El fenómeno del envejecimiento poblacional es una realidad global que presenta importantes desafíos para los sistemas de salud. Entre los años 2000 y 2050, la proporción de personas mayores de 60 años o más en el mundo se duplicará, pasando del 11% al 22%. Para el año 2050, 400 millones de personas tendrán sobre los 80 años, y el número de personas de 60 años o más superará al de niños menores de cinco años. Este ritmo de envejecimiento de la población es mucho más rápido que en el pasado. Se prevé que la población mundial de personas de 60 años o más se duplique (2100 millones) en 2050, y el número de personas de 80 años o más se triplique entre 2020 y 2050, hasta alcanzar los 426 millones.
Este cambio en la distribución de la población hacia edades más avanzadas, conocido como envejecimiento de la población, comenzó en los países de ingresos altos (como Japón, donde el 30% de la población ya tiene más de 60 años), pero los cambios más importantes se están viendo actualmente en los países de ingresos bajos y medianos. Para 2050, el 80% de las personas mayores vivirá en países de ingresos bajos y medianos, lo que implica que dos tercios de la población mundial de más de 60 años residirá en estas regiones.

Envejecimiento y Salud: Desafíos y Expectativas
La ampliación de la esperanza de vida ofrece oportunidades, no solo para las personas mayores y sus familias, sino también para las sociedades en su conjunto. Sin embargo, esas expectativas de vida adicionales no siempre se traducen en años saludables. La evidencia indica que la proporción de la vida que se disfruta en buena salud se ha mantenido prácticamente constante, lo que implica que los años adicionales están marcados por la mala salud. La Organización Panamericana de la Salud (OPS) define el estado de salud entre los envejecidos en términos de mantenimiento de la capacidad funcional, pero existen evidencias de expectativas insatisfechas con la atención de salud recibida, a pesar de los lineamientos de un envejecimiento activo y satisfactorio. Los adultos mayores pueden presentar características que repercuten en el acceso a los servicios de salud, relacionadas con la vulnerabilidad económica, la dependencia de familias jóvenes y la prevalencia de enfermedades crónicas.
Afecciones Comunes y Síndromes Geriátricos
Entre las afecciones más comunes de la vejez cabe citar la pérdida de audición, las cataratas y los errores de refracción, los dolores de espalda y cuello, la osteoartritis, las neumopatías obstructivas crónicas, la diabetes, la depresión y la demencia. A medida que se envejece, aumenta la probabilidad de experimentar varias afecciones al mismo tiempo. La vejez se caracteriza también por la aparición de varios estados de salud complejos que se conocen habitualmente por el nombre de síndromes geriátricos, como la fragilidad, la incontinencia urinaria, las caídas, los estados delirantes y las úlceras por presión.
Factores que Influyen en un Envejecimiento Saludable
Aunque algunas de las variaciones en la salud de las personas mayores se deben a la genética, los factores que más influyen tienen que ver con el entorno físico y social, en particular la vivienda, el vecindario y la comunidad, así como características personales como el sexo, la etnia o el nivel socioeconómico. El entorno en el que se vive durante la niñez o incluso en la fase embrionaria, en combinación con las características personales, tiene efectos a largo plazo sobre el envejecimiento. Mantener hábitos saludables a lo largo de la vida, como una dieta equilibrada, actividad física regular y abstenerse de consumir tabaco, contribuye a reducir el riesgo de enfermedades no transmisibles, mejorar la capacidad física y mental y retrasar la dependencia de los cuidados.
Los entornos propicios, tanto físicos como sociales, también facilitan que las personas puedan llevar a cabo las actividades que son importantes para ellas, a pesar de la pérdida de facultades. La disponibilidad de edificios y transportes públicos seguros y accesibles, así como de lugares por los que sea fácil caminar, son ejemplos de entornos propicios. La edad no tiene que ir acompañada de la enfermedad, afirman los expertos, y un envejecimiento saludable es una tarea perpetua que requiere la colaboración de todos los actores sociales.

El Contexto Chileno y el Programa del Adulto Mayor
El fenómeno del envejecimiento acelerado a nivel global se replica en Chile, donde se estima para el año 2025 un alcance del 20% de la población del país. Se cuenta con escasos antecedentes del Programa del Adulto Mayor en Chile. Los datos aportados por el Departamento de Estadísticas e Información de Salud de Chile (DEIS) muestran que la cobertura de la evaluación integral de personas mayores fue de un 42,14% en 2013. El Programa del Adulto Mayor ofrece prestaciones universales y específicas a las personas con distintos niveles de funcionalidad.
Resultados de un Estudio Chileno
Un estudio transversal con una muestra por conveniencia de 264 personas mayores (de 65 años o más) que recibieron prestaciones de salud del Programa del Adulto Mayor durante el año 2016, de cuatro centros de salud familiar de Chile, arrojó datos significativos. Las variables analizadas incluyeron la funcionalidad, operacionalizada en condición de autovalencia sin riesgo, autovalencia con riesgo, riesgo de dependencia, dependencia leve o moderada, y dependencia grave o severa; y las prestaciones de salud, operacionalizadas en universales y específicas.
Perfil de la Muestra
- El 73,1% de la muestra correspondió al género femenino y el 26,9% al género masculino.
- El 31,4% tenía 80 años o más, seguido de un 27,7% con edad entre 70 y 74 años.
- En cuanto a las condiciones de salud, el 91,3% tenía algún tipo de enfermedad crónica y el 52,7% tenía un estado nutricional normal.
Niveles de Funcionalidad y Cobertura de Prestaciones
Los resultados revelaron que el 46,6% de los participantes eran autovalentes sin riesgo, el 33,7% eran autovalentes con riesgo, seguido del 16,7% con riesgo de dependencia. Las personas mayores consideradas en riesgo de dependencia y dependencia leve a severa representaron un 19,7% de la muestra.
En relación con las prestaciones de salud:
- Las prestaciones universales incluyen el Programa de Alimentación Complementaria del Adulto Mayor (PACAM), vacunación antiinfluenza y antineumococo.
- La prestación universal con mayor cobertura fue la vacunación antiinfluenza, con un 83,0%.
- Entre las prestaciones universales, el PACAM alcanzó una cobertura del 65,9% en la población en estudio, lo cual es notoriamente mejor que lo declarado por el DEIS en 2014 para la región (24,34%).
- La cobertura de la vacuna antineumocócica fue del 30,7%, inferior al 81% observado en Chile entre 2008 y 2014.
- Del total de prestaciones específicas, la que tuvo mayor cobertura fue la consulta de crónicos, con un 83,0%.
- La segunda prestación con mayor cobertura fue el Control Anual del Adulto Mayor, que alcanzó un 53,4% en el total de la muestra, con una cobertura del 92,7% en personas mayores sin riesgo. Sorprendentemente, un 19,1% de quienes no aplicaban para esta prestación la recibieron.
- Los talleres de memoria, indicados para personas con riesgo de dependencia (25% de cobertura), fueron recibidos por un 27,7% de clasificados en otros niveles de funcionalidad, totalizando un 27,3% de la muestra.
- Las ayudas técnicas para enfermedades GES, destinadas a personas con dependencia (22,7% de cobertura), también fueron recibidas por un 5% de quienes no aplicaban.
Las prestaciones de salud de mayor cobertura fueron la consulta de crónicos y la vacunación antiinfluenza, caracterizadas por ser prestaciones preventivas. Los resultados del estudio muestran que las prestaciones relacionadas con las especialidades médicas presentaron una menor cobertura. Se alude a la necesidad de cambios en la organización de los controles de salud destinados a personas mayores, para que todos tengan un enfoque de ciclo vital y no fraccionado por patología, con una visión más proactiva y menos reactiva.
Comparación del Perfil Sociodemográfico
El perfil sociodemográfico encontrado en esta investigación concuerda con los descritos por registros y proyecciones demográficas de instituciones chilenas como DEIS, FONASA y SENAMA, aunque se observan algunas diferencias. En la muestra estudiada, la mayor frecuencia la presentaron personas mayores de 80 años o más (31,4%), mientras que SENAMA describe a la población de mayor frecuencia entre 65 y 69 años (30,26%).
Comparación Internacional de Funcionalidad
La proporción de personas mayores en riesgo de dependencia y dependencia leve a severa (19,7%) en la muestra chilena es menor que la encontrada en un estudio italiano, que aplicó escalas de evaluación funcional y obtuvo frecuencias de individuos frágiles y muy frágiles del 13,9% y 7,6%, respectivamente. Las variables asociadas con la fragilidad en este estudio italiano fueron la edad (más de 85 años), la discapacidad, menor educación y trastornos neurológicos. Otro estudio en Japón, que siguió a una cohorte de 22.328 personas mayores durante 3 años, determinó que el 4,3% de los participantes fueron categorizados como dependientes, el 2,7% requirió apoyo parcial para actividades de la vida diaria, y el 1,8% requirió soporte completo (dependencia severa), corroborando la relevancia de la funcionalidad en la vejez.
Iniciativas Internacionales para Mejorar el Acceso a la Salud
Diversos países están implementando soluciones innovadoras para cerrar la brecha entre la esperanza de vida y la esperanza de vida en buena salud. "Debemos empoderar a las sociedades de todo el mundo para que aprovechen las oportunidades que brinda el envejecimiento en la mayor medida posible y también para que resuelvan los desafíos relacionados", señala Jo Ann Jenkins, directora ejecutiva de AARP.
Oncogeriatría: el mejor modelo de atención para el adulto mayor con cáncer / HURJC
Ejemplos de Éxito Global
- Uganda: Contenedores de Salud Solares en Zonas Rurales
Para los adultos mayores que viven en poblados rurales de Uganda, acceder a servicios de salud presenciales podía significar un día entero de caminata. Gracias a una red de unos 70 contenedores de transporte de Kaaro Health, alimentados con energía solar, las zonas remotas ahora cuentan con atención médica cercana. En el interior, los pacientes ven a médicos mediante consultas de telesalud y pueden recibir visitas a domicilio de proveedores de salud locales. - Inglaterra: Tecnología para el Manejo de Enfermedades Crónicas en el Hogar
En Liverpool, se enseña a los pacientes a manejar sus enfermedades y a evaluar su estado de salud desde el hogar. Monitorean sus signos vitales bajo la vigilancia de profesionales capacitados en un lugar centralizado. Este empoderamiento ha generado resultados impresionantes: el 55% de los participantes usaron menos los servicios de salud y el 90% sintieron más confianza en su habilidad para manejar su enfermedad. - Taiwán: Incentivos para Hospitales Amigables con los Adultos Mayores
Taiwán otorga incentivos a hospitales y clínicas para que presten servicios médicos de alta calidad y favorables para los adultos mayores, lo cual ha inspirado iniciativas similares en otros países como Corea del Sur, Austria y Grecia. - Vietnam: Clubes Intergeneracionales de Autoayuda
Comunidades de Vietnam establecen clubes intergeneracionales de autoayuda para adultos mayores, con énfasis en la salud y el bienestar social. Estos centros ofrecen música, arte, actividades culturales, clases de ejercicio, visitas a domicilio y oportunidades de voluntariado, fomentando la independencia económica y la autosuficiencia. La gran mayoría de los miembros reportan mejor salud, mayor acceso a la atención médica y más confianza.
Un estudio brasileño que analizó 157 servicios de atención primaria de salud identificó acciones incipientes y limitadas para un envejecimiento activo: el 63% realizaba orientaciones sobre nutrición, el 39,4% evaluación cognitiva, y solo el 24,2% evaluaba la funcionalidad de las personas mayores, destacando la necesidad de fortalecer este enfoque.
Dificultades en la Respuesta al Envejecimiento de la Población
No existe una persona mayor "típica". Algunos octogenarios tienen facultades físicas y psíquicas similares a las de muchos treintañeros, mientras que otros sufren un deterioro considerable a edades mucho más tempranas. Una respuesta integral de salud pública debe atender las enormes diferencias que existen en las experiencias y necesidades de las personas mayores. La diversidad en la vejez se debe en gran medida a los entornos físicos y sociales en que se encuentran las personas, influyendo en sus oportunidades y hábitos de salud.
A menudo se da por supuesto que las personas mayores son frágiles o dependientes y constituyen una carga para la sociedad. Es crucial que los profesionales de la salud pública y la sociedad en general hagan frente a estas actitudes edadistas, ya que pueden dar lugar a discriminación y afectar la formulación de políticas y la creación de oportunidades para un envejecimiento saludable. Los beneficios de promover un envejecimiento en buena salud son numerosos, tanto para las personas como para la sociedad, al ahorrar en costos de atención médica y aliviar la carga de los cuidadores familiares.
La Década del Envejecimiento Saludable: Respuesta de la OMS
La Asamblea General de las Naciones Unidas declaró el periodo 2021-2030 como la Década del Envejecimiento Saludable y pidió a la OMS que se encargara de liderar su puesta en práctica. Esta iniciativa busca fomentar un envejecimiento saludable, empoderando a las sociedades para que se adapten a los cambios demográficos y garanticen que las personas mayores puedan vivir sus años adicionales con buena salud y capacidad funcional.
Limitaciones del Estudio Chileno
Respecto a las limitaciones del estudio chileno, la escasez de investigaciones con enfoque en las variables estudiadas, especialmente las prestaciones, dificultó la confrontación de los resultados a la luz de la evidencia. Además, la muestra por conveniencia no garantiza afirmaciones generales con rigor estadístico sobre la población, por lo que los resultados deben interpretarse con cautela.