La Calidad de Vida y el Disfrute en la Vejez

La calidad de vida se define a menudo como el grado en que una persona se encuentra sana, cómoda y es capaz de participar o disfrutar de los acontecimientos y actividades de la vida. Como tal, es un concepto muy personal, ya que lo que una persona considera calidad de vida puede variar ampliamente respecto a lo que considera otra. Para muchas personas, la calidad de vida a menudo gira en torno a la salud y las opciones de atención médica. Por ello, cuando las personas y sus médicos toman decisiones sobre cuestiones médicas, deben considerar el efecto en la calidad de vida.

Factores Clave para la Calidad de Vida en la Tercera Edad

Decisiones Médicas y Envejecimiento

Cuando se aborda la calidad de vida de los adultos mayores, es fundamental que ellos mismos, sus cuidadores y sus médicos tengan en cuenta varios aspectos. Las mejores decisiones médicas varían de una persona a otra y no dependen únicamente de la edad. Es crucial la evitación del lenguaje y las actitudes que sugieren un sesgo en contra de los adultos mayores, conocido como edaísmo. Por ejemplo, no se debe presuponer que una persona de una determinada edad no debe recibir cierta atención médica o no debe participar en ciertas actividades simplemente por su edad. El edadismo puede conducir a un cuidado excesivo o insuficiente y afectar negativamente a la calidad de vida.

Calidad de Vida Relacionada con la Salud

La afectación que tiene la salud sobre la calidad de vida es un concepto que depende de cada persona. Diversos factores contribuyen a mejorar la calidad de vida relacionada con la salud:

  • Prevención de síntomas incómodos, como dolor, dificultad respiratoria, náuseas o estreñimiento.
  • Sentirse emocionalmente saludable, es decir, feliz, resiliente y tranquilo.
  • Ser capaz de realizar las actividades diarias habituales, como bañarse, vestirse e ir al baño.
  • Mantener relaciones cercanas con amigos y familiares.
  • Disfrutar de actividades sociales.
  • Sentirse satisfecho con los aspectos médicos y económicos de la atención sanitaria.
  • Tener una imagen corporal y un sentido de la sexualidad (incluidas las relaciones íntimas) saludables.
Infografía sobre los factores que contribuyen a una buena calidad de vida en la vejez

Por otro lado, algunos de los factores que influyen negativamente en la calidad de vida relacionada con la salud son:

  • Deterioro mental.
  • Discapacidad.
  • Dolor crónico.
  • Dependencia de los cuidadores.
  • Aislamiento social.

Estos factores pueden ser evidentes para las personas y sus médicos; por ejemplo, la mayoría considera que evitar o controlar el dolor crónico es un objetivo claro para mantener una alta calidad de vida. Sin embargo, otros factores relacionados con la calidad de vida, como la calidad de las relaciones cercanas, las influencias culturales, la religión, la espiritualidad, los valores personales y las experiencias anteriores con la atención sanitaria, pueden no ser tan obvios.

Influencia del Entorno y las Circunstancias

Otros elementos, como los determinantes sociales de la salud, también influyen en la calidad de vida. Estas son las condiciones de los lugares donde la gente habita, aprende, trabaja y se divierte, y afectan a una amplia gama de riesgos, desenlaces relacionados con la salud y la calidad de vida. La afectación que producen algunos factores sobre la calidad de vida no necesariamente se puede predecir, y algunos que terminan afectándola pueden no haberse anticipado.

Además, las perspectivas sobre la calidad de vida pueden cambiar con las circunstancias. Por ejemplo, después de la muerte de un cónyuge, la calidad de vida de una persona puede alterarse, lo que puede afectar a los objetivos de atención médica.

Comunicación con los Profesionales de la Salud

Es esencial que las personas hablen con sus médicos y otros profesionales de la salud acerca de su calidad de vida y del efecto de sus problemas de salud sobre su vida. Las personas y los profesionales de la salud deben trabajar conjuntamente para consensuar los objetivos sanitarios. Incluso las personas con demencia o deterioro cognitivo leves pueden dar a conocer sus objetivos y preferencias cuando los profesionales de la salud utilizan explicaciones y preguntas simples.

El Envejecimiento Global: Un Panorama Demográfico y Biológico

Datos y Tendencias del Envejecimiento Poblacional

En todo el mundo, las personas viven más tiempo que antes, y hoy la mayor parte de la población tiene una esperanza de vida igual o superior a los 60 años. Todos los países están experimentando un incremento tanto de la cantidad como de la proporción de personas mayores en la población, un fenómeno conocido como envejecimiento de la población.

El ritmo de envejecimiento de la población es mucho más rápido que en el pasado. En 2020, el número de personas de 60 años o más superó al de niños menores de cinco años. Se proyecta que para 2030, una de cada seis personas en el mundo tendrá 60 años o más, y este grupo de población habrá subido de 1000 millones en 2020 a 1400 millones. Para 2050, la población mundial de personas de 60 años o más se habrá duplicado, alcanzando los 2100 millones, y se prevé que el número de personas de 80 años o más se triplique entre 2020 y 2050, hasta alcanzar los 426 millones.

El mundo envejece; en los próximos 30 años la cantidad de personas mayores de 65 años se duplicará

Este cambio demográfico comenzó en los países de ingresos altos (como Japón, donde el 30% de la población ya tiene más de 60 años), pero los cambios más importantes se están viendo actualmente en los países de ingresos bajos y medianos. De hecho, en 2050, dos tercios de la población mundial de más de 60 años vivirá en países de ingresos bajos y medianos. Todos los países se enfrentan a retos importantes para garantizar que sus sistemas de salud y de asistencia social estén preparados para afrontar este cambio demográfico.

Comprendiendo el Proceso de Envejecimiento

Desde un punto de vista biológico, el envejecimiento es el resultado de la acumulación de una gran variedad de daños moleculares y celulares a lo largo del tiempo, lo que lleva a un descenso gradual de las capacidades físicas y mentales, a un mayor riesgo de enfermedad y, en última instancia, a la muerte. Es importante señalar que estos cambios no son lineales ni uniformes, y su vinculación con la edad cronológica de una persona es más bien relativa. Más allá de los cambios biológicos, el envejecimiento suele estar asociado a otras transiciones vitales, como la jubilación, el traslado a viviendas más apropiadas y el fallecimiento de amigos y parejas.

Afecciones Comunes y Síndromes Geriátricos

Entre las afecciones más comunes de la vejez cabe citar la pérdida de audición, las cataratas y los errores de refracción, los dolores de espalda y cuello, la osteoartritis, las neumopatías obstructivas crónicas, la diabetes, la depresión y la demencia. A medida que se envejece, aumenta la probabilidad de experimentar varias afecciones al mismo tiempo.

La vejez se caracteriza también por la aparición de varios estados de salud complejos que se conocen habitualmente por el nombre de síndromes geriátricos. Por lo general, son consecuencia de múltiples factores subyacentes que incluyen, entre otros, la fragilidad, la incontinencia urinaria, las caídas, los estados delirantes y las úlceras por presión.

Fomentando el Envejecimiento Saludable y el Bienestar Social

Factores que Influyen en un Envejecimiento Saludable

La ampliación de la esperanza de vida ofrece oportunidades, no solo para las personas mayores y sus familias, sino también para las sociedades en su conjunto. En esos años de vida adicionales se pueden emprender nuevas actividades, como continuar los estudios, iniciar una nueva profesión o retomar antiguas aficiones. Por otro lado, las personas mayores contribuyen de muchos modos a sus familias y comunidades. No obstante, el alcance de esas oportunidades y contribuciones depende en gran medida de un factor: la salud.

La evidencia indica que la proporción de la vida que se disfruta en buena salud se ha mantenido prácticamente constante, lo que implica que los años adicionales están marcados por la mala salud. Cuando las personas pueden vivir esos años adicionales de vida con buena salud y en un entorno propicio, su capacidad para hacer lo que más valoran apenas se distingue de la que tiene una persona más joven. En cambio, si estos años adicionales están dominados por el declive de la capacidad física y mental, las implicaciones para las personas mayores y para la sociedad se vuelven más negativas.

Esquema de factores ambientales y personales que promueven un envejecimiento saludable

Aunque algunas de las variaciones en la salud de las personas mayores se deben a la genética, los factores que más influyen tienen que ver con el entorno físico y social, en particular la vivienda, el vecindario y la comunidad, así como características personales como el sexo, la etnia o el nivel socioeconómico. El entorno en el que se vive durante la niñez, o incluso en la fase embrionaria, en combinación con las características personales, tiene efectos a largo plazo sobre el envejecimiento.

Los entornos físicos y sociales pueden afectar a la salud de forma directa o a través de la creación de barreras o incentivos que inciden en las oportunidades, las decisiones y los hábitos relacionados con la salud. Mantener hábitos saludables a lo largo de la vida, en particular seguir una dieta equilibrada, realizar actividad física con regularidad y abstenerse de consumir tabaco, contribuye a reducir el riesgo de enfermedades no transmisibles, mejorar la capacidad física y mental y retrasar la dependencia de los cuidados.

Los entornos propicios, tanto físicos como sociales, también facilitan que las personas puedan llevar a cabo las actividades que son importantes para ellas, a pesar de la pérdida de facultades. La disponibilidad de edificios y transportes públicos seguros y accesibles, así como de lugares por los que sea fácil caminar, son ejemplos de entornos propicios. En la formulación de una respuesta de salud pública al envejecimiento, es importante tener en cuenta no solo los elementos individuales y ambientales que amortiguan las pérdidas asociadas con la vejez, sino también los que pueden reforzar la recuperación, la adaptación y el crecimiento psicosocial.

Desafíos y la Respuesta Social al Envejecimiento

No hay una persona mayor «típica». Algunos octogenarios tienen unas facultades físicas y psíquicas similares a las de muchos treintañeros, mientras que otras personas sufren un deterioro considerable a edades mucho más tempranas. Una respuesta integral de salud pública debe atender las enormes diferencias que existen en las experiencias y necesidades de las personas mayores.

La diversidad que se aprecia en la vejez no es una cuestión de azar. En gran medida se debe a los entornos físicos y sociales en que se encuentran las personas, puesto que ese entorno influye en sus oportunidades y sus hábitos relacionados con la salud. La relación que mantenemos con nuestro entorno viene determinada por características personales como la familia en la que nacimos, nuestro sexo y etnia, lo que da lugar a desigualdades en nuestra relación con la salud.

A menudo se da por supuesto que las personas mayores son frágiles o dependientes y que constituyen una carga para la sociedad. Los profesionales de la salud pública, así como la sociedad en general, deben hacer frente a estas y otras actitudes edadistas, ya que pueden dar lugar a situaciones de discriminación y afectar a la formulación de políticas y la creación de oportunidades para que las personas mayores disfruten de un envejecimiento saludable.

La globalización, los avances tecnológicos (por ejemplo, en el transporte y las comunicaciones), la urbanización, la migración y los cambios en las normas de género influyen en la vida de las personas mayores de formas tanto directas como indirectas. Una respuesta de salud pública debe hacer balance de las tendencias actuales y futuras y encuadrar sus políticas en consecuencia.

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El Papel de las Relaciones Sociales y el Propósito en la Vida

El talento y el potencial de las personas, así como los aspectos sociales y de significado, de sentido de la vida, continúan siendo relevantes a lo largo del ciclo vital. El bienestar mental y físico de las personas mayores aumenta cuando se reconocen y se canalizan adecuadamente sus talentos. Incluso en un estado de gran fragilidad cercano a la muerte, las personas necesitamos sentirnos reconocidas por quienes somos y sentir que se comprenden nuestras metas, motivaciones y valores.

El bienestar viene condicionado también por las conexiones y relaciones sociales, que constituyen un elemento fundamental de la vida humana. Asimismo, necesitamos sentirnos parte de un grupo social con el que podamos identificarnos, un grupo que valoramos como valioso y con el que compartimos valores y normas. Sin embargo, a medida que envejecemos, nuestras necesidades sociales cambian, y tendemos a ser más selectivas a la hora de elegir nuestras relaciones y actividades sociales.

El envejecimiento significativo también alude al desarrollo o mantenimiento de la capacidad de otorgar sentido a la vida. Para ello, necesitamos un propósito en nuestras vidas, algo que conecte los eventos presentes con los futuros; valores, para guiar nuestras acciones y sentir que se hace “lo correcto” con la finalidad de evitar emociones como la culpa o el temor; necesitamos sentimientos de eficacia, de mantener el control sobre las situaciones y las circunstancias de su vida y también, una base que nos permita sentirnos personas valiosas. Estas necesidades cobran mayor importancia a medida que la edad avanza y las capacidades para el desarrollo de dichos propósitos puedan verse alteradas.

En este sentido, como señala la abogada y ex política Cristina Almeida, “cada vida necesita una iniciativa”. La relación entre las necesidades sociales y las de significado es muy fuerte. Contar con relaciones sociales valiosas resulta vital para encontrarle sentido a la vida, y esto es aún más crucial a medida que pasan los años. En momentos vitales trascendentales, también en la vejez, las cuestiones existenciales y el balance vital toman un papel fundamental, que se elabora muchas veces a través del pensamiento o la conversación.

Hay una relación recíproca entre relaciones cercanas y significado. Las relaciones personales y familiares responden a la necesidad de conexión y aumentan la sensación de que la vida tiene sentido. Al mismo tiempo, la creencia de que la vida tiene significado ayuda a construir nuevas relaciones. Esperar, conversar, apoyar, ir despacio, acompañar, observar y disfrutar con nuestros adultos mayores es, en primera instancia, una tarea familiar que además conserva un orden de responsabilidad que comienza en cónyuge e hijos, se extiende a nietos y alcanza a hermanos y sobrinos. Ellos son vida porque guardan nuestra memoria, nuestra ancestralidad, mantienen cercana la historia: la propia.

Iniciativas para el Bienestar en la Vejez

La Asamblea General de las Naciones Unidas declaró el periodo 2021-2030 como la Década del Envejecimiento Saludable y pidió a la OMS que se encargara de liderar su puesta en práctica. Proyectos como SEE ME se centran en el desarrollo de formación y herramientas que permiten a las personas cuidadoras acercarse a temas como las relaciones sociales, el talento y el sentido de la vida de los adultos mayores, y conocer cómo aplicar técnicas o actividades con las personas que requieren cuidados. Se busca un nuevo enfoque de acompañamiento y cuidados a través de lo relacional y lo significativo.

Realidades y Desafíos: El Caso de Chile

Panorama Demográfico y Resultados de Encuestas

Chile, al igual que muchos otros países, vive un progresivo envejecimiento, con un aumento de la población de 60+ años desde un 12% en 2007 a 18% en 2021, y una esperanza de vida que pasó de 78 años en 2007 a 81 años en 2021. En 2007, un 14,8% de las personas de 60+ años pertenecía a la “cuarta edad” (80+ años), y en 2021, esta población aumentó a un 16,4% (INE, 2022). Se espera que para 2050 este grupo represente a casi un 30% de las personas mayores. Si bien estas cifras son un reflejo del éxito de políticas sociales, implican varios desafíos importantes que enfrentar.

La VI Encuesta de Calidad de Vida en la Vejez, realizada desde el año 2007 por el Centro UC Estudios de Vejez y Envejecimiento y el Programa Adulto Mayor UC y Caja Los Andes, ha tenido como objetivo dar cuenta de las condiciones de vida de las personas mayores en Chile. En la última medición, en la que participaron 1786 personas, se aprecia un aumento de la satisfacción con la vida en comparación con el seguimiento realizado durante la pandemia.

Gráfico de la evolución de la población adulta mayor en Chile

Desafíos en el Bienestar de los Adultos Mayores

Es relevante el alza en la percepción de necesidades satisfechas, a excepción de la necesidad de afecto y cariño, un área en la que se muestra una preocupante insatisfacción. Una de las mayores preocupaciones es la sensación de soledad y riesgo de aislamiento social; en la actualidad, cerca de 460 mil personas mayores (13%) se encuentran viviendo solas en Chile. La pandemia tuvo un gran impacto en este sentimiento de soledad, alcanzando a un 53% en la última versión de la Encuesta. Sentirse solo no se explica únicamente por el hecho de no vivir acompañados, sino que también responde a la escasez de espacios de participación en los que las personas mayores tienen la posibilidad de desarrollarse, un desafío que la sociedad debe abordar.

Implicaciones para Políticas Públicas

Esta Encuesta es un aporte fundamental para entregar información relevante relacionada con la calidad de vida de las personas mayores, lo que permite plantear y diseñar mejores políticas públicas que consideren el sentir y sus necesidades. Así, se estará construyendo mejores condiciones de vida para las actuales y futuras generaciones de personas mayores.

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