La capacidad de realizar actividades es fundamental para la salud, el bienestar y la calidad de vida de las personas. Sin embargo, una parte de la ciudadanía no posee las mismas capacidades, lo que reduce sus opciones y presenta desafíos significativos.
Según las Guías de Actividad Física para los Estadounidenses, la actividad física puede ayudar a controlar el peso, mejorar la salud mental y reducir el riesgo de muerte prematura, enfermedad cardíaca, diabetes tipo 2 y algunos tipos de cáncer. La actividad física también puede mejorar la salud mental al reducir la depresión y la ansiedad. Cualquier cantidad de actividad física que acelere los latidos del corazón puede mejorar la salud, y algo de actividad es mejor que nada.
Para mayores beneficios, la Guía recomienda que todos los adultos, con o sin discapacidades, realicen al menos 150 minutos (2 horas y media) de actividad física aeróbica por semana. Estas actividades pueden dividirse en periodos más cortos, como unos 25 minutos al día. Realizar actividad física al aire libre puede mejorar tanto la salud física como la mental y el bienestar, y mantenerse activo en casa también es una buena opción.
El Centro Nacional de Salud, Actividad Física y Discapacidades (NCHPAD) ha creado una lista de los mejores videos para hacer ejercicio en casa en su canal de YouTube y ofrece un programa llamado "14 Weeks to a Healthier You" (14 semanas para que esté más sano). El recurso Fit 5 del programa de Olimpiadas Especiales desafía a las personas a vivir con tres metas simples: mantenerse activas 5 días por semana, comer frutas y verduras, y beber 5 botellas llenas de agua cada día.
Además, los CDC trabajan con comunidades y colaboradores en todo el país como parte de la iniciativa Gente Activa, País SaludableSM para facilitar que las personas estén activas. La salud es importante para todos, y tener las herramientas e información necesaria para tomar decisiones saludables y prevenir enfermedades es clave para el bienestar, con o sin una discapacidad.
Definición y Tipos de Discapacidad
Existe una amplia diversidad en las capacidades y habilidades de los distintos individuos que conformamos la sociedad. Sin embargo, para algunas personas esto resulta mucho más complicado debido a la existencia de alguna deficiencia. Estas deficiencias pueden causar que el sujeto que las padece sufra una discapacidad, si las características de su estado limitan o impiden a la persona llevar a cabo de manera normativa una o más actividades cotidianas.
Así, mientras que la deficiencia es aquel órgano o aspecto que no funciona correctamente (fisiológica, anatómica, mental, sensorial, del lenguaje u otras), la discapacidad es aquello que no puede o cuesta más de hacer debido a este mal funcionamiento. La discapacidad se define como una restricción resultante de la falta de capacidad para llevar a cabo una actividad considerada normal.

Las discapacidades se clasifican comúnmente en:
- Discapacidad física: Es una situación o estado en que una circunstancia impide o dificulta en gran medida que la persona pueda moverse con libertad y con plena funcionalidad. Las limitaciones presentes en personas con discapacidad física hacen que sea complicado llevar una vida normal a menos que gocen de determinadas ayudas externas.
- Discapacidad psíquica: Afecta la función mental y el comportamiento.
- Discapacidad sensorial: Incluye deficiencias auditivas y visuales.
- Discapacidad del lenguaje u otras.
Los motivos por los cuales una persona puede presentar una discapacidad física son múltiples y variados, incluyendo enfermedades como la esclerosis múltiple, tumores, infecciones o inflamaciones de los tejidos musculares o nerviosos, o traumatismos de diferentes tipos.
Ejemplos de Discapacidades Físicas
Algunas de las discapacidades físicas más comunes incluyen:
- Paraplejia: Afectación debida a una lesión medular en la zona dorsal que supone la parálisis o incapacidad de movimiento de la mitad inferior del cuerpo, afectando básicamente a piernas y pies, perdiendo el sujeto la capacidad de caminar.
- Tetraplejia: Lesiones en las vértebras más cercanas al cráneo implican una mayor afectación y discapacidad, pudiendo incluir la parálisis de las cuatro extremidades.
- Hemiplejia: Se trata de una alteración o lesión en el sistema nervioso que produce la parálisis de la parte opuesta o contralateral a la dañada.
- Distrofia muscular: Un grupo de trastornos que provocan un tono muscular débil que va perdiendo tejido con el tiempo, dificultando el movimiento y causando discapacidad.
- Parálisis cerebral: Una condición médica crónica debida a problemas durante el desarrollo cerebral del feto o niño, que produce graves efectos en la motricidad.
Actualmente, cada vez son más las actividades que puede practicar una persona con discapacidad física. Actividades como la creatividad artística, los juegos de mesa y la cocina son útiles para todos, con o sin discapacidad. Los juegos de memoria, por ejemplo, son beneficiosos para mejorar la autonomía personal, mantener la mente activa, mejorar las relaciones y la calidad de vida.
La Incapacidad Laboral
La incapacidad en el trabajo es una realidad que puede afectar a cualquiera. En el mundo laboral, uno de los aspectos más relevantes para la seguridad del trabajador es el conocimiento sobre la incapacidad laboral. Esta condición no solo impacta la vida profesional, sino también la personal y financiera de una persona. Por ello, es crucial estar informado sobre qué constituye una incapacidad en el trabajo y los distintos tipos que existen.
La incapacidad laboral es el contexto en el que una persona pierde la capacidad para trabajar por un lapso temporal o de manera permanente. Este derecho constitucional también conlleva el pago de una indemnización.
Factores Relacionados con la Incapacidad Laboral
- Riesgos de trabajo: Son aquellos a los que el trabajador se encuentra expuesto mientras ejecuta sus actividades laborales.
- Accidente de trabajo: Hace referencia tanto a la lesión inmediata o que acontece gradualmente, como al peligro de muerte que se produce mientras se ejecuta alguna actividad laboral.
El tipo de incapacidad dependerá de la naturaleza y gravedad del riesgo o lesión sufrida. Es importante tener en cuenta que, si se está expuesto a un riesgo de trabajo o se sufre una incapacidad, se tiene derecho a una indemnización.
Valoración del Esfuerzo Físico en el Trabajo
Existen profesiones en las que se requiere un esfuerzo físico más elevado que en otras, lo que puede provocar un desgaste corporal más rápido. La Guía de Valoración del INSS (Instituto Nacional de la Seguridad Social) valora del 1 al 4 el grado de esfuerzo que se necesita en las distintas profesiones.
Aunque no existe un listado oficial de profesiones de esfuerzo, la Guía de Valoración del INSS, junto con los parámetros usados por jueces y especialistas, clasifica las categorías profesionales y sus exigencias. La guía distingue entre esfuerzo físico y psicológico, y dentro del primero, especifica el nivel de esfuerzo al que están sometidas las diferentes partes del cuerpo que intervienen directamente en la realización del trabajo.
Esta guía es una herramienta clave en los tribunales para demostrar qué actividades son propias de un oficio y si las partes del cuerpo utilizadas requieren o no un esfuerzo físico y de qué nivel. Esto es crucial en expedientes de incapacidad total, donde el esfuerzo físico juega un papel muy importante. En trabajos de oficina, por el contrario, las limitaciones cognitivas suelen ser más decisivas.
Las categorías profesionales que conllevan un trabajo físico destacable se encuentran en la Guía del INSS. Pensemos en peones u operarios, pero también en otros sectores como el metalúrgico, de gran exigencia laboral.

Incapacidades Físicas por Accidente Vascular Cerebral (AVC)
El accidente cerebrovascular (ACV) es la tercera causa de muerte en los países industrializados y la principal causa de discapacidad entre los adultos. Alrededor del 40 al 50% de las personas que sufren infartos mueren después de los seis meses, y la mayoría de los supervivientes muestran deficiencias neurológicas y discapacidad residual significativa, lo que convierte al ACV en la principal causa de incapacidad funcional en el mundo occidental.
Las secuelas de un ACV implican siempre un cierto grado de dependencia. Aproximadamente el 30% al 40% de los supervivientes en el primer año después del accidente cerebrovascular no están en condiciones de volver a trabajar y requieren algún tipo de ayuda para realizar actividades básicas de la vida diaria.
Un estudio de revisión narrativa identificó el perfil de las discapacidades físicas como secuela del AVC y discutió las acciones de enfermería en la orientación del enfermo y su familia. Se analizaron artículos publicados entre 1997 y 2007, encontrándose 112 publicaciones y seleccionándose 11 para el análisis. Se construyeron tres categorías de discapacidades según su predominancia:
- Discapacidad motora (55%): La hemiplejia o hemiparesia es una de las principales causas de discapacidad grave. Los pacientes presentan serias dificultades en actividades de la vida diaria como alimentarse, realizar su higiene personal, movilización y locomoción. Tareas como vestirse, abrochar botones o la administración de medicamentos resultan imposibles de ejecutar. La movilidad y la capacidad de caminar se ven perjudicadas en un 90% de los casos, requiriendo el uso de dispositivos auxiliares como bastón, silla de ruedas o andador.
- Disfagia (36%): Dificultad para tragar. Es un co-factor de mortalidad y morbilidad, con una alta incidencia (30-50%) en la fase aguda y de recuperación del ACV. Es reconocida como uno de los principales factores de riesgo de neumonía por aspiración.
- Afasia (9%): Trastorno del lenguaje que afecta la capacidad de comunicación. Un estudio descriptivo brasileño demostró que la incidencia de afasia fue del 70%, disartria y apraxia del 6%, cambios funcionales de comunicación del 17%, y el 7% de los pacientes fueron normales. Es fundamental comprender los cambios en el habla y el lenguaje para la rehabilitación de estos trastornos.
Estas discapacidades tienen un alto potencial de interferir en las actividades cotidianas, provocando un alto grado de dependencia del enfermo de un cuidador. El ajuste a la discapacidad física después de un ACV es un proceso de colaboración entre el paciente, la familia y los profesionales de la salud, que no se limita al ambiente hospitalario y debe continuar durante todo el curso de la enfermedad.
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