La problemática del abandono educativo temprano representa un desafío significativo en los sistemas educativos a nivel global, con particular énfasis en la población con discapacidad. Según un informe de Fundación ONCE, la tasa de abandono educativo temprano en los jóvenes con discapacidad en España se sitúa en el 19,9% para todo tipo de formación, elevándose al 25,1% si se analiza únicamente la renuncia a estudios oficiales o reglados. Este informe, elaborado entre jóvenes con discapacidad de entre 18 y 24 años, señala que este abandono sigue siendo superior en casi seis puntos al registrado entre la juventud sin discapacidad. Obedece a “una interacción compleja entre barreras pedagógicas, estructurales, sociales y emocionales”.
El estudio ‘Diagnóstico sobre abandono educativo temprano de estudiantes con discapacidad’, impulsado por Fundación ONCE y desarrollado por KSNET, pretende identificar los factores asociados al abandono escolar temprano de los adolescentes con discapacidad para proponer estrategias de respuesta que lo mitiguen. Se elaboró con una metodología mixta que incluyó una encuesta a 423 jóvenes con discapacidad de toda España, revisión documental y grupos de discusión. Para el secretario de Estado de Educación, Abelardo de la Rosa, la mejora del abandono escolar pasa por la puesta en marcha de medidas diversas, como contar con apoyos educativos en el aula que ayuden al profesorado a flexibilizar o adaptar los currículums, estrechar la colaboración con las familias y aumentar la sensibilización social para conseguir que la plena inclusión sea pronto una realidad.
José Luis Martínez Donoso, director general de Fundación ONCE, recalcó que la inclusión es “clave para el bienestar” de los menores con discapacidad, ya que se encuentran en una etapa decisiva para su desarrollo de la que “va a depender su autonomía, independencia, empleabilidad, y lo más importante, su inclusión en la comunidad”. Superar las barreras que encuentran los niños y jóvenes con discapacidad en la escuela exige un compromiso conjunto de lo público y lo privado, entendiendo que la inclusión ha de ser transversal a todas las políticas: “Situar la inclusión en el centro de las políticas, las prácticas y los valores es la única vía para garantizar una educación verdaderamente equitativa”.
Comprendiendo la Discapacidad Cognitiva y sus Implicaciones en el Aula
Para abordar el abandono escolar, es fundamental entender a qué denominamos discapacidad cognitiva y los trastornos del neurodesarrollo, los cuales pueden incentivar dicho abandono. Se trata del conjunto de dificultades cognitivas que afectan a la maduración neurológica normal de los niños y niñas a distintos niveles, generando, por ejemplo, alteraciones o retrasos en el aprendizaje. Un trastorno del neurodesarrollo implica un conjunto de dificultades cognitivas. La discapacidad cognitiva se manifiesta cuando el alumno muestra serias limitaciones o retraso en sus capacidades intelectuales y en la ejecución de conductas adaptativas al entorno que le rodea. Estas deficiencias cognitivas, a su vez, dificultan seriamente el aprendizaje de competencias y, por tanto, el desarrollo integral del niño.
Las capacidades intelectuales afectadas en la discapacidad cognitiva son aquellas que intervienen en la adquisición de conocimientos, como la atención, percepción y memoria. Además, el alumno puede presentar dificultades en tareas de razonamiento y solución de problemas, problemas en el desarrollo de habilidades sociales y comunicativas, siendo menos autónomo que un niño de su misma edad.
Signos y Tipos de Discapacidad Cognitiva
Algunos signos orientativos para sospechar que un niño o alumno padece discapacidad cognitiva incluyen:
- Retraso acusado en la motricidad con lo esperado a su edad cronológica.
- Retraso en emitir sus primeras palabras, con un ritmo de aprendizaje del habla mucho más lento. Esto interfiere notablemente en sus habilidades sociales y emocionales y, por tanto, en su adaptación al aula, en la interacción con iguales y adultos. También su comprensión se ve afectada: no comprende órdenes sencillas, le cuesta seguir las instrucciones que le marca un adulto o no las retiene en la memoria.
- Con tres años, muestra dificultades en el aprendizaje de rutinas relacionadas con la autonomía, como vestirse o comer solo.
- Su capacidad intelectual está por debajo de la media, y sus recursos para aprender por imitación son mínimos.
En ocasiones y con niños pequeños, la discapacidad cognitiva se puede confundir con otros trastornos. Por ejemplo, un niño con retraso en la adquisición del habla podría llevar a pensar que sufre una discapacidad intelectual. Para evitar confusiones, es fundamental realizar una evaluación psicopedagógica profunda.
No todos los niños con discapacidad cognitiva muestran el mismo grado de afectación o limitaciones. Siguiendo una escala de menor a mayor gravedad, se pueden distinguir cuatro niveles:
- Leve: El retraso cognitivo es mínimo, detectado usualmente en la escuela por dificultades en el aprendizaje académico y una inmadurez comparativa.
- Moderado: Desde la etapa preescolar, el aprendizaje de destrezas (reconocer colores, partes del cuerpo) es muy lento, al igual que el desarrollo del lenguaje. Se necesita un largo proceso de aprendizaje para adquirir conductas autónomas y rutinas, con habilidades de comunicación e interacción deficitarias.
- Grave: Las habilidades comunicativas son muy limitadas, con vocabulario pobre y estructuras gramaticales básicas. Se necesita ayuda para rutinas cotidianas como vestirse o alimentarse.
- Profundo: El alumno es codependiente para cualquier actividad, comunicándose con sonidos y gestos, y su pronunciación es ininteligible.

Factores que Contribuyen al Abandono Escolar Temprano
El informe de Fundación ONCE concluye que el abandono escolar temprano es el resultado de “una interacción compleja entre barreras pedagógicas, estructurales, sociales y emocionales” y ocurre como consecuencia de trayectorias de exclusión progresivas. Entre estas barreras figuran:
- La percepción de bajo rendimiento académico (24,7%).
- Malestar en el centro educativo (19,5%).
- Acoso escolar (10,4%).
- Problemas de salud y terapias asociadas a la discapacidad (18,2%).
- Falta de opciones formativas alineadas con sus intereses (15,6%).
- Diferencias de género e interseccionalidad, donde las mujeres con discapacidad expresan mayores niveles de desmotivación y violencia escolar, mientras que los hombres manifiestan más dificultades de integración.
En cuanto a las “trayectorias de exclusión progresiva”, el trabajo señala que se trata de procesos en los que se acumulan obstáculos que debilitan el vínculo con el sistema educativo. Algunos de estos obstáculos son el sentimiento de soledad en el recreo que experimenta el 31% de los encuestados; el sufrimiento de maltrato escolar referido por el 20,9%, o el no poder seguir el ritmo de las clases, que expresa el 59%.
Además, el modelo educativo se basa todavía en estructuras y metodologías poco flexibles, que no recogen adecuadamente la diversidad de ritmos, estilos de aprendizaje y necesidades de apoyo. El acceso físico a los centros, la falta de transporte adaptado y la ausencia de técnicos de apoyo desde el inicio del curso, especialmente en el caso del alumnado con discapacidad física u orgánica, es una realidad. Si se pone el foco en los jóvenes con discapacidad sensorial, se percibe escasez de opciones laborales adaptadas adecuadamente a sus capacidades, lo que debilita su motivación para continuar estudiando.
En España, al igual que en otras partes del mundo, existe un 20% de niños con Trastornos del Neurodesarrollo como el TDHA o la dislexia. El problema es que, a diferencia de países como Finlandia, estos trastornos se diagnostican poco y tarde. El bajo rendimiento escolar y las conductas que se apartan de la normalidad son señales de alarma. Además, la pobreza y la discapacidad están estrechamente relacionadas, pues la primera es un factor determinante de la segunda y, a su vez, la discapacidad muchas veces atrapa a las personas en la pobreza. La exclusión social supone costos significativos no solo para el individuo sino para la sociedad en su conjunto.

Factores de Protección y Estrategias de Intervención
Pese a las barreras enumeradas, el trabajo también identifica factores de protección relevantes que contribuyen a sostener las trayectorias educativas, como el apoyo familiar y comunitario, que se confirma como un “pilar clave” en el día a día, ofreciendo respaldo emocional y ayuda práctica. También son cruciales los recursos complementarios de las asociaciones, y la información clara, accesible y temprana sobre opciones formativas, recursos de apoyo y ayudas disponibles.
El informe de Fundación ONCE concluye con una serie de recomendaciones dirigidas a disminuir el abandono escolar temprano por parte de la población con discapacidad, que se dividen en cuatro apartados:
- Políticas de inclusión educativa: Adoptar el Diseño Universal de Aprendizaje (DUA) para eliminar barreras en el acceso y participación.
- Refuerzo de los apoyos pedagógicos y humanos: Garantizar que los técnicos de apoyo estén disponibles desde el inicio del curso e invertir en tecnologías educativas accesibles.
- Mejora de la transición educativa y del acceso al mercado laboral: Ampliar la oferta de itinerarios flexibles y formaciones duales adaptadas, así como desarrollar programas de mentoría y ayuda entre pares.
- Respuestas a la diversidad de perfiles y necesidades: Incorporar una perspectiva de género e interseccional que atienda las experiencias diferenciadas de mujeres, hombres y otros colectivos, y diseñar estrategias ajustadas según tipos de discapacidad.
Estrategias para Abordar la Discapacidad Cognitiva en el Aula
Uno de los objetivos clave de la escuela es ofrecer a todos los alumnos las mismas oportunidades para desarrollarse íntegramente. En el caso de los niños con discapacidad cognitiva, es prioritario facilitar la inclusión y la adaptación a la escuela con tres fines: mejorar su bienestar social y emocional, potenciar sus talentos para compensar sus dificultades y cubrir sus necesidades educativas especiales. Para ello, se proponen diversas ideas:
- Actividades en clase: Es necesario que el profesor las divida en procesos más sencillos y vaya guiando paso a paso al alumno en la ejecución.
- Entrenar la atención y la memoria: Priorizar el desarrollo cognitivo del alumno y todos los procesos que intervienen en el aprendizaje, preparando actividades y juegos para entrenar la atención y memoria, y estimulando el desarrollo del juego simbólico y el aprendizaje de conceptos abstractos. Es imprescindible que el maestro siga las orientaciones del equipo de psicopedagogos que han evaluado al alumno y la adaptación del currículum a la programación del aula.
- Autonomía: Enseñar patrones de conducta para adquirir autonomía dentro y fuera del aula, como vestirse o atarse los zapatos. También es importante implementar actividades relacionadas con la educación de las emociones y las habilidades sociales para que el menor aprenda a interactuar de manera idónea con sus compañeros.
- Aprendizaje significativo: Potenciar el aprendizaje significativo, es decir, tratar de que el alumno relacione lo aprendido en el aula a otros contextos de la realidad que le rodea.
- Colaboración constante de la familia: Informar a los padres de los avances de su hijo es clave para fortalecer y dar seguridad. Se les pondrá al día del trabajo con el niño en clase y se les propondrá que refuercen estos aprendizajes en casa.
- Desarrollo de habilidades comunicativas: El maestro y el logopeda deben trabajar en sintonía. El primero debe cuidar la manera de interactuar con el niño, utilizando enunciados sencillos y claros. En caso de que el alumno no comprenda órdenes grupales, se dirigirá en exclusiva al estudiante para reforzar las explicaciones. Se debe incidir en la articulación correcta de las palabras, enriquecer su vocabulario, mejorar la comprensión y, sobre todo, el lenguaje pragmático.
- Formación de personal cualificado: El papel fundamental del personal cualificado en Necesidades Educativas Especiales (NEE) es esencial para la atención de los niños con discapacidad cognitiva.
Actividades para niños con discapacidad intelectual leve
Marco Normativo y Desafíos en Políticas
La protección de los derechos de niñas, niños y adolescentes con discapacidad ha sido una parte integral de la agenda de UNICEF desde la entrada en vigor de la Convención sobre los Derechos del Niño (CDN), cobrando mayor impulso con la aprobación de la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad (CDPD). Los enfoques de derechos humanos y desarrollo inclusivo son los principios que orientan el trabajo de UNICEF en este campo, de acuerdo con el modelo social de la discapacidad. Este documento aporta las bases para que UNICEF y sus socios en América Latina y el Caribe fortalezcan la programación para avanzar en la promoción y protección de los derechos humanos de los niños, niñas y adolescentes con discapacidad de la región.
El abandono educativo temprano (AET) se refiere a la situación de quienes dejan la educación formal antes de completar la educación secundaria superior sin haber adquirido las cualificaciones adecuadas. Definir el AET como resultado facilita el seguimiento entre los Estados miembros y los avances hacia los objetivos. No obstante, los análisis están limitados, dada la complejidad de los procesos que subyacen al AET. En Europa, los sistemas de seguimiento y las políticas para las Necesidades Educativas Especiales (NEE) están poco desarrolladas, lo que incrementa el riesgo de AET.
Existe un gran desafío para los responsables de formular políticas para que puedan desarrollar intervenciones amplias y eficaces que combatan el AET. La coordinación entre los diferentes servicios ministeriales plantea un gran reto. Estas intervenciones deben ser de carácter amplio, centradas en los resultados educativos, y dirigidas a estudiantes en situación de riesgo para evitar que surjan nuevos riesgos en primer lugar. La inclusión ha de ser transversal a todas las políticas para garantizar una educación verdaderamente equitativa.
Campañas de Sensibilización: #MEQUEDOCONTIGO
El acto de presentación del informe de Fundación ONCE también sirvió para dar a conocer “#MeQuedoCOntigo”, una campaña de sensibilización destinada a visibilizar y combatir el abandono escolar en estudiantes con discapacidad. Esta iniciativa busca abordar un problema real y urgente que impacta en miles de familias y centros educativos. La campaña se apoya en testimonios cercanos y sinceros de perfiles con gran alcance social y compromiso con la educación inclusiva, como Lucía Machota (madre e influencer), David Calle (docente y divulgador) y Andrea Pérez (creadora de contenido y estudiante).
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