La pregunta sobre qué significa "ser mayor" o cuándo comienza la vejez es compleja y multifacética, influenciada por factores biológicos, psicológicos, sociales y culturales. A menudo, la edad cronológica, como los 59 años, se convierte en un punto de referencia que genera diversas percepciones y clasificaciones.
Percepciones de la Vejez Según la Edad y las Generaciones
La edad en la que se considera que una persona es "mayor" varía ampliamente no solo culturalmente, sino también entre las distintas generaciones. Si bien se considera que una persona es “mayor” cuando ha superado los 56 años de media, la realidad es mucho más diversa.
La Visión de los Jóvenes y Otras Generaciones
Un estudio de Trust reveló que la percepción de cuándo comienza la vejez difiere significativamente. Por ejemplo, los jóvenes tienden a decir que una persona es vieja cuando cumple 59 años. En contraste, la generación que se encuentra en sus cuarentas tiene una visión distinta, para ellos la vejez comienza a los 65 años.
Cuando se les preguntó a qué edad se alcanza la plenitud de la vida, considerando factores como recursos, potencial, capacidad e influencia, la generación del milenio respondió que esta se logra a los 36 años. Respecto a la juventud, los milenios indicaron que finaliza a los 40 años, mientras que la Generación X y los boomers tuvieron una opinión diferente, señalando que la juventud termina a los 31 años. Este informe define a los milenios como aquellos con edades comprendidas entre los 21 y 36 años.
Estudios y Campañas sobre la Percepción de la Vejez
La percepción que la gente tiene sobre la vejez ha sido objeto de investigación en encuestas anteriores. Un informe del Pew Research Center en 2009 reveló que los menores de 30 años piensan que la vejez llega antes de cumplir los 60. La campaña "Disrupt Aging" de AARP también solicitó a un grupo de milenios que revelaran la edad a la cual consideraban que una persona era “vieja”, mostrando cómo su opinión cambiaba tras interactuar con personas activas de esa misma edad.

Definiciones Formales y Terminología
A lo largo de la historia y en diferentes contextos, la definición de "adulto mayor" ha evolucionado para adaptarse a los cambios demográficos y sociales, buscando términos que eviten connotaciones negativas.
Clasificación de la Organización Mundial de la Salud (OMS)
La OMS clasifica la edad adulta en varias etapas, proporcionando una estructura para entender el ciclo de vida. Las primeras etapas son:
- Adulto joven: de 18 a 44 años.
- Adulto medio: de 45 hasta los 59 años.
Una vez alcanzados los 60 años, la clasificación de la OMS es la siguiente:
- Adulto mayor o anciano joven: de 60 a 74 años.
- Anciano: de 75 a 90 años.
- Anciano longevo: a partir de los 90 años.
Aunque no figura en la clasificación de la OMS, las personas que alcanzan los 100 años o más son denominados centenarios.
Terminología Preferida y sus Connotaciones
El término “adulto mayor” se introdujo para evitar las connotaciones negativas asociadas a palabras como “viejo” o “anciano”. En la Asamblea Mundial sobre el Envejecimiento llevada a cabo por la Organización de las Naciones Unidas (ONU) en Viena en 1982, se decidió considerar anciana a la población de 60 años o más. En la práctica, a toda persona mayor de 60 años se le denomina indistintamente como persona de la tercera edad o adulto mayor. Es posible que en el futuro cercano el término adulto mayor se aplique a personas mayores de 70 o 75 años, debido a que cada vez más individuos superan los 80 años.
Para referirse a las personas mayores de manera correcta, se recomienda usar las siguientes expresiones:
- Expresiones correctas: Mayores, personas mayores (son términos objetivos y neutrales); Personas de edad avanzada, población mayor (también adecuadas y neutrales); Anciano, Viejo/a (sin diminutivos) su uso es relativo y condicionado al contexto.
- Expresiones incorrectas: Vejete y decrépito/a (términos peyorativos y cargados de prejuicios); Abuelo/a (término insuficiente, que no representa a todas las personas mayores, sino solo a quienes tienen esta relación de parentesco).
Contexto Histórico y Social de la Vejez
El concepto de vejez está estrechamente relacionado con la esperanza de vida dentro de una sociedad. Ha habido épocas en las que se consideraba que la vejez comenzaba muy tempranamente; en el medievo, por ejemplo, empezaba a los 40 años. A medida que las condiciones de higiene y salud mejoran, la esperanza de vida ha aumentado, lo que ha hecho variar la edad considerada como inicio de la vejez en diferentes épocas y culturas. El criterio social se inclina a marcar la edad de jubilación como el inicio de la vejez, pero es un concepto muy relativo y equivocado, si se tiene en cuenta que la mayoría de personas conservan sus capacidades físicas, psíquicas y cognitivas más allá de los 65 o 70 años.

El Envejecimiento como Proceso Integral
El envejecimiento es un proceso fisiológico natural e inevitable para cualquier ser vivo, pero también cambiante y multifactorial. Comprende un amplio conjunto de procesos biológicos, psicológicos y sociales, y no solo se enfoca en un único aspecto del individuo.
Envejecimiento Fisiológico vs. Patológico
La OMS define el envejecimiento desde una perspectiva biológica como una combinación de procesos de deterioro molecular y celular que llevan a un descenso gradual de las funciones físicas y cognitivas, lo que puede aumentar la probabilidad de adquirir enfermedades, seguidas de la muerte. Es importante distinguir entre:
- Envejecimiento fisiológico: Ocurre cuando los procesos degenerativos o las enfermedades no impiden a la persona adaptarse a su entorno y forman parte de la evolución natural. Presenta un proceso lento de deterioro o disminución funcional equilibrado en varios órganos y sistemas de manera coordinada.
- Envejecimiento patológico (o secundario): Se refiere a cuando los procesos degenerativos y las enfermedades dificultan a la persona su adaptación al entorno. Se produce a partir de un proceso de envejecimiento prematuro generalmente específico de un tejido por enfermedades crónicas, o por cambios producidos como consecuencia de enfermedades añadidas al proceso de envejecimiento normal, que interfieren con el funcionamiento social y laboral de la persona, incluso generando discapacidad.
Existen factores personales y circunstanciales que influyen de manera importante en la calidad del envejecimiento.
Envejecimiento Activo y Saludable
El envejecimiento saludable es el proceso mediante el cual las personas adultas mayores fortalecen estilos de vida que les permiten lograr el máximo de bienestar, salud y calidad de vida por medio del autocuidado, ayuda mutua y autogestión. Envejecer de manera saludable no es sinónimo de envejecer sin enfermedades, sino de fomentar y mantener la capacidad funcional del adulto mayor en pro del bienestar en la vejez. Los estilos de vida que han demostrado tener un impacto significativo en la salud, bienestar y calidad de vida en la vejez son la alimentación adecuada, el ejercicio físico periódico y seguro, una adecuada higiene personal, un sueño suficiente y reparador, la recreación y una alta autoestima.
Adicionalmente, la OMS, desde una visión política e intersectorial, habla del envejecimiento activo como el proceso que optimiza las oportunidades de salud, participación y seguridad a fin de mejorar la calidad de vida de las personas a medida que envejecen. Se reportan seis determinantes del envejecimiento activo: económicos, conductuales, personales, sociales, relacionados con los sistemas sanitarios y sociales, y los relacionados con el entorno físico.

Impacto Demográfico del Envejecimiento
La población mundial envejece día a día, los índices de reproducción decrecen y la expectativa de vida es mayor. El envejecimiento es uno de los más grandes retos del siglo XXI, ya que el descenso de la tasa de natalidad y el aumento de la esperanza de vida son una realidad en la mayoría de los países, lo que ha generado una inversión en la pirámide poblacional.
Estadísticas Globales y Regionales
- La OMS reporta que entre 2000 y 2050 la proporción de la población mundial de 60 años y más se duplicará, pasando del 11 % al 22 %.
- Se espera que el número total de personas de 60 años o más aumentará de 900 millones en 2015 a 1400 millones para 2030 y a 2100 millones para 2050.
En el contexto de países específicos:
- En España, a 1 de enero de 2019, había 9.057.193 personas mayores, un 19,3 % sobre el total de la población.
- En Colombia, mientras en 1960 había 45 nacidos vivos por cada 1.000 habitantes, actualmente esa cifra se reduce a 15. Según el Censo poblacional de 2018, la población con 65 años o más representa el 9,1% (cerca de 4,3 millones). Datos del informe Misión Colombia Envejece indican que en 1985 la población mayor de 60 años fue de 2.2 millones; en 2015, fue de 5.2 millones; y se proyecta que en el año 2050 la población en Colombia mayor a 60 años será de 14 millones.
- En Perú, de acuerdo con las proyecciones de población al año 2023, existen 4 millones 598 mil personas de 60 y más años de edad, las cuales representan el 13,6% de la población total del país. El 4,0% tienen de 60 a 64 años, 3,2% de 65 a 69, 2,5% de 70 a 74 años de edad, 1,7% de 78 a 79 años y el 2,1% de los adultos mayores tienen de 80 a más años de edad.
El Impacto Demográfico del Envejecimiento Poblacional: Retos y oportunidades.
Desafíos Asociados al Envejecimiento
El envejecimiento mundial está modificando la prevalencia de la discapacidad, ya que el riesgo de adquirir una deficiencia permanente que potencialmente genere discapacidad aumenta con los años. Los adultos mayores se enfrentan a diversas situaciones de riesgo que afectan su salud y dignidad, entre ellas, el edadismo, que crea condiciones de desigualdad.
La Discapacidad en el Adulto Mayor
La discapacidad es un término genérico que comprende las deficiencias en las funciones y estructuras corporales, las limitaciones en la capacidad de llevar a cabo actividades y las restricciones en la participación social de una persona con una condición de salud. Mundialmente, la prevalencia de discapacidad es cercana al 15 %, según el informe mundial de discapacidad del año 2011, explicada por dos grandes fenómenos: el envejecimiento de la población y el incremento de las enfermedades crónicas no transmisibles, entre las cuales sobresalen las neurológicas.
En el Informe Mundial de la Discapacidad se reporta que, según la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico, la principal enfermedad asociada a discapacidad en mayores de 65 años fue el reumatismo (30 %), seguido de las cardiopatías (23 %), hipertensión, diabetes y enfermedad cerebrovascular, entre otros. La discapacidad en los adultos mayores tiene como consecuencia una mayor acumulación de riesgos a la salud y debe ser asumida como un fenómeno complejo ligado a la funcionalidad y al establecimiento de relaciones y oportunidades por la sociedad.
El aumento de patologías a edades avanzadas, junto con otros factores (como barreras ambientales, situaciones de abandono o maltrato), generan situaciones de dependencia y discapacidad, provocando estados carenciales y situaciones de necesidad. En estos casos, el ambiente puede convertirse en un factor de riesgo o protector, generando barreras o facilitadores que potencian el funcionamiento.
El Cuidado y la Atención Integral
Atender oportunamente las condiciones de salud es uno de los tantos retos en la atención integral de los adultos mayores. El cuidado ha sido parte de la humanidad desde el principio de los tiempos, relacionando cuerpo/mente y salud/enfermedad. Cuidar de las personas es una actividad humana que tiene un componente no profesional, y en el caso del adulto mayor, implica una responsabilidad significativa, paciencia, respeto y compromiso. El autocuidado se convierte en una variable importante, asociada con niveles de autonomía, independencia y responsabilidad personal.

Soluciones y Apoyo: Los Centros Día
Ante el envejecimiento poblacional y los desafíos que este conlleva, se origina la importancia de hablar sobre aquellas instituciones y centros que se dedican a ofrecer atención, servicios y programas de salud, cuidado y bienestar a los adultos mayores.
Objetivos y Beneficios de los Centros Día
Los centros día, también llamados estancias diurnas, son una alternativa intermedia entre conservar el ambiente habitual/familiar del adulto mayor y los casos de institucionalización. Tienen como objetivos generales incrementar y mantener el mejor nivel posible de autonomía personal y apoyar a las familias o cuidadores. Son una opción para no institucionalizar al adulto mayor, lo cual puede crear separación entre las personas mayores y sus familias, y adicionalmente permite un respiro para los cuidadores.
Para el adulto mayor sano, son una opción de actividad, recreación y dignificación. Los centros día también tienen objetivos dirigidos a la familia cuidadora, como brindar tiempo libre y descanso, generar orientación y asesoramiento, y proveer conocimientos, habilidades y desarrollar actitudes que contribuyan a mejorar la calidad de los cuidados a la persona mayor con o sin enfermedades crónicas, con demencia o sin esta, con discapacidad o sin ella.
Para los adultos mayores con condiciones de salud (envejecimiento patológico o presencia de discapacidad), los objetivos de los centros día son:
- Terapias de estimulación para retrasar el avance de procesos neurodegenerativos.
- Fomentar la autonomía de la persona.
- Potenciar las capacidades físicas, cognitivas y funcionales.
- Estimular y entrenar las actividades de la vida diaria.
- Fortalecer relaciones sociales para evitar el aislamiento social y la progresión de cuadros demenciales.
- Prestar apoyo por parte de un equipo multidisciplinario como médicos, psicólogos, fisiatras, entre otros.
Modalidades de Asistencia y Otros Servicios
Actualmente existe el modelo de centro día para mayores en situación de dependencia, donde las condiciones de salud requieren tratamientos y respuestas diferentes dependiendo de necesidades particulares. Este modelo debe contar con infraestructura y personal calificado para atender de la mejor manera a esta población con sus limitaciones. Una de las modalidades es la de asistencia continua, en la que las personas asisten al centro día todos los días en horario completo, enfocándose en el apoyo a los cuidadores para evitar el cansancio y el estrés (síndrome de sobrecarga del cuidador).
Los centros día, aparte de cubrir las necesidades de asistencia, prestan diferentes servicios que abarcan las necesidades personales básicas, terapéuticas y sociales. El cuidado va más allá de la atención médica. El concepto de los centros día es un tema que continúa en desarrollo, sin embargo, pueden ser parte de la respuesta a la hora de cubrir las necesidades de cuidado, dignificación e integración de la población adulta mayor con o sin discapacidad, con o sin condiciones de salud relacionadas.