La jubilación es un hito significativo en la vida de cualquier profesional, y para las enfermeras, este proceso conlleva una serie de particularidades relacionadas con las edades, las normativas y los desafíos específicos de su profesión. A nivel general, todas las personas tienen derecho a acceder a una pensión por vejez, que es un monto de dinero mensual que se entrega a quienes jubilan y depende de los ahorros personales en la Administradora de Fondos de Pensiones (AFP) o del sistema de reparto.
Edades y condiciones generales de jubilación
En el ámbito general, las edades de jubilación pueden variar. Si bien se establecen edades estándar, como 60 años para mujeres y 65 para hombres, es posible jubilarse antes si se poseen fondos suficientes en la AFP o si se trata de una pensión por trabajo pesado.
Para aquellos próximos a cumplir la edad de jubilación, es fundamental tener en consideración el monto de dinero acumulado en la cuenta obligatoria de la AFP para calcular la pensión. Si se opta por cobrar la pensión en el Instituto de Previsión Social (IPS), se puede solicitar un pago a la CuentaRUT del BancoEstado o acudir presencialmente a la Caja de Compensación Los Héroes o a una oficina ChileAtiende, algunas de las cuales ofrecen agendamiento online. Además, existe la flexibilidad de modificar la forma de pago.
Si se trabaja con contrato, es imprescindible comunicar al empleador la voluntad de iniciar la jubilación. Se recomienda verificar que el pago de las cotizaciones y el seguro de cesantía estén al día por parte del empleador, lo que permitirá a la AFP efectuar las gestiones necesarias para la cobranza y recaudación de los fondos adeudados.
Tipos de jubilación anticipada y beneficios
Pensión de vejez anticipada por trabajo pesado
Los trabajadores y trabajadoras pueden solicitar una jubilación por invalidez, conocida como pensión de vejez anticipada por trabajo pesado. Este beneficio es mensual y de por vida. Para tramitarla en línea, la persona solicitante o su representante debe adjuntar la resolución o dictamen de invalidez emitido por la Comisión de Medicina Preventiva e Invalidez (COMPIN).
Pensión anticipada para enfermos terminales
Durante un período específico, de forma exclusiva y preferencial, se puede optar a la pensión anticipada para enfermos terminales. Esta opción está disponible para:
- Afiliados, pensionados o beneficiarios de pensión de sobrevivencia que hayan activado las Garantías Explícitas en Salud (GES) para el Problema de Salud Nº 4, específicamente por cuidados paliativos en cáncer avanzado.
- Un grupo de diagnósticos específicos por cuidados paliativos en cáncer avanzado.
Este beneficio se puede solicitar a través del sitio web, call center y sucursales de la AFP a la cual la persona en condición de enfermo terminal está afiliada.
El proceso para la pensión anticipada para enfermo terminal incluye los siguientes pasos:
- La persona afiliada tendrá derecho a percibir una pensión anticipada (renta temporal), calculada con el saldo de su cuenta individual de cotizaciones obligatorias por un período de 12 meses.
- Se aplica a afiliados, pensionados por vejez, vejez anticipada, invalidez o sobrevivencia, bajo modalidades de retiro programado, retiro programado con renta vitalicia inmediata y renta temporal con renta vitalicia diferida.
- El solicitante debe obtener un certificado médico que acredite su condición de salud, emitido por su médico tratante y firmado por el director médico del establecimiento de salud.
- Si la solicitud es presentada por el afiliado, se requiere su cédula de identidad vigente y la autorización para que el Consejo Médico revise la ficha clínica.
- En caso de no recibir el certificado médico, la AFP indicará al solicitante que debe requerir su emisión a su médico tratante. Si no se recibe en 10 días hábiles, la solicitud será rechazada.
- La AFP debe validar la coincidencia de nombres y RUT del certificado con los del afiliado, verificar que el informe esté completo y que el RUT del médico esté inscrito en el Registro Nacional de Prestadores Individuales de Salud.
- Se deben proporcionar datos bancarios para el depósito de los montos y conocer la previsión de salud.
- Los mandatos existentes para el cobro de pensión pueden servir para la solicitud de Renta Temporal para Enfermo Terminal.
- Una vez aceptada la solicitud por la administradora, esta la envía al Consejo Médico, que en cinco días hábiles debe pronunciarse sobre si la persona cumple los requisitos.
- Es posible apelar a la certificación realizada por el Consejo Médico.
Un aspecto importante es que este trámite no tiene ningún costo para el afiliado. La Ley N° 21.309 establece que las personas certificadas como enfermos terminales pueden utilizar sus fondos previsionales para percibir una Renta Temporal durante 12 meses. Dependiendo del cálculo, se podría optar al retiro de excedente de libre disposición (ELD) si el monto de la renta temporal es superior a la Pensión Básica Solidaria (PBS) de vejez para mayores de 80 años.
Pensión Garantizada Universal (PGU)
Las personas que no poseen fondos en ningún sistema de previsión podrán acceder a la Pensión Garantizada Universal (PGU), que entrega el Estado. Para ello, es indispensable estar registrado en el Registro Social de Hogares (RSH) y encontrarse en el 80% más vulnerable, según el instrumento de focalización que el IPS aplica para el Sistema de Pensiones Solidarias. La PGU se reajusta en febrero de cada año, según el IPC, y es necesario contar con una estimación de pensión autofinanciada menor a la pensión superior (aproximadamente $1 millón).

El panorama de la jubilación de enfermeras en España y Europa
Europa se enfrenta a una jubilación masiva de enfermeras en los próximos años, una situación que pondrá en estado de alerta la atención sanitaria, no solo en la Unión Europea, sino también en España. El informe de la OCDE destaca que el 18,6% de las enfermeras españolas tiene más de 55 años.

Según datos del Consejo General de Enfermería (CGE), en los próximos diez años, casi 50.000 enfermeras se jubilarán en toda España; 10.000 de ellas solo en Andalucía. Además, el 42% del personal docente e investigador de las facultades de Enfermería tiene más de 50 años. Las cifras de la OCDE elevan esta proyección hasta las 64.000 enfermeras que se jubilarán en menos de una década.
"A la flagrante falta de enfermeras en España se une un problema en un futuro inmediato: la previsión de jubilación de 50.000 enfermeras en la próxima década", señalan expertos. Este déficit y las próximas jubilaciones ponen en peligro los sistemas sanitarios de la Unión Europea, lo que representa un reto complejo que necesita la ayuda e impulso de todos. El informe también subraya una escasez de enfermeras agravada por la pandemia de COVID-19.
Propuestas para abordar el déficit de enfermeras
Para atraer el talento enfermero a los sistemas de salud, se proponen los siguientes puntos de partida:
- Mejorar las condiciones laborales de las enfermeras dentro del ámbito asistencial.
- Ofrecer apoyo a las profesionales que deseen dedicarse a la investigación con oportunidades y posibilidad de conciliación.
- Mejorar la formación, tanto en las universidades como en la especialización y diplomas de acreditación avanzada.
Un estudio reciente del Ministerio de Sanidad ratifica estas previsiones, indicando que en los próximos 10 años, 49.791 enfermeras, un 16,9% del total de las profesionales en activo, pondrán fin a su vida laboral. Desde el Consejo General se enfatiza la necesidad de abordar el problema, ya que los porcentajes de futuras jubilaciones coinciden entre varias instituciones.
Jubilación anticipada y coeficientes reductores
El debate sobre la reforma de las jubilaciones y pensiones en el sector sanitario no ha resuelto la duda sobre si los profesionales de la salud podrán beneficiarse de los coeficientes reductores por penosidad y peligrosidad para acogerse a la jubilación anticipada del nuevo marco legal. Actualmente, el texto refundido de la Ley General de Seguridad Social establece penalizaciones para quienes decidan jubilarse voluntariamente antes de la edad legal, aunque estas penalizaciones se reducen proporcionalmente al tiempo de cotización.
Por ejemplo, para trabajadores que decidan jubilarse dos años antes de la edad mínima y hayan cotizado más de 44 años y seis meses, el recorte en la pensión no será del 21%, sino del 13%.

El caso de las enfermeras vs. otros profesionales sanitarios
Tener 40 años cotizados actualmente significa haber empezado a trabajar de forma ininterrumpida desde 1984. En aquel entonces, Enfermería era una diplomatura de tres años, lo que se traduce en que el 90% de las nuevas enfermeras se diplomarían con 21 o 22 años, por lo que hoy tendrían unos 62 años y 40 cotizados. Las enfermeras no sufrieron tanto el paro en los años ochenta y noventa, lo que facilita que alcancen los 40 años cotizados antes de la edad legal de jubilación.
El caso de los médicos es distinto. En 1984, Medicina tenía seis años de carrera, por lo que los médicos se licenciarían con al menos 24 años. Además, las promociones que se jubilan en estos años sufrieron mucho el paro en los ochenta y noventa, una circunstancia que dificulta aún más alcanzar los 40 años cotizados antes de la edad legal de jubilación.
La experiencia de la jubilación en el personal de enfermería
El proceso de jubilación conlleva importantes cambios en la vida del personal de enfermería. Se observa la importancia que representa poseer un trabajo y lo que produce su pérdida. Un gran número de enfermeras busca la opción de extender su vida laboral, posponiendo su jubilación, a menudo por motivos económicos y por vocación de servicio.
Un estudio realizado en el Hospital Pediátrico Alexander Fleming de Mendoza, Argentina, con un grupo de enfermeras próximas a cumplir la edad legal para su receso laboral, indagó sobre su nivel de instrucción, antigüedad y experiencias. También se interrogó sobre las posibles causas que las llevarían a optar por la extensión laboral y sus expectativas y emociones al jubilarse. Este estudio reveló un mayor porcentaje de enfermeras con una antigüedad en la profesión superior a 25 años, quienes en su mayoría eligen la extensión en años de trabajo.
Preparación para la jubilación y proyecto de vida
Históricamente, la protección del jubilado, el pensionado y el anciano ha sido una preocupación para instituciones como el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS). Para ello, se han establecido políticas, programas y acciones regidoras de salud. En 1993, se creó el programa de atención a la salud para jubilados y pensionados, que incluye orientación y capacitación a los trabajadores próximos a iniciar su proceso de jubilación a través de cursos prejubilatorios.
Estos cursos abordan desde estrategias para la ocupación del tiempo libre hasta orientación sobre trámites legales, así como aspectos psicológicos y ocupacionales. El trabajo es un factor influyente en la autoestima, la satisfacción y la percepción de capacidad. Dejar el trabajo es una decisión crucial, especialmente para las mujeres, ya que implica cambiar de estatus y, a menudo, afrontar el deterioro de la situación económica, cambios emocionales y en las relaciones sociales, al tener que asumir un nuevo rol y transformar las actividades diarias.
Etapas emocionales de la jubilación
Antes de jubilarse, las personas pasan por un período de separación emocional del trabajo, la "etapa de prejubilación", donde se piensa en el retiro y se fantasea con él. Una vez jubilado, se intenta hacer realidad estas fantasías, generalmente durante los primeros meses o años, lo que se conoce como "luna de miel". Sin embargo, esta etapa puede terminar, y si las fantasías no son realistas o se vuelven aburridas, puede llegar la etapa del "desencanto", donde la persona puede sentirse vacía e incluso sufrir depresión. En este caso, es necesario reorientar los planes y buscar proyectos más realistas.
Si la reorientación es exitosa, se entra en un período de "estabilidad", donde se establece una nueva rutina predecible y satisfactoria, permitiendo disfrutar de la nueva forma de vida. Una sexta etapa, la de "finalización", ocurre cuando el sujeto deja su rol de jubilado, ya sea por volver al trabajo por necesidad económica, por enfermedad o incapacidad física, o por dependencia familiar o institucional.
Un estudio descriptivo realizado en 222 enfermeras del Hospital Regional No. 25 del IMSS, con edades de 38 a 56 años y 20 o más años de antigüedad laboral, reveló que la edad media era de 45,75 años y la categoría predominante era la de Auxiliar de Enfermería. El 77,56% respondió tener un proyecto de vida tras la jubilación, enfocado en mantener y conservar el estado de salud y bienestar. El 95,51% de las enfermeras sabía de la existencia de un curso prejubilatorio, pero solo el 24,16% conocía su contenido. La principal actividad planeada tras la jubilación se relacionaba con actividades culturales y recreativas. Sin embargo, solo una minoría contaba con dinero ahorrado para estas actividades, lo que indica una pobre preparación económica.
La jubilación es más difícil cuando la persona cree que al salir del trabajo lo ha perdido todo, especialmente si no valora el ocio o si su autoestima dependía fuertemente de su identidad laboral. La insatisfacción vital puede disminuir, y en el caso de las mujeres, salarios menores pueden generar menor seguridad financiera. Una actitud negativa puede llevar a trastornos mentales depresivos u obsesivo-compulsivos.
Preparación efectiva para la jubilación
Para lograr una jubilación efectiva, se sugiere prepararse con antelación, lo que implica:
- Desacelerar el ritmo de trabajo, delegando responsabilidades.
- Planificar el retiro, estableciendo planes y objetivos específicos, iniciando fondos de ahorro, eligiendo una vivienda adecuada y seleccionando actividades para la nueva vida.
- Enfrentar la vida en retiro, abordando las preocupaciones sobre el trabajo y reflexionando sobre las actividades futuras.
Es fundamental seguir planteándose metas para no caer en la sensación de haber llegado al "final" de la vida. Un proyecto de vida da coherencia y sentido a esta nueva etapa. Las soluciones creativas, como trabajar a tiempo parcial o dedicarse a otras actividades, pueden compensar la caída de la actividad. La planificación, idealmente iniciada en la adultez intermedia, abarca las áreas económica, estructural y conyugal, y la satisfacción vital puede disminuir si la persona se siente forzada a jubilarse.
Al enfrentar la jubilación, es esencial aprender a utilizar el tiempo libre, repartirlo en actividades placenteras y mantener un estilo de vida activo. Las redes de apoyo social son importantes para la satisfacción, ayudando a definir el nuevo rol y a establecer nuevas amistades.
La jubilación implica replantear el concepto de uno mismo, descubriendo y desarrollando nuevas facetas. Las personas jubiladas necesitan verse como seres humanos más allá de su rol laboral, encontrando otros intereses que den dirección y sentido a la vida. Quienes logran entender que tienen mucho que ofrecer a la sociedad fuera de sus tareas laborales, pueden seguir siendo productivos y útiles, tanto en su percepción como en la realidad.