La importancia de las redes en nuestro quehacer diario ha llevado a la promulgación de leyes que buscan asegurar la conectividad y la accesibilidad en el espacio público. La Ley de Internet como Servicio Público aborda esta realidad, reconociendo la relevancia de las redes y estableciendo nuevas directrices para las empresas de telecomunicaciones.
Cobertura y subsidios para servicios de Internet
Respecto a las empresas de telecomunicaciones, la iniciativa señala que deberán dar cobertura a los usuarios que se encuentren dentro de su zona de servicio. Esto significa que, si una compañía llega a una comuna, ahora la empresa debería dar cobertura a todos los distritos censales de la comuna y no sólo a algunos sectores de ella, como ocurría anteriormente. El proyecto de ley también reconoce una facultad presidencial que habilite, de manera anual, durante la discusión del Presupuesto, la disposición de un subsidio para el pago de las cuentas de servicios de Internet a un determinado porcentaje de los usuarios más vulnerables del país. Estos usuarios serán identificados de acuerdo a lo consignado en el Registro Social de Hogares (RSH) u otro instrumento idóneo que se establezca.
Principios Rectores del Servicio de Telecomunicaciones
Se establece la creación, a través del Ministerio de Transportes y Telecomunicaciones, de un nuevo instrumento ordenador de las políticas digitales: el Plan Nacional Digital. Este plan se nutre de una serie de principios fundamentales, tales como:
- Neutralidad tecnológica
- Universalidad
- Continuidad
- Convergencia tecnológica
- Uso compartido de infraestructuras
- Transparencia en la asignación de recursos
Estos principios delinean un marco para un desarrollo sostenible y equitativo del sector de las telecomunicaciones.
Promoción de la Convergencia Tecnológica
Se implementarán estímulos para la adaptación y modificación de las concesiones existentes, con el fin de favorecer la innovación y la introducción de nuevas tecnologías y servicios. Esto busca dinamizar el sector y asegurar su adaptación a las demandas cambiantes.

La discapacidad y las barreras en el espacio público
Según datos del Censo de Población y Vivienda 2020 en México, el 16.53% de la población tiene algún tipo de discapacidad o limitación, lo que representa a más de 20 millones de personas. La Encuesta Nacional sobre Discriminación 2017 revela que una de las principales barreras que enfrentan las personas con discapacidad se refieren a calles, instalaciones y transportes inadecuados. Estas barreras pueden clasificarse en:
Barreras Físicas
Incluyen obstáculos como escaleras, rampas inclinadas o largas, superficies del piso irregulares, y elementos que por su altura o tipo de accionamiento no pueden ser utilizados por personas con movilidad reducida.
Barreras Comunicacionales
Se refieren a sistemas de información en el espacio público, incluyendo paradas de transporte, que son poco intuitivos. Estos sistemas no toman en cuenta diferentes canales de comunicación, como sistemas de orientación visual, táctil o audible.
Barreras Operacionales
Un ejemplo de estas barreras es el poco tiempo asignado para el cruce peatonal con semáforo, lo que dificulta el tránsito seguro para muchas personas.
Barreras Actitudinales
Aunque no son físicas, estas barreras son igualmente significativas y se manifiestan en la falta de empatía y comprensión hacia las necesidades de las personas con discapacidad.

Hacia un Acceso Universal y Diseño Inclusivo
A través del Acceso Universal, podemos lograr espacios verdaderamente accesibles. La meta es el diseño universal, que considera las necesidades de todas las personas desde la concepción de un proyecto. Esto debe ir acompañado de procesos participativos que incluyan a personas con discapacidad durante el diseño de los proyectos del espacio público, atendiendo al lema “nada sobre nosotros sin nosotros”.
La perspectiva del diseño universal representa un aporte fundamental para materializar la inclusión de todas las personas. Esta tarea es especialmente urgente en las ciudades que enfrentan el desafío de adaptarse al rápido cambio demográfico y al crecimiento espacial. Para cumplir con su rol cívico, los espacios públicos deben ser:
- Incluyentes
- Conectados
- Seguros
- Accesibles
El espacio público como eje de la vida urbana
Un enfoque holístico de la ciudad considera la forma, la función y la conectividad de los espacios públicos. Las calles deben funcionar como redes multimodales de intercambio social y económico, formando el marco de interconexión del espacio público y la movilidad física. El caminar, la interacción social y la accesibilidad multimodal deben ser apoyados por una red detallada e ininterrumpida de manzanas y calles, bordeadas de edificios de usos, edades y tamaños mixtos.
El espacio público debe ser de escala humana para respetar y responder a los valores, sensibilidades y aspiraciones de la gente. La forma, el carácter y la escala apropiados de los edificios que bordean el espacio público contribuyen de manera significativa a su identidad, estética y éxito. Los espacios públicos bien diseñados y dimensionados mejoran el carácter visual y espacial de una ciudad, al tiempo que estimulan la interacción social cara a cara.

Beneficios económicos y sociales del espacio público
Invertir en el espacio público puede generar poderosos beneficios económicos. Si las personas se sienten comprometidas con su futuro en un lugar específico, invierten más tiempo y dinero, apoyando un círculo virtuoso de crecimiento económico local y resiliencia. El espacio público puede estimular la economía local e informal a pequeña escala, al tiempo que genera ingresos fiscales para los gobiernos locales.
Sin embargo, en muchos lugares se ha observado una reducción del espacio público urbano, con un incremento de las urbanizaciones privadas y cerradas, y una falta de límites claros entre lo público y lo privado. Esto reduce tanto la libertad de movimiento como la variedad de los espacios públicos y privados. Es esencial contar con una gama matizada de lugares claramente demarcados que proporcionen espacio público, semipúblico, semi-privado y privado.
El espacio público debe ser flexible y lo suficientemente abierto para servir tanto a los asentamientos informales como a los formales, así como a una mezcla intergeneracional de diversas personas y culturas. Es necesario establecer métodos y medios para proteger a todos los miembros vulnerables de la población, garantizando la equidad en la asignación y el diseño de estos espacios.
Planificación y gestión colaborativa del espacio público
La tarea de la planificación es crear lugares que permitan a los residentes desarrollar sus capacidades individuales y colectivas. Como arena para la actividad ciudadana y la interacción, el espacio público es desarrollado, gestionado y mantenido normalmente por los gobiernos municipales y metropolitanos. Un enfoque participativo centrado en las personas, llevado a cabo por las agencias municipales y metropolitanas, logrará un desarrollo humano más duradero y sostenible.
Las entidades públicas, comunitarias, cívicas, benéficas y privadas, con diferentes capacidades y responsabilidades, deben colaborar en la planificación, diseño y mantenimiento de los espacios públicos. Las intervenciones físicas temporales y las manifestaciones en espacios públicos tienen la capacidad de estimular la inversión futura y el cambio permanente.
Identidad y sostenibilidad del espacio público
El espacio público se vuelve único y significativo a través de elementos culturales y contextuales que complementan y enriquecen su identidad. Los espacios deben estar basados en el lugar, ser adaptables y sensibles a la geografía, el clima, la cultura y el patrimonio. El arte público y las actuaciones en los espacios públicos pueden celebrar y validar un sentido de comunidad, identidad, pertenencia y bienestar.
Los espacios públicos y los edificios de las ciudades y asentamientos humanos deben ser social, económica y ambientalmente sostenibles. La sostenibilidad social requiere seguridad, salud pública, equidad y justicia para todos los miembros de la sociedad. La sostenibilidad económica demanda capital equilibrado, presupuestos de operación y políticas y prácticas asequibles pero robustas. La sostenibilidad ambiental requiere menor energía y huella ecológica per cápita para reducir el cambio climático y las islas de calor urbanas, y promover un desarrollo urbano resiliente y eficiente en el uso de recursos.
La sostenibilidad de las ciudades se ve reforzada con el desarrollo compacto de uso mixto y centros densos, servidos por una red segura y bien conectada para peatones, bicicletas y vehículos motorizados.
Accesibilidad y calidad de vida en el espacio público
La calidad de vida de los ciudadanos está condicionada, entre otros aspectos, por la calidad del espacio público donde desarrollan su vida diaria. El derecho a poder ingresar, transitar y permanecer de forma segura, confortable y autónoma en estos espacios públicos es parte del concepto de accesibilidad. Asimismo, la capacidad del entorno físico de favorecer o no el desenvolvimiento y uso de las personas en un determinado territorio.
El estudio de la problemática del espacio público en La Habana, Cuba, y las potencialidades que promueve esta ciudad histórica consolidada, sirven como escenario para analizar las sensibilidades de los espacios públicos del Vedado y La Habana Vieja. Para evaluar el espacio público de La Habana desde un enfoque inclusivo, se parte de un enfoque holístico que analiza los problemas del espacio público de manera sistémica y no como elementos aislados.
Urbanismo inclusivo - #HistoriasCirculantes
El desafío de la inclusión en México
En México, el marco jurídico y administrativo para promover y proteger los derechos de la población con discapacidad es sólido. El Programa Nacional para el Desarrollo y la Inclusión de las Personas con Discapacidad (PRONADIS) sanciona leyes, normas y reglamentos que garantizan la accesibilidad en los espacios públicos e instalaciones, tanto públicas como privadas.
A pesar de esto, existe un índice alto de discriminación y una falta de sensibilización ciudadana ante el tema de la discapacidad. Las causas se atribuyen a varios factores:
- Falta de derecho a la ciudad: Reflejada en el abandono y descuido de los espacios públicos por parte de las autoridades, generando exclusión, pérdida de identidad, segregación, fragmentación e inseguridad.
- Problemas de accesibilidad física: Derivados de un diseño urbano ineficiente y la falta de voluntad y recursos gubernamentales para proporcionar o mantener la infraestructura necesaria. La apatía gubernamental se manifiesta en soluciones parciales y la falta de seriedad para hacer cumplir los reglamentos de accesibilidad en permisos de construcción.
- Resultados insuficientes de programas de sensibilización e integración: A pesar de los talleres realizados, la participación y el impacto son limitados, evidenciando una baja efectividad en la promoción de la inclusión y el respeto.
- Discriminación, apatía y poca participación social: Son los factores más importantes. Las actitudes negativas o pasivas de los ciudadanos dificultan la apropiación física y simbólica de la ciudad por parte de las personas con discapacidad. La insensibilización crea un ambiente de indolencia, donde vendedores ambulantes bloquean banquetas, conductores ocupan cajones para discapacitados o se estacionan sobre cebras peatonales, y la comunidad muestra indiferencia ante la necesidad de ayuda.
Hacia una ciudad accesible y conectada
Las calles de la ciudad contemporánea son espacios vulnerables a las necesidades de tránsito libre y sociabilización de la población con discapacidad. La falta de un diseño urbano a escala humana afecta la calidad de vida de los ciudadanos, limita los espacios de encuentro y la construcción del tejido social. La defensa del espacio público contribuye a la búsqueda de espacios de convivencia en condiciones de igualdad.
Para lograrlo, es necesaria la participación de la comunidad en la consolidación de la cultura ciudadana, entendida como el conjunto de costumbres, acciones y reglas mínimas compartidas que generan sentido de pertenencia, facilitan la convivencia urbana y conducen al respeto del patrimonio común y al reconocimiento de los derechos y deberes ciudadanos. La construcción de redes promueve la cohesión social y una participación positiva de la ciudadanía.
Es necesario replantear el espacio público como un lugar de encuentro que promueva la cultura ciudadana. Un espacio polivalente en donde los ciudadanos con discapacidad puedan disfrutar de la infraestructura recreativa como parques, jardines y plazas sin ser limitados física o socialmente. Para que la ciudadanía pueda superar las barreras sociales sobre la inclusión de la población con discapacidad, es necesario sensibilizarla. La sensibilización es una actividad que invita a la reflexión y promueve la inclusión por medio de actitudes positivas de respeto, valoración, solidaridad y tolerancia frente a la discapacidad. Su objetivo es desarrollar la empatía para favorecer la aceptación, el reconocimiento y la concientización de la ciudadanía. La sensibilización es el primer paso para acercar al colectivo a la cotidianeidad y a los problemas que enfrenta la población con discapacidad en el espacio público.
La accesibilidad busca la inclusión de todos los ciudadanos en los espacios públicos y privados, debiendo ser "integral y garantizar no sólo la mera accesibilidad, sino la circulación, utilización, orientación, seguridad y funcionalidad". La movilidad peatonal es uno de los requerimientos principales en la accesibilidad física de las ciudades, y su falta repercute en la calidad de vida de las personas con discapacidad. El peatón debe tener la posibilidad de circular por banquetas, plazas, jardines y usar el espacio público sin riesgos, y acceder por sus propios medios.
Para mejorar la accesibilidad es necesario replantear el papel del transporte público en la ciudad y ofrecer un servicio de calidad que pueda ser utilizado de forma autónoma por todos los habitantes, sin importar su condición física o mental. Para resolver lo anterior, es necesaria la aplicación del diseño universal y los criterios de los manuales de accesibilidad, los cuales permiten el diseño de los espacios públicos con relación a las dimensiones mínimas requeridas por los seres humanos. Para lograr la integración de todos los usuarios al espacio público es necesario una lectura clara de los espacios y servicios, preponderancia en la disposición de las circulaciones y el diseño de mobiliario, pavimentos y accesorios para personas con discapacidad.
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