El Acceso al Agua Potable: Un Desafío Global y un Derecho Fundamental

En el último siglo, la demanda de agua a nivel mundial ha aumentado considerablemente, impulsada por la alta tasa de crecimiento demográfico, la rápida urbanización, el desarrollo económico y las modalidades cambiantes de consumo. Cada país posee una huella hídrica diferente, que depende de la cantidad de bienes y servicios que es capaz de generar y consumir, así como del grado de disponibilidad y calidad del recurso hídrico.

Mapa global de escasez hídrica y disponibilidad de agua

La Crisis Global del Agua Potable

Aumento de la Demanda y Escasez Hídrica

La demanda de agua ha superado el crecimiento demográfico, y la mitad de la población mundial sufre escasez de agua grave durante al menos un mes al año. En 2022, casi la mitad de la población mundial ya experimentaba escasez de agua durante parte del año. Se estima que alrededor del 36% de la población mundial, o 2400 millones de personas, vive en regiones con escasez de agua. Para el año 2050, se prevé que el 52% de la población experimentará una severa escasez de agua.

La población urbana mundial que se enfrenta a la escasez de agua podría duplicarse, pasando de 930 millones en 2016 a 1700-2400 millones de personas en 2050. Se espera que para 2030, el uso del agua aumente en un 40% debido a una combinación de factores como el cambio climático, la acción humana y el crecimiento demográfico, aunque en algunas ciudades el uso ya es excesivo. Limitar el calentamiento global a 1,5 °C, en lugar de 2 °C, reduciría a la mitad la proporción de la población mundial que previsiblemente sufrirá escasez de agua, aunque con variabilidad regional.

Contaminación del Agua y sus Causas

La contaminación del agua va en aumento, consecuencia directa de las aguas residuales industriales, de las prácticas agrícolas y de la inadecuada eliminación de desechos humanos. La degradación de la calidad del agua es una tendencia preocupante desde 2017, debido a la baja tasa de tratamiento de aguas residuales en países de bajos ingresos. En 2022, al menos 1700 millones de personas en el mundo tomaban agua para consumo de fuentes contaminadas con heces, siendo la contaminación microbiana el mayor riesgo de toxicidad. Además de los químicos principales como el arsénico, los fluoruros y los nitratos, nuevos contaminantes como determinados fármacos, plaguicidas, moléculas perfluoroalquiladas y polifluoroalquiladas, y microplásticos también representan un peligro.

Impactos Generales de la Crisis del Agua

Todas estas cuestiones dificultan en multitud de países el acceso a agua limpia y a un saneamiento adecuado, causando grandes impactos en términos ambientales y económicos, pero también sociales y humanitarios. La escasez de agua y la contaminación afectan de manera desproporcionada a los grupos marginados, incluyendo mujeres, niños, personas con discapacidad, refugiados y pueblos indígenas, así como a las comunidades más pobres donde el costo de proporcionar servicios de tratamiento de agua y aguas residuales es prohibitivo.

El Agua como Derecho Humano y Objetivo de Desarrollo Sostenible

El Derecho Humano al Agua y Saneamiento

El acceso al agua potable, el saneamiento y la higiene representan la necesidad humana más básica para el cuidado de la salud y el bienestar. En 2010, la Asamblea General de las Naciones Unidas reconoció explícitamente el derecho humano al abastecimiento de agua y al saneamiento. Todas las personas tienen derecho a disponer de forma continuada de cantidades suficientes de agua salubre, físicamente accesible, asequible y de una calidad aceptable para el uso personal y doméstico. El acceso al agua potable limpia y al saneamiento son esenciales para que se puedan cumplir el resto de los derechos humanos, siendo fundamental para comer, lavarse o beber.

El Objetivo de Desarrollo Sostenible 6 (ODS 6)

El ODS 6 de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, esbozada por las Naciones Unidas en 2015, pretende lograr un acceso universal y equitativo al agua potable y a servicios de saneamiento e higiene adecuados, así como mejorar la calidad del agua a nivel global. Al gestionar el agua de forma sostenible, se mejora la gestión de la producción de alimentos y energía y se contribuye al trabajo digno y al crecimiento económico.

Progreso y Desafíos en el Acceso a Servicios de Agua Potable

A pesar de los grandes progresos, miles de millones de personas siguen sin tener acceso a agua potable, saneamiento e higiene. En 2020, 2400 millones de personas vivían en países en los que se daba escasez de agua. En 2022, 6000 millones de personas, el 73% de la población mundial, se abastecían a través de un servicio de suministro de agua para consumo humano gestionado de forma segura; es decir, ubicado en el lugar de uso, disponible cuando se necesita y no contaminado.

Sin embargo, para el 2030, miles de millones de personas no tendrán acceso a estos servicios básicos a menos que se cuadrupliquen los avances actuales. Entre los restantes 2200 millones de personas sin servicios gestionados de forma segura en 2022 se contaban:

  • 1500 millones de personas que gozaban de servicios básicos, con acceso a una fuente mejorada de suministro de agua a menos de 30 minutos en un trayecto de ida y vuelta.
  • 292 millones de personas con servicios limitados, es decir, con una fuente mejorada de suministro de agua situada a una distancia de más de 30 minutos.
  • 296 millones de personas que se abastecían de agua procedente de pozos y manantiales no protegidos.
  • 115 millones de personas que recogían agua superficial no tratada en lagos, estanques, ríos o arroyos.

Persisten grandes desigualdades geográficas, socioculturales y económicas, no solo entre las zonas rurales y urbanas, sino también dentro de las ciudades, donde muchas personas viven en asentamientos informales, ilegales o de baja renta, con escaso acceso a fuentes mejoradas de abastecimiento de agua potable. Se calcula que 884 millones de personas en el mundo no tienen acceso a agua potable segura.

Consecuencias para la Salud y el Bienestar

Enfermedades Transmitidas por el Agua

El agua contaminada y el saneamiento deficiente contribuyen a la transmisión de enfermedades como el cólera, otras enfermedades diarreicas, la disentería, la hepatitis A, la fiebre tifoidea y la poliomielitis. Un saneamiento deficiente puede hacer que los cuerpos de agua se contaminen con bacterias fecales, responsables de más de 500.000 muertes cada año por enfermedades diarreicas. Si no hay servicios de agua y saneamiento, o si estos son insuficientes o están gestionados de forma inapropiada, la población se expone a riesgos para su salud que, en realidad, se pueden prevenir. La insuficiencia de agua salubre para la higiene básica facilita la propagación de enfermedades.

Además de las enfermedades diarreicas, existen otros riesgos como la bilharzia, una enfermedad grave y crónica causada por helmintos por la exposición a agua infestada, que en 2021 requirió tratamiento preventivo para más de 251 millones de personas. Sus síntomas incluyen dolor abdominal, diarrea y heces u orina con sangre, y puede causar complicaciones urogenitales que resultan en cáncer de vejiga e infertilidad. Cerca de un millón de personas fallecen cada año a causa de enfermedades diarreicas contraídas como resultado de la insalubridad del agua, de un saneamiento insuficiente o de una mala higiene de las manos. Sin embargo, si se abordasen esos factores de riesgo, cada año se podría evitar que fallecieran unos 395.000 niños menores de cinco años.

Infografía sobre enfermedades transmitidas por el agua y sus causas

Riesgos Químicos y Nuevos Contaminantes

La gestión inadecuada de las aguas residuales urbanas, industriales y agrícolas hace que cientos de millones de personas beban agua con contaminación biológica o química. El agua para consumo humano, especialmente la procedente del subsuelo, puede contener productos químicos como arsénico y fluoruros, y cantidades elevadas de otros químicos como plomo, a causa de la lixiviación de tuberías de conducción. Adicionalmente, insectos vectores que viven o crían en el agua transmiten enfermedades como el dengue; algunos incluso crecen en aguas no contaminadas y pueden reproducirse en depósitos y recipientes domésticos de agua para consumo humano, cuya simple cobertura puede reducir la cría de vectores y la contaminación fecal.

Vulnerabilidad y Disparidades

En muchos lugares del mundo, la disponibilidad de agua es cada vez menos previsible. Las personas que no tienen acceso al agua potable a menudo tienen que caminar largas distancias en busca de ella. Una situación que a muchos nos parece tan simple como abrir el grifo y beber un vaso de agua, es muy complicada o imposible para millones de personas. Además, en establecimientos de salud sin servicios adecuados de agua, saneamiento e higiene, tanto pacientes como profesionales corren mayor riesgo de contraer infecciones y enfermedades; de cada 100 pacientes ingresados en hospitales de agudos, siete en países de ingresos altos y quince en países de ingresos medianos y bajos contraen al menos una infección relacionada con la atención sanitaria.

Dimensiones Económicas y Sociales

Impacto en la Productividad y la Educación

Cuando el agua procede de fuentes de abastecimiento mejoradas y más accesibles, se gasta menos tiempo y esfuerzo en recogerla. Esto permite dedicar más tiempo a otras actividades, lo que se traduce en una mayor seguridad personal y menos trastornos osteomusculares, al reducir la necesidad de hacer viajes largos o peligrosos para recoger agua. La mejora de estas fuentes también ayuda a disminuir el gasto sanitario, ya que las personas enferman menos, incurren en menos gastos médicos y gozan de más salud, lo que comporta una mayor productividad. Dado que los niños corren especial riesgo de contraer enfermedades que se transmiten a través del agua, el acceso a fuentes mejoradas de abastecimiento puede ayudar a mejorar su salud y, por tanto, a permitir que no pierdan días de escuela, con los correspondientes beneficios a largo plazo para su vida.

Costo Económico Global y Desperdicio

Estos problemas relacionados con el agua pueden estimarse en un costo de USD 141 mil millones al año en todo el mundo. Una tercera parte de estos casos ocurren en países en desarrollo, donde cerca de 45 millones de metros cúbicos se desperdician diariamente en las redes de distribución, una cantidad que podría abastecer a casi 200 millones de personas. En ciudades como el Valle de México, Río de Janeiro (Brasil), Buenos Aires (Argentina), Bucarest (Rumanía), Sofía (Bulgaria) y Nairobi (Kenia), aproximadamente la mitad del agua se desperdicia. Más del 20% del PIB global ya se produce en zonas de riesgo de escasez de agua.

Soluciones y Estrategias para una Gestión Sostenible

Infraestructura y Planificación Urbana Sensible al Agua

Para lograr una cobertura universal de los servicios básicos de agua potable para 2030, será necesario duplicar las tasas de progreso actuales, y multiplicarlas por seis para los servicios de suministro de agua gestionados de forma segura. La mejora de los sistemas de abastecimiento de agua debe lograrse haciendo frente al cambio climático, la mayor escasez de agua, el crecimiento de la población, los cambios demográficos y la urbanización.

El ordenamiento del territorio debe incorporar el ciclo del agua, el suministro actual y futuro y la demanda, como motor dinamizador. La planificación sensible al agua debe promover la reducción en el consumo, facilitar la reutilización segura y el aprovechamiento de la mayor cantidad de opciones posibles de suministro de agua, así como permitir la combinación de sistemas centralizados y descentralizados. Los planes urbanos deben separar las áreas de captación y almacenamiento de agua, minimizando las superficies impermeables que favorecen la retención de agua y la recarga de acuíferos. El planeamiento del agua debe también permitir la coordinación entre jurisdicciones para mejorar el impacto de la inversión.

La "ciudad esponja" es una solución que aprovecha la infraestructura urbana verde, desde la revegetación de superficies impermeables hasta los techos verdes y humedales construidos, para dar resultados positivos en términos de disponibilidad de agua, calidad y reducción de inundaciones.

Reutilización de Aguas Residuales y Tecnologías Innovadoras

Una estrategia importante para recuperar agua, nutrientes y energía es reutilizar las aguas residuales. El uso de aguas residuales y lodos es una práctica extendida en todo el mundo, aunque gran parte se utiliza sin los conocimientos adecuados, sin tratar y sin otros controles que garanticen la protección de la salud humana y del medio ambiente. Si se hace correctamente, las aguas residuales y los lodos se pueden reutilizar sin riesgos, reportando múltiples beneficios, entre ellos un incremento de la producción de alimentos, una mayor resiliencia a la escasez de agua y nutrientes, y una mayor circularidad en la economía. Las aguas grises, por ejemplo, se pueden utilizar para regar plantas o reciclarse para usarse en cisternas de inodoros.

La incorporación de tecnologías sostenibles como la reutilización del agua, donde las aguas residuales se reciclan para el riego, puede reducir la contaminación asociada con la descarga de efluentes, así como la demanda de suministros de agua dulce. Las soluciones de tratamiento de aguas residuales descentralizadas permiten proporcionar servicios en cualquier parte del mundo, incluso a comunidades rurales en ubicaciones remotas y fuera de la red. Es necesario promover una mayor financiación, una toma de decisiones basada en datos científicos, desarrollo de mano de obra cualificada, tecnología innovadora incluyendo la inteligencia artificial y una colaboración sólida intersectorial.

HDL Centro de las Nuevas Tecnologías del Agua (CENTA) - Sostenibilidad

El Rol de las Empresas y la Colaboración Intersectorial

Las empresas juegan un rol clave en la gestión sostenible de los recursos hídricos disponibles en el entorno que son utilizados para la creación, producción y distribución de sus productos y servicios. Algunas de las entidades socias del Pacto Mundial cuentan en primera persona casos de éxito con los que contribuyen al ODS 6. Las empresas tienen a su disposición la guía SDG Compass, un proyecto en común de UN Global Compact, WBCSD y Global Reporting Initiative, para ayudarles a medir y gestionar su impacto. Algunos indicadores clave para las empresas incluyen:

  • Porcentaje de personas empleadas que reciben formación en materia de higiene.
  • Porcentaje de instalaciones adheridas a estándares de calidad del agua.
  • Porcentaje y volumen total de agua reciclada y reutilizada.
  • Grado de reducción de los impactos ambientales en los productos y servicios.
  • Cálculo de la huella hídrica de productos y servicios.
  • Proporción de la población empleada con servicios de agua potable seguros, saneamiento e higiene.
  • Eficiencia hídrica (megalitros/año/unidad de producción).
  • Beneficios hídricos volumétricos / Objetivo de restauración hídrica alcanzado (megalitros/año).
  • Porcentaje del exceso de contaminantes retirados de la cuenca.

Un ejemplo de innovación en el financiamiento y la provisión de servicios es Water-as-a-Service® (WaaS®) de Seven Seas, que representa un elemento de cambio para el agua limpia y el saneamiento, especialmente en las zonas más pobres y rurales donde los fondos son limitados y el acceso a los servicios básicos es escaso. En lugar de tener que encontrar el capital inicial necesario para construir una planta de tratamiento de agua, una entidad pública puede optar por una asociación público-privada (P3) con Seven Seas, que no solo financiará la construcción de la planta, sino que también manejará todos los aspectos del proyecto en su nombre, asegurando un suministro de agua confiable según la calidad y cantidad especificadas en el contrato. Los clientes solo pagan por el volumen de agua o aguas residuales tratadas. Las soluciones descentralizadas de gestión del agua de Seven Seas y las alternativas de financiamiento de WaaS® están brindando agua limpia, saneamiento y mejores servicios de higiene a comunidades urbanas y rurales.

Acciones de Organizaciones Humanitarias (ACNUR)

ACNUR realiza grandes esfuerzos para que los refugiados accedan a la cantidad de agua que necesitan cada día. Además, ACNUR trabaja para la construcción de pozos, la potabilización de agua mediante pastillas potabilizadoras, la construcción de letrinas y la realización de campañas relativas a la higiene entre los refugiados.

El Liderazgo de la OMS en la Calidad del Agua

Directrices y Marcos de Regulación

Como autoridad internacional en salud pública y calidad del agua, la OMS lidera los esfuerzos mundiales para prevenir las enfermedades transmitidas por el agua y asesora a los gobiernos sobre el establecimiento de metas y reglamentos basados en la salud. La OMS elabora una serie de directrices sobre la calidad del agua, en particular para consumo humano, el uso sin riesgos de las aguas residuales y la calidad del agua para fines recreativos. Desde 2004, las Guías para la calidad del agua de consumo humano de la Organización establecen un marco para el uso del agua potable, recomendando metas basadas en la salud, la elaboración e implementación de planes de salubridad para definir y evitar riesgos desde la captación hasta el consumidor, y una vigilancia independiente.

Colaboración y Apoyo a los Países

La OMS ayuda a los países a aplicar las directrices sobre la calidad del agua mediante la elaboración de materiales de orientación práctica y la prestación de apoyo directo, que incluye la redacción de normativas sobre la calidad del agua de aplicación local, la elaboración, aplicación y auditoría de planes de salubridad, y el fortalecimiento de las prácticas de vigilancia. Desde 2014, la OMS ha estado probando productos para el tratamiento de aguas con fines domésticos a través de su Plan Internacional de Evaluación de las Tecnologías de Tratamiento del Agua Doméstica, buscando garantizar que los productos protejan a los usuarios de patógenos causantes de enfermedades diarreicas y fortalecer los mecanismos normativos.

Asimismo, la OMS colabora estrechamente con UNICEF en diversos ámbitos relacionados con el agua y la salud, en particular en lo relativo al agua, el saneamiento y la higiene en los establecimientos de atención de salud. En 2015, ambos organismos elaboraron conjuntamente la herramienta WASH FIT (Water and Sanitation for Health Facility Improvement Tool), que adapta el enfoque de los planes de salubridad del agua para que pequeños establecimientos de atención primaria en lugares de ingresos bajos y medianos puedan mejorar continuamente sus servicios mediante evaluaciones, clasificación de riesgos por prioridades y definición de medidas específicas. Un informe publicado en 2023 explica las medidas prácticas que los países pueden adoptar para mejorar el acceso a agua salubre, el saneamiento y la higiene en los establecimientos de salud.

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