El Abandono de Personas Enfermas o Ancianas: Un Reto Social y Legal

La ancianidad es, en la actualidad, considerada una etapa indeseable en la vida de muchas personas, y los mayores, en numerosos casos, reciben un trato que desconoce su valor como seres humanos. El abandono se entiende como la acción y efecto de dejar sin amparo a una persona, con indolencia y descuido.

Impacto del Abandono en la Calidad de Vida

En la práctica cotidiana del personal de enfermería, tanto en instituciones estatales como privadas, se observa un alto porcentaje de ancianos institucionalizados que han sido abandonados por sus familiares. Este acto de abandono conduce a un progresivo deterioro de la calidad de vida de estos individuos, manifestándose no solo en el aspecto físico sino también en el psíquico. A menudo, padecen patologías agregadas al proceso natural de envejecimiento, lo que en muchos casos los lleva a permanecer postrados hasta su fallecimiento.

Esquema sobre los efectos del abandono en la salud física y mental de los adultos mayores

Esta realidad eleva también los riesgos en seguridad social, la exposición a delitos y un significativo daño en la salud mental al vivir en soledad. Casos recientes evidencian este panorama, como el fallecimiento de un adulto mayor de 94 años en la comuna de Independencia, cuyos restos en estado de abandono se hallaron al interior de su casa, proyectándose una data de muerte de 12 meses. Similarmente, una mujer de 87 años fue encontrada por Carabineros de El Quisco en una habitación rodeada de basura, presentando indicios de desnutrición.

Contexto Demográfico y Social del Envejecimiento

Cambios Demográficos en América Latina y el Caribe

En las últimas décadas, los países de América Latina y el Caribe han experimentado profundos cambios demográficos, entre los cuales destacan la reducción de la fecundidad y la mortalidad, así como el aumento de la esperanza de vida. Como resultado de estas transformaciones, la estructura poblacional se ha modificado de forma radical, y se proyecta que en menos de 20 años se duplicará la cantidad de personas mayores (Huenchuan, 2012).

Infografía de pirámide poblacional mostrando el envejecimiento demográfico en América Latina

La Realidad en Chile y México

Según datos del Censo, los hogares conformados por personas de 65 años o más en Chile aumentaron desde un 4,3% en 1992 a un 11,6% en 2024. Se proyecta que un número significativo podría corresponder a viviendas unipersonales habitadas por este segmento de la población. Macarena Rojas, directora ejecutiva del Centro UC Estudios de Vejez y Envejecimiento, comenta que la vejez forma parte de una realidad heterogénea. Anteriormente, en Chile, el acompañamiento familiar era muy común, con familias que convivían con los abuelos constantemente. Sin embargo, esto se ha modificado, las familias se han transformado, hay menos hijos para cuidar, acompañar o sostener a los mayores. Muchas veces viven en ciudades o regiones distintas, y algunas personas mayores también por voluntad propia quieren mantener su independencia.

En el Estado de México, el Censo Poblacional 2010 del INEGI advierte sobre la concentración de la población adulta mayor: en 10 municipios se concentra el 54.8 por ciento del total de adultos mayores, y el restante 45.2 por ciento se encuentra repartido entre los 115 municipios restantes. Estas cifras revelan una población significativa que sigue posicionándose entre los grupos más vulnerables, con leyes que les permitan tener una vida plena aún escasas o de exigibilidad indefinida.

Manifestaciones del Abandono y Maltrato

Abandono Familiar e Institucional

El abandono de adultos mayores es una problemática multicausal. El quiebre con el entorno familiar obedece a un conjunto de factores como la violencia, el maltrato, el abuso sexual, la pobreza, la insuficiencia de recursos materiales, el aburrimiento y la sobrecarga de tareas en el hogar (Makowski, 2010). Lejos de las explicaciones absolutistas que enfatizan un solo factor, esta situación representa un fenómeno complejo.

La situación de desamparo de la persona mayor por alguien que había asumido la responsabilidad de cuidarla o por la persona a cargo de su custodia, es lo que se conceptualiza como abandono. Al respecto, la Suprema Corte de Justicia de la Nación se ha pronunciado en el sentido de que el Abandono de Personas se da en el momento en que el obligado o quien tiene el deber deja de proporcionar los medios de subsistencia sin causa justificada (Suprema Corte de Justicia de la Nación, 2010).

Abandono Social y la Indigencia

El abandono social es una realidad cuya consecuencia es la ausencia del reconocimiento que todos los seres humanos necesitan para desarrollarse satisfactoriamente. El aislamiento y la soledad en el anciano son cada vez más patentes en una sociedad inmersa en una creciente competitividad y deshumanización. Se ha observado que aproximadamente el 20 por ciento de la población experimenta la soledad y el abandono social en un entorno de estrés y violencia, lo que ha ocasionado importantes cambios sociales y culturales que han neutralizado los valores tradicionales que protegían a la familia y, en especial, a los adultos mayores (Flores Lozano, 2000).

El llegar a la tercera edad puede ser sinónimo de soledad. El abandono se manifiesta principalmente como la falta de atención y cuidado por parte de los familiares, lo cual afecta directamente los aspectos psicológicos y emocionales. Las exigencias de la sociedad y la familia también contribuyen a que el adulto mayor sea marginado y abandonado.

Las calles y los espacios públicos son escenarios donde transitan los "cuerpos de la exclusión", incluyendo a los adultos mayores en situación de indigencia. La indigencia es una manifestación social caracterizada por el desarraigo y la estigmatización de hombres y mujeres adultos que viven y satisfacen sus necesidades en las calles de las zonas urbanas (Rojas, 2006). En su obra, Makowski (2010) nos dice que el abandono es otro de los signos que marcan la experiencia de la exclusión; el descuido familiar se resemantiza en el abandono de las instituciones que no logran retenerlos. Finalmente, se experimenta el abandono social: ser una persona de la calle es no tener casi ningún lugar porque las instituciones de asistencia social y privada suelen enfocarse en menores de 16 años.

Campaña de sensibilización a la sociedad sobre las personas mayores. SerMayorEsLoMás

Las personas en situación de calle deben sumar a sus precarias condiciones de vida una estigmatización que los señala como culpables de su destino e individuos peligrosos. Los griegos crearon el término "estigma" para referirse a signos corporales que exhibían algo malo o poco habitual en el estatus moral. Erving Goffman (1963) define el estigma como el proceso en el cual la reacción de los demás estropea la "identidad normal". Este proceso de exclusión, sostenido en la estigmatización, se conjuga con el desarraigo que han experimentado en sus historias de vida, debido a la constante pérdida de vínculos y redes sociales como la familia, amigos o el trabajo.

Discriminación y Estigmatización

Los resultados de la Encuesta Nacional sobre Discriminación en México (ENADIS) 2010 muestran que las personas adultas mayores son consideradas el cuarto grupo de población vulnerable a la discriminación. Esta se entiende como toda distinción, exclusión, restricción o preferencia basada en la edad adulta mayor que tenga por objeto o por resultado la anulación o la disminución de la igualdad ante la ley o del reconocimiento, goce o ejercicio, en igualdad de condiciones, de todos los derechos humanos y las libertades fundamentales (Conapred, 2010).

Causas como la discriminación por edad, la violencia y el maltrato en sus propios hogares contribuyen a la vulnerabilidad de los adultos mayores.

Marco Legal y Derechos del Adulto Mayor

Derechos Humanos y Adultos Mayores

La Declaración Universal de los Derechos Humanos (1948) determina que todo individuo tiene derecho a la vida, la libertad y la seguridad de su persona (art. 3); a la seguridad social, a la realización de todos los derechos económicos, sociales y culturales, esenciales para el desarrollo de su personalidad (art. 22); y a la oportunidad de participar en actividades culturales, compartir los beneficios de las artes y las ciencias, así como a contar con un seguro para la vejez (art. 27). Sin embargo, los estudios han demostrado que la gran mayoría de los adultos mayores no conocen cuáles son sus derechos, lo que limita su exigibilidad y propicia actos de discriminación, abandono y maltrato hacia ellos.

Legislación Específica en el Estado de México

En 2008 fue promulgada en el Estado de México la Ley del Adulto Mayor, con la finalidad de otorgar derechos a los adultos mayores domiciliados o de paso por la entidad. El artículo 5 establece que los adultos mayores deben ser sujetos de programas de asistencia social en caso de desempleo, discapacidad y pérdida de sus medios de subsistencia, así como de programas para tener acceso a una casa hogar o albergue u otras alternativas de atención integral, si se encuentran en situación de riesgo o desamparo (Ley del Adulto Mayor del Estado de México, 2008).

El artículo 33 de esta ley menciona la obligación de la familia hacia los adultos mayores de otorgarles alimentos extraordinarios a los establecidos en el Código Civil (Art. 4.135), incluyendo todo lo necesario para el sustento, habitación, vestido, atención médica y hospitalaria. El artículo 4.131 del mismo código civil hace mención de que los hijos están obligados a dar alimentos a los padres.

En el ámbito penal del Estado de México, aunque la Ley del Adulto Mayor no establece derechos y obligaciones, otorga protección a los adultos mayores cuando alguno de los derechos asegurados por otras leyes les sea quebrantado o violado por actos u omisiones de sus familiares u otras personas. Se tipifica como delito el abandono del obligado por ley, sin motivo justificado, a sus descendientes, ascendientes, cónyuge, concubina, concubinario o acreedor alimentario, sin recursos para atender sus necesidades de subsistencia.

Desafíos en la Aplicación de la Ley

A pesar de la existencia de ordenamientos jurídicos, en la realidad, los derechos de los ancianos son transgredidos por quienes tienen la obligación o el resguardo. Frecuentemente, el anciano se niega a denunciar o demandar debido a la relación sentimental con la persona que tiene el deber y, en muchas ocasiones, teme las consecuencias que esa denuncia podría tener tanto para ellos como para los posibles agresores (Consejo Estatal de la Mujer y Bienestar Social, 2014). El Estado tampoco cumple cabalmente con lo estipulado en la Ley respecto a los indigentes, ya que muchos viven en las calles sin protección ni programas de índole alimenticia, de salud o económica, a pesar de ser un grupo vulnerable.

El Rol del Profesional de Enfermería

El profesional de enfermería necesita una capacitación gerontológica que le permitirá tener una visión integral del anciano y su entorno, desarrollando estrategias de intervención adecuadas a las necesidades del paciente. Esta capacitación es fundamental para abordar la complejidad del cuidado de adultos mayores, especialmente aquellos en situación de vulnerabilidad o abandono.

Estudios y Proyecciones sobre la Vulnerabilidad

Investigación en Mendoza sobre Abandono de Adultos Mayores

Un trabajo de investigación realizado en el año 2003 tuvo como objetivo determinar el grado de vulnerabilidad de abandono de los adultos mayores en las instituciones asilares San Vicente de Paul y Santa Marta, en la ciudad de Mendoza. Este fue un estudio de tipo cuantitativo, descriptivo y comparativo, en el cual se utilizaron entrevistas directas a los ancianos en estudio como método de recolección de datos.

Datos y Proyecciones

El presente artículo tuvo como objetivo presentar un panorama general de la situación de maltrato y abandono que enfrenta hoy día el colectivo de los adultos mayores en el Estado de México. Se analizó la problemática del abandono, el maltrato que sufren estas personas, y las normas jurídicas aplicables en estas situaciones de riesgo y desamparo.

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