El sistema nacional de evaluación de resultados de aprendizaje en Chile fue fundado en 1968 con el objetivo de institucionalizar diversas iniciativas en el ámbito de la evaluación que venían desarrollándose en el país desde los años sesenta. En esa década se aplicó la primera Prueba Nacional para medir los logros de aprendizaje de los estudiantes chilenos, y más tarde, en el año 1982, se instauró el Programa de Evaluación del Rendimiento Escolar (PER). Posteriormente, en 1985, se fundó un Sistema de Evaluación de la Calidad de la Educación (SECE), a través del cual se analizaron los datos recogidos por PER.
Con la creación del Sistema de Medición de la Calidad de la Educación, Simce, en 1968, se instaló en el sistema educativo chileno una evaluación externa, que se propuso proveer de información relevante para su quehacer a los distintos actores del sistema educativo. Además de las pruebas referidas al currículo, también recoge información sobre docentes, estudiantes, padres y apoderados a través de cuestionarios.

Impacto del Índice de Ambiente Protegido en los Resultados SIMCE
Se analizan las propiedades psicométricas y la relevancia del Índice de Ambiente Protegido, elaborado por la Agencia de Calidad de la Educación y evaluado a través de los Cuestionarios de calidad y contexto de la educación 2023 en estudiantes de 4° año básico y 2º año medio en el marco de la evaluación Simce. Se examina la distribución del índice, comparando diferencias según sexo, grupo socioeconómico y ruralidad, y su asociación con el rendimiento académico en Lectura y Matemática mediante modelos de regresión jerárquica.
Los resultados confirman la validez del índice, evidenciando una adecuada consistencia interna y bondad de ajuste en el análisis factorial confirmatorio. Se observa una asociación positiva y significativa entre este indicador y el desempeño en las pruebas Simce, con un efecto más pronunciado en 4° año básico. Además, en el análisis de interacciones se identifica que estas asociaciones son distintas para los grupos socioeconómicos por grado, siendo más evidentes en 4° año básico, donde un ambiente protegido aporta más puntos Simce en el grupo socioeconómico medio-bajo en comparación con los otros grupos.
Por su parte, la variable sexo muestra una interacción significativa pero leve, mientras que la ruralidad evidencia una interacción no significativa.
Agrupamiento Interno en Colegios y Desempeño Académico
En Chile, los colegios suelen agrupar a sus alumnos según su rendimiento académico en distintos cursos. Pero, ¿cuál es el impacto de esta medida? ¿Contribuye a que los alumnos rindan mejor académicamente? ¿Cómo organizarán sus cursos los establecimientos tras la implementación de la reforma que les prohíbe seleccionar estudiantes? Estas fueron algunas de las interrogantes que abordó el seminario "Los desafíos de la reforma escolar: gestión de la diversidad en la escuela".
El seminario fue organizado por el Centro de Investigación Avanzada en Educación de la U. de Chile (CIAE) y el Centro de Estudios de Políticas y Prácticas en Educación de la UC (CEPPE). En él expusieron la profesora Anna Katyn Chmielewski, del Ontario Institute for Studies in Education (OISE) de la Universidad de Toronto, y los investigadores Ernesto Treviño, del CEPPE, y Juan Pablo Valenzuela, del CIAE, quienes presentaron avances de su investigación Fondecyt “Manejo de la diversidad académica en las escuelas chilenas: Diagnóstico, experiencias y desafíos a partir de la reforma”.
Investigación sobre Segregación y Agrupamiento
La charla magistral estuvo a cargo de Katyn Chmielewski, quien explicó que su investigación busca determinar si estamos sustituyendo un modelo desigual explícitamente (de segregación entre escuelas) por otro modelo desigual implícitamente, que es el del agrupamiento de los niños al interior de las escuelas. La académica recordó que en la mayoría de los países europeos la selección sucede tardíamente en la etapa secundaria, pero que en primaria los cursos se mantienen heterogéneos y compuestos por alumnos de distinto rendimiento académico.
“Chile, en cambio, posee altas tasas de segregación en la escuela, con un modelo de separación por habilidades que empieza tempranamente. Este país pertenece al grupo de países que tiene mayor agrupamiento interno”, explicó. Agregó que se ha observado que las escuelas que parten de manera más heterogénea, sin hacer selección, son las que tienen mejores resultados académicos como grupo.
Los investigadores Ernesto Treviño y Juan Pablo Valenzuela, del CIAE de la U. Chile, presentaron los resultados de su investigación que determinó cómo incide en el rendimiento la práctica de agrupar alumnos al interior de los colegios por criterios de habilidad académica y por vulnerabilidad socioeconómica. “Con esta práctica del agrupamiento o selección al interior de los establecimientos, los colegios pierden, en promedio, 4,5 puntos Simce”, explicaron los académicos. Y agregaron que “los estudiantes que se ubican en el centro de la curva de distribución por habilidades pierden cerca de 6 puntos en las pruebas SIMCE. También pierden los grupos más desaventajados socioeconómicamente”.
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Treviño y Valenzuela advirtieron que esta práctica afecta a los colegios de gran tamaño, municipales y subvencionados con fines de lucro y que la política de prolongar la enseñanza media a seis años, dejando la básica en otros seis -que partiría en 2017-, podría potenciar el efecto de estas prácticas, porque el agrupamiento por habilidades, que se profundiza en enseñanza media, podría adelantarse.
Posteriormente, Alejandro Carrasco, director de CEPPE UC y Cristián Bellei, investigador del CIAE de la U. de Chile, comentaron la investigación. El director de CEPPE valoró que el estudio complejice la idea de segregación y amplíe el concepto de diversidad, desde el “rendimiento” a otros atributos como la etnia o el género, y coincidió en criticar la práctica de la clasificación de estudiantes al interior del aula.
Cristián Bellei, por su parte, explicó que Chile tiene un sistema de canales segregados institucionalizado, del cual se ha hablado muy poco: las modalidades científico-humanista y técnico-profesional, que conllevan un patrón de segregación social muy fuerte. Respecto del agrupamiento al interior de las escuelas, explicó que la teoría que la sustenta está muy validada entre los pedagogos: la idea de que los niños pueden tener distintas necesidades de apoyo distintas y de una pedagogía especializada. Sin embargo, añadió que en educación el implementar estas prácticas no es neutro, sino que pueden generar daño. “No funcionan porque hay una interpretación sociocultural que afecta al niño y a su familia, hay presiones institucionales y también porque hay interpretación del profesor que va más allá del agrupamiento”, dijo.
Consecuencias de la Segregación Interna en los Colegios
Entre sus hallazgos, el estudio establece que el 41 por ciento de los colegios en enseñanza media agrupa en forma desigual a los estudiantes de bajas calificaciones y el 34 por ciento lo hace con alumnos de alto rendimiento (promedio superior a 6,1). Además, el 26,8 por ciento de los establecimientos distribuye en forma desigual entre sus cursos a los alumnos con una historia de repitencia.
La investigación observó que estas prácticas de segregación interna tienen impacto en el rendimiento, sobre todo en los alumnos más desaventajados. Así, las escuelas que segregan académicamente obtienen puntuaciones significativamente menores que aquellas que no segregan, de alrededor de un 9 por ciento de la desviación estándar de puntaje SIMCE, lo que equivale a cerca de 5 puntos en este test. Además, los resultados sugieren que los más perjudicados son los estudiantes de niveles medios y medio-bajo en cuanto a rendimiento académico y nivel socioeconómico.
De hecho, la investigación encontró que las escuelas que agrupan estudiantes tienen mayores tasas de repetición. Lo mismo se halló respecto del abandono escolar, pues las escuelas que agrupan también muestran un mayor índice de abandono.
La Vulnerabilidad de Estudiantes Ausentes en el SIMCE
Cada año, miles de estudiantes de Chile rinden el SIMCE y sus resultados alimentan titulares, diagnósticos, comparaciones entre escuelas y la discusión pública. En 2024, uno de cada cuatro estudiantes matriculados en II medio no rindió al menos una de las dos pruebas del SIMCE que le correspondía. Oficialmente, la mayoría de estos estudiantes simplemente no asistió ese día. Si analizamos el rendimiento académico previo de quienes no dan la prueba, la situación es alarmante. Entre los estudiantes que terminaron la enseñanza básica con promedio inferior a 5, la mitad -¡el 50%!- no rindió alguna de las dos pruebas. Uno de cada dos alumnos queda invisibilizado.

En cambio, entre los estudiantes con promedios iguales o superiores a 6,5, solo un 15% se ausentó del SIMCE de II medio. Las brechas también son claras según el nivel socioeconómico. El patrón es preocupante: no es al azar quienes no rinden el SIMCE. Son aquellos alumnos que el sistema más debería conocer y cuidar. Aquellos con peores resultados académicos y mayor vulnerabilidad. Y al no rendir la prueba, desaparecen del radar, de la discusión y del análisis de las políticas.
La gran mayoría de los estudiantes sin puntaje SIMCE se ausentó el día de la prueba. Sin embargo, existe también un grupo reducido de casos asociados a estudiantes con necesidades educativas especiales o a quienes no hablan español. Aunque estos segmentos representan una minoría dentro del total, resultan especialmente relevantes para la discusión pública, ya que corresponden a estudiantes en situación de mayor vulnerabilidad.
Las diferencias entre tipos de colegios refuerzan esta realidad. En los establecimientos municipales y los SLEP, más del 30% de los alumnos no presenta puntaje en alguna de las pruebas. No sorprende, considerando que atienden a estudiantes más vulnerables. Positivamente destacan los SLEP de Iquique, Colchagua y Costa Araucanía, donde alrededor del 25% no tiene puntaje en alguna de las pruebas, en comparación con el 40% en los SLEP de Valparaíso y Andalién Sur. Entre los municipios destacan positivamente Cañete, Vitacura, Ovalle y San Javier con menos de un 20% de alumnos sin puntaje, mientras que San Nicolás, Cartagena, Las Condes y Viña del Mar alcanzan cifras cercanas al 45%.
Cuando vemos que los puntajes del SIMCE de II medio están estancados la pregunta inevitable es: ¿qué ocurre con el 25% de estudiantes que no está representado en esos promedios? ¿Está mejorando? ¿Está cayendo aún más? No lo sabemos. Y peor aún, esta cifra ni siquiera contempla a los más de 14 mil jóvenes que desertan del sistema escolar cada año -un 6% de la matrícula-, donde la concentración de vulnerabilidad y bajo rendimiento es todavía mayor. Esto no significa que el SIMCE no sea valioso. Al contrario, ha sido clave para visibilizar brechas y orientar políticas públicas. Mejor tener información del 75% que no tenerla en absoluto.
Estamos en un período electoral, y sería deseable que la discusión no se limite a liceos emblemáticos o a debates sobre selección. El verdadero desafío es poner el foco en quienes están en mayor riesgo de quedar atrás. La evidencia es clara: invertir a tiempo en los estudiantes con más dificultades y con menos apoyo familiar es la manera más efectiva de lograr un cambio. Debemos detectarlos a tiempo y dar a los docentes las herramientas, recursos y tiempo para brindar el refuerzo necesario antes de que sea demasiado tarde. El foco debe estar en esos alumnos olvidados por el SIMCE, aquellos que el Estado tiene la mayor responsabilidad de cuidar. Si el sistema no los prioriza, seguirá perpetuando las mismas brechas que debe combatir.
Desafíos Educativos Post-Pandemia y los Resultados SIMCE 2022
Los resultados del Simce 2022 reflejaron una realidad alarmante y transmitieron un mensaje incuestionable respecto a lo que debiese ser una de las prioridades más urgentes de nuestra sociedad: la recuperación de aprendizajes. El retroceso en los puntajes, que representa hasta un año de rezago en aprendizaje, es particularmente notorio en Matemática de II medio, donde se observaron las caídas más drásticas.
El desafío de recuperar lo que se ha perdido en estos años de desafíos inauditos, tal como subrayan instituciones de alcance internacional como el Banco Mundial, el BID y la OCDE, es una labor complicada y exigente. A lo anterior se suma el alarmante escenario de inasistencia escolar que actualmente enfrenta nuestro país. Aunque el Ministerio de Educación ha celebrado la reciente reducción en los casos de asistencia grave, es importante destacar que los niveles de asistencia aún no han logrado retornar a los niveles previos a la pandemia. Esta cifra sigue siendo motivo de preocupación, ya que revela que aproximadamente 4 de cada 10 estudiantes presentan una inasistencia mayor al 10%. La evidencia disponible sobre el impacto de la inasistencia en los aprendizajes es contundente. Los estudios demuestran que la falta de asistencia regular a las clases tiene efectos negativos en el rendimiento académico de los estudiantes.
En este escenario, desde Pivotes se reconoce y valora la iniciativa de diálogo sobre los resultados del Simce y los desafíos del sistema, convocada por el Mineduc. Esta convocatoria demuestra una disposición para actuar rápidamente frente a la emergencia educativa que vivimos.
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Recomendaciones y Futuras Acciones
En primer lugar, los resultados del Simce 2022 han resaltado la crucial importancia de contar con evaluaciones censales, consistentes y comparables a lo largo del tiempo. La capacidad de las evaluaciones censales del Simce para ofrecer datos claros y comparativos permite al Estado y a las organizaciones de la sociedad civil diseñar y proponer políticas de recuperación pertinentes y focalizadas. También ofrece a las escuelas información específica y detallada sobre el estado académico de sus estudiantes, permitiéndoles tomar decisiones técnico-pedagógicas adecuadas. Por lo tanto, es vital que se mantenga un compromiso transversal con el Plan de Evaluaciones Nacionales e Internacionales 2021-2026 aprobado por el Consejo Nacional de Educación.
En segundo lugar, se cree que es indispensable establecer una comisión transversal permanente que tenga la capacidad de revisar, modificar, complementar y monitorear el Plan de Reactivación Educativa del Mineduc, adaptándolo a las necesidades evidenciadas por los resultados del Simce 2022. El objetivo primordial de esta comisión, se considera, debería ser el monitoreo y evaluación constante de las medidas implementadas. Esto con el fin de realizar las adecuaciones necesarias de manera oportuna, basadas en datos y evidencia fiable.
Es crucial recordar que nos encontramos en un momento crítico. Las acciones que se tomen hoy no solo tendrán un impacto en la vida y en los proyectos futuros de millones de estudiantes, sino también en el desarrollo de Chile. Es por ello que se requiere una acción conjunta, con unidad y determinación, en favor del futuro de nuestros niños y jóvenes.
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