Características de la Adolescencia, el Adulto Joven y la Adultez Mayor

A lo largo de su vida, las personas pasan por una serie de fases que son muy diferentes unas de las otras. Conocer la clasificación de las etapas de la vida por edad ayudará a tomar decisiones saludables y a afrontar mejor las sucesivas etapas.

La Adolescencia: Transformación Integral

Para muchos, la adolescencia es una de las etapas de vida más complicada, puesto que biológicamente es el periodo del desarrollo humano marcado por los cambios hormonales y físicos que determinarán la madurez sexual del individuo. La adolescencia es el período de transición entre la niñez y la adultez, e incluye grandes cambios tanto en el cuerpo como en la forma en que un joven se relaciona con el mundo. La cantidad de cambios físicos, sexuales, cognitivos, sociales y emocionales que ocurren en esta época pueden causar expectativas y ansiedad tanto a los niños como a sus familias.

Esquema de las etapas de la vida humana con énfasis en la adolescencia

Cambios Físicos y Hormonales

Durante esta etapa, los niños suelen comenzar a crecer más rápido. Por lo general, la pubertad empieza uno o dos años antes en las niñas que en los varones, y puede ser normal que algunos cambios comiencen tan pronto como a los 8 años para las niñas y a los 9 años para los varones. Estos cambios corporales pueden generar curiosidad y ansiedad en algunos, en especial si no saben qué esperar o qué es normal. Los cambios físicos que comenzaron en la pubertad continúan durante la adolescencia media, y la mayoría de los varones comienzan su "crecimiento repentino". Además, a algunos adolescentes les sale acné.

Desarrollo Cognitivo

El cerebro sigue cambiando y madurando en esta etapa, pero aún hay muchas diferencias entre la forma de pensar de un joven en su adolescencia media y la de un adulto. Gran parte de esto se debe a que los lóbulos frontales son la última área del cerebro en madurar; su desarrollo no está completo hasta que la persona tiene veintitantos años. Los lóbulos frontales desempeñan un papel importante en la coordinación de las tomas de decisiones complejas, el control de los impulsos y la capacidad de tener en cuenta varias opciones y consecuencias. Los adolescentes más jóvenes tienen ideas concretas y extremistas, y si bien es posible que sigan la lógica de evitar riesgos en algunas situaciones, las emociones fuertes a menudo siguen rigiendo sus decisiones cuando entran en juego los impulsos, por ejemplo, al pensar: "La marihuana es legal ahora, así que no puede ser tan mala", o "Me está yendo bastante bien en matemática y tengo muchas ganas de ver esta película".

Infografía sobre el desarrollo cerebral en la adolescencia

Esfera Social y Emocional

En este rango de edad, comienzan las primeras interacciones sociales adultas, aunque el individuo carece aún de madurez emocional. Los preadolescentes sienten una mayor necesidad de privacidad y es posible que comiencen a explorar formas de ser independientes de su familia. Es muy probable que pasen menos tiempo con la familia y más tiempo con los amigos, y discuten más con sus padres porque luchan por tener más independencia. Asimismo, probablemente se cuestionen su identidad sexual y la exploren, lo que podría resultar estresante si no tienen el apoyo de sus pares, de la familia o de la comunidad. Cuando termina la infancia, las relaciones sociales y la interacción con el entorno intervienen en el desarrollo, pero también en el proceso de autoconocimiento, el cual se acentúa durante la adolescencia y la juventud. Durante estas etapas, las crisis se centran, sobre todo, en la búsqueda de una identidad definitoria, con preguntas que se aproximan a lo que uno es y proyectan otras cuestiones sobre lo que uno quisiera ser.

La Adolescencia Tardía

Los jóvenes en la adolescencia tardía (aproximadamente entre los 18 y 21 años o más) por lo general ya completaron el desarrollo físico y alcanzaron la altura definitiva que tendrán como adultos. Para esta edad suelen tener más control de sus impulsos y pueden sopesar los riesgos y recompensas mejor y con más precisión. Se centran más en el futuro y basan sus decisiones en sus ilusiones e ideales. Las amistades y las relaciones románticas se tornan más estables. Se separan más de su familia, tanto física como emocionalmente; no obstante, muchos restablecen una relación "adulta" con sus padres, considerándolos personas de su mismo nivel a quienes pedir consejos y con quienes hablar de temas serios, en vez de una figura de autoridad. Los padres siguen siendo un apoyo fundamental durante esta etapa.

El Adulto Joven: Entre la Exploración y la Consolidación

Definición y Características Generales

La transición de la adolescencia a la edad adulta ha cambiado en los últimos años debido a una combinación de factores económicos, sociales y psicológicos, lo que ha llevado a identificar la etapa de los "adultos jóvenes". Todas aquellas personas comprendidas entre los 19 y los 30 años de edad se consideran jóvenes adultos. Los primeros años de esta etapa corresponden con un periodo de intensa exploración personal y configuración de la identidad. Nos encontramos ante una fase en la que la persona no pertenece ya a la fase adolescente, pero, en muchos aspectos, aún no ha alcanzado plenamente la edad adulta desde el punto de vista psicosocial. Esta transición está estrechamente ligada a ciertos aspectos sociales y políticos, que tienen repercusiones psicológicas en el desarrollo de la identidad y la autonomía.

El tránsito de la adolescencia a la adultez está marcado no solo por la consolidación de la identidad, sino también por la toma de decisiones. Los aspectos recurrentes en los adultos jóvenes van más allá de la elección de la carrera universitaria u oficio; alcanzan también ámbitos como el sentimental, el estilo de vida y el afrontamiento de las expectativas sociales. La adultez supone un paso importante hacia la construcción de un ser independiente y completo, gracias al comienzo del desarrollo de cierta madurez, estando marcada por los valores y las creencias de cada persona. Es importante señalar que en esta fase es aquella en la que se alcanza una plena madurez intelectual y física, así como también se suele obtener una plenitud de deberes sociales y de derechos, siendo la etapa en la que las personas suelen desempeñar los objetivos más importantes de su vida.

Factores que Influyen en la Transición

Factores Sociales y Económicos

Cada vez es más frecuente que los adultos jóvenes aún no hayan alcanzado algunas facetas propias de la adultez. Por ejemplo, a menudo en esta etapa de sus vidas siguen viviendo con los padres, no tienen un trabajo estable ni una vida en pareja. Esto hace que se ralentice la transición a la edad adulta y la autorrealización de la independencia laboral y emocional. Sin duda, hay causas sociales y políticas que contribuyen a este fenómeno, como:

  • Una etapa larga de formación académica.
  • La incertidumbre laboral.
  • Obstáculos económicos para lograr la independencia.

Estos factores sociales contribuyen a que se retrase el momento en el que los jóvenes adultos abandonan la unidad familiar. Hoy en día, llegar a ser un adulto independiente exige de media más tiempo y esfuerzo, con la consecuente frustración que ello conlleva. Aprendiendo a escoger y a responsabilizarse de sus decisiones, el joven allana su propio camino hacia la autonomía y la responsabilidad, tareas clave del desarrollo adulto.

Factores Psicológicos y Dinámica Familiar

También hay aspectos psicológicos que alargan la transición de la adolescencia a la edad adulta. Gustavo Pietropolli Charmet, psiquiatra y psicoterapeuta, habla de la "familia afectiva" frente a la familia tradicional normalizada. La familia tradicional se centraba principalmente en la transmisión de valores y se orientaba hacia la enseñanza de normas, en las que la finalidad educativa era primordial. Esto solía hacerse de un modo más o menos autoritario y podía crear un clima conflictivo en el seno de la familia, de ahí que el joven adulto tratara de emanciparse; a través de esa rebelión y conflicto, los jóvenes adultos también generaban su identidad e independencia psicológica.

Hoy, por el contrario, lo que prevalece es un tipo de familia definida como "afectiva", en la que la tarea primordial ya no es tratar de transmitir e imponer un sistema de valores a los hijos, sino promover el afecto y criar hijos felices y emocionalmente protegidos. En este marco, aunque se hayan establecido normas y límites al adolescente, la aspiración de los padres es que sus hijos les obedezcan por amor, no por miedo a las sanciones que podrían romper el vínculo afectivo. Esto conduce a un menor nivel de conflictos familiares y a una menor oposición hacia los adultos de referencia.

Sin embargo, la oposición y el conflicto entre hijos y padres son funcionales para apoyar aquellos procesos separativos que permiten al adolescente constituir su propia identidad de forma separada y autónoma. Hoy en día, los niños suelen criarse siendo el centro de atención de los padres, en un clima de baja conflictividad. Por lo tanto, esos jóvenes pueden tener más dificultades para realizar las tareas de separación-individuación; en algunos casos se desarrolla un vínculo que puede generar cierto miedo a dejar la casa de los padres. Como consecuencia, la identidad personal se desarrolla con dificultad y surge la inseguridad, lo que conduce a prolongar la adolescencia y a la incapacidad de asumir responsabilidades de adulto, como ocurre en el síndrome de Peter Pan.

Además, el modelo educativo actual se centra a menudo en la promoción de ideales excesivamente elevados, lo que lleva a los adolescentes a crearse identidades inauténticas a costa de intentar complacer las expectativas de los demás. Esta delicada fase de transición del ciclo de la vida corre el riesgo de convertirse en un reto implacable para los jóvenes, en una eterna competición por aspiraciones percibidas como inalcanzables.

Fotografía de una persona joven pensando en sus opciones futuras

Retos Psicológicos en la Adultez Joven

Esta fase del ciclo de la vida conlleva algunos retos particulares para el bienestar psicológico. En particular, son cada vez más frecuentes los trastornos de ansiedad, causados por la confusión y la inestabilidad relativas al desarrollo de la identidad personal, y por un sentimiento de inseguridad sobre las propias capacidades y recursos. Además, recientes investigaciones muestran que el 42% de los adultos jóvenes presentaron niveles clínicamente elevados de depresión (Murray et al., 2025) y que el 77% reportaron alteraciones del sueño (Murray et al., 2025), lo que evidencia la magnitud del impacto emocional en esta etapa.

La dificultad para formar la identidad y lograr la independencia de la familia también suele provocar trastornos del estado de ánimo y dolencias psicosomáticas. Los jóvenes adultos experimentan a menudo una situación de profundo malestar y bloqueo evolutivo, que repercute en su vida cotidiana y puede llegar a causar diversas dificultades, como:

  • La imposibilidad de emprender una carrera universitaria.
  • La dificultad de identificar el propio objetivo profesional.
  • Problemas en el ámbito de las relaciones y las parejas.

Salud mental, la clase que nadie nos dió | Fernando Lemarroy | TEDxTecdeMty

Perspectivas Teóricas sobre la Adultez Joven

El estudio de la etapa de adulto joven ha sido explorado por diferentes modelos psicológicos, que ofrecen herramientas para comprender los retos y particularidades de este momento vital. Uno de los enfoques más reconocidos es el de Erik Erikson, quien definió la "juventud adulta" como la etapa de la intimidad frente al aislamiento. Según Erikson, en estos años muchas personas buscan establecer vínculos profundos y significativos, y avanzar en este proceso puede favorecer el bienestar emocional.

Por otro lado, Jeffrey Arnett propuso el concepto de "adultez emergente" para describir el periodo comprendido entre los 18 y los 29 años. Arnett señala que esta etapa suele estar marcada por la exploración de la identidad, cierta inestabilidad, el foco en uno mismo, la sensación de encontrarse en una fase intermedia y la percepción de muchas posibilidades para el futuro. El psicólogo James Coté también ha analizado cómo los cambios sociales y económicos han influido en la extensión de la transición hacia la adultez, poniendo en valor la importancia de la autonomía y la construcción de una identidad personal sólida.

Estos modelos coinciden en que la adultez joven puede ser un periodo de búsqueda, exploración y desarrollo de la identidad, en el que las decisiones tomadas pueden influir de manera significativa en etapas posteriores de la vida.

La Adultez Mayor: Reflexión y Afrontamiento

Características de la Tercera Edad

La primera de las etapas de la adultez es la que se conoce como adultez temprana, un periodo que abarca un rango de edad que va desde los 18-21 años (finalizando el desarrollo adolescente) hasta los 40 años aproximadamente. A grandes rasgos, en este periodo evolutivo de la vida de las personas es característico que se centren en la educación de sus hijos, en su trabajo, e incluso la preparación de un futuro retiro en los últimos años de esta etapa. En esta etapa suelen comenzar un declive a nivel sensorial.

La ancianidad, también llamada tercera edad o adultez mayor, es la última etapa del desarrollo humano y se caracteriza por el deterioro progresivo de las capacidades físicas y cognitivas. Es la etapa de desarrollo humano más larga, e implica diversos cambios físicos, emocionales y psicológicos según la edad y fase de cada persona. La madurez emocional y cognitiva se convierte en un factor determinante en la calidad de vida en la adultez y, sobre todo, durante la tercera edad.

Fotografía de una persona mayor disfrutando de una actividad recreativa

Crisis Vitales y Desafíos

La adultez se configura como una de las etapas de la vida en la que hay mayor estabilidad. La identidad se encuentra formada y se han superado las crisis en torno a las decisiones vitales. Sin embargo, en este momento, la madurez que dichos aspectos significan lleva a la reflexión y evaluación de la vida. En este periodo, los individuos alcanzan un nivel más profundo de consecuencia sobre sus gustos, expectativas y necesidades, por lo que pueden tomar acciones para alcanzar una mayor satisfacción personal.

En la vejez, la crisis vital se centra en el afrontamiento del declive tanto físico como cognitivo, además de tomar en cuenta un aspecto crucial: el legado individual, sobre todo, en la familia. Sumado a esto, durante esta etapa de la vida, se reflexiona sobre el bienestar y la mortalidad. Esta etapa comienza con la preparación de las personas para su jubilación, una experiencia de transición que no es bien recibida por todos, ya que muchas personas no encuentran la forma de ocupar el tiempo libre que le ha quedado tras concluir su etapa laboral.

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