¿Cómo referirse adecuadamente a las personas con discapacidad? Una guía de lenguaje inclusivo

La discapacidad es una realidad inherente a la condición humana, presente a lo largo de la historia, aunque su denominación ha variado considerablemente. Lamentablemente, muchas de las formas de nombrar la discapacidad han estado marcadas por la ignorancia, la incomprensión y, en consecuencia, por actitudes discriminatorias que no conciben a la persona con discapacidad como sujeto de derechos. Es fundamental comprender que la forma en que nos expresamos no solo refleja, sino que también define y difunde nuestras maneras de ver el mundo y de entender a los demás.

En ocasiones, el problema se origina en un intento erróneo de "suavizar" la realidad de la persona con discapacidad. Esto ocurre cuando se emplean diminutivos como "cieguito" o "enfermito", o se recurre a expresiones como "capacidades diferentes". A pesar de que la intención detrás de estas palabras pueda ser buena, el resultado es la infantilización o el menoscabo de la persona a la que se hace referencia.

Es crucial entender que no existe una única manera universalmente correcta de referirse a las personas con discapacidad. El contexto, ya sea formal o informal, puede influir en la elección lingüística. Además, una persona con discapacidad puede tener una preferencia individual por un término sobre otro, por lo que el respeto a esta elección es primordial.

Infografía que muestra ejemplos de lenguaje a evitar y lenguaje recomendado para referirse a personas con discapacidad.

Términos aceptables y su origen

La nomenclatura más aceptada internacionalmente y respaldada por la Convención sobre Derechos de Personas con Discapacidad (CDPD), un tratado internacional de derechos humanos de las Naciones Unidas, es "persona con discapacidad". Esta expresión pone el foco en la persona, reconociendo que la discapacidad es una característica más de su ser, y no su definición principal.

Puede parecer engorroso anteponer la palabra "persona", pero opciones como "discapacitado" pueden tener la connotación de que la capacidad es algo intrínseco que define a la persona, lo cual no es preciso. Por ejemplo, las personas sordas no son necesariamente mudas; la mayoría de ellas pueden adquirir una lengua oral.

El término "minusválido", cuyo origen latino "minus" (menos) y "válido" (valioso) sugiere literalmente que la persona tiene menos valor, es completamente desaconsejable. De manera similar, calificar a una persona con discapacidad intelectual como "retrasado" o "retardado" implica que son personas incompletas y contribuye a su infantilización, sugiriendo que siempre están "atrás" de lo que supuestamente "debieran" estar.

Errores comunes y lenguaje a evitar

Existen varias formas de expresarse que deben ser evitadas al hablar sobre discapacidad:

  • Hablar de personas/capacidades/necesidades especiales o diferentes.
  • Referirse a la discapacidad como si fuera una enfermedad.
  • Expresarse de manera genérica, como "los Down" o "los autistas".
  • Utilizar diminutivos o eufemismos, como "cieguito" o "enfermito".

Es importante destacar que emplear el lenguaje de la discapacidad para insultar o hablar negativamente de una persona que no la experimenta es una práctica tremendamente ofensiva. Banalizar la discapacidad o usarla peyorativamente perpetúa prejuicios y estereotipos negativos.

En diversos medios de comunicación y en el lenguaje cotidiano, se escuchan expresiones como "un ciego", "un discapacitado" o "un chico Down", incluso en casos donde la discapacidad es un dato sin importancia para el contexto. Esto refuerza la imagen de la discapacidad y elimina los rasgos individuales de las personas.

El modelo social de la discapacidad y la diversidad funcional

La expresión "persona con discapacidad" proviene del modelo social de la discapacidad. Desde esta perspectiva, la discapacidad no es una cualidad intrínseca de la persona, sino el resultado de la interacción entre la persona y las barreras (físicas, sociales, de comunicación, etc.) que le impone el entorno. La discapacidad se define por estas barreras, no por la persona en sí misma.

Por otro lado, la expresión "capacidades diferentes" es considerada un eufemismo que no reconoce la diversidad humana, ya que, en última instancia, todas las personas tenemos capacidades distintas. No se trata de una característica exclusiva de las personas con discapacidad.

El término "persona con diversidad funcional" busca enfatizar la diversidad inherente a la sociedad y el hecho de que una persona puede funcionar de manera diferente a la mayoría, requiriendo adaptaciones específicas. Sin embargo, este término también puede ser polémico, ya que su falta de reconocimiento social puede aumentar la invisibilidad del colectivo y generar confusión jurídica.

INVISIBLES - Un corto sobre lenguaje inclusivo.

La importancia del lenguaje inclusivo y respetuoso

El lenguaje que utilizamos tiene un poder transformador. Puede incluir o marginar, hacer evolucionar o retroceder. Por ello, es fundamental adoptar un lenguaje que refleje una visión inclusiva y respetuosa.

Organizaciones como la Confederación Española de Personas con Discapacidad (Cocemfe) y la agencia Servimedia promueven activamente el uso de un lenguaje inclusivo. Su objetivo es visibilizar a todas las personas, romper estereotipos y asegurar que la discapacidad sea tratada como una característica más de la persona, no como su única definición.

La Real Academia Española (RAE) ha dado pasos importantes, como la eliminación de referencias a personas con discapacidad en la acepción del término "disminuido". Sin embargo, la lucha por erradicar términos peyorativos de la Constitución Española y otros documentos sigue en curso.

Es importante evitar verbos como "padecer", "sufrir" o "aquejar" al referirse a la discapacidad, ya que estas palabras proyectan una apreciación negativa y equiparan la discapacidad a una enfermedad. En su lugar, se prefieren términos neutros como "tener", "presentar", "manifestar" o "concurrir".

Expresiones como "postrado en una silla de ruedas" o "condenado a..." deben ser sustituidas por "persona en cama" o "persona que utiliza silla de ruedas". Estas últimas expresiones no suscitan una compasión innecesaria, sino que promueven la aceptación social basada en el respeto a los derechos.

Recomendaciones generales

En resumen, las recomendaciones clave para un lenguaje respetuoso y adecuado son:

  • Priorizar el término "persona con discapacidad", respaldado por la ONU y la OMS.
  • Evitar términos que definan a la persona por su discapacidad, como "discapacitado", "minusválido", "inválido", "lisiado", "impedido" o "retrasado".
  • No utilizar eufemismos como "capacidades diferentes" o "diversidad funcional" si no son preferidos por la persona o el colectivo.
  • Referirse a la discapacidad solo cuando sea pertinente para el contexto.
  • Siempre que sea posible, llamar a las personas por su nombre.
  • Evitar términos que impliquen inferioridad o connotaciones negativas.
  • No usar el lenguaje de la discapacidad de forma peyorativa o como broma.

La forma en que hablamos sobre la discapacidad tiene un impacto directo en la percepción social y en la vida de las personas con discapacidad. Adoptar un lenguaje inclusivo y respetuoso es un paso fundamental hacia una sociedad más equitativa y justa.

tags: #no #se #dice #discapacidad #se #dice