Actividades para personas mayores con demencia

La demencia, que engloba enfermedades como el Alzheimer, la Demencia Frontotemporal (DFT) o la Demencia con Cuerpos de Lewy, afecta a millones de personas mayores en todo el mundo. Para prevenir su aparición, frenar su avance o reducir su impacto, es crucial incorporar una rutina de ejercicios y actividades diseñadas específicamente para estimular las capacidades cognitivas, funcionales y sensoriales.

Esquema de las principales demencias en personas mayores

Cuidar a una persona con demencia no siempre es fácil, pero las actividades adecuadas pueden marcar una gran diferencia. Las guías clínicas recomiendan actividades personalizadas para promover la participación, el placer y el bienestar de las personas que viven con demencia. La clave está en centrarse en lo que la persona aún puede hacer, en lugar de lo que ya no puede, y adaptar las actividades a sus intereses y nivel de capacidad.

Tipos de actividades recomendadas

Existen diversas categorías de actividades que han demostrado ser beneficiosas para personas mayores con demencia. La elección de cada una debe basarse en la fase o el grado de demencia, así como en las preferencias individuales del paciente.

Estimulación funcional y tareas cotidianas

La estimulación funcional agrupa todas aquellas actividades o ejercicios que potencian las capacidades asociadas con el desarrollo de tareas básicas en la vida diaria del mayor. Fomentar la independencia en actividades como vestirse, la higiene, la alimentación y el arreglo personal es fundamental. Algunas actividades recomendadas incluyen:

  • Ejercicios de expresión: Descripción de objetos, recuerdos o situaciones.
  • Realización de tareas cotidianas: Asearse, vestirse, alimentarse, ir de compras o preparar ingredientes sencillos en la cocina (partir judías verdes, desgranar maíz, mezclar, etc.).
  • Organización doméstica: Poner o quitar la mesa, ordenar un cajón o un bolso, limpiar el polvo, doblar la ropa o emparejar calcetines.

Recordar que el objetivo no es la perfección del resultado final, sino que la persona se sienta útil e implicada, fomentando así la independencia y satisfacción.

Estimulación sensorial

La estimulación sensorial se potencia a través de un conjunto de ejercicios planificados para trabajar cada uno de los sentidos. Estas actividades son adecuadas para todas las etapas de la demencia, siendo especialmente valiosas en fases avanzadas cuando la comunicación verbal se dificulta. Ejemplos incluyen:

  • Musicoterapia: Escuchar música que tenga un significado personal, cantar juntos o usar instrumentos sencillos como maracas y tamborines.
  • Juegos visuales: Observación de imágenes, fotos o colores.
  • Percepción de diferentes texturas: A través del tacto con objetos táctiles (telas suaves, pelotas con texturas, juguetes antiestrés).
  • Olores familiares: Uso de aromas conocidos para evocar recuerdos y confort.
  • Juegos con agua: Actividades simples que involucren el contacto con el agua.
  • Masajes de manos: Proporcionan una experiencia táctil relajante.
Persona mayor disfrutando de una sesión de musicoterapia

Actividad física y ejercicio

La práctica de ejercicio físico es tan importante como las actividades que favorecen las funciones cognitivas. La actividad física aporta importantes beneficios para la mente, el cuerpo y el estado de ánimo de la persona mayor, mejorando la movilidad, el sueño y el humor. No es necesario que sea un ejercicio estructurado. Algunas opciones incluyen:

  • Caminar: Un paseo corto por el jardín, un parque local o un vecindario familiar es sencillo y efectivo. Adaptar la intensidad y duración a las condiciones de cada uno.
  • Ejercicios sentados: Estiramientos, elevaciones de brazos o marchar en el sitio son seguros para personas con movilidad limitada.
  • Bailar: Poner una canción favorita y moverse al ritmo, de pie o sentado.
  • Juegos con globos: Mantienen activa la coordinación ojo-mano sin riesgo de lesiones.
  • Natación: Uno de los deportes más completos y saludables, con pocos riesgos de lesiones.
  • Tai Chi y Yoga en silla: Para mejorar el equilibrio y la flexibilidad de forma suave.

Los beneficios del ejercicio para tu cerebro. Wendy Suzuki, neurocientífica

Actividades lúdicas y terapéuticas

Estas actividades promueven la creatividad, la expresión y la interacción social. Permiten a las personas con demencia expresarse, mantenerse concentradas y sentirse orgullosas de sus creaciones. Incluyen:

  • Pintura y coloreado: Ofrecen una forma de expresión artística.
  • Manualidades sencillas: Collage con revistas viejas, creación de postales o costura. Hacer cuentas y ensartar.
  • Escritura: Fomentar la escritura si la persona aún tiene la capacidad.
  • Juegos de mesa y cartas: Adaptados a las capacidades actuales del paciente, como Go Fish, Blackjack, o simplemente ordenar cartas por palo. Rompecabezas con imágenes brillantes y de alto contraste. Juegos de memoria como Snap o pares.
  • Puzles: Rompecabezas de fotografías pegadas sobre cartón y cortadas en piezas grandes.
  • Jardinería: Plantar semillas, regar macetas o cuidar plantas, lo cual activa los sentidos y proporciona un sentido de propósito.
  • Relajación: Técnicas de relajación guiada.
  • Actividades grupales con animales: Si es posible, la interacción con mascotas puede ser muy beneficiosa.

Actividades de reminiscencia

Las actividades de reminiscencia utilizan objetos familiares, fotos e historias para ayudar a las personas con demencia a conectar con su pasado y sentirse ellas mismas. Estas actividades activan la memoria a largo plazo y generan respuestas emocionales positivas. Incluyen:

  • Álbumes de fotos y presentaciones de diapositivas: Mirar fotos familiares antiguas juntos.
  • Cajas de recuerdos: Llenar una caja con objetos de significado personal (una bufanda favorita, postales, una herramienta de un antiguo trabajo).
  • Preguntas abiertas: Sobre vacaciones favoritas, días de colegio o primeros trabajos.
  • Música y sonidos familiares: Que evoquen recuerdos específicos.

En las primeras etapas, la reminiscencia puede ser conversacional y detallada. En etapas posteriores, se pueden usar objetos para estimular la memoria sin necesidad de una conversación compleja.

Actividades sociales y comunitarias

Pasar tiempo con otras personas proporciona un sentido de pertenencia, propósito y diversión que las actividades individuales no siempre pueden ofrecer. Es importante mantener las relaciones sociales y fomentar la participación activa en su comunidad, familia y amistades.

  • Grupos de canto: Son sociales, alegres y accesibles en la mayoría de las etapas de la demencia.
  • Bingo y juegos grupales: Crear cartones con imágenes familiares en lugar de números.
  • Manualidades en grupo: Como collages o postales.
  • Comidas compartidas: Preparar comida sencilla juntos o simplemente comer en compañía.
  • Tardes de juegos: Donde las personas pueden participar a su propio nivel.
  • Voluntariado: Si es posible, colaborar con proyectos que mejoren la vida de otras personas.
Grupo de personas mayores participando en actividades sociales

Estimulación cognitiva específica

La estimulación cognitiva es fundamental tanto para la prevención como para el tratamiento de la demencia. Su finalidad es el enlentecimiento del deterioro cognitivo y el mantenimiento de las capacidades preservadas, aplicándose como un complemento a los fármacos. La estimulación cognitiva se basa en la neuroplasticidad cerebral, es decir, la capacidad del cerebro para modificarse y adaptarse en respuesta a los estímulos del entorno, creando y fortaleciendo conexiones neuronales.

Los ejercicios deben estar adaptados al nivel cognitivo y al potencial de cada persona, y deben ser supervisados por un profesional, quien determinará el tipo de actividades, su duración y el grado de dificultad.

Infografía sobre la estimulación cognitiva y sus beneficios

Ejemplos de ejercicios de estimulación cognitiva:

  • Clasificación de objetos: Organizar imágenes de objetos en las habitaciones correspondientes de una casa, o relacionar objetos con los lugares donde se obtienen y los profesionales a cargo.
  • Vestir siluetas: Consiste en vestir una silueta de manera adecuada, considerando el lugar y orden de colocación de cada prenda y el tipo de situación.
  • Gestión de dinero: Seleccionar la cantidad de dinero solicitada de forma exacta, lo cual es muy estimulante para mantener la capacidad de pagar en establecimientos.
  • Secuenciación: Ordenar una serie de imágenes según un criterio establecido (temporal, visual). Ejemplos incluyen ordenar los pasos para fregar los platos o memorizar el orden de aparición de animales y luego reordenarlos.
  • Formularios de datos reales: Completar información relevante.
  • Juegos de memoria: Como el clásico «Memory» para reforzar la memoria a corto plazo, o ejercicios que estimulen recuerdos autobiográficos (reminiscencia) para activar la memoria a largo plazo.
  • Pasatiempos: Crucigramas, sopas de letras, sudokus y autodefinidos potencian el lenguaje, la capacidad lógico-matemática y la concentración.
  • Rompecabezas: Juegos para cualquier edad, ajustando el número, tamaño y forma de las piezas.
  • Juegos de mesa: Adaptados a las capacidades, como el ajedrez para estimular la atención y planificación en fases leves, o juegos más simples en fases moderadas.
  • Acertijos y adivinanzas: Estimulan el pensamiento rápido y la lógica.
  • Juegos de asociación: Crear parejas entre objetos reales relacionados (calcetín-zapato, taza-plato).
  • Juegos verbales: Clubes de lectura y escritura, talleres de poemas y juegos con palabras.
  • Aplicaciones digitales: Hay aplicaciones como Memorado o “Entrena tu cerebro” que ofrecen juegos de lógica y memoria para adultos.

La estimulación cognitiva también incluye el uso de cuadernos de ejercicios y fichas, que se pueden adquirir o descargar gratuitamente de internet, aunque su atractivo puede ser limitado. NeuronUP ofrece actividades de estimulación cognitiva con alto valor ecológico, basadas en la vida diaria y probadas académicamente.

Los beneficios del ejercicio para tu cerebro. Wendy Suzuki, neurocientífica

Adaptación de actividades según la etapa de la demencia

Es fundamental adaptar las actividades al progreso de la enfermedad, ya que las capacidades cognitivas y físicas varían en cada fase:

Fase leve

En esta etapa, las funciones cognitivas están menos comprometidas y la persona aún conserva la capacidad de aprender nuevas reglas sencillas. Se pueden mantener los hobbies habituales con pequeños ajustes. Los juegos pueden centrarse en:

  • Mantener el lenguaje, las funciones ejecutivas y el razonamiento lógico.
  • Juegos de mesa que estimulen la estrategia y la toma de decisiones.
  • Puzles de 63 a 100 piezas y juegos de cartas clásicos.
  • Reminiscencia conversacional y detallada.

Fase moderada

En este estadio, la necesidad de asistencia en tareas cotidianas aumenta. La sintomatología de la enfermedad empieza a agravarse, por lo que se priorizan juegos con reglas simples y de tipo sensorial, evitando la sobrecarga de información.

  • Juegos con reglas sencillas y tipo sensorial (cilindros con diferentes texturas, actividades musicales).
  • Reducir el número de piezas de los puzles (13 a 35) y elegir juegos de emparejamiento de imágenes sobre los de palabras.
  • Apoyar físicamente y dividir las tareas si la persona tiene dificultades para seguir instrucciones.
  • Ejercitar la reminiscencia con actividades que estimulen recuerdos autobiográficos, que suelen conservarse mejor.

Fase severa

En esta etapa, la persona presenta un alto nivel de dependencia, con capacidades cognitivas y motoras significativamente disminuidas. Las actividades se orientan hacia la estimulación sensorial básica y aquellas que generen reminiscencias de etapas anteriores de la vida.

  • Actividades táctiles, musicales y visuales que no requieran respuestas complejas.
  • Estimular movimientos suaves de brazos y piernas.
  • Un paseo en un jardín sensorial o simplemente sentarse al aire libre en un clima cálido puede ser suficiente.
  • En el hogar, movimientos sentados y estiramientos de mano sobre mano.

Pautas generales para elegir y realizar actividades

  • Comenzar con lo sencillo: Es más fácil añadir complejidad que simplificar a mitad de una actividad.
  • Observar las señales: Prestar atención a los signos de disfrute o frustración para ajustar la actividad.
  • Permitir errores: Si se coloca una pieza de rompecabezas en el lugar equivocado o se cantan palabras incorrectas, no tiene importancia. El proceso es el punto clave, el resultado es un extra.
  • Establecer una rutina: Una actividad corta a la misma hora cada día puede convertirse en algo esperado. 15 a 30 minutos suelen ser suficientes.
  • Refuerzo positivo: Celebrar los pequeños éxitos y centrarse en el proceso más que en el resultado.
  • Ser paciente: No mostrar frustración si la actividad no sale bien, ya que las personas con Alzheimer perciben los estados emocionales y pueden reflejar esa tensión.
  • Documentar lo que funciona: Llevar un registro simple de qué actividades generan mejores respuestas y en qué momentos del día.
  • Mantener un tono calmado: Darle espacio y tiempo para expresarse, mostrar una actitud empática y tranquilizadora, colocándose a su altura, mirándola a los ojos. No corregir ni contradecir.
  • Cambiar el foco de atención: Si surge frustración o ansiedad, invitar a una actividad sencilla que le guste (dar un paseo, escuchar música, tomar un té).

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