La Adolescencia Altamente Vulnerable: Un Período Crítico de Desarrollo y Desafíos

Comprendiendo la Adolescencia: Definición y Etapas

La adolescencia, a menudo percibida como una "edad muy difícil", representa un período de grandes cambios y un grupo extraordinariamente diverso de personas. Es un ciclo vital en el que los seres humanos enfrentan retos significativos, al igual que en otras etapas.

Periodización y Diversidad

En general, se ha convenido que la adolescencia ocurre en la segunda década de la vida, con inicio entre los 10 y los 13 años, y que finaliza entre los 18 y los 25 años. Este momento fluctúa de acuerdo con la diversidad cultural y las metas o tareas que se espera se hayan cumplido.

Diferencias entre Adolescencia y Pubertad

Los términos adolescencia y pubertad tienen significados distintos. La adolescencia es un periodo tanto de maduración física como emocional y cognitiva, considerada una de las etapas de mayor reto en el desarrollo del ser humano. La pubertad, en cambio, es el proceso biológico de la maduración reproductiva que afecta a cada órgano del cuerpo humano y se distingue por la rapidez y magnitud de los cambios corporales que ocurren en un corto periodo de tiempo.

Cambios Fisiológicos y Hormonales

Los cambios fisiológicos que tienen lugar en la adolescencia son ampliamente conocidos y suelen estar asociados con la maduración sexual. En general, las niñas empiezan la pubertad dos años antes que los niños, habitualmente entre los 10 y 11 años. El comienzo de la pubertad está marcado por una mayor producción de hormonas sexuales (estrógenos y andrógenos), las cuales se encargan de la maduración y desarrollo sexual del adolescente. Este abarca el desarrollo mamario, el genital y la capacidad reproductiva, así como las características sexuales secundarias como el cambio de voz y el crecimiento de la barba.

Maduración Física, Emocional y Cognitiva

En esta etapa se adquiere una nueva capacidad para pensar de manera lógica, conceptual y con visión al futuro. Sin embargo, es de resaltar el desarrollo psicológico, que tiene lugar en armoniosa articulación con el desarrollo físico y químico, y el ambiente en el que se encuentra la persona.

Necesidades Nutricionales en la Adolescencia

Las necesidades nutricionales durante la adolescencia varían mucho de un individuo a otro y van a ir siempre paralelas a la velocidad de crecimiento. Por tanto, el período de máxima necesidad nutricional coincide con la máxima tasa de crecimiento. Las necesidades de energía son mayores que las de cualquier edad y guardan una estrecha relación con la velocidad de crecimiento y con el ejercicio físico desarrollado.

  • El aporte de proteína es muy importante en esta etapa, pues son necesarias para la síntesis de nuevos tejidos. Se debe potenciar el consumo de alimentos ricos en proteínas como la carne, el pescado, los huevos y las legumbres. Los adolescentes que recurren a frecuentes dietas para lograr una imagen deseada pueden utilizar la proteína consumida para cubrir las necesidades energéticas.
  • Se recomienda que entre un 55%-60% de la energía total provenga de los hidratos de carbono, limitando el consumo de azúcares simples encontrados en las bebidas gaseosas, zumos y otros productos procesados.
  • La ingesta de grasa no debe superar el 30% de las calorías, limitando el aporte de grasas saturadas al 10%.
  • El calcio es necesario, ya que el 45% del crecimiento final del hueso ocurre en la adolescencia.
  • El hierro es crucial para el desarrollo de tejidos hemáticos (los glóbulos rojos) y del muscular.
  • El zinc es necesario para el crecimiento, desarrollo de la masa ósea, muscular y la maduración sexual. También está relacionado con el crecimiento del cabello y uñas.

El Desarrollo Cerebral y la Vulnerabilidad Adolescente

Desarrollo Cerebral y Toma de Decisiones

A pesar de la inmadurez de su cerebro y las limitaciones que esto supone sobre el proceso de toma de decisiones, el adolescente se aventura en ellas a expensas de las consecuencias de una inmadura capacidad para controlar y planificar su comportamiento. Esto es producto de un proceso de desarrollo de la corteza prefrontal que aún no ha alcanzado su culmen. Es de resaltar que la toma de decisiones es un proceso que se da sumamente despacio durante la adolescencia. Ciertamente, este es un periodo crítico del desarrollo en el que una persona cerebralmente inmadura transita entre la niñez y la adultez, en medio de numerosos retos que implican, entre otros, consolidar su personalidad, su identidad y su orientación sexual, desarrollarse moralmente, controlar sus impulsos, desarrollar y acogerse a ideologías, desarrollar el pensamiento abstracto, consolidar las relaciones con sus padres, hermanos y pares.

Es la maduración cerebral la que va a permitirle al adolescente la adaptación al medio, por ejemplo, por medio de la remodelación cerebral, estructural y funcional, en regiones frontales y corticolímbicas y de la especial plasticidad del cerebro en ese momento de la vida. Un cerebro inmaduro es un cerebro vulnerable y, por lo tanto, conductas de riesgo pueden comprometer su desarrollo.

Esquema sobre el desarrollo del cerebro adolescente y la toma de decisiones

Tendencia al Riesgo y Búsqueda de Estimulación

Con frecuencia, a los adolescentes se les identifica como intrépidos. Ciertamente, en esta etapa de la vida hay una mayor tendencia a exponerse al riesgo. Experimentar bajos niveles de ansiedad, tener una baja sensibilidad a la recompensa (desde una perspectiva neurológica) y la fábula personal, entre otros, son factores que facilitan la emisión de conductas de riesgo entre los adolescentes, en especial por medio de la búsqueda de estimulación externa y experiencias novedosas. No obstante, es siempre recomendable considerar las diferencias individuales.

Efectos Neurotóxicos de las Sustancias

En consecuencia de la búsqueda de estimulación y la inmadurez cerebral, son frecuentes conductas como prácticas sexuales de riesgo y consumo excesivo de alcohol u otras sustancias psicoactivas. Al respecto, es pertinente resaltar que los adolescentes son más vulnerables que los adultos a los efectos neurotóxicos del alcohol. Lo anterior afecta el desarrollo de la corteza cerebral y se traduce en alteración de funciones ejecutivas (toma de decisiones y respuestas inhibitorias, habilidades cognoscitivas y capacidad de tomar el punto de vista de sí mismo y de otra persona) y, por ende, en una mayor tendencia a emitir conductas impulsivas y patrones problemáticos de consumo de esta sustancia.

Infografía sobre los efectos del alcohol en el cerebro adolescente

Intensidad Emocional

También, a menudo, los adolescentes son vistos como personas que experimentan estados emocionales intensos. Efectivamente, así es y esto está, entre otros, determinado por un sustrato neuroquímico con la participación explícita de circuitos serotoninérgicos y condiciones psicosociales de alta demanda para el adolescente.

El Contexto del Adolescente Actual

La Generación Digital y la Soledad

Los adolescentes actuales son personas que nacieron justo en el proceso del cambio de milenio (entre finales de los años 90 y 2008), inmersos en un contexto tecnológico, donde las redes sociales son su principal fuente de interacción social y de comunicación. En este entorno, se promueve el trabajo en casa y la virtualización de los procesos educativos, y la soledad es un elemento común en su vida.

Dinámicas Familiares Modernas

Así mismo, en un mundo que envejece, los adolescentes actuales son producto de familias pequeñas, con frecuencia monoparentales, y ellos, hijos únicos. Con la tendencia a una mayor necesidad y posibilidad de trabajo para hombres y mujeres, estos adolescentes probablemente crecieron en hogares donde fueron cuidados y educados por terceros y compartieron tiempo escaso con sus padres.

Demandas y Exigencias Incoherentes

La adolescencia en sí misma no es problemática, pero sí tiene, como todas las demás etapas del ciclo vital, unos requerimientos específicos en las diferentes áreas de funcionamiento del adolescente. Si es un periodo crítico, de transición y de maduración, cabe preguntarse sobre la coherencia de exigir al adolescente tomar decisiones que van a definir su vida, como decidir qué carrera van a cursar con apenas 15 o 17 años, decidir con quién y dónde quieren vivir cuando sus padres se separan, o cuidar a sus hermanos mientras sus padres trabajan o a sus padres emocionalmente afectados o físicamente enfermos. También es incoherente dejarlo enfrentarse solo a un mundo altamente demandante por considerar que "ya es adulto", permitiendo que se expongan a situaciones de alto riesgo o retirarse cuando su conducta resulta difícil de comprender.

Normalizar la Adolescencia y el Rol del Adulto

De acuerdo con lo anterior, será pertinente, en primer lugar, normalizar la adolescencia; esto es, entre otros, reconocer sus características, liberar a los adolescentes de estereotipos y prejuicios, ser empáticos y comprensivos, aunque exigentes y capaces de contenerlos. Y, en segundo lugar, asumir la responsabilidad que se tiene como adulto de acompañar y guiar los procesos formativos y de desarrollo de los adolescentes, en un mundo en el que la ciencia y diversas disciplinas han permitido comprender las necesidades y los riesgos de esta etapa del ciclo vital.

Amor y límites para ayudar a tu adolescente. María Velasco, psiquiatra infantojuvenil

Impacto en la Salud Pública: Datos y Cifras de la Vulnerabilidad

El comportamiento epidemiológico de problemas de salud pública como el suicidio, la depresión, la violencia sexual y el consumo de sustancias, entre otros, tiende al aumento en la población adolescente.

Cifras Preocupantes

  • En todo el mundo, uno de cada siete jóvenes de entre 10 y 19 años padece algún tipo de trastorno mental, lo que representa el 15 % de la carga mundial de morbimortalidad para este grupo etario.
  • Se estima que uno de cada siete adolescentes de entre 10 y 19 años (el 14,3 %) padece algún trastorno mental, pese a que muchas de estas afecciones no reciben el reconocimiento y el tratamiento que requieren.
  • La depresión, la ansiedad y los trastornos del comportamiento se encuentran entre las principales causas de enfermedad y discapacidad en los adolescentes.
  • El suicidio es la tercera causa de defunción en las personas de 15 a 29 años.
Gráfico estadístico sobre la prevalencia de trastornos mentales en adolescentes

Consecuencias a Largo Plazo de los Trastornos no Tratados

Cuando un trastorno de salud mental de un adolescente no se trata, sus consecuencias se extienden a la edad adulta, perjudican la salud física y mental de la persona y limitan sus posibilidades de llevar una vida plena en el futuro.

Vulnerabilidad a la Exclusión Social, Discriminación y Estigmatización

Los adolescentes con un trastorno mental son especialmente vulnerables a la posibilidad de sufrir exclusión social, discriminación, estigmatización (lo que puede afectar a su predisposición a buscar ayuda), dificultades educativas, mala salud física y violaciones de los derechos humanos, o puede llevarlos a incurrir en conductas de riesgo.

Determinantes de la Salud Mental Adolescente

La adolescencia es un período crucial para el desarrollo de hábitos sociales y emocionales importantes para el bienestar mental, como los patrones de sueño saludables, el ejercicio regular, la capacidad para enfrentar situaciones difíciles y resolver problemas, las aptitudes interpersonales y la gestión de las emociones. Contar con un entorno favorable y protector en el seno de la familia, en la escuela y en la comunidad en sentido más amplio son factores importantes.

La salud mental puede verse afectada por múltiples elementos. Cuantos más sean los factores de riesgo a los que están expuestos los adolescentes, por ejemplo a situaciones adversas, la presión social del entorno y la exploración de la propia identidad, mayores serán los efectos en la salud mental de ese grupo de la población. Además, la influencia de los medios de comunicación y la imposición de normas de género pueden acentuar la disparidad entre la realidad que viven los adolescentes y sus percepciones o aspiraciones de futuro. Otros determinantes importantes de la salud mental de los adolescentes son el buen ambiente en el hogar y las relaciones con sus compañeros. La violencia, en particular la violencia sexual y el acoso escolar, una crianza muy severa por parte de los progenitores y los problemas graves de índole socioeconómica o de otro tipo son riesgos conocidos para la salud mental.

Grupos de Mayor Vulnerabilidad

Algunos adolescentes corren más riesgo de padecer trastornos de salud mental a causa de sus condiciones de vida, de situaciones de estigmatización, discriminación o exclusión o como consecuencia de la falta de acceso a servicios y apoyo de calidad. En este grupo figuran:

  • Los que viven en entornos humanitarios o frágiles.
  • Los que padecen enfermedades crónicas, trastornos del espectro autista, discapacidad intelectual u otras afecciones neurológicas.
  • Las adolescentes embarazadas y los progenitores adolescentes o en matrimonios precoces o forzados.
  • Los huérfanos.
  • Los adolescentes que pertenecen a minorías étnicas o sexuales, o a otros grupos discriminados.

Trastornos Específicos de Salud Mental en la Adolescencia

Trastornos Emocionales

Los trastornos emocionales son frecuentes en los adolescentes. La depresión y la ansiedad pueden compartir algunos síntomas, como los cambios repentinos e inesperados del estado de ánimo. Estos trastornos pueden afectar de manera considerable a la asistencia a la escuela, el estudio y el rendimiento académico. El retraimiento social puede agravar el aislamiento y la soledad, y la depresión puede llevar al suicidio.

  • Los trastornos de ansiedad, que se pueden manifestar como crisis de angustia o un exceso de preocupación, son los más frecuentes en este grupo de edad, y son más comunes entre los adolescentes mayores que entre los de menor edad. Se calcula que el 4,1 % de los adolescentes de 10 a 14 años y el 5,3 % de los de 15 a 19 años sufre trastorno ansioso.
  • El 1,3 % de los adolescentes de 10 a 14 años y el 3,4 % de los de 15 a 19 años padecen depresión.

Trastornos del Comportamiento

Los trastornos del comportamiento son más frecuentes entre los adolescentes jóvenes que entre los de más edad. Pueden interferir en el rendimiento académico y aumentan el riesgo de incurrir en actos delictivos.

  • El 2,7 % de los adolescentes de entre 10 a 14 años y el 2,2 % de los de entre 15 a 19 años tienen un trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH), que se caracteriza por la dificultad para mantener la atención, un exceso de actividad y conductas impulsivas.
  • Otra afección que pueden sufrir los adolescentes es el trastorno de comportamiento disocial, que se caracteriza por conductas destructivas o desafiantes y afecta al 3,3 % de los adolescentes de 10 a 14 años y al 1,8 % de los de 15 a 19 años.

Trastornos de la Conducta Alimentaria

Los trastornos de la conducta alimentaria, como la anorexia y la bulimia nerviosas, suelen aparecer durante la adolescencia y la juventud. Estos trastornos se manifiestan con conductas alimentarias anormales y preocupación por la alimentación y, en la mayoría de los casos, por el peso y la figura corporales, y son más frecuentes en las adolescentes que en los varones de esa misma franja de edad. Pueden afectar a la salud física y, a menudo, coexisten con la depresión, la ansiedad y el consumo indebido de sustancias. Se estima que afectan a un 0,1 % de los adolescentes de 10 a 14 años y a un 0,4 % de los de 15 a 19 años, y están asociados al suicidio. La anorexia nerviosa puede llevar a la muerte prematura, a menudo debido a complicaciones médicas o al suicidio, y su tasa de mortalidad es superior a la de cualquier otro trastorno mental.

Psicosis

Los trastornos psicóticos, que suelen aparecer a finales de la adolescencia o principios de la edad adulta, causan síntomas como alucinaciones o delirios. Son experiencias que pueden afectar a la capacidad del adolescente para realizar actividades cotidianas y para el aprendizaje y que, en muchos casos, conducen a la estigmatización o a violaciones de los derechos humanos. Un 0,1 % de los adolescentes de 15 a 19 años sufre esquizofrenia.

Suicidio y Conductas Autolesivas

El suicidio es la tercera causa de defunción entre los adolescentes mayores y los jóvenes (entre 15 y 29 años). Los factores de riesgo del suicidio son diversos: el consumo nocivo de bebidas alcohólicas, el maltrato en la infancia, la estigmatización (que disuade de buscar ayuda), los obstáculos que impiden recibir atención y el acceso a medios para suicidarse. Las plataformas digitales, al igual que otros medios, pueden desempeñar un papel importante a la hora de ayudar a aplicar medidas de prevención del suicidio, pero también pueden debilitar estas medidas.

Otras Conductas de Riesgo

Muchas conductas de riesgo, como el consumo de sustancias o las prácticas sexuales no seguras, se inician en la adolescencia. Pueden ser mecanismos que se usan para hacer frente al malestar emocional, y pueden afectar muy negativamente al bienestar físico y mental del adolescente.

  • Los jóvenes tienen más tendencia a adoptar hábitos nocivos de consumo de sustancias que pueden perdurar a lo largo de la vida. En 2019, la prevalencia del consumo de alcohol entre las personas de entre 15 y 19 años era elevada en todo el mundo (22 %), con muy pocas diferencias por razones de género, y en algunas regiones se observaba un aumento en el consumo. El consumo de tabaco y de cannabis son motivos de preocupación adicionales. Muchos fumadores adultos adquirieron el hábito antes de los 18 años. En el caso del cannabis, la prevalencia mundial del consumo entre los adolescentes fue, en 2022, superior a la de los adultos, con un 5,5 % frente a un 4,4 %, respectivamente.
  • Algunos adolescentes incurren en actos violentos que pueden afectar al rendimiento académico, causarles lesiones y empujarles a la delincuencia y a situaciones de riesgo para sus vidas. En 2021, la violencia interpersonal se clasificó dentro de las causas principales de muerte entre los adolescentes de mayor edad.

Fomento de la Resiliencia y la Prevención

La Resiliencia como Factor Protector

A pesar de la vulnerabilidad descrita, el adolescente está en competencia de desarrollar habilidades de resiliencia que se comportan como factores protectores. Un adolescente resiliente es una persona con mayor capacidad de ajustarse a las demandas ambientales. No obstante, la resiliencia es dinámica y es preciso reconocer que la conducta resiliente puede exhibirse de manera distinta según los grupos, los contextos y las situaciones.

Estrategias de Promoción y Prevención

Las intervenciones de promoción de la salud mental de los adolescentes, así como las de prevención, se centran en mejorar su capacidad para gestionar las emociones, enseñar alternativas a las conductas de riesgo, desarrollar resiliencia ante situaciones difíciles o adversas y promover los entornos y las relaciones sociales saludables.

Estos programas deben diseñarse con un enfoque integral, que abarque varios canales y espacios de intervención -como los medios digitales, los centros sociales y de atención, las escuelas o el ámbito comunitario- y que se sirva de diversas estrategias para llegar a los adolescentes, en especial a los más vulnerables.

Detección Temprana y Tratamiento

Es fundamental abordar las necesidades de los adolescentes con trastornos de salud mental. Evitar la institucionalización y medicalización excesivas, priorizar las soluciones no farmacológicas y respetar los derechos de los niños, de conformidad con lo dispuesto en la Convención de las Naciones Unidas sobre los Derechos del Niño y otros instrumentos de derechos humanos son aspectos clave para la salud mental de los adolescentes.

La Respuesta de la OMS ante la Vulnerabilidad Adolescente

La OMS trabaja en la elaboración de estrategias, programas y recursos para ayudar a los países a satisfacer las necesidades de salud de los adolescentes.

  • La iniciativa Ayudar a los adolescentes a prosperar es una iniciativa conjunta de la OMS y el UNICEF que tiene como objetivo fortalecer los programas y las políticas de salud mental que se dirigen a los adolescentes. Sus actividades incluyen promover la salud mental, prevenir los trastornos de salud mental, y ayudar a evitar las conductas autolesivas y otros comportamientos de riesgo, como el consumo nocivo de alcohol y drogas, que afectan negativamente a la salud mental y física de los jóvenes.
  • La OMS también ha elaborado un módulo sobre trastornos mentales y del comportamiento en niños y adolescentes como parte de la guía de intervención del Programa 2.0 de Acción para Superar las Brechas en Salud Mental de la OMS, que incluye protocolos clínicos basados en la evidencia para evaluar y tratar diversos trastornos mentales en entornos de atención no especializada.
  • Además, la OMS está diseñando y poniendo a prueba intervenciones psicológicas para tratar trastornos emocionales en los adolescentes y orientaciones sobre servicios de salud mental para este grupo de edad que se pueden adaptar a las necesidades de cada contexto.
  • La Oficina Regional de la OMS para el Mediterráneo Oriental ha elaborado un módulo formativo sobre salud mental a fin de que los educadores entiendan mejor la importancia de la salud mental en las escuelas y para ayudarles a aplicar estrategias encaminadas a promover, proteger y recuperar la salud mental de los estudiantes. El módulo incluye, además, manuales y materiales de formación para ampliar el número de escuelas que promueven la cuestión de la salud mental.

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