mena, Yandún & Realpe, 2017). En Chile, el porcentaje de AM es del 15,6%, lo que equivale a 2,6 millones de personas mayores de 60 años, y se proyecta que la tasa de AM seguirá creciendo a un 4% anual en las próximas décadas (Barahona, 2011).

Debido al envejecimiento de la población, cada vez existen más adultos mayores en nuestra sociedad. Por ello, resulta de vital importancia que sean personas autovalentes, para que de esta forma puedan tener una mejor calidad de vida. Una persona autovalente es aquella "que es capaz de realizar sus actividades por sí solo y que no tiene dependencia de otras personas para sus actividades diarias", según explicó Elizabeth Gatica, enfermera a cargo del Programa del Adulto Mayor del Servicio de Salud Maule (SSM).
La población de adultos mayores se divide en un porcentaje de personas autovalentes sin riesgo, con riesgo y en riesgo de dependencia.
Riesgos Asociados al Proceso de Envejecimiento
A medida que la persona avanza en edad, no solamente genera una pérdida de capacidades cognitivas, sino que igualmente sensoriales, funcionales y físicas, como la pérdida de la masa muscular.
Sarcopenia y Dinapenia: Pérdida de Masa y Fuerza Muscular
La pérdida de masa muscular, conocida como sarcopenia, hace referencia a la pérdida de la masa muscular y rendimiento físico asociada con la edad. Se proyecta que en 2050 el 22% de la población mundial sufrirá esta patología, que comienza poco después de los 30-35 años (Almeida, Porto Sabino, Santos & Oliveira, 2016), pero se convierte en una condición progresiva, rápida y debilitante después de los 60 años de edad (Serra, 2006). Sin embargo, este concepto ha ido evolucionando, ya que no solo importa la cantidad de masa muscular en la persona mayor, sino también la fuerza y potencia que va decreciendo conforme pasa el tiempo; a este término se le conoce como dinapenia (Marques, Ferreira, Freitas, Goulart, Aquino & Previdelli, 2019).

Prevalencia y Consecuencias de las Caídas
La caída se define como la ida no intencional de la persona al suelo o a un nivel inferior al que se encontraba involuntariamente, provocando un 20-30% de lesiones graves como fracturas (Silva, Porras, Guevara, Canales, Fabricio & Partezani, 2014). Un tercio de las personas mayores de edad caen cada año, y en la mitad de estos casos las caídas son recurrentes, causando morbilidad y discapacidad. Esto afecta principalmente a las mujeres (78%) en comparación con los hombres (22%) (Petronila, Aragón & Calvo, 2017).
En personas adultas mayores se produce un deterioro de la agilidad, velocidad de la marcha y resistencia a lo largo del tiempo. A esto se suma el consumo de medicamentos que, debido a que contienen sedantes, aumentan el riesgo de caídas, causando un retardo en los movimientos de las personas (García, González, Muñoz, Antón, Caballero & Vela, 2018). Este riesgo se acentúa mucho más en mujeres que en hombres, debido, posiblemente, a que ellas tienden a padecer más enfermedades crónicas no transmisibles, aumentando el riesgo de caídas y una mayor probabilidad de dependencia (Ramos & Pinto, 2015). La mayoría de las veces, cuando se produce una caída, es en el domicilio de la persona, llegando incluso a ocasionar la muerte (Terra, Vitorelli, Inácio, Mendes, Silva & Mônica, 2014).
El Programa Más Adultos Mayores Autovalentes (Más AMA)
Frente a este constante proceso de envejecimiento que vive el país, en materia de salud se han ido desarrollando políticas públicas y programas de salud preventivos para contar con una población de adultos autovalentes física, psíquica y socialmente más preparados para enfrentar la prolongación de este periodo de vida en mejores condiciones.
Propósito, Implementación y Coordinación
El Programa Más Adultos Mayores Autovalentes (Más AMA) tiene como propósito prolongar la autovalencia y mejorar la calidad de vida de las personas mayores, mediante acciones de promoción de la salud, autocuidado y envejecimiento activo. Se implementa en 248 comunas del país a través de duplas profesionales (kinesiólogo y terapeuta ocupacional u otro profesional de salud capacitado), con un enfoque territorial y comunitario.
Cuenta con una coordinación específica con el Programa Vínculos, establecida mediante la Resolución Exenta N°677 del 5 de septiembre de 2022, que busca facilitar la articulación intersectorial entre ambos programas. Esta coordinación tiene como objetivos: articular estrategias territoriales de forma coordinada, fortalecer la red local de programas dirigidos a personas mayores, potenciar acciones preventivas en salud y facilitar el acceso de personas usuarias del Programa Vínculos al Programa Más AMA.

Componentes y Beneficios del Programa
El Programa Más AMA está compuesto por:
- Componente 1: Talleres grupales de estimulación funcional, cognitiva y autocuidado.
- Componente 2: Formación de líderes comunitarios y articulación con servicios locales.
- Componente 3: Capacitación a equipos de salud y atención primaria.
Los beneficios para los participantes incluyen talleres de estimulación física, cognitiva y autocuidado, formación y acompañamiento a líderes comunitarios, participación en acciones de envejecimiento activo, y acompañamiento profesional personalizado.
Criterios de Elegibilidad y Proceso de Ingreso
Pueden participar personas de 60 años o más, beneficiarias de FONASA, inscritas en centros de salud de atención primaria, con Examen Médico Preventivo del Adulto Mayor (EMPAM) vigente y con resultados de autovalencia sin riesgo, con riesgo o en riesgo de dependencia. Para personas de 60 a 64 años se requiere examen preventivo o control de salud al día.
El ingreso al programa puede ser mediante:
- Derivación desde el equipo de salud.
- Participación voluntaria desde organizaciones sociales.
- Derivación desde servicios locales.
- Solicitud directa de la persona mayor o actores comunitarios.
Es necesario firmar un compromiso informado y cumplir con los criterios de selección. El programa tiene cupos limitados.
Entidades Responsables
El Programa Más AMA es gestionado por el Ministerio de Salud, a través de los Centros de Salud de Atención Primaria, con ejecución local a cargo de las duplas profesionales del programa, en coordinación con el Programa Vínculos del Ministerio de Desarrollo Social y Familia.
Un Ejemplo Local: El Programa en Viña del Mar
Viña del Mar es una de las comunas más envejecidas del país, donde los mayores de 60 años representan el 18,45% de la población, superando en más de un punto porcentual la media nacional, según datos de la encuesta CASEN 2015. En esta comuna, el Programa Más Adultos Mayores Autovalentes se ejecuta con aportes del Ministerio de Salud. Alrededor de 1500 inscritos participan anualmente en este programa, destinado a mejorar la condición funcional de las personas de la tercera edad mediante la educación, integración y participación en talleres sobre autocuidado, estilos de vida saludable, prevención de caídas y estimulación de funciones cognitivas y motoras.
Juan Pablo Cea, kinesiólogo y terapeuta del Taller de Yoga del Programa, explicó que un adulto autovalente es aquel que "es capaz de realizar sus actividades diarias por sí solo sin tener que depender de otras personas". A juicio del profesional, el perfil del adulto mayor viñamarino es bastante heterogéneo, con grados variados de autovalencia. Hay quienes enfocan la vejez diciendo "soy viejo, no hago nada; ya trabajé, ahora reposo", pero también hay otros más jóvenes, de 60-65 años, que están más empoderados de su vejez y, aunque estén jubilados, quieren seguir activos, juntarse con sus amigos, hacer ejercicio, salir y viajar.

La labor del programa es "entregarles herramientas para que mantengan su funcionalidad y autovalencia; mostrarles a los que dicen que no pueden, que sí pueden hacer cambios, a veces pequeños, en su rutina". Cuando lo logran, cambia mucho su actitud: "Me han dicho ya no me cuesta subir al bus, agacharme o ya no arrastro los pies", destacó Cea.
El kinesiólogo resaltó un cambio positivo en el modelo de salud para que el adulto mayor tenga un rol más activo, siendo protagonista de su propio bienestar y se integre socialmente. "Lo peor que puede hacer es quedarse quieto o aislado porque aumenta la depresión, los dolores físicos y la pérdida de masa muscular". Esta pérdida de musculatura ocasiona falta de fuerza, propensión a tener caídas y perder el equilibrio.
Talleres Específicos y Enfoque Multidisciplinario
Con el propósito de mantener la funcionalidad, en el programa de Viña del Mar se imparten tres talleres innovadores:
- Yoga: Con ejercicios adaptados para fortalecer huesos y articulaciones, supervisados por kinesiólogos. El kinesiólogo Cea recalca que "la única forma de paliar el dolor [de articulaciones por artrosis] es haciendo actividad física. De lo contrario se cae en un círculo vicioso, si por el dolor evito hacer ejercicio, cuando me muevo me duele más".
- Arte terapia: A cargo de psicólogos que fomentan la estimulación cognitiva a través de manualidades.
- Cocina Saludable: Donde nutricionistas promueven el autocuidado a través de la alimentación, considerando patologías como diabetes e hipertensión, así como cambios fisiológicos de la tercera edad.
Otra arista del programa apunta a fomentar la participación social de la tercera edad y su integración comunitaria mediante un Taller de Formación de Líderes, con el propósito de formar una red de colaboradores que puedan replicar los contenidos del programa en su entorno cercano.
El programa tiene un enfoque de salud preventivo, conducido por un equipo multidisciplinario de 15 profesionales: 5 kinesiólogos, 3 psicólogos, 5 nutricionistas y 2 asistentes sociales. La intervención dura un mes y medio y consta de un total de 24 sesiones (12 de Yoga y 6 de Cocina Saludable y Arte Terapia, respectivamente).
Evaluación Preventiva Integral: El Examen Médico Preventivo del Adulto Mayor (EMPAM)
En la prevención de enfermedades y el autocuidado de la salud, el Examen Médico Preventivo del Adulto Mayor (EMPAM) es una de las principales mediciones para los usuarios del sistema de salud público mayores de 65 años. Su objetivo es evaluar la salud integral del adulto mayor, identificar y controlar los factores de riesgo de pérdida de la funcionalidad y, finalmente, elaborar un plan de atención y seguimiento para ser ejecutado por el equipo de salud.

Este es un examen muy completo, que dura alrededor de 60 minutos y es pre-requisito para ingresar al Programa Más Adulto Mayor Autovalente, indicó el kinesiólogo Juan Pablo Cea.
Aspectos Evaluados por el EMPAM
El EMPAM evalúa ocho aspectos, incluyendo:
- Medición antropométrica (peso, presión, índice de grasa, entre otros).
- Nivel de actividad física (si realiza de 1 a 3 veces por semana, al menos por 30 minutos).
- Historial de vacunas (influenza, neumococo).
- Estado nutricional (si está desnutrido, si está inscrito en el programa de alimentación complementaria, PACAM).
- Presencia de adicciones y patologías.
- Fármacos que está tomando.
- Si tiene sus exámenes anuales al día.
Test de Funcionalidad y Otros Diagnósticos
Luego, se aplica el test de funcionalidad del adulto mayor, que "mide su capacidad de desenvolverse de manera independiente en la realización de actividades de la vida diaria, ya sean básicas o instrumentales". Las actividades básicas se relacionan con la sobrevivencia (comer, dormir, bañarse, etc.), mientras que las instrumentales están relacionadas con el manejo de algún instrumento, administrar el dinero o tomar locomoción.
Este diagnóstico también mide la "presencia de redes familiares y sociales, sospecha de maltrato, depresiones de la persona y de su cuidador, y riesgo de caídas".
Hallazgos de Estudios sobre Riesgo de Caídas y Autovalencia
Metodología de un Estudio en Adultos Mayores
Se evaluaron a 52 adultos mayores de la ciudad de Chillán. Previo a la recopilación de datos, se realizó una visita a los lugares donde se harían las evaluaciones, conversando con las personas a cargo de las sedes sociales o programas que mostraron interés en participar del estudio. En la primera jornada, se describió el estudio y se entregó el consentimiento informado para su lectura y firma. Luego, se recopiló información de los participantes mediante un cuestionario de datos personales y hábitos de actividad física. En la segunda jornada, los adultos mayores trabajaron en grupos pequeños, se les explicaron las pruebas a las que serían sometidos y se les solicitó hacer el mejor esfuerzo sin poner en riesgo su integridad física.
Posterior a esto, se llevó a cabo la evaluación de presión arterial para aplicar criterios de exclusión. También se registró el peso y talla para estimar el índice de masa corporal (IMC). Se realizó un calentamiento de 15 minutos basado en movilidad articular, y se tomaron las pruebas de Equilibrio estático y dinámico del EMPAM, así como las pruebas de capacidades físicas del Senior Fitness Test (SFT): sentarse y pararse, flexión de codo, sentarse y alcanzar el pie, juntar las manos detrás de la espalda, en este orden.
El SFT es una herramienta segura que permite valorar la capacidad física de los adultos mayores, incluyendo test para evaluar la fuerza del tren superior y la flexibilidad, entre otras. El SFT contempla la estimación del IMC; para ello se evalúan las variables de talla y peso corporal. Para medir estas variables, se ubicó a los sujetos en un estadiómetro marca SECA 22 con la menor cantidad de ropa posible, y el IMC se obtuvo a través de la fórmula: IMC = peso / (talla)2.
Se contó con la colaboración de profesionales del consultorio Federico Puga, encargados del programa "Más adultos mayores autovalentes", tanto para la elección como para la ejecución de los test del SFT y el EMPAM. Para el tratamiento de datos se utilizó un valor de p ≤ 0,05. Todos los análisis estadísticos se efectuaron con el programa IBM SPSS en su versión 23, categorizando a los participantes por género (hombre y mujer) y utilizando estadística descriptiva como media y desviación estándar (DS).
Resultados del Estudio: Condición Física y Riesgo de Caídas
De los 52 adultos mayores evaluados, el 37% eran hombres y el 64% mujeres. Los resultados de la condición física, separados por género, mostraron valores similares en pruebas físicas como el Chair Stand Test (hombres: 14,84 ± 3,46 rep; mujeres: 14,79 ± 3,52 rep) y el Arm Curl (hombres: 17,42 ± 3,46 rep; mujeres: 17,09 ± 4,34 rep).
Sin embargo, los varones obtuvieron resultados más bajos en las pruebas de flexibilidad que las mujeres (21% menos en Chair Sit and Reach y 61% en Back Scarth Test). En contraste, los varones obtuvieron mejor resultado en el TUG (6,53 ± 9,89) que las damas (8,07 ± 5,70), y en el EU (17,04 ± 10,56) que las damas (8,66 ± 4,68).
Al aplicar los criterios del EMPAM, el riesgo de caídas estuvo presente en el 26,9% de la muestra total (21,1% de los hombres (n=4) y 30,3% de las mujeres (n=10)). La edad media de los AM con riesgo de caídas fue 73,43 ± 4,96 años, mientras que la de los AM sin riesgo fue de 68,05 ± 5,60 años.
De los AM con riesgo de caídas, el 57,14% era autovalente sin riesgo de dependencia y el 42,86% autovalente con riesgo de dependencia. De los AM sin riesgo de caídas, el 84,21% era autovalente sin riesgo de dependencia, mientras que el 15,79% era autovalente con riesgo de dependencia mediante EMPAM.
Prueba de equilibrio del adulto mayor | Médico de familia | Dr. Jorge Tartaglione | Profe Fer Ríos
Diferencias y Correlaciones con el Riesgo de Caídas
Mediante la prueba estadística U de Mann-Whitney, se encontraron diferencias significativas entre los adultos mayores hombres con y sin riesgo de caídas en cuanto a la cantidad de medicamentos al día y los minutos de actividad física a la semana (p = 0,001).
La correlación del riesgo de caída con los resultados del SFT y las pruebas de TUG y EU (mediante la prueba de correlación de Spearman) reveló:
- Correlación moderadamente fuerte en el Chair Stand Test (r = 0,482) y Arm Curl Test (r = 0,48).
- Correlación fuerte en las pruebas de equilibrio TUG (r = 0,662, p = 0,001) y EU (r = 0,753; p = 0,001).
- Correlación moderadamente fuerte con el número de medicamentos (r = 0,378, p = 0,006).
- Correlación muy fuerte (inversa) con la cantidad de minutos de actividad física (r = -0,87; p = 0,001).
Los principales hallazgos del estudio fueron las diferencias significativas entre los adultos mayores con y sin riesgo de caídas en cuanto al uso de medicamentos en hombres (p = 0,001) y en mujeres (p = 0,042). En actividad física a la semana solo se encontró diferencias significativas en hombres (p = 0,021). Además, se observaron correlaciones con el riesgo de caídas en variables como la ingesta de medicamentos (p = 0,006), actividad física a la semana (r = -0,853), y capacidades físicas como fuerza en miembros inferiores (r = 0,482), fuerza en miembros superiores (r = 0,479), equilibrio dinámico (r = 0,662) y equilibrio estático.
Discusión de los Hallazgos
Los AM que realizan más actividad física y consumen menor cantidad de medicamentos al día, reducen su probabilidad de caídas en un 58% y 22%, respectivamente, dato que se confirma con lo dicho por Aliaga et al. (2018). La presión arterial (PA), tanto sistólica como diastólica, no mostró diferencias significativas en ningún caso, ni tampoco se relacionó con el riesgo de caídas, resultados avalados por Gama & Gómez (2008).
Ciertas variables físicas se relacionaron con el riesgo de caídas, por ejemplo, la elongación de los AM, ya que una mayor rigidez genera lentitud en la respuesta motora de la persona, provocando una disminución en el tiempo de reacción (Ruiz & Aca, 2012). Esto se ve más acentuado en adultos mayores que padezcan alguna enfermedad progresiva en el sistema nervioso, como el Parkinson (Gómez, Hudson & Venegas, 2011).
Las pruebas físicas del SFT Chair Stand Test y Arm Curl Test arrojaron una correlación positiva con el riesgo de caída (r = 0,484) y (r = 0,48), respectivamente, similar a lo encontrado por Taub (2014). Sin embargo, el test Chair Sit and Reach no mostró correlación con el riesgo de caídas (r = 0,236). Por otra parte, los minutos de actividad física a la semana se relacionan inversamente con la probabilidad de caídas (r = -0,87), debido a que la práctica regular de AF trae beneficios en la ganancia de fuerza, específicamente en el tren inferior (Riaño et al., 2018).
En el presente estudio se hallaron correlaciones significativas entre el riesgo de caídas y el equilibrio dinámico TUG (r = 0,662) y equilibrio unipodal EU (r = 0,753), hecho que concuerda con que la marcha y el equilibrio en las personas de edad avanzada generan riesgo de caídas (Sousa et al., 2016; Vera & Campillo, 2003). Ambos tests fueron incorporados en el sistema de salud en Chile y son pruebas coincidentes con la esperanza de vida de la población chilena.
Recomendaciones para Fomentar la Autovalencia y Prevenir Riesgos
Una de las principales preocupaciones de las familias que conviven con adultos mayores es el constante cuidado para evitar caídas o enfermedades. Sin embargo, no se les debe sobreproteger de las actividades cotidianas, sino que deben seguir teniendo todas las responsabilidades de un adulto, tal como lo indicó Elizabeth Gatica.
Entre las recomendaciones para fomentar la autovalencia, la enfermera Gatica destaca la necesidad de mantener una actividad física permanente para evitar el deterioro de la musculatura y, al mismo tiempo, fomentar el trabajo cognitivo para prevenir el deterioro. Si no se ejercitan ambas áreas, se produce una disminución más rápida en la salud de la persona. "La fragilidad los lleva a una dependencia mayor", enfatizó.
Es fundamental que los adultos mayores eviten quedarse quietos o aislados, ya que esto "aumenta la depresión, los dolores físicos y la pérdida de masa muscular", según Juan Pablo Cea. Integrarse a talleres y mantener la participación social son buenas opciones para mantenerse activos e independientes por más tiempo.
Un Desafío Compartido
Las estrategias de salud pública orientadas a los adultos mayores presentan un desafío compartido. Por un lado, la sociedad debe "ir abriendo más espacios de integración para este grupo", como expresó Juan Pablo Cea. Por otro lado, los propios adultos mayores tienen un rol fundamental al "asumiendo un rol cada vez más activo en el cuidado de su salud para que no sólo vivan más, sino que vivan mejor".
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