Accesibilidad para Adultos Mayores: Creando Entornos Inclusivos

Estamos inmersos en un mundo que envejece aceleradamente. En apenas tres décadas, el grupo social integrado por personas adultas mayores conformará alrededor del 22% de la población total, y la mayoría de ellas serán mujeres. Paralelamente, experimentamos la ola más importante de crecimiento urbano de la historia, una transformación demográfica, de género y urbana a la que Iberoamérica no es ajena.

Como consecuencia, los Estados y las sociedades tienen la obligación de problematizar diversas temáticas vinculadas a la vejez y al envejecimiento. Es fundamental planificar políticas públicas y acciones desde un enfoque de derechos humanos y una perspectiva de género.

El Desafío Demográfico y la Necesidad de Adaptación

El crecimiento sostenido del porcentaje de personas mayores de 65 años es un fenómeno innegable. Por ejemplo, el Censo 2024 mostró que este grupo representa hoy el 14% de la población en algunos países, mientras que en 1992 era solo el 6,6%, según datos del Instituto Nacional de Estadísticas (INE).

infografía sobre el aumento de la población mayor y proyecciones demográficas

Estos cambios demográficos tienen profundas implicancias en los sistemas de salud, vivienda, movilidad y otros servicios. Por ello, es indispensable que las ciudades se adapten a este nuevo y creciente modelo de sociedades envejecidas, cuyas necesidades y expectativas son tanto distintas como cada vez más exigentes. Lamentablemente, nuestras ciudades no han sido originalmente diseñadas para una población envejecida.

Definiendo un Entorno Accesible y sus Dimensiones

Un entorno accesible, también denominado, desde distintos marcos conceptuales, como entorno “amigable”, “integrador”, “capacitante” o “empoderador” y “sostenible”, es un espacio físico y un marco cultural. Este posibilita que emerjan y se consoliden prácticas y representaciones propias de una concepción que entiende a la vejez como una construcción social dinámica, y al envejecimiento como un proceso diferencial y diverso.

Esta concepción invita a superar los entornos físicos e ir más allá para crear también condiciones simbólicas y culturales accesibles y potenciadoras. Por supuesto, la accesibilidad física de los entornos es una necesidad diaria en las viviendas, los espacios públicos, el transporte y la comunicación.

El problema reside en que a menudo planteamos la accesibilidad como algo que atañe solo a las personas con ciertas dificultades para moverse, no como un problema que en mayor o menor medida nos afecta a todos. Para que realmente nuestro entorno sea accesible, debemos trasladar ese pensamiento y necesidad al resto de espacios comunitarios, poniéndonos en el lugar del otro y pensando qué se necesita para acceder a los mismos lugares y servicios.

Marcos Legales y Políticas Públicas para la Inclusión

Para emprender este camino, los países ya cuentan con diagnósticos, estadísticas, informes, recomendaciones, protocolos (como el caso del Protocolo de Vancouver) y marcos legales. Estos son plataformas para la acción que refieren a la promoción, la protección y el pleno ejercicio de los derechos de las personas mayores.

Un ejemplo trascendental es la Convención Interamericana de Protección de los Derechos Humanos de las Personas Mayores (OEA), un instrumento vinculante, consagrado recientemente y en expansión por los países de la región. Así también, el Plan de Acción Internacional de Madrid sobre el Envejecimiento (ONU) fue y es un faro de prácticas políticas y programáticas a nivel mundial.

imagen de la portada de la Convención Interamericana de Protección de los Derechos Humanos de las Personas Mayores

Este cambio de época exige revisar y modificar sensiblemente los modelos globales de desarrollo actual y avanzar hacia esquemas más flexibles, inclusivos y sostenibles. El eje de la participación es clave para la promoción y creación de políticas de envejecimiento activo y saludable. El lema “Nada sobre nosotros sin Nosotros”, que identificó a los colectivos de personas con discapacidad, resuena en este contexto, impulsando la participación en la formulación de políticas que afectan a las personas mayores.

La Accesibilidad en el Entorno Físico: Ciudades y Hogares

Uno de los comunes denominadores es que tanto las ciudades como las viviendas no están adecuadas para los retos que proponen las pirámides demográficas, las proyecciones sobre las demandas de cuidado y las situaciones de dependencia y/o discapacidad. El entorno construido tiene un impacto directo sobre la movilidad, independencia y calidad de vida de las personas mayores.

Viviendas y Nuevos Modelos de Hogar

Socialmente, un hogar es concebido como un lugar placentero donde las personas suelen sentirse contenidas, seguras e incluidas. No necesariamente es definitivo, puede ser temporal, y tampoco es único. Está demostrado que continuar viviendo en la propia casa y entorno es una opción significativa para disfrutar de un envejecimiento con calidad de vida.

ilustracion de personas mayores en diferentes tipos de viviendas accesibles

En cuanto al hogar como vivienda, las nuevas experiencias refieren a la aparición paulatina de proyectos que buscan dar respuestas colectivas. Se conocen propuestas de modelos residenciales como:

  • Viviendas tuteladas: con asistencia en las actividades de la vida diaria.
  • Viviendas colaborativas (cohousing): proyectos cogestionados, autogestionados y/o autopromovidos.
  • Viviendas intergeneracionales: modelos menos extendidos, donde mayores y jóvenes conviven en viviendas independientes y comparten servicios comunes, con experiencias en aumento más formalizadas en Europa.

A estos nuevos hogares se suman espacios más tradicionales como los centros u hogares de día, centros de día para personas con demencias, residencias de larga estadía (en general) y las gerontopsiquiátricas (en particular), que forman parte de las opciones institucionales destinadas a las personas mayores en Iberoamérica.

Existen dispositivos gerontológicos que hacen que un hogar sea un entorno accesible o no para sus habitantes a medida que envejecen. En la región, se desarrollan dos acciones clave que posibilitan envejecer en casa y permanecer el mayor tiempo posible:

  1. Adaptaciones arquitectónicas de viviendas existentes: Propuestas que buscan adecuar las viviendas desde la accesibilidad. Sin embargo, su desarrollo ha encontrado limitaciones vinculadas a la generación de instrumentos jurídicos y de financiamiento que posibiliten la adaptación a gran escala.
  2. Cuidados domiciliarios: Este dispositivo no arquitectónico forma parte del “primer escalón” de lo que se conoce como Sistema Progresivo de Atención, la fase inicial de un conjunto de niveles socio-sanitarios que dan respuesta escalonada a las diferentes necesidades que pueda presentar una persona mayor.

Al respecto, el especialista holandés Marc de Rooij, expresó que el 87% de las personas mayores de España prefiere seguir viviendo en sus hogares y que, de aquellas que lo logran, el 79% vive en domicilios no accesibles. El desafío en torno a las viviendas y a los diferentes tipos de hogares para este grupo etario es garantizar que las acciones sean adecuadas, oportunas e inclusivas.

El Plan de Ciudad Donostia Lagunkoia del País Vasco, aporta claves para analizar y llevar adelante acciones orientadas a las personas mayores y sus hogares, buscando facilitar la permanencia en el domicilio seguro y apropiado, posibilitar un entorno igualmente accesible y con servicios próximos adecuados, y mejorar las alternativas de residencias que se adapten a las diferencias individuales.

Espacios Públicos y Ciudades Inteligentes

Para lograr una mayor accesibilidad, es esencial considerar varios elementos clave en el diseño y la adaptación de espacios públicos, integrándolos desde la planificación inicial hasta la ejecución final. En este contexto, el uso de la tecnología y de la infraestructura al servicio de la calidad de vida y la salud de las poblaciones vulnerables se vuelve esencial, siendo una de las características fundamentales de las llamadas ciudades inteligentes.

No se trata de desarrollar nuevas tecnologías complejas, sino de adaptar e invertir en tecnologías ya existentes, así como en infraestructura inclusiva, accesible y segura. Esto incluye la mejora de espacios públicos, edificios, sistemas de transporte y soluciones habitacionales. Por ejemplo, un transporte público accesible, tanto en lo físico como en lo económico, facilita la participación social, el acceso a servicios y la vida cívica.

¿Qué es una Ciudad Inteligente? Parte 1.

Elementos Clave para la Accesibilidad Urbana:

  • Rutas y caminos accesibles: Las rutas peatonales deben ser amplias, bien pavimentadas y libres de obstáculos. Es fundamental eliminar barreras arquitectónicas como escalones o superficies irregulares. La instalación de rampas adecuadas y pasamanos puede facilitar el desplazamiento.
  • Mobiliario urbano inclusivo: Bancos y mesas deben ser diseñados con alturas adecuadas y materiales cómodos y seguros. Su ubicación estratégica en lugares accesibles es crucial.
  • Señalización clara y comprensible: La señalización en espacios públicos debe ser clara, visible y fácil de entender, utilizando tipografías grandes y contrastantes, así como símbolos universales para facilitar la orientación.

La Accesibilidad Digital: Reduciendo Brechas

Las propuestas orientadas desde las alfabetizaciones digitales, destinadas a la población de mayores, posibilitan el acceso y uso de las tecnologías e internet. El objetivo es reducir las “brechas digitales” y evitar, de este modo, la exclusión a servicios directos e información de entidades públicas y privadas.

Con el objetivo de impulsar el compromiso de las empresas con la inclusión de las personas mayores, SelloMayor ha lanzado la guía «5 tips para la accesibilidad digital de personas mayores».

5 Claves para la Accesibilidad Digital de Personas Mayores:

  1. Perceptible: La información debe ser percibida por al menos dos sentidos. Las buenas prácticas incluyen usar colores con alto contraste (mínimo 4.5:1), evitar texto sobre imágenes, y proporcionar texto alternativo útil en cada imagen para lectores de pantalla.
  2. Operable: El contenido debe ser fácil, intuitivo y accesible de usar, compatible con teclado, pantalla táctil y tecnologías de asistencia. Se exige una navegación intuitiva y consistente.
  3. Comprensible: El contenido debe ser claro y fácil de entender, utilizando fuentes sans serif como Arial o Verdana (mínimo 16 píxeles), párrafos cortos alineados a la izquierda, y un máximo de 80 caracteres por línea para evitar la fatiga visual.
  4. Robusto: Las plataformas deben ser compatibles con tecnologías de asistencia y adaptarse a los cambios tecnológicos, funcionando en diversos navegadores o dispositivos.
  5. Seguro: Las plataformas deben inspirar confianza y proteger la información. Es crucial ofrecer autenticación accesible (huella digital, reconocimiento facial, códigos por SMS) en lugar de exigir únicamente contraseñas complejas.

La guía también proporciona un glosario de términos clave para asegurar la correcta comprensión de conceptos como la accesibilidad, la autonomía y el edadismo (discriminación basada en la edad).

Turismo Accesible: Disfrute Sin Barreras para Todos

El turismo accesible se enfoca en permitir que las personas con movilidad reducida, sensorial y cognitiva disfruten de viajes y actividades de recreación, garantizando igualdad de oportunidades sin importar las limitaciones. Implica un proceso de colaboración entre los interesados para permitir a las personas con necesidades especiales de acceso funcionar de forma independiente, con igualdad y dignidad, gracias a una oferta de productos, servicios y entornos de turismo diseñados de manera universal.

Esta modalidad turística se preocupa de que la accesibilidad esté presente de modo transversal en todas las áreas del turismo, a fin de permitir el acceso a todas las personas por igual. Asimismo, estimula la generación de productos turísticos diseñados bajo el concepto de accesibilidad universal y del Código de Ética Mundial para el Turismo.

Beneficios del Turismo Accesible:

  • Contribuye a aumentar los niveles de rentabilidad y seguridad empresarial.
  • Los productos con enfoque accesible e inclusivo mejoran la cadena de valor.
  • Quiebre de estacionalidad: destinos y prestadores preparados para segmentos que viajan todo el año.
  • Desconcentración de oferta: permite distribuir la demanda en destinos no tradicionales, generando desarrollo de economías locales y desconcentrando los principales destinos.
  • Mejora la imagen: las diferencias entre los destinos no están en sus productos, sino en el disfrute emocional que se hace de ellos.
  • Creación de empleo: al aumentar la demanda, aumentan los puestos de trabajo.

Chile como Referente en Turismo Accesible: Una Hoja de Ruta para la Inclusión

Chile cuenta con una hoja de ruta para el turismo accesible, cuyo desarrollo implica el reconocimiento de todos los actores involucrados en un proceso de desarrollo inclusivo que no deje a nadie atrás. La hoja de ruta tiene cinco ejes estratégicos, cuatro de ellos enfocados en la industria turística:

  1. Capital humano: Habilidades, competencias, experiencias y conocimientos para una buena actitud y buen trato hacia las personas con discapacidad.
  2. Entornos habilitantes: Reconocimiento de la diversidad de las personas e importancia de generar espacios coherentes y accesibles, incorporando el diseño universal.
  3. Asociatividad: La generación de un esfuerzo colectivo y estratégico.
  4. Tecnología e innovación: Como herramienta que acorte brechas en comunicación, información, promoción y facilitación de destino.

“Descubre un mundo sin barreras y disfruta del turismo en su máxima expresión”.

mapa turístico con iconos de accesibilidad en Chile

Ejemplos de Lugares Turísticos Accesibles en Chile:

  • Museo Nacional Historia Natural: Se encuentra a corta distancia de la estación de metro Quinta Normal, accesible para personas en silla de ruedas.
  • Buin Zoo: Ubicado a 32 kilómetros de Santiago, está especialmente equipado para recibir a personas que utilizan sillas de ruedas, con estacionamiento cercano a la entrada.
  • Palacio Cousiño: Permite conocer su arquitectura, decoraciones, pinturas, mobiliario y texturas, elementos históricos esenciales. La experiencia táctil en ciertas áreas enriquece la conexión con la historia y el arte, aunque no se permite tocar los objetos de valor.
  • Parque Bicentenario de Vitacura: Sus accesos poniente y oriente están equipados con rampa inclusiva y disponen de estacionamiento vehicular.
  • Parque Municipal El Trapiche: Ofrece espacios recreativos y turísticos, destacando un mirador frente a su humedal, paseos en kayak, áreas de picnic y senderos inclusivos con guías.
  • Parque Metropolitano: En 2019, en colaboración con fundaciones, se crearon rutas inclusivas que permiten a personas con movilidad reducida recorrer senderos utilizando monociclos adaptados, con punto de partida en la entrada de Pedro de Valdivia.
  • Parque de la Familia (Parque MET): Con 13 hectáreas de áreas verdes, es completamente accesible para personas con movilidad reducida, ofreciendo dos entradas inclusivas.
  • Natexplora (Cajón del Maipo): Empresa de turismo aventura que ofrece “Rafting Inclusivo”, con infraestructura mejorada (rampas, baños accesibles) y charlas de seguridad en lenguaje de señas.
  • Rancho del Añil: Ha implementado tecnologías como una pluma para que personas con parálisis puedan ingresar a la piscina y disfrutar del agua, además de mejoras en vías de acceso y habitaciones accesibles.
  • Corporación Matucana 100: El centro cultural ha implementado un amplio acceso para disfrutar de su museo con total comodidad.
  • Metro de Santiago: La Red de Metro de Santiago es el principal elemento de transporte que articula la ciudad y ha realizado mejoras en sus instalaciones para garantizar la comodidad y seguridad de los huéspedes con movilidad reducida.

La Empatía como Motor de la Accesibilidad Universal

Cuando se habla de accesibilidad, es común pensar únicamente en impedimentos físicos, como la falta de rampa en un autobús que impide el acceso a una persona con movilidad reducida. Sin embargo, esto es solo una parte, importante pero pequeña, de lo que se considera un entorno accesible o “amable” con las personas mayores o con discapacidad.

El problema reside en que a menudo planteamos la accesibilidad como algo que atañe solo a quienes tienen dificultades específicas, no como un beneficio que, en mayor o menor medida, nos afecta a todos. Mucha gente ocupa plazas reservadas sin escrúpulos o no considera que una persona con dificultades cognitivas no tiene la misma capacidad de espera en una consulta médica.

Estamos ante un problema de empatía, no solo de concienciación de las administraciones y la ciudadanía. Desde la presión de una ciudadanía concienciada, se puede mejorar la calidad de vida de muchas personas mayores y, por extensión, de todos, con soluciones simples y poco costosas. Sin embargo, para eso, debemos pensar que mejorar la accesibilidad de unos, mejora la accesibilidad de todos.

Es preocupante ver webs de ayuntamientos que publicitan acciones de accesibilidad mientras en sus calles existen rampas excesivamente inclinadas o sin barandillas, haciéndolas imprácticas. Para que nuestro entorno sea verdaderamente accesible, es esencial la empatía, ponerse en el lugar del otro y considerar qué se necesita para acceder a los mismos lugares y servicios.

ilustracion de personas de diferentes edades y capacidades compartiendo un espacio público accesible

En accesibilidad física, lo más evidente son ascensores, rampas adecuadas o rebaje de bordillos. Pero, a excepción de los sonidos de algunos semáforos, nos olvidamos de discapacidades recurrentes en personas mayores y que también afectan a otros sectores de la población, como los problemas de visión, audición y cognitivos.

En residencias de mayores y domicilios, cuando se presenta una discapacidad, se hacen los ajustes necesarios. Debemos trasladar ese pensamiento y necesidad al resto de espacios comunitarios. Por ejemplo, auriculares en el cine para personas invidentes, subtítulos para personas con problemas de audición, guías explicativas en lectura fácil en exposiciones, y carteles con pictogramas para la orientación.

Sorprende ver la cantidad de gente que, sin teóricamente precisarlas, utiliza estas soluciones, simplemente porque les facilitan la vida. La principal barrera para evitar barreras es la falta de empatía, el convencimiento de que nunca se estará en esa situación. La visión social y ética de los demás debe ser previa y formar parte de nuestra manera de estar en el mundo. Traspasar la barrera de la indiferencia es fácil y puede llevar a percibir como normales situaciones claramente discriminatorias.

En este mundo que envejece de forma sostenida y progresiva, las relaciones personales y familiares también se reconfiguran. Tanto los vínculos como los entornos están en permanente construcción, y esta dinámica genera nuevas formas de transitar las vejeces, intentando dar respuesta a las demandas emergentes para alinearse a contextos más favorecedores e inclusivos.

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