El Servicio Nacional de Menores (Sename), actualmente conocido como Mejor Niñez, ha sido una entidad chilena encargada de la protección de los derechos de niños, niñas y adolescentes gravemente vulnerados. Sin embargo, su historia ha estado marcada por serias denuncias de abuso, negligencia y vulneración de derechos, cuyas consecuencias repercuten profundamente en la vida de los menores bajo su tutela.
La Experiencia de Egreso: Un Salto al Vacío

Catalina, quien pasó una parte significativa de su niñez y adolescencia bajo la protección del Estado en distintos hogares y familias de acogida desde los tres años, relata su experiencia de egreso como un "salto al vacío". Al cumplir 18 años, se encontró sin ninguna ayuda estatal. A pesar de que existía una obligación del Estado de continuar protegiéndolos hasta los 24 años si estaban estudiando, esta información no le fue proporcionada claramente. Catalina no conocía esa obligación estatal y nadie se la explicó, aunque también reconoce que el ambiente en una residencia de menores no era el ideal para una joven que comenzaba una carrera universitaria.
Desamparo Post-Egreso y Falta de Acompañamiento
Al egresar, Catalina fue dejada en una casa de acogida en La Pintana, sin ningún acompañamiento post-egreso ni preocupación por cómo pagaría sus estudios o se mantendría. Esta situación refleja una falla sistémica en el apoyo a los jóvenes que transitan hacia la vida adulta. Ella subraya que el Servicio actual se centra en que los niños vivan en "casas bonitas" y tengan cubiertas sus necesidades básicas, pero no se ocupa del proceso de egreso. A los 18 años, se les deja a la deriva, como si a esa edad una persona pudiera mantenerse por sí misma, lo cual es casi imposible para la mayoría, especialmente para aquellos con problemas de aprendizaje o psiquiátricos graves.
Catalina destaca la rabia que sintió al egresar, pues, aunque el problema de base sean las familias, es responsabilidad del Estado hacerse cargo. Afortunadamente, Catalina fue una estudiante dedicada y encontró apoyo en personas ajenas al Sename que la ayudaron con sus estudios, un preuniversitario, e incluso con su residencia y un acompañamiento psicológico externo. Estas ayudas externas fueron clave para su desarrollo.
Falta de Vínculos y Daño Prolongado
Catalina relata la dificultad para establecer vínculos significativos dentro de las residencias, donde los intereses de las niñas a menudo eran muy distintos a los suyos, especialmente en relación con el estudio. Ella observa que las niñas y jóvenes en residencias de protección arrastran mucho más daño que sus pares hombres, experimentando situaciones más complejas.
Un aspecto crítico que señala es la hipersexualización que se observa en las residencias, incluso en niñas de 6 o 7 años, una consecuencia del abuso sexual reiterado que muchas han sufrido antes de ingresar. La falta de educación y talleres dentro de las residencias agrava esta situación, llevando a que las niñas normalicen el abuso y no se perciban como víctimas. Este daño, según Catalina, es "para toda la vida" y se incrementa por la falta de acompañamiento y asistencia especializada.
Contexto General de la Crisis del SENAME
Múltiples Informes y Fallos Internacionales
Crisis al interior del Sename
La crisis del Sename ha sido abordada por diversas disciplinas y ha sido objeto de múltiples investigaciones y reportes a lo largo de los años. Desde el año 2005, se han registrado más de 1.313 muertes de niños, niñas y adolescentes bajo la tutela del Sename, según el fiscal Marcos Emilfork. Sin embargo, las cifras exactas han sido un punto de controversia, con informes de Unicef que sugerían un número de fallecimientos cinco veces mayor al reportado inicialmente por el Ministerio de Justicia en 2010. El caos estadístico y la falta de transparencia en la información han sido una constante.
Un informe lapidario de la PDI de 2017, al que accedió CIPER, reveló la violación sistemática de derechos en el 100% de los centros administrados directamente por el Sename y en el 88% de los gestionados por particulares. Se constataron 2.071 abusos, 310 de ellos con connotación sexual. Este informe, aunque entregado a la Fiscalía y al gobierno en diciembre de 2018, no se hizo público hasta su denuncia por el diputado René Saffirio en julio de 2019.
El Comité de los Derechos del Niño, en 2018, concluyó que el Estado de Chile es responsable de graves y sistemáticas violaciones de derechos humanos, recomendando mecanismos de reparación. En 2024, la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) emitió una sentencia histórica que evidenció la muerte de diez adolescentes en el centro "Tiempo de Crecer" en 2007, y violaciones a los derechos humanos de 271 jóvenes en otros cuatro recintos. El fallo confirmó la responsabilidad del Estado chileno por la vulneración de derechos fundamentales como la vida, la integridad personal, la salud y la educación, en un contexto de instalaciones precarias, hacinamiento y falta de atención médica adecuada.
Deficiencias en los Protocolos y Supervisión
La investigación de la PDI también constató que el 44,5% de los centros no cumplen con los protocolos mínimos exigidos por el Sename. Es alarmante que el 72,9% de los centros no contara con protocolo ante conductas suicidas, y un 76,7% no tuviera protocolo para "sujeción y contención física frente a desajustes conductuales". La muerte de Lissette Villa, que gatilló la investigación judicial, fue precisamente por errores en la contención de una crisis. Además, el 98,3% de los centros recibe fiscalización periódica del Sename, pero estas supervisiones son coordinadas previamente, lo que podría ocultar las irregularidades.
Casos Emblemáticos de Abuso y Negligencia
La Tragedia de Lissette Villa

Lissette Villa, de 11 años, falleció en abril de 2016 en un centro del Sename. Pasó más de la mitad de su vida entrando y saliendo de estos centros, desde que a los 5 años la justicia determinó que sus padres no estaban capacitados para hacerse cargo. A pesar de los maltratos físicos y psicológicos, y el abuso sexual que sufrió, Lissette escribía cartas a su madre pidiéndole volver a casa.
Su muerte, atribuida inicialmente a una "crisis emocional" por la entonces directora del Sename, Mariela Labraña, reveló graves fallas en el sistema. Lissette presentaba episodios de rabia y una fuerza que ni cinco cuidadoras podían contener. La cuidadora a cargo ese día no tenía conocimientos en primeros auxilios ni estudios superiores o técnicos. El psiquiatra Rodrigo Paz, parte de la querella por su muerte, considera que Lissette estaba sobremedicada con dosis de benzodiazepina que actuaban como antipsicótico y antidepresivos que pueden tener efectos adversos en niños, como aumentar la agresividad.
El Caso de Guillermina

Guillermina, de 16 años, llegó a un Centro de Protección Alborada del Sename a las 04:19 de la mañana acompañada por la policía. Se resistió violentamente al reingreso y menos de media hora después fue encontrada colgada con sus propios cordones. Tenía un historial de intentos de suicidio, consumo de alcohol, drogas, depresión y un embarazo adolescente. A pesar de su vulnerabilidad, no fue llevada a un hospital para estabilizarla o realizarle un chequeo médico completo, contraviniendo todos los protocolos internacionales de manejo de menores vulnerables. Su muerte en agosto de 2012 fue registrada como un "egreso" más del sistema.
Las Historias de "J", "R", "A" y "C" en el Estallido Social
Las protestas del estallido social en Chile visibilizaron aún más la crisis del Sename, con adolescentes acusados de delitos que habían pasado por sus centros. Las historias de "J", "R", "A" y "C" ilustran la brutalidad de la experiencia dentro de los Centros de Internación Provisoria (CIP) del Sename.
- "J", detenido a los 17 años por saqueo y lanzamiento de molotov, sufrió golpizas, vejámenes sexuales, lesiones cortopunzantes y sobremedicación psiquiátrica durante su internación. Sus intentos de suicidio y autolesiones fueron constantes, a pesar de que los informes internos advertían sobre ideas suicidas. Recibía un cóctel de psicofármacos incluyendo quetiapina, sertralina, zolpidem, clonazepam y ácido valproico.
- "R", de 14 años, recibió tres perdigones de Carabineros antes de ser condenado por quemar las puertas de la catedral de Antofagasta. También fue medicado con psicofármacos durante su internación.
- "A", de 18 años, quien cursaba cuarto medio, no consumía drogas y no tenía antecedentes penales, desarrolló una depresión profunda durante su internación provisoria y su dosis de psicofármacos fue aumentada drásticamente.
- "C", de 16 años, consumía diariamente quetiapina, sertralina y zopiclona. Sufrió varias peleas y fue encontrado esposado y atado con cadenas a la cama por el sacerdote Felipe Berríos durante una visita, quien relató que el joven lloraba sin poder secarse las lágrimas.
La sobremedicación con psicofármacos, a menudo sin supervisión psiquiátrica especializada, es una queja recurrente. En el CIP de Antofagasta, las recetas eran suministradas por un médico cirujano sin especialidad en psiquiatría, lo cual el Sename no consideraba una irregularidad.
Problemáticas Identificadas en los Centros del SENAME
Violencia Institucionalizada y entre Pares
Un estudio del Instituto Nacional de Derechos Humanos (INDH) de 2017 reveló que 8 de cada 10 niños, niñas y adolescentes encuestados declararon haber recibido algún tipo de castigo por parte del personal. Esto incluye privación de contacto familiar, negación de comida, encierro y contención física. El 46% reportó maltrato psicológico y el 6% agresión física grave (patadas, quemaduras de cigarro).
Además, el 48% de los NNA entrevistados indicaron haber sido objeto de maltrato físico y/o psicológico reiterado por parte de otros menores. Un alarmante 19% de los centros no contaba con protocolos para atender estas situaciones.
Abuso Sexual
El estudio del INDH también arrojó que en 23 casos se reportó abuso sexual en los últimos 12 meses, lo que representa una prevalencia del 6,4%. Tristemente, 8 de cada 10 abusos sexuales fueron experimentados por niñas. En el 78% de los casos, el abuso fue cometido por otro menor de edad, y en un 7% por un adulto del centro. El 69% de las víctimas seguía en contacto con el agresor, y el 66% de los abusos ocurrieron antes de los 14 años.
Salud Mental y Sobremedicación
El 69% de los NNA de 14 años o más presentaba sintomatología de cuadro depresivo. Preocupa que el 45% de quienes presentaban estos síntomas no hubiera accedido a un psicólogo o psiquiatra, y el 70% no estuviera en tratamiento. La cifra de menores con alguna enfermedad psiquiátrica en los centros es altísima: 37,3% de los residentes. Sin embargo, el 42% de los centros no tenía un encargado de salud, y en muchos casos, esta función la ejercían técnicos de áreas distintas a la salud o educadores de trato directo sin formación profesional.
Condiciones de Vida, Educación y Vínculos Familiares
Los centros presentan un 21% de sobrecupo, con algunos llegando al 75% o más. En un 1,6% de los establecimientos, los NNA recibían solo 1 o 2 comidas diarias, y el 16% de los entrevistados declaraba pasar hambre. Un 22% consideraba que el personal no les daba un trato respetuoso y cariñoso, y el 34% reportó trato discriminatorio.
En cuanto a la educación, el 20% de los NNA presentaba retraso escolar y solo el 78% recibía apoyo en sus tareas. El 23% de los centros ponía restricciones a la participación de los padres en reuniones. Respecto a la familia, el 40% de los centros restringía los horarios de visita, el 30% no admitía más de dos visitas a la semana, y el 57% se encontraba fuera de la comuna de origen familiar, lo que potencia el desarraigo. Además, se utilizaba el retraso o la suspensión de visitas como sanción por mal comportamiento de los niños.
Hacia una Solución Integral
Expertos como Francisco Estrada, exdirector del Sename, plantean que una solución definitiva requiere tres pilares: unidades polivalentes con niños adecuadamente medicados y personal dedicado que trabaje con las familias; el objetivo final de que los niños vuelvan con sus familias de origen, rompiendo el círculo de maltrato; y una defensa jurídica adecuada para los menores vulnerados.
Catalina, ahora activista y cerca de convertirse en controladora de tráfico aéreo, participa activamente en Red Egresa, una fundación creada por jóvenes ex Sename para apoyar a otros chicos y chicas en su transición a la vida independiente. A través de charlas y experiencias de vida, les muestran que es posible salir adelante y les ofrecen un puente con empresas y organizaciones.
La eventual Comisión de Verdad y Niñez, creada en diciembre de 2024 tras la sentencia de la CIDH, busca identificar y reparar las violaciones a los derechos humanos en el Sename desde 1979, incluyendo casos de abuso eclesiástico. Aunque su plazo de funcionamiento podría verse afectado por recortes fiscales, su función es crucial para investigar los antecedentes y proponer reparaciones a las víctimas.