La vulnerabilidad social es un concepto complejo que ha ganado relevancia en el debate académico y en la planificación de políticas públicas, especialmente en contextos de crisis como epidemias. Este concepto se entrelaza con factores de segregación y desigualdad socioespacial, hacinamiento, densidad urbana, y la capacidad de las comunidades para acceder a servicios esenciales.

Este artículo explora la vulnerabilidad social desde dos perspectivas distintas: por un lado, analiza el impacto de las cuarentenas parciales en la Región Metropolitana de Chile, con un enfoque particular en la comuna de El Bosque; por otro lado, examina la vulnerabilidad agroalimentaria y la relación con los recursos del bosque en la comunidad de Llano del Higo, México.
Desafíos de la Cuarentena Parcial en la Región Metropolitana de Chile
Análisis de Cuarentenas Parciales y Vulnerabilidad Socioespacial
El anuncio de una cuarentena parcial en Santiago para enfrentar el Covid-19, implementada por el ministro de Salud, Jaime Mañalich, el martes 7 de abril, generó cuestionamientos sobre los datos utilizados para tomar la medida. Esta medida afectó a la comuna de Puente Alto (sector poniente al eje Concha y Toro) desde el 9 de abril, y a las comunas de Santiago y Ñuñoa (al sur del eje Matta-Blanco Encalada y Avenida Grecia respectivamente) a partir del 13 de abril. Preocupaba la falta de claridad sobre los datos que se tuvieron a la vista para tomar esta medida, lo que no se ha solucionado a pesar de las críticas.
Un análisis basado en mapas que integran población en riesgo, servicios sanitarios y centros de abastecimiento, cuestionó la efectividad de estas cuarentenas parciales. Se observó que en Puente Alto y San Bernardo, la zona poniente (en cuarentena) tiene una alta cantidad de hogares vulnerables y adultos mayores, pero poca disponibilidad de abastecimiento. Esto dificulta la reducción del flujo de personas desde y hacia zonas cerradas, lo que podría expandir el virus a otras comunas. Una situación similar se esperaba en Santiago y Ñuñoa, pero por el motivo contrario: la zona sin confinamiento tiene una proporción considerable de hogares vulnerables y población de riesgo mayor a 61 años, pero poca accesibilidad a supermercados, farmacias, ferias libres y centros de salud.

El estudio identificó dos patrones principales: una relación entre mayor vulnerabilidad sociourbana y menor accesibilidad a servicios sanitarios y de abastecimiento para sobrellevar la cuarentena, y una dependencia entre los sectores con y sin confinamiento a nivel comunal.
Características Socioespaciales en Zonas Con y Sin Cuarentena
Para diferenciar los sectores con y sin confinamiento, se analizaron cuatro variables en las zonas censales de cada comuna. Un grupo de variables se centró en la distribución territorial de centros de salud. En las comunas de Santiago y Ñuñoa, se observó una mayor cantidad de personas, hogares y adultos mayores en la zona en cuarentena, así como un mayor porcentaje de hogares vulnerables. La tabla 1 muestra que hay un mayor porcentaje de adultos mayores en Ñuñoa que en la comuna de Santiago. El mapa 1, sin embargo, muestra una diferencia entre los sectores sur y norte de cada comuna. La capacidad sanitaria de Santiago se concentra en la zona norte, lo que profundiza el riesgo de los adultos mayores de esa zona debido a la previsible circulación de personas hacia la zona en cuarentena en busca de atención médica. Adicionalmente, la zona en cuarentena concentra más supermercados y farmacias, pero no ferias libres.
Chile decretó cuarentena total en el Gran Santiago
Mientras tanto, en Puente Alto y San Bernardo, las zonas en cuarentena acumulan una alta proporción de adultos mayores (mapa 3), concentrándose también en los centros de ambas comunas. La capacidad sanitaria es más frágil en el lado en cuarentena de Puente Alto, situación inversa a San Bernardo donde los centros de salud se concentran en su sector norte. El mapa 4 muestra que la concentración de hogares en situación de vulnerabilidad sociomaterial se encuentra en las zonas de cuarentena, aunque también se observan bajos Índices Sociomateriales (ISMT) en otros sectores de las comunas.
El examen de las variables sociourbanas constata grandes diferencias entre los sectores de las comunas con cuarentena parcial. En Ñuñoa y Santiago, las zonas con cuarentena tienen mayores actividades de comercio, mientras que en Puente Alto y San Bernardo, los sectores en cuarentena son altamente vulnerables, con poca disponibilidad de abastecimiento y alta población en riesgo. Esta interdependencia urbana y la transmisión del virus pueden generar nuevos brotes en otros territorios con similar vulnerabilidad y falta de accesibilidad, como El Bosque.
La Vulnerabilidad en la Comuna de El Bosque
Las protestas en El Bosque dejaron al descubierto la precariedad de algunas zonas de Santiago, con altos niveles de hacinamiento y pobreza que complican el cumplimiento de las cuarentenas. Esta comuna, que ha cumplido varias semanas de confinamiento, ha visto cómo la falta de ingresos afecta a sus habitantes, motivando manifestaciones para pedir ayuda estatal.
Datos Demográficos y de Pobreza
El Bosque registra 612 casos confirmados de coronavirus y una tasa de incidencia de 355,8 por cada 100 mil habitantes, significativamente superior a la tasa nacional de 203. Con 268 casos activos, su tasa de incidencia es de 155,8. La comuna tiene una población de 172.854 habitantes, con una densidad de 12.259,1 hab/km². En cuanto a la pobreza, la pobreza multidimensional alcanza un 27,04%, casi duplicando el 15,54% regional, y la pobreza por ingresos es del 14,54%, muy superior al 6,20% de la capital.
Hacinamiento y Servicios Básicos
Según el Censo de 2017, El Bosque tiene un 11% de hacinamiento, cifra que supera a comunas más populosas como Puente Alto (7%) y Maipú (5%), y contrasta con el 2% de Las Condes y Providencia. Un 5,90% de la población de El Bosque carece de servicios básicos.
Infraestructura y Servicios en El Bosque
De la superficie comunal, el 83% se destina a sectores residenciales y comerciales (11,78 km²), y el 17% restante (2,42 km²) corresponde a dependencias de la Fuerza Aérea de Chile.
En términos de salud, el Departamento de Estadísticas e Información de Salud (DEIS) detalla 13 recintos de atención, de los cuales solo 3 son de atención primaria de urgencia y 1 de alta resolutividad. La red asistencial de salud, administrada por la municipalidad, incluye cinco Centros de Salud Familiar (CESFAM), un Centro Comunitario Familiar (CECOF), tres Servicios de Atención Primaria de Urgencia (SAPU), un Centro Comunitario de Salud Mental (COSAM), un Centro de Atención de Adolescentes (Alter Ego) y una central de farmacia. Estos recintos se integran con el hospital El Pino, el complejo asistencial Barros Luco y el hospital Ezequiel González Cortés.
La comuna cuenta con 118 establecimientos educacionales distribuidos en su territorio, incluyendo 32 jardines infantiles, 44 colegios con modalidad pre-escolar, 52 escuelas de enseñanza básica, 12 establecimientos de enseñanza media científico-humanista y 7 centros de educación media técnico-profesional. De estos, 22 son de administración municipal, 64 particulares subvencionados y 32 jardines infantiles.
Las áreas verdes superan los 350.000 m², con un promedio de 2,1 m² por habitante, cifra inferior a los 3,2 m² de Santiago y muy por debajo de los 9 m² recomendados por la Organización Mundial de la Salud (OMS).
En cuanto al transporte, El Bosque solo cuenta con una estación de Metro Tren, y la ampliación de la línea 2 hasta el Hospital El Pino se espera para 2023.
Programas de Apoyo Social
Chile Crece Contigo es un subsistema de protección integral a la infancia que busca acompañar, proteger y apoyar a niños, niñas y sus familias, focalizando apoyos especiales a aquellos con mayor vulnerabilidad. El acceso se puede realizar a través del Programa Habilidades para la Vida y del Programa de Salud Escolar, desde donde se derivan a los niños con problemas de salud mental a centros de salud. Este programa ofrece atención médica, psicológica y de asistente social, visitas domiciliarias y sesiones grupales para fomentar competencias parentales. Es un fondo nacional que, a través de convenios con las municipalidades, implementa modalidades de apoyo al desarrollo infantil y apoya la gestión intersectorial de las Redes Comunales Chile Crece Contigo.
Además, se proporcionan ayudas para el pago de matrículas a alumnos de educación superior con situación económica deficiente, y apoyo en materiales de construcción y asesoría técnica para dormitorios de adultos mayores con enfermedades respiratorias crónicas (ERA) o niños con enfermedades respiratorias (IRA), así como para integrantes del grupo familiar con enfermedades catastróficas y mujeres embarazadas en situación de alto riesgo. Estos servicios requieren documentación que acredite la situación socioeconómica precaria y certificado médico en caso de enfermedad crónica.
Vulnerabilidad Agroalimentaria y Degradación Forestal en la Cuenca del Cuitzmala, México
Contexto de Estudio en Llano del Higo
Este trabajo se desarrolla en la comunidad de Llano del Higo, dentro de la comunidad indígena de Jocotlán, en el municipio de Villa Purificación, Jalisco, México. El objetivo es identificar el valor de los recursos de bosques tropicales en la dieta de los pobladores desde la perspectiva de la degradación forestal, la vulnerabilidad y la seguridad alimentaria.
La necesidad de identificar el valor de la comida silvestre y la degradación de los bosques en comunidades de los trópicos está ganando importancia en trabajos sobre conservación y seguridad alimentaria, debido a que la degradación forestal puede ser una amenaza para la alimentación de miles de familias rurales. El interés se centra en hogares que utilizan recursos silvestres como pescado, carnes, plantas, frutas y leña, dada la relación intrínseca entre los recursos del bosque y la alimentación. La investigación busca entender el papel de la vulnerabilidad agroalimentaria y su relación con los recursos del bosque, demostrando que el uso doméstico de alimentos silvestres es una estrategia alimentaria cotidiana y una posible reserva de alimentos para la población de estudio.

Dimensiones de la Vulnerabilidad
La vulnerabilidad se define como el grado en que las diferentes clases sociales están diferencialmente en riesgo. Esta se establece según las condiciones políticas, sociales y económicas de la población, viéndose como una condición que se gesta, acumula y permanece en el tiempo, ligada a aspectos culturales y al desarrollo de las comunidades. Desde la dimensión ambiental, la vulnerabilidad aumenta cuando el modelo de desarrollo se basa en la explotación inadecuada y la destrucción de los recursos naturales, lo que conduce al deterioro de los ecosistemas y a la incapacidad de autoajustarse.
La vulnerabilidad social, en países en desarrollo, se ha definido como la causa de la vulnerabilidad física. Desde el enfoque de las ciencias aplicadas o de los desastres, se elaboraron mapas y sistemas de información geográfica para identificar zonas de peligro y cuantificar el riesgo. Sin embargo, desde las ciencias sociales, el estudio de la vulnerabilidad se ha centrado en el comportamiento de la población en caso de guerra, desarrollando una teoría social de desastres. La geografía y la "escuela ecologista" consideraron la capacidad de adaptación de una comunidad ante eventos naturales, planteando que la vulnerabilidad tiene un carácter social, no solo físico o demográfico.
La unión de las nociones de vulnerabilidad de Susman y Cardona crea una perspectiva holística que considera variables geológicas, sociales, políticas, culturales y económicas para facilitar la toma de decisiones y reducir la vulnerabilidad de las poblaciones. Se enfoca en los hogares más pobres o indígenas, que recurren a productos forestales para ingresos y alimentos, complementando su producción y consumo con la recolección de productos forestales debido a su limitado acceso a tierras cultivables o recursos económicos.
La Cuenca del Cuitzmala y sus Recursos Naturales
La cuenca del río Cuitzmala, perteneciente a la Sierra Madre del Sur, tiene una superficie de 1.089 km², abarcando los municipios de Purificación y La Huerta. Su cauce, de 85 km, nace cerca del cerro Bramón (1.770 msnm) y desemboca en el Pacífico.
Estudios han distinguido tres grandes zonas en la cuenca:
- La costera (200 msnm): clima semi-seco cálido y muy cálido con lluvias en verano, suelos tipo Vertisol y Solonchak.
- Los lomeríos (200-1000 msnm): clima subhúmedo con lluvias en verano y escasa lluvia invernal. Aquí se ubica esta investigación.
- La sierra (2400-1000 msnm): clima subhúmedo con lluvias en verano, selva baja caducifolia, selva mediana, bosque mesófilo de montaña y bosque templado.
Estas zonas confieren una enorme cantidad de servicios de suministro a los propietarios de los bosques y a las comunidades que los manejan, como la comunidad indígena de Jocotlán y sus localidades. La cuenca como unidad de estudio permite entender la diversidad de actividades y la importancia de la conservación.
Las Tierras de Jocotlán
En el territorio municipal de Villa Purificación coexisten comunidades indígenas o agrarias como Jocotlán y Jirosto. La comunidad de Jocotlán, con alrededor de 1.200 habitantes distribuidos en 15 localidades en un territorio de 36.281 ha, incluye Llano del Higo. La historia local ha estado en constante diálogo con la geografía regional, creando zonas de producción y relaciones del centro hacia la periferia.

La tenencia comunal de la tierra implica alrededor de un cuarto del territorio villapurificense, pero no son terrenos aptos para la siembra. Estas poblaciones fueron desplazadas de sus territorios originales durante la conquista española, y la restitución de tierras en el periodo de Lázaro Cárdenas no siempre les asignó las mejores condiciones para la productividad. Este reparto agrario generó un riesgo para los pobladores debido a la insuficiencia de espacios para sembrar maíz, frijol y chile, de los cuales han dependido históricamente. Las familias indígenas producen en cualquier espacio, incluso tierras malas o de pendiente, para lograr la suficiencia alimentaria.

La distribución del uso del suelo ha resultado en la predominancia del uso pecuario sobre lo agrícola. Los pastizales son la mayor parte cultivable y cobran importancia por la ganadería. En la agricultura de riego y de temporal se cultiva maíz, fríjol, caña de azúcar, frutales como mango, naranja, café y piña a pequeña escala. La mayoría de estos productos tienen problemas de comercialización, por lo que la producción es principalmente de autoconsumo. Aunque existen explotaciones ganaderas, no han sido un detonador del desarrollo rural debido a la práctica extensiva y la falta de manejo del hato, lo que no eleva ni diversifica la economía del sector. Esta situación ha colocado a la comunidad bajo una explotación laboral y territorial histórica.
La cantidad de tierra no garantiza una productividad agrícola elevada, y la producción ha disminuido en relación con el aumento del uso pecuario, lo que no ha favorecido a las poblaciones de Jocotlán debido a la escasa atención gubernamental y asesoría. Estas condiciones históricas han influido en el tipo de relaciones sociales entre indígenas y no indígenas, especialmente en las pugnas por la tierra.
Llano del Higo: Un Territorio de Desigualdad Histórica
Llano del Higo tiene una población de 192 habitantes hispanohablantes, agrupados en 40 familias consideradas con muy alto nivel de marginación y migración. Esta marginación es histórica en las localidades de Jocotlán, iniciada con la llegada de los españoles en el siglo XVI, lo que generó desigualdad y crueles tratos, diezmando profundamente a sus poblaciones.
Este proceso de esclavización se prolongó al menos dos siglos. En el periodo de la Revolución, se vivía una profunda pobreza en las localidades de Jocotlán, donde los terratenientes vecinos de San Miguel dejaban pastar el ganado libremente, consumiendo el maíz y la siembra de los pequeños campesinos que carecían de alambre para cercar. Con estas pérdidas, no podían comer ni vender nada, pasando frío y hambre.
Hacia 1950, el secretario de bienes comunales del pueblo gestionó la confirmación de los bienes comunales, presentando títulos virreinales que fueron declarados auténticos. La superficie original de 84.000.000,00 ha se redujo a 36.282.126,00 ha según la Resolución Presidencial. Los "comuneros" quedaron descontentos por quedar fuera de esta superficie los predios "El Tule" y "Zapotán", donde tienen caseríos, potreros y siembras, mientras que los terrenos confirmados eran de agostadero cerril. Se inconformaron el 15 de septiembre de 1965 ante el Departamento de Asuntos Agrarios y Colonización.
Esta situación condujo a un proceso de abandono en la administración territorial y a una excesiva extracción de recursos naturales en las poblaciones indígenas. Aislados y sin sus tierras de cultivo, en 1980, dieron paso a la siembra de marihuana con la promesa de mayores ingresos, impulsando una incipiente migración.
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