Las ciudades de América Latina, al igual que otras ciudades del mundo, se enfrentan a una variedad de desafíos ambientales y ecológicos que conllevan impactos significativos en la salud, la producción y la economía, así como en la pobreza y la desigualdad. La Región Metropolitana de Santiago de Chile (RMS) se verá afectada por el cambio climático en las próximas décadas, con una disminución de las tasas anuales medias de precipitaciones y un aumento de las temperaturas medias.
Este cambio, combinado con el acelerado crecimiento urbano y la pérdida de la función de retención y enfriamiento de los suelos que cumple la vegetación en áreas urbanas y suburbanas, implica varios efectos. Entre ellos, el aumento del número de inundaciones y de los días de calor extremo, especialmente en zonas densamente urbanizadas. A pesar de que la precipitación media ya es comparativamente baja, las inundaciones se producen durante los meses de invierno en días con precipitaciones intensas, interrumpiendo el funcionamiento urbano y dejando daños estructurales en calles y en plantas bajas de viviendas. En general, se producen pérdidas materiales, pero no existe una amenaza a la vida humana, ya que el nivel de las inundaciones es moderado. El calor extremo, en cambio, es y será un fenómeno frecuente en el periodo de verano, que afecta principalmente la salud y el bienestar de la población residente en áreas con escasa cobertura vegetal o en construcciones con aislamiento insuficiente.
Teniendo en cuenta este contexto, el presente artículo indaga en las áreas expuestas a inundaciones y al calor extremo dentro de la RMS e investiga los diferentes patrones espaciales de vulnerabilidad.

El Concepto de Vulnerabilidad en el Contexto del Cambio Climático
Antes de analizar la vulnerabilidad de la RMS frente a los acontecimientos climáticos, es fundamental aclarar el término "vulnerabilidad". En América Latina, varios autores se han referido al concepto de vulnerabilidad, en la mayoría de los casos a la vulnerabilidad social, que está vinculada a la condición de pobreza y que se ha convertido en un rasgo social dominante. Así, "el aumento de la vulnerabilidad, causada por las contingencias y presiones de la economía y de la vida actual -y las dificultades para enfrentarlas- es una característica de los pobres de la región".
Sin embargo, la vulnerabilidad no solamente está asociada a las condiciones de un individuo, sino que también está influenciada por las condiciones del entorno en el que se inserta su vida cotidiana. De esta manera, ser vulnerable implica un cierto grado de fragilidad, una situación de amenaza o de mayor susceptibilidad a los daños. En referencia al cambio climático, existe una amplia gama de conceptos de vulnerabilidad, referidos principalmente a las situaciones de marginalidad, susceptibilidad, adaptabilidad, fragilidad y riesgo.
Nociones de Vulnerabilidad
Generalmente se distinguen dos nociones de vulnerabilidad:
- Vulnerabilidad como resultado (outcome vulnerability): Esta noción se centra en el sistema natural y considera los efectos adversos del cambio climático, los cuales aumentan la probabilidad de peligro y de exposición de sistemas y sectores. Esta aproximación considera la vulnerabilidad como el punto final de una secuencia de análisis y aplica una perspectiva de arriba hacia abajo.
- Vulnerabilidad contextual (contextual vulnerability): Esta noción, adoptada en este artículo, relaciona la vulnerabilidad con las condiciones humanas. Para ello, considera la forma en que la sociedad es vulnerable al cambio climático y cómo se adapta a él, enmarcando tal proceso en el contexto de "equidad".
En último término, la condición de vulnerabilidad se conceptualiza como resultado de las estructuras y los procesos ambientales, sociales, culturales, institucionales y económicos, aproximación que hoy lleva a relacionarla con una distribución desigual de los recursos, producto de las complejas interrelaciones entre lo espacial y lo social, así como entre lo global y lo local.
Siguiendo a Wisner et al. (2004), la vulnerabilidad se entiende como la habilidad de una persona o cierto grupo para generar una capacidad de anticipar, superar, resistir y recuperarse de un impacto. La exposición se ve como la precondición física a verse afectado por el impacto de una amenaza proveniente de un acontecimiento natural. La capacidad de recuperación/respuesta se refiere a la virtud de superar y recuperarse del impacto de una amenaza a corto plazo, como también a estar prevenido ante esta. La capacidad de recuperación está directamente relacionada con el acceso de las personas a recursos cruciales.
Dimensiones de la Vulnerabilidad Frente al Cambio Climático en la RMS
Partiendo del supuesto de que las condiciones de las vulnerabilidades existentes en un área segregada, desigual y que sufre alteraciones en los usos del suelo como resultado de la expansión urbana (caso de la RMS), surge la pregunta: ¿cuáles son los grupos vulnerables a los impactos del cambio climático y por qué?
Este artículo indaga en tres dimensiones que los estudios tratan frecuentemente en cuanto a la distribución espacial de las vulnerabilidades y en relación con los impactos del cambio climático:
- La dimensión socioeconómica.
- La dimensión físico-constructiva.
- La dimensión urbano-rural.
1. Dimensión Socioeconómica
Una característica de las ciudades crecientes es que los grupos de bajos recursos viven en terrenos de situación adversa (por ejemplo, en sitios alejados, vertederos, orillas del río) a causa de un acceso desigual al suelo o a los mercados de la vivienda. De esta manera, la dimensión socioeconómica está directamente vinculada a los procesos de expansión urbana y a la segregación socioespacial, algo muy característico de las ciudades de América Latina. De allí que se podría asumir que la vulnerabilidad a los peligros -como, por ejemplo, las inundaciones y el calor extremo- se expresará de forma desigual tanto en cuanto a la exposición como a la capacidad de recuperación.
2. Dimensión Físico-Constructiva
Esta dimensión está vinculada con la dimensión socioeconómica, en el sentido de que la situación socioeconómica influye en la calidad y la condición física de las viviendas. Se supone que las familias de bajos recursos habitan viviendas precarias, que no cuentan con construcciones efectivas para protegerse de los peligros, o viceversa, las viviendas de la población acomodada están mejor protegidas.

3. Dimensión Urbano-Rural
Generalmente, se presume que la población urbana muestra una vulnerabilidad distinta que la población rural, debido a los diferentes ingresos promedio del hogar, la dependencia de las economías respecto del sector primario y de las actividades agrícolas. Mientras que en las áreas rurales el sector primario se verá fuertemente afectado por los efectos del cambio climático, hay menos claridad sobre las diferencias entre la exposición de la población rural y la urbana frente a la amenaza por inundación y calor extremo.
Estos tres fundamentos constituyen la base central de este artículo y serán comprobados por un análisis de vulnerabilidad frente a la amenaza por inundación y calor extremo, que ya ha sido experimentada por la población de la RMS en la actualidad, y que se estima que se intensificará en las próximas décadas.
Metodología de Análisis de Vulnerabilidad en la RMS
Siguiendo el enfoque de la vulnerabilidad contextual, el presente artículo enfatiza la exposición a la amenaza por inundación y calor extremo para las personas, los hogares y las viviendas. Se adopta una metodología deductiva en el análisis de vulnerabilidad, utilizando datos cuantitativos del Censo Nacional de Población y Vivienda 2002 en términos socioeconómicos, físico-constructivos y urbano-rurales.
Este análisis considera la totalidad de la RMS, la cual está compuesta por 52 comunas, y se utiliza para los cálculos estadísticos el nivel de manzana, que representa la unidad espacial más pequeña. Se aplicó a las áreas de inundaciones derivadas de Ayala, Espinoza y Saragoni (1987), que forman parte del Plan Regulador Metropolitano de Santiago (PRMS). Las áreas de inundaciones y de calor extremo fueron superpuestas con los datos censales.
Índices para Determinar la Vulnerabilidad
Para determinar las dimensiones socioeconómicas y físico-constructivas en la vulnerabilidad se emplean dos tipos de índices:
- Índice GSE (Grupos Socioeconómicos): Es un índice ampliamente utilizado en Chile para identificar la situación socioeconómica de los hogares. Dado que los ingresos no forman parte del censo, el índice GSE se refiere a niveles de educación del jefe de hogar y a la posesión de diez bienes. Clasificando estos parámetros, se distinguen cinco clases (ABC1, C2, C3, D, E), donde ABC1 se refiere al estrato socioeconómico más alto.
- Índice COFIVI (Condiciones Físicas de la Vivienda): Se propone como un segundo índice que se refiere a las condiciones físicas de las viviendas, incluyendo los materiales de construcción para el techo, las paredes y el piso, así como el acceso al agua potable y el tipo de saneamiento.
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Evaluación de Patrones de Desigualdad
Para evaluar los patrones de desigualdad en la distribución de la exposición a amenazas, se utilizó una versión modificada del "indicador comparativo de riesgo medioambiental" (Comparative Environmental Risk Indicator, CERI) de Walker et al. (2006). Este indicador emplea un cociente (la proporción de tasas) y se calcula para cada grupo de los índices GSE y COFIVI en relación con los otros grupos, considerando el nivel regional y la amenaza (inundación o calor extremo). Existe una alta probabilidad de exposición cuando los valores son mayores a 0, mientras que un valor menor a 0 representa una probabilidad más baja que los demás grupos.
Interacción de Factores en la Vulnerabilidad Residencial
La vulnerabilidad frente a la amenaza por inundación y calor extremo depende, en primer lugar, de la exposición a la respectiva amenaza. En las grandes ciudades caracterizadas por una acelerada expansión, los procesos de transformación implican, entre otras cosas, cambios en el sistema natural urbano y en los factores sociales que determinan la vulnerabilidad a la amenaza. Así, tanto la amenaza, como su cualidad física y la condición socioeconómica de los hogares, interactúan con el tejido social del lugar.
En el mundo académico hay consenso sobre la evidencia de que las personas con ciertas características sociales están más expuestas que otras, especialmente aquellas que carecen de acceso a la información, a los servicios, a los recursos financieros o al apoyo social. Cuando se superponen estas carencias con sucesos peligrosos en un lugar específico, la población sufre más daños en el momento inmediato o es menos capaz de recuperarse posteriormente. Por eso, Adger y Kelly (1999) constatan que la dimensión socioeconómica del hogar es un aspecto importante en la vulnerabilidad residencial, debido a su relación directa con el acceso a los recursos.
En la misma línea argumentan Winchester y Szalachman (2012) para las ciudades latinoamericanas, donde la vulnerabilidad no es solo una dimensión fundamental de la pobreza, sino que más bien ambas van de la mano. Argumentan que los habitantes particularmente vulnerables a los impactos del cambio climático son aquellos que carecen de recursos económicos debido a la precariedad laboral y educacional y que viven en áreas de alto riesgo de sucesos peligrosos.
Cambios en los Patrones de Segregación y sus Implicaciones
La pobreza urbana tiene una connotación espacial, que se expresa en un patrón de segregación residencial tradicional. Esta es una característica específica de las ciudades de América Latina. No obstante, en el curso de los últimos años se han observado cambios en el patrón de segregación residencial en las ciudades latinoamericanas, entre otras en la RMS, donde la escala espacial de segregación se ha reducido.
Las políticas de liberalización de los mercados de suelo y los procesos de globalización económica y cultural han impulsado un aumento en la construcción de condominios o barrios cerrados en áreas urbanas donde anteriormente residían familias de bajos recursos. Estas nuevas viviendas suelen estar localizadas en un medioambiente dinámico, como el piedemonte andino de la RMS. Ante este contexto, la tesis de que los grupos de escasos recursos son los más vulnerables frente a los impactos del cambio climático debería ser nuevamente comprobada, en particular para la RMS.
Resultados Preliminares del Análisis en la RMS (2002)
Revisando los datos censales para la RMS, se determinó aproximadamente 165.000 hogares con exposición a inundaciones y cerca de 210.000 hogares con exposición al calor extremo en el año 2002. Considerando la situación socioeconómica de estos hogares mediante el índice de GSE, se puede indagar en la dimensión socioeconómica de la vulnerabilidad de la RMS.
Al analizar la distribución del número total de los hogares expuestos a inundaciones y al calor extremo, según este índice, salta a la vista el GSE D (estrato bajo), que representa el número total más alto tanto de exposición a inundaciones (55.540 hogares) como al calor extremo (94.580 hogares). Sin embargo, si se tiene en cuenta el porcentaje de cada grupo socioeconómico, el resultado es diferente. Aplicando el indicador CERI, esta probabilidad diferenciada de la exposición a inundaciones y al calor extremo en la RMS está fundamentada en estos patrones.

Iniciativas y Herramientas para la Gestión de Riesgos Climáticos
Expertos del Centro de Ciencia del Clima y la Resiliencia (CR2) de la Universidad de Chile fueron convocados por el Ministerio del Medio Ambiente para trabajar en el proyecto ARClim, una plataforma que permite anticipar los riesgos asociados a eventos meteorológicos en todo el territorio.
Investigadores de la Universidad de Chile fueron convocados por el Ministerio del Medio Ambiente para crear un Atlas de Riesgos Climáticos para el país (ARClim), trabajo que realizaron especialistas del Centro de Investigación del Clima y la Resiliencia (CR2) de la U. Entre otros contenidos, el proyecto analizó los riesgos provocados por inundaciones, trabajo que fue desarrollado por el equipo de Recursos Hídricos y Medio Ambiente (RHMA) del Departamento de Ingeniería Civil (DIC) de la U. La académica del Departamento de Ingeniería Civil de la Universidad de Chile, Ximena Vargas, explica que “se formaron distintos grupos que abordaron diversos temas. La idea era tener un mapa de riesgos climáticos y eso incluye la amenaza, la vulnerabilidad frente a la amenaza y la exposición que se tiene del entorno frente a la amenaza”.
En este sentido, y pensando en el sistema frontal que hace poco más de un mes provocó desbordes e inundaciones en la zona centro y sur del país, Vargas asegura que con este mapa se “podría, eventualmente, saber los lugares que se inundan, que es fundamental. La investigadora del Advanced Mining Technology Center (AMTC) de la Universidad de Chile, Catalina Jerez, añade que “la Guía de Cambio Climático emitida por el Servicio de Evaluación Ambiental (SEA) considera el análisis de ARClim. Específicamente, ARClim desempeña un papel crucial en el Estudio de Impacto Ambiental (EIA), siguiendo los lineamientos del SEA, al ser considerado en los factores de localización. ARClim proporciona una valiosa comprensión de los diversos riesgos asociados a amenazas climáticas y facilita la identificación de riesgos (que resultan de la combinación de amenaza, vulnerabilidad y exposición) en el lugar donde se planea implementar un proyecto específico.
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La Problemática de la Expansión Urbana en Lechos Fluviales
Uno de los temas complejos desde el punto de vista de la vulnerabilidad es la expansión urbana en áreas de riesgo. Por ejemplo, la megasequía significó que muchos cursos de agua, sobre todo de origen pluvial, que funcionan solamente con agua de lluvias en el invierno, se secaron desde el año 2011. Esto llevó a observar urbanizaciones en los lechos fluviales y en cauces inactivos temporalmente. La gente tiende a "olvidarse" o se le hace fácil olvidarse de que el lecho, el cajón del río, era el mismo de siempre y comenzó a utilizar y ocupar esos territorios.
Es crucial que la información sobre procesos geodinámicos, hidrológicos y climatológicos esté disponible en las instituciones correspondientes, ya que las personas que no tienen relación directa con estos temas no tienen por qué entenderlos.
Recomendaciones para la Población ante Eventos de Inundación
Para mitigar los riesgos y proteger a la población, es fundamental seguir ciertas recomendaciones ante eventos de inundación:
- Infórmate sobre desbordes e inundaciones ocurridos anteriormente en tu zona.
- Si estás conduciendo, evita transitar por zonas inundadas como calles, caminos o pasos bajo nivel.
- Camina por lugares altos y libres de agua, manteniendo precaución de posibles socavones inundados.
- Si las autoridades lo indican, evacúa tu vivienda.
- Si observas a alguien en peligro o en una situación de emergencia, informa inmediatamente a las autoridades y evita exponerte innecesariamente.
- Regresa a tu hogar solo cuando las autoridades lo indiquen.
- Al volver, verifica el correcto funcionamiento de las instalaciones eléctricas, de gas y agua.
- Mantente informado y sigue las instrucciones de las autoridades sobre la calidad del agua y la seguridad de su consumo.
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