Período de Inscripción Abierta vs. Cada año, miles de adultos mayores se caen y se lastiman. Las caídas son una de las principales causas de lesiones y pérdida de independencia en personas de 65 años o más. Hay muchas razones por las que las personas mayores se caen. Pueden perder el equilibrio al bajar el bordillo de una acera. O pueden caerse después de marearse por tomar medicamentos. Algunas caídas pueden estar relacionadas con los efectos del envejecimiento, como la debilidad muscular o el retraso de los reflejos. O las caídas pueden estar relacionadas con los resultados de un ataque cerebral. Los expertos coinciden en que algunas caídas en adultos mayores se pueden prevenir.
Haga ejercicio con regularidad para mejorar su fortaleza, su tono muscular y su estabilidad. Camine, si puede. Nadar podría ser una buena alternativa si le cuesta trabajo caminar. Hágase un examen de la visión y la audición cada año o cada vez que note un cambio. Si tiene dificultades para ver y oír, es posible que no pueda evitar objetos y podría perder su equilibrio. Conozca los efectos secundarios de los medicamentos que toma. Pregúntele a su médico o su farmacéutico si los medicamentos que toma pueden afectar su equilibrio. Las pastillas para dormir o los sedantes pueden afectar su equilibrio. Limite la cantidad de alcohol que bebe. El alcohol puede alterar su equilibrio y otros sentidos.

Pregúntele a su médico si los callos o las callosidades deben ser eliminados de sus pies. Si usa un calzado holgado a causa de los callos o las callosidades, podría perder el equilibrio y caerse. Hable con su médico si tiene entumecimiento en los pies. Es posible que se maree si no bebe suficiente agua. Beba mucho líquido para prevenir la deshidratación. Opte por tomar agua y otros líquidos claros. Si tiene una enfermedad renal, cardíaca o hepática y tiene que restringir los líquidos, hable con su médico antes de aumentar la cantidad de líquido que bebe.
Quite escalones en la puerta de entrada, alfombrillas y obstáculos. Fije las alfombras sueltas o repare las áreas levantadas del piso. Mueva los muebles y los cables eléctricos para que no estén en los pasillos. Utilice cera antideslizante para pisos, y seque de inmediato cualquier derrame que se produzca, sobre todo si el piso es de baldosas de cerámica. Si usa una andadera o un bastón, colóquele un revestimiento de goma en las puntas. Si utiliza muletas, limpie la base regularmente con un paño abrasivo, como un estropajo de acero. Mantenga la casa bien iluminada, sobre todo las escaleras, los porches y los pasillos exteriores. Utilice lamparitas nocturnas en áreas como vestíbulos y baños. Ponga interruptores de luz adicionales o utilice interruptores a distancia (como los que se encienden o apagan al aplaudir) para que sea más fácil encender las luces si tiene que levantarse por las noches. Instale pasamanos o barandillas sólidos en las escaleras. Ponga los artículos que más utiliza en los estantes bajos de los gabinetes (aproximadamente a la altura de su cintura). Tenga un teléfono inalámbrico y una linterna con baterías nuevas cerca de su cama. Si es posible, coloque un teléfono en cada una de las habitaciones de su casa, o lleve siempre un celular en caso de que se caiga y no pueda llegar al teléfono. O puede usar un dispositivo en el cuello o la muñeca en el que presIONE un botón para enviar una señal pidiendo ayuda.

Use zapatos de tacón bajo que le queden bien y le den buen apoyo a sus pies. Use calzado con suelas antideslizantes. Revise los tacones y las suelas de sus zapatos antes de usarlos. Repare o reemplace los tacones o las suelas desgastados. No camine en calcetines sin zapatos sobre suelos lisos, como de madera. Camine por la hierba cuando las aceras estén resbaladizas. Si vive en una zona donde hay nieve y hielo en invierno, eche sal en aceras y escalones resbaladizos. O pídale a un familiar o amigo que lo haga por usted.
Instale agarraderas y tapetes antideslizantes dentro y fuera de la ducha o la tina, así como cerca del inodoro y el lavabo. Utilice una silla para la ducha y un banco para la bañera. Use una cabeza de ducha portátil que le permite sentarse mientras se ducha. Cuando vaya a entrar en la tina o la ducha, coloque primero la pierna más débil. Cuando vaya a salir de la ducha o la tina, hágalo primero con el lado más fuerte. Repare los asientos de inodoro sueltos y considere instalar un asiento de inodoro elevado para que sea más fácil sentarse y levantarse del inodoro. No cierre con llave la puerta del baño mientras se ducha. Mantenga las manos libres. Cuando salga al aire libre, mantenga las manos libres usando una cartera bandolera, una riñonera o una mochila. Mantenga las entradas y los senderos exteriores bien iluminados. Mire dónde pisa. Si usa anteojos bifocales o trifocales, es posible que tenga problemas al bajar escalones o subir escaleras. Averigüe cómo obtener anteojos con una sola receta que pueda usar cuando camine.
Utilice servicios de envíos. Averigüe sobre farmacias y tiendas de comestibles cerca de usted las 24 horas que pueden tomar pedidos por teléfono y hacer entregas a su hogar. Utilice estos servicios, especialmente cuando el clima es malo. Mantenga las escaleras y los senderos seguros. Si vive en un área donde hay nieve y hielo en invierno, haga que un familiar o un amigo arrojen sal o arena en aceras y escalones resbaladizos. Lleve consigo un teléfono o un dispositivo de alerta médica cuando salga al aire libre. Así podrá llamar rápidamente para pedir ayuda en caso de necesitarla. Esta información no reemplaza el consejo de un médico. Ignite Healthwise, LLC, niega toda garantía y responsabilidad por el uso de esta información. El uso que usted haga de esta información implica que usted acepta los Términos de Uso. Aprenda cómo desarrollamos nuestro contenido. Para aprender más sobre Ignite Healthwise, LLC, visite webmdignite.com.
Prevención de las caídas de las personas mayores
La salud en la edad adulta se debe cuidar con mucha atención. Con el paso de los años, las personas mayores se vuelven más vulnerables y experimentan cambios en su metabolismo. La piel pierde elasticidad, los huesos se vuelven más frágiles y el funcionamiento cognitivo puede verse afectado. Las personas mayores son un grupo de riesgo ante la aparición de ciertas enfermedades geriátricas crónicas relacionadas con la edad. Por ello, cuando trabajamos en el sector del cuidado a mayores o nos ocupamos de cuidar de algún ser querido de la tercera edad debemos conocer todo lo que haga referencia a las necesidades y enfermedades asociadas a las personas mayores y a sus cuidadores. La sociedad ha evolucionado de una manera increíble. Los avances de la ciencia, la tecnología y de la medicina han logrado cosas milagrosas. La esperanza de vida ha aumentado y la mortalidad se ha reducido. Sin embargo, en España, el grupo más frágil ante las patologías y que requiere de más cuidados son las personas mayores.
La artritis y la artrosis son dos patologías de las articulaciones, pero son diferentes y es importante saber diferenciarlas. La artrosis aparece por la degeneración del cartílago articular generado por la edad, lo cual genera dolor cuando nos movemos y otras dificultades motoras. Casi todos las las personas mayores sufren artrosis en alguna de sus articulaciones. Las enfermedades mentales son condiciones graves que influyen en nuestro humor, pensamiento, sentimientos y actuaciones del día a día. Las diferentes patologías mentales atacan a nuestro cerebro. La incidencia de las enfermedades neurodegenerativas en adultos mayores es tan elevada que 1 de cada 4 personas en el mundo sufrirá algún trastorno mental a lo largo de su vida. Para poder cuidar de alguien con una enfermedad mental es muy importante entenderlo. Para ello, el cine es un gran medio.
Llegada la vejez, las enfermedades crónicas de personas mayores llaman a la puerta muchas veces. La Osteoporosis aparece como consecuencia de la disminución de cantidad de minerales en los huesos. Entre las enfermedades que sufren las personas de edad avanzada está la diabetes, casi todas los adultos mayores la padecen. La obesidad es un serio problema para nuestra sociedad y va en aumento. Se trata de una de las principales causas de muerte predecibles. La obesidad en la tercera edad es más común de lo que parece. Debido a que las personas de la tercera edad suelen perder el apetito conllevándoles a una situación de desnutrición y caquexia. La ingesta de vitaminas, proteínas y líquidos disminuye provocando deshidratación, gastritis, anemia, entre otras enfermedades y trastornos. El cuerpo se va debilitando con los años, y van apareciendo algunas afecciones frecuentes en edades avanzadas.
Las personas de la tercera edad son muy susceptibles a la gripe. La prevención de la gripe es esencial en las personas mayores para poder prevenir otras patologías respiratorias. Evitar la aparición de la neumonía en ancianos es muy importante, ya que es la tercera causa de mortalidad en personas adultas que viven en países desarrollados como España. Más del 40% de los mayores de 65 años que padecen esta patología respiratoria son hospitalizados y pueden tener complicaciones graves. Ante estos síntomas, es de vital importancia llamar a urgencias y pedir ayuda inmediatamente.
Las personas de la tercera edad, a parte de los cambios en su metabolismo y las posible aparición de enfermedades o patologías diversas, también suelen ver cambios en su ciclo del sueño. La Fibromialgia y la Fatiga Crónica son dos enfermedades crónicas en las personas mayores cada vez más comunes, pero son las más incomprendidas de la actualidad. La mayoría de pacientes con Fibromialgia o con Fatiga Crónica se sienten incomprendidos y acaban cayendo en depresión. Muchas personas mayores cuidan a cónyuges con afecciones crónicas, como la demencia. Las responsabilidades de estos cuidados pueden ser abrumadoras y afectar a la salud mental de la persona que cuida.
Datos y cifrasEn 2030, una de cada seis personas en el mundo tendrá 60 años o más. La soledad y el aislamiento social son factores de riesgo cruciales para las afecciones de salud mental en etapas posteriores de la vida. Uno de cada seis adultos mayores sufre malos tratos, a menudo por parte de sus propios cuidadores. Aproximadamente el 14 % de los adultos de 70 años o más tienen un trastorno mental. Los trastornos mentales en los adultos mayores de 70 años o más representan el 6,8 % del total de años vividos con discapacidad para ese grupo etario.
Panorama generalLa población mundial envejece rápidamente. En 2023, 1100 millones de personas tenían 60 años o más. Según las previsiones, esa cifra casi se duplicará a 2100 millones en 2050, lo que representa en torno a una quinta parte de la población mundial. A finales de la década de 2060, el número de personas de 60 años o más alcanzará los 2500 millones y superará al de menores de 18 años a escala mundial. Se prevé que el número de personas de 80 años o más se triplique con creces entre 2023 y 2060, hasta llegar a los 545 millones. Los adultos mayores contribuyen a la sociedad en tanto que miembros de la familia y la comunidad, y muchos son voluntarios o trabajan. Aunque la mayoría goza de buena salud, muchos corren el riesgo de presentar afecciones de salud mental como depresión y trastornos de ansiedad. Muchos también pueden tener movilidad reducida, dolor crónico, fragilidad, demencia u otros problemas de salud, para los que necesitan algún tipo de cuidados a largo plazo. A medida que se envejece aumenta la probabilidad de padecer varias afecciones al mismo tiempo.
PrevalenciaEn torno al 14,1 % de los adultos de 70 años o más tienen un trastorno mental. Según las estimaciones mundiales de salud 2021, esas afecciones representan el 6,8 % del total de años vividos con discapacidad entre los adultos mayores de 70 años o más. Las afecciones de salud mental más frecuentes en los adultos mayores son la depresión y la ansiedad. Las estimaciones mundiales de salud 2021 muestran que, a escala mundial, alrededor de una sexta parte de las muertes por suicidio (16,6 %) se producen en personas de 70 años o más. Las afecciones de salud mental en las personas mayores suelen infravalorarse y tratarse insuficientemente y la estigmatización que rodea a dichas afecciones puede hacer que las personas sean reacias a buscar ayuda.
Factores de riesgoA edades más avanzadas, la salud mental viene determinada no solo por el entorno físico y social, sino también por los efectos acumulativos de experiencias vividas y los factores estresantes específicos relacionados con el envejecimiento. La exposición a la adversidad, la pérdida considerable de capacidad intrínseca y una disminución de la capacidad funcional pueden provocar malestar psíquico. Los adultos mayores tienen más probabilidades de experimentar eventos adversos como el duelo, una reducción de los ingresos o un menor sentido de propósito con la jubilación. A pesar de sus muchas contribuciones a la sociedad, muchos adultos mayores sufren discriminación por motivos de edad (edadismo), lo que puede afectar gravemente a su salud mental. El aislamiento social y la soledad, que aquejan a cerca de una cuarta parte de las personas mayores, son factores de riesgo cruciales para las afecciones de salud mental en etapas posteriores de la vida. También lo son los malos tratos a las personas de edad, que incluyen cualquier tipo de maltrato físico, verbal, psicológico, sexual o económico, así como la desatención. Uno de cada seis adultos mayores sufre malos tratos, a menudo por parte de sus propios cuidadores. El maltrato de los adultos mayores tiene graves consecuencias y puede provocar depresión y ansiedad. Muchos adultos mayores cuidan a cónyuges con afecciones crónicas, como la demencia. Las responsabilidades de estos cuidados pueden ser abrumadoras y afectar a la salud mental de la persona que cuida. Algunos adultos mayores corren un mayor riesgo de depresión y ansiedad, debido a las pésimas condiciones de vida, la mala salud física o la falta de acceso a apoyo y servicios de calidad. Esto incluye a los adultos mayores que viven en entornos humanitarios y a los que tienen enfermedades crónicas o problemas de uso indebido de sustancias.

Promoción y prevenciónLas estrategias de promoción y prevención en materia de salud mental dirigidas a los adultos mayores se centran en apoyar el envejecimiento saludable. Ello implica promover entornos físicos y sociales que faciliten el bienestar y permitan a las personas llevar a cabo las actividades que son importantes para ellas, a pesar de la pérdida de facultades. Entre las principales estrategias de promoción y prevención en materia de salud mental para un envejecimiento saludable figuran medidas para reducir la inseguridad financiera y la desigualdad en los ingresos; programas para garantizar viviendas, edificios públicos y transportes seguros y accesibles; apoyo social a los adultos mayores y a las personas los cuidan; apoyo a los comportamientos saludables, especialmente a seguir un régimen alimentario equilibrado, mantenerse físicamente activo, abstenerse del tabaco y disminuir el consumo de alcohol; y programas de salud y sociales dirigidos a grupos vulnerables, como las personas que viven solas o en zonas remotas y las que tienen una afección crónica.
Para los adultos mayores, la conexión social es particularmente importante para reducir factores de riesgo como el aislamiento social y la soledad. En esta etapa de la vida, las actividades sociales satisfactorias pueden mejorar considerablemente la salud mental positiva, la satisfacción con la vida y la calidad de vida; también pueden reducir los síntomas depresivos. Algunos ejemplos de intervenciones son las iniciativas de amistad, los grupos comunitarios y de apoyo, la formación en habilidades sociales, los grupos de artes creativas, los servicios de ocio y educación y los programas de voluntariado. La protección contra el edadismo y el maltrato también es fundamental. Entre las principales intervenciones se incluyen políticas y leyes contra la discriminación, intervenciones educativas y actividades intergeneracionales. Existen diversas intervenciones dirigidas a los cuidadores -entre ellas, cuidado de relevo, asesoramiento, educación, ayuda económica, psicoterapia- que pueden ayudarles a mantener una relación de cuidado buena y saludable que evite el maltrato de las personas mayores.
Tratamiento y atenciónEs esencial reconocer y tratar con prontitud las afecciones de salud mental en los adultos mayores. A tal efecto, deben seguirse las normas para la atención integrada de las personas mayores, de base comunitaria y centradas tanto en los cuidados a largo plazo de adultos mayores con afecciones de salud mental y deterioro de la capacidad intrínseca, como en la educación, la formación y el apoyo a los cuidadores. Suele recomendarse una combinación de intervenciones de salud mental, junto con otros apoyos, a fin de abordar las necesidades de salud, los cuidados personales y las necesidades sociales de las personas. La demencia es a menudo una preocupación importante. Afecta a la salud mental de las personas y requiere acceso a una atención de salud mental de calidad. También es fundamental responder al maltrato de los adultos mayores.
Respuesta de la OMSLa OMS colabora con diversos asociados en estrategias, programas y herramientas con el fin de ayudar a que los gobiernos respondan a las necesidades de los adultos mayores en materia de salud mental. Por ejemplo, la Década del Envejecimiento Saludable es una iniciativa de colaboración mundial liderada por la OMS para mejorar la vida de las personas mayores, sus familias y las comunidades en las que viven. Asimismo, los Estados Miembros de la OMS han respaldado el Plan de Acción Integral sobre Salud Mental 2013-2030, que promueve la mejora de la salud mental y la atención de salud mental para todos los grupos de población, incluidos los adultos mayores. El Programa de Acción para Superar las Brechas en Salud Mental (mhGAP) de la OMS proporciona protocolos clínicos basados en la evidencia para la evaluación, gestión y seguimiento de un conjunto prioritario de afecciones mentales, neurológicas y por consumo de sustancias en entornos no especializados, entre ellos la depresión y la demencia. La guía de intervención mhGAP incluye consejos clínicos para trabajar con adultos mayores. Durante la pandemia de COVID-19, la OMS y sus asociados del Comité Permanente entre Organismos elaboraron el conjunto de herramientas Adaptarse a los tiempos, consistente en carteles ilustrados para ayudar a los adultos mayores a mantener buena salud mental y bienestar. Otras actividades de la OMS destinadas a favorecer la salud mental de los adultos mayores son la elaboración de intervenciones psicológicas ampliables para tratar la depresión y la ansiedad, la investigación y orientación sobre intervenciones encaminadas a reducir el aislamiento social y la soledad, y soluciones costoeficaces para prevenir el maltrato de los adultos mayores.