¿Qué es la Pérdida de Peso Involuntaria?
La pérdida de peso involuntaria es una disminución del peso corporal que ocurre cuando una persona no está buscando bajar de peso o haciendo dieta. Se considera preocupante cuando se produce una pérdida de 10 libras (4.5 kilogramos) o el 5% de su peso corporal normal durante un período de 6 a 12 meses o menos sin una razón conocida. Aunque muchas personas aumentan o bajan de peso ligeramente con el tiempo, una pérdida significativa e inexplicada puede ser un signo de una afección física, emocional o mental grave, especialmente en las personas mayores.

Causas del Adelgazamiento en la Tercera Edad
La frecuencia de la pérdida de peso involuntaria aumenta significativamente con la edad, alcanzando hasta el 60% entre los residentes de hogares de ancianos. Esto se debe a que las enfermedades que causan la pérdida de peso son más comunes en este grupo demográfico, sumado a cambios normales relacionados con el envejecimiento y factores psicosociales. Por lo general, múltiples factores están involucrados.
Cambios Fisiológicos Asociados al Envejecimiento ("Anorexia del Envejecimiento")
Existen cambios normales y crónicos producidos por la edad que pueden influir en la nutrición y contribuir a la pérdida de peso:
- Disminución del apetito: Se observa una reducción de la sensibilidad a ciertos mediadores estimulantes del apetito y un aumento en la sensibilidad a mediadores inhibitorios en el organismo.
- Saciedad precoz: La tasa de vaciamiento gástrico disminuye, prolongando la sensación de saciedad, lo que lleva a una menor ingesta de alimentos. La colecistoquinina y la leptina tienen un papel importante en esta saciedad precoz.
- Alteraciones sensoriales: La sensibilidad del gusto y del olfato disminuye con el paso de los años, lo que reduce el interés por la comida.
- Problemas bucodentales: La pérdida de piezas dentales, la pérdida de hueso mandibular que dificulta la función masticatoria, y la disminución de la producción de saliva que causa disfagia, hacen que la alimentación no sea la adecuada. El 80% de los adultos mayores que consultan por baja de peso tienen algún grado de disfunción oral.
- Cambios gastrointestinales: En el estómago, puede haber una disminución del ácido clorhídrico, y en el intestino delgado se reduce la absorción de hidratos de carbono hasta en un tercio, así como la absorción de calcio.
- Pérdida de masa muscular (Sarcopenia): La pérdida de masa muscular es una condición que contribuye al adelgazamiento y afecta la composición corporal del adulto mayor.
Problemas de Salud Subyacentes
Casi cualquier enfermedad prolongada y grave puede provocar la pérdida de peso. Las causas pueden dividirse en aquellas que cursan con disminución del apetito (hiporexia) y aquellas que implican un aumento del gasto calórico o malabsorción.
Con Disminución del Apetito (Hiporexia)
La hiporexia es la pérdida de apetito en personas mayores, un trastorno frecuente y potencialmente peligroso, aunque no se considere una enfermedad en sí misma. Sus causas incluyen:
- Trastornos emocionales: La depresión, la ansiedad, la soledad y la apatía son factores muy comunes que contribuyen a que los mayores no quieran ingerir alimentos, especialmente entre los residentes de hogares de ancianos.
- Enfermedades crónicas: Cáncer (incluso sin otros síntomas iniciales), infecciones crónicas como el SIDA o la tuberculosis, enfermedades como la EPOC, la enfermedad de Parkinson, insuficiencia cardíaca grave o enfisema.
- Problemas del sistema digestivo: Enfermedad celíaca, diarrea y otras infecciones prolongadas (como parásitos), inflamación crónica del páncreas, extracción de alguna parte del intestino delgado y el uso excesivo de laxantes, que disminuyen la absorción de calorías y nutrientes.
- Deterioro cognitivo y demencia: Puede llevar a rechazo alimentario, aunque en algunos casos la hiperactividad asociada a la demencia también puede causar pérdida de peso.
- Falla renal e infecciones.
- Uso de medicamentos (Polifarmacia): Ciertos medicamentos, incluyendo quimioterapia y fármacos para la tiroides, o inhibidores selectivos de recaptación de serotonina, pueden influir en la pérdida de peso. La polifarmacia y las interacciones farmacológicas son un riesgo común.
- Trastornos alimentarios: La anorexia nerviosa que aún no ha sido diagnosticada.
- Consumo de drogas ilícitas: Anfetaminas y cocaína.
- Alcoholismo: Puede disminuir la apetencia por los alimentos y ser un signo de depresión.
Con Aumento del Gasto Calórico o Malabsorción
- Glándula tiroides hiperactiva (hipertiroidismo): Un trastorno endocrino clásico.
- Diabetes no controlada: También una patología endocrina importante.
- Cáncer: Tiende a disminuir el apetito, pero también aumenta el gasto calórico, lo que conduce a una pérdida de peso rápida.
- Afecciones pulmonares: Pueden provocar hipermetabolismo y un gran trabajo de la musculatura respiratoria.
- Patología cardíaca: Con derivación de elementos inflamatorios y gran correlación con patología pulmonar, puede determinar la caquexia cardíaca.
- Trastornos que causan malabsorción: Impiden que el tracto digestivo absorba nutrientes, contribuyendo al déficit calórico.
Factores Psicosociales y Ambientales
- Aislamiento social: Común en personas de edad avanzada, lo que tiende a disminuir la ingesta de alimentos.
- Pérdida de la memoria y deterioro cognitivo leve: Dificulta la preparación regular de la comida.
- Problemas del ambiente social: Como la pérdida de un ser querido, la pérdida de independencia o de trabajo, o la pérdida de una rutina de alimentación común, pueden generar estrés o ansiedad que afectan el apetito.
- Acceso a los alimentos: Limitaciones físicas (como artrosis de rodilla que dificulta ir a comprar), pobreza y acceso económico, así como factores culturales o religiosos.
- Ignorancia nutricional: Puede llevar a exagerar consejos médicos (ej. reducir drásticamente proteínas por colesterol alto) sin un asesoramiento dietético adecuado.

Evaluación Diagnóstica de la Pérdida de Peso Involuntaria
Dada la gran cantidad de trastornos que pueden causar pérdida de peso involuntaria, el médico debe llevar a cabo una exploración muy completa.
Cuándo Buscar Atención Médica
Es crucial comunicarse con un proveedor de atención médica si:
- Usted o un familiar pierde más de 10 libras (4.5 kg) o el 5% del peso corporal normal en 6 a 12 meses o menos, sin una explicación conocida.
- Se han presentado otros síntomas además de la pérdida de peso.
- Existen signos de alarma, que incluyen:
- Fiebre y sudores nocturnos.
- Dolor óseo.
- Dificultad respiratoria, tos y expectoración de sangre.
- Sed excesiva y aumento de la micción.
- Dolor de cabeza, dolor en la mandíbula al masticar y/o alteraciones de la visión de nueva aparición (visión doble, borrosa o puntos ciegos) en una persona de más de 50 años.
Proceso de Evaluación Médica
El proceso de evaluación busca identificar la causa subyacente de la pérdida de peso.
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Historial Clínico
El médico realizará preguntas detalladas sobre los antecedentes médicos y los síntomas, tales como:
- ¿Cuánto peso ha perdido y cuándo comenzó la pérdida de peso (de manera repentina o lenta)?
- ¿Se han presentado cambios en la talla de la ropa, el apetito o la ingesta de alimentos? ¿Está comiendo menos o alimentos diferentes?
- ¿Está haciendo más ejercicio? ¿Ha estado enfermo?
- ¿Tiene problemas dentales o úlceras bucales?
- ¿Tiene más estrés o ansiedad de lo usual?
- ¿Ha vomitado (o se ha provocado el vómito)? ¿Ha estado presentando desmayos?
- ¿Presenta ocasionalmente hambre incontrolable con palpitaciones, temblores o sudoración?
- ¿Ha tenido estreñimiento o diarrea? ¿Presenta incremento de la sed o está tomando más líquidos? ¿Está orinando más de lo usual?
- ¿Ha perdido algo de cabello?
- ¿Qué medicamentos (con o sin receta médica, drogas ilícitas y productos hechos con hierbas) está tomando?
- ¿Se siente triste o sufre de depresión?
- ¿Está complacido o preocupado con la pérdida de peso?
- ¿Ha sufrido algún cambio en su vida (pérdida de un ser querido, de independencia o de trabajo, o de una rutina de alimentación común)?
Examen Físico
Durante la exploración física, los médicos miden las constantes vitales (fiebre, palpitaciones, respiración rápida, hipotensión arterial). Se realiza un examen físico general muy completo, incluyendo el corazón, pulmones, abdomen, cabeza y cuello, senos, sistema nervioso, recto (con examen de próstata en hombres y pruebas de sangre oculta en heces), genitales, hígado, bazo, ganglios linfáticos, articulaciones y piel. Se evalúa el estado de ánimo, se mide el peso y se calcula el índice de masa corporal (IMC). El examen bucal es de suma importancia.
Pruebas Complementarias
Los síntomas y los resultados de la exploración física a menudo sugieren la causa de la pérdida de peso. Se pueden realizar:
- Pruebas de cribado para detectar cánceres comunes (ej. colonoscopia para cáncer de colon o mamografía para cáncer de mama).
- Análisis de sangre y orina, y una radiografía de tórax como cribado general.
- Otras pruebas más específicas según las sospechas diagnósticas.
Si todos los resultados iniciales son normales, los médicos suelen revaluar a la persona al cabo de unos meses para detectar el desarrollo de nuevos síntomas o signos.
Manejo y Tratamiento del Adelgazamiento en Personas Mayores
El tratamiento principal de la pérdida de peso involuntaria consiste en abordar el trastorno subyacente que la causa. Sin embargo, también se implementan estrategias nutricionales y de soporte.

Estrategias Nutricionales y Conductuales
Para ayudar a la persona afectada a comer más y mejor, se recomiendan las siguientes medidas:
- Mejora de la alimentación: Es fundamental un plan de alimentación rico en proteínas, vitaminas y minerales. Incluir fuentes de proteínas como carnes magras, huevos, aves y pescados.
- Frecuencia y tamaño de las porciones: Reducir las porciones y aumentar la cantidad de veces que se come durante el día. Ofrecer pequeñas cantidades de comida para facilitar la ingesta.
- Adaptación a los gustos: Prestar atención a las preferencias del paciente y ofrecerle sus alimentos favoritos, incluso fuera de los horarios de comida habituales.
- Alimentos densos en energía y nutrientes: Incluir en la dieta alimentos que aporten mucha energía y variedad de nutrientes en pocas cantidades, como yogur con fruta fresca y frutos secos troceados, purés de verduras y batidos de frutas.
- Bebidas nutritivas: Completar las comidas con bebidas que aporten vitaminas, minerales y proteínas.
- Evitar saciedad precoz: Evitar alimentos que contengan mucha fibra antes de las comidas, ya que tienen un elevado poder saciante. No abusar de líquidos durante las comidas para no llenar el estómago.
- Temperatura de los alimentos: Optar por comidas templadas.
- Comer acompañado: Estimular el apetito al hacer de la comida un momento social y placentero.
- Salud bucodental: Mejorar la salud bucodental es uno de los elementos clave.
- Manejo de síntomas: Tratar las náuseas y el estreñimiento que pueden afectar el apetito.
- Hidratación: Asegurar una ingesta adecuada de líquidos durante todo el día, incluso si la sensación de sed disminuye con la edad.

Suplementos Nutricionales
En algunos casos, puede ser necesaria la administración de complementos nutricionales para corregir carencias de vitaminas (ej. vitaminas D y B12) y otros nutrientes. Es importante administrarlos entre las comidas y antes de acostarse para evitar que disminuyan el apetito a la hora de comer. Los batidos proteicos son útiles para que los adultos mayores conserven su fuerza y vitalidad.
Intervenciones Médicas y de Soporte
- Atención médica y nutricional especializada: Médicos, enfermeras, dietistas, cuidadores profesionales y terapeutas ocupacionales juegan un papel crucial en el manejo. Es fundamental el seguimiento para ajustar medicación o proponer nuevos tratamientos.
- Alimentación por sonda: Es el último recurso, pero puede ser valioso en situaciones donde el trastorno subyacente tiene una resolución esperada.
- Soporte social: Medidas como las estrategias de "comida sobre ruedas" pueden ser esenciales para personas postradas en casa sin apoyo familiar, garantizando el acceso a los alimentos.
Sarcopenia: Pérdida de Masa Muscular Relacionada con el Envejecimiento
La sarcopenia es una condición caracterizada por la pérdida progresiva y generalizada de masa muscular, fuerza y rendimiento funcional asociados con el envejecimiento.
Importancia y Consecuencias
La sarcopenia es importante en el envejecimiento por varias razones:
- Disminución de la capacidad funcional: La pérdida de masa muscular y fuerza lleva a una reducción en la capacidad de realizar actividades diarias como caminar, levantar objetos o mantener el equilibrio.
- Cambios metabólicos adversos: La masa muscular juega un papel crucial en el metabolismo, contribuyendo al gasto energético total del cuerpo.
- Afectación de la recuperación: Puede impactar negativamente la capacidad de recuperación y rehabilitación después de una enfermedad o cirugía.
- Fatiga y debilidad: La pérdida de masa muscular contribuye a la fatiga y la sensación de agotamiento, así como a una disminución general de la fuerza física.

Causas de la Sarcopenia
- Falta de actividad física: Un estilo de vida sedentario es una de las principales causas de pérdida de masa muscular en adultos mayores.
- Resistencia anabólica: Con el envejecimiento, el cuerpo puede volverse menos sensible a las señales que estimulan la síntesis de proteínas musculares.
- Malnutrición: La desnutrición y la pérdida involuntaria de peso pueden contribuir directamente a la pérdida de masa muscular.
Diagnóstico
La evaluación de la sarcopenia incluye:
- Medición de la masa muscular: Mediante técnicas como la absorciometría de rayos X de energía dual (DXA), la bioimpedancia eléctrica (BIA) o la resonancia magnética (RM).
- Evaluación de la funcionalidad física: Aspectos como la capacidad para caminar, levantarse de una silla o mantener el equilibrio.
- Evaluación de la debilidad muscular.
Prevención y Manejo de la Sarcopenia
Los dos elementos de mayor importancia para mantener la autonomía en el adulto mayor son el ejercicio y la nutrición.
Ejercicio Físico
Los expertos recomiendan los siguientes ejercicios para una mejora en la calidad de vida de los pacientes:
- Entrenamiento de fuerza: Fundamental para estimular el crecimiento y la regeneración muscular, implicando el uso de resistencia (pesas, máquinas, bandas elásticas).
- Ejercicio aeróbico: Caminar, nadar, andar en bicicleta o bailar son importantes para mantener la salud cardiovascular y la resistencia.
- Periodización del entrenamiento: Implementar una progresión gradual, comenzando con cargas ligeras y aumentándolas con el tiempo.
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Nutrición
- Proteínas: Son componentes fundamentales para el mantenimiento de la masa muscular. Se recomienda que los adultos mayores consuman suficiente proteína de alta calidad en cada comida, proveniente de carnes magras, pescado, aves, huevos, lácteos, legumbres y productos de soja.
- Nutrientes esenciales: Asegurarse de obtener vitaminas (D, C, E, B12), minerales (calcio, magnesio, zinc) y ácidos grasos omega-3, necesarios para la salud muscular.
- Hidratación: Una adecuada hidratación es crucial para la función muscular y la recuperación.
- Evitar la malnutrición: Prevenir la desnutrición para frenar la pérdida de masa muscular.
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