El cómic, a menudo subestimado, emerge como una poderosa herramienta para explorar y abordar la vulnerabilidad social. Su lenguaje híbrido y accesible permite narrar historias complejas, ofrecer consuelo y fomentar la conciencia crítica sobre diversas problemáticas que afectan a individuos y comunidades.
El Cómic: Definición y Potencial Pedagógico
Es incuestionable la capacidad pedagógica del cómic, estimulando la creatividad, el pensamiento abstracto y la conciencia crítica. Permite la alfabetización narrativa visual y facilita la conexión entre las experiencias de los lectores con las narraciones de los personajes.
El cómic es imposible de definir, considerándose un objeto-cultural-no-identificado, tanto por la dificultad de precisar su origen como por la falta de acuerdo para diferenciar entre continente (formato, soporte y reproducción) y contenidos (texto, imagen, lo que cuenta y cómo lo cuenta), y la consiguiente identificación de sus características y técnicas. Se define como un arte, un medio de expresión y comunicación, con lenguaje propio que escribe a través de imágenes, apoyándose en textos o no, con la intención de narrar historias donde se muestran los sentimientos, pensamientos y discursos de los protagonistas de la acción.
Este lenguaje elíptico, híbrido, gráfico-textual, amplía las posibilidades del logocéntrico y reducido pensamiento verbal, posibilitando la comprensión de situaciones complicadas, con gran capacidad para narrar sucesos vitales conflictivos y dolorosos, empatizando con los lectores. Esto los convierte en cómplices silenciosos del autor, incorporándose fácilmente al relato, completando las clausuras, espacios vacíos entre viñetas, con los que el creador juega a través de elipsis. Eisner (2003) y McCloud (1995) se refieren a este fenómeno como el arte secuencial de lo invisible. El cómic permite una lectura pausada (adelantas y retrocedes a tu antojo, perdiéndote en la búsqueda del detalle y la simbología) lo que favorece la (auto-inter) reflexión. El lenguaje del cómic se caracteriza por el dibujo (realista, cartoon, icónico y simbólico), el texto (bocadillos, que pueden adquirir diferentes formas, y cartuchos-cartelas que dan voz al narrador), la historia y la secuencia.

El origen del cómic ha estado ligado al mundo infantojuvenil y a la educación. Töpffer, considerado el fundador del cómic moderno, pedagogo y director de un internado de jóvenes extranjeros en Ginebra, ya vio el potencial de narrar historias a través de viñetas, o estampas, combinadas con textos y su capacidad educativa para trabajar con adolescentes. La investigación ha demostrado que los cómics son herramientas útiles para trabajar con adolescentes, sobre todo para la educación en valores y la creación de ciudadanía crítica, concienciando sobre problemáticas sociales, resultándoles un medio muy atractivo.
La lectura es más que un descifrado de códigos, una obligación educativa o un divertimento. Aporta sentido al ser, pensar, sentir, hacer y estar en el mundo, reconociendo al otro y permitiendo la fabulación colectiva de otras realidades. Es un acto político de rebeldía, resistencia, libertad y transformación frente a injusticias y desigualdades sociales. Los Nuevos Estudios de Literacidad diferencian entre prácticas letradas académicas y prácticas vernáculas informales e híbridas donde encajarían los cómics. Concebir la lectura únicamente como obligación académica sujeta a una evaluación de rentabilidad escolar, provoca rechazo en contextos marginales. Sin embargo, la lectura voluntaria acompaña en momentos difíciles, siendo un bálsamo para cicatrizar heridas, permitiendo dar sentido a la vida, la autorreparación y la autogestión del sufrimiento socioemocional de los jóvenes, construyendo un espacio simbólico interior que permite comprender una realidad hostil excluyente sustituyendo las aflicciones por ideas.
Cómics para la Concienciación sobre Riesgos y Saberes Comunitarios
Una iniciativa significativa se gestó en el curso electivo "Geografías participativas: investigación, acción y divulgación comunitaria", impartido por el profesor Pedro Palma del Departamento de Geografía de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la Universidad de Chile, con el apoyo de la ayudante Catali Milla. Sobre la experiencia, el profesor Palma destacó que “significó congeniar y compartir saberes, métodos y técnicas de manera colaborativa. El objetivo fue construir un producto codiseñado que respondiera a necesidades surgidas desde los territorios y, a la vez, se adaptara a las exigencias pedagógicas de los futuros profesores”. Por su parte, Catali Milla Chacón destacó que "la activación de las redes entre perspectivas curriculares y metodológicas entre ambas universidades permitió evidenciar el rol de la universidad en la vinculación territorial. Desde el aula, el desarrollo del cómic como herramienta participativa aplicada en torno a conceptos, generó puentes en estas dos comunidades".
Uno de los aportes centrales de los cómics es el reconocimiento de los saberes comunitarios y ancestrales en la comprensión de los riesgos de desastre. Estos diálogos, enriquecidos con miradas feministas e indígenas, permitieron crear materiales pedagógicos más inclusivos y con pertinencia territorial. “Los futuros profesores detectaron que estos contenidos aparecen de forma fragmentada en el currículo escolar, o bien están ausentes. Los cómics ya están disponibles en línea de manera gratuita y se espera que puedan ser incorporados en colegios, hogares y espacios comunitarios".
Dos ejemplos notables de esta iniciativa son:
- Cuando la Tierra Habla: Narra la historia de Niko, un niño curioso que tras vivir un temblor comienza a preguntarse por qué los terremotos afectan más a unas personas que a otras.
- Lo que se Protege con Palabras y Memoria: Con portada de la ilustradora Zarina Kelly, retrata cómo una comunidad costera huilliche enfrenta los desastres socionaturales a través de saberes ancestrales, organización comunitaria y prácticas culturales.

Vulnerabilidad en Adolescentes en Acogimiento Residencial (AAR) y el Rol del Cómic
La adolescencia es un estado de tránsito de la infancia a la madurez caracterizado por la incertidumbre. En general es una etapa vital especialmente vulnerable y mucho más para jóvenes con experiencias vitales de abandono y desconectados de sus familias. En relación con los Adolescentes en Acogimiento Residencial (AAR), la Ley Orgánica 1/1996 de Protección Jurídica del Menor (modificada por las Leyes Orgánicas 26/2015 y 8/2015) define el Acogimiento Residencial (AR) como una medida del Sistema de Protección a la Infancia y Adolescencia (SPIA), considerándola la última opción, no aconsejada para menores de 6 años. Aunque se priorizan los contextos familiares y las medidas estables y consensuadas, en la práctica el AR es una de las medidas más utilizadas, en especial con adolescentes (15-17 años).
En 2019, de los 50.272 menores atendidos por el SPIA, 19.320 estaban en acogimiento familiar (45%), 23.209 en AR (55%), de los que 1.301 eran menores de 6 años y 1.284 habían cumplido los 18 años dentro de ese recurso. Los datos demuestran que más que adecuarse los recursos a las necesidades de los niños, se produce lo contrario. El AR es un espacio de residencia y convivencia, vinculado con la comunidad, que debe garantizar las necesidades de protección (tanto física como emocional), la educación (generándose experiencias de aprendizaje), el desarrollo personal e identitario; y en el caso de ser necesario, también se realizarán intervenciones terapéuticas-rehabilitadoras. Su finalidad es preparar a los chicos y sus familias para la reunificación y cuando no sea posible buscar otras alternativas como el acogimiento familiar y/o la adopción.
Los AAR han sufrido múltiples vulneraciones de sus derechos, experimentando situaciones de maltrato, miedo y estrés, con modelos afectivos destructivos basados en la violencia y falta de empatía, fracturando sus vínculos y mostrando un conflicto de lealtad entre la familia biológica y el equipo socioeducativo del centro. Esto ocasiona tener una escasa red de apoyo social, sentimiento de culpabilización y estigmatización, dificultades conductuales, cognitivas, emocionales y de adaptación escolar. Existe acuerdo científico sobre la alta incidencia de problemas de salud mental que presentan estos jóvenes. Sin embargo, la valoración de los profesionales es más acertada cuando son problemáticas externalizadas, pero existen dificultades para detectar el sufrimiento y el malestar emocional internalizado.
Es ineludible incorporar a los saberes profesionales, conceptualizaciones y modelos explicativos narrados por los propios adolescentes, que atribuyen como causa principal de ese malestar a las interacciones sociales (acoso, problemas con compañeros, no tener amigos, relaciones familiares disfuncionales, escasa red de apoyo, estudios, presión social) y al abuso de poder. Las experiencias de maltrato en la infancia persisten en la adolescencia, condicionando sus expectativas y las oportunidades de futuro dificultando su transición a la vida adulta. Proyectar el futuro desde el presente mitiga el sentimiento de no-futuro y protege de comportamientos de riesgo. Indudablemente también cuentan con grandes capacidades de adaptación, recuperación, sociabilidad y resiliencia.
El AR no tiene que ser una experiencia traumática per se, sino una oportunidad de vida, siempre y cuando se garanticen una serie de exigencias normativas y técnicas, siendo necesario que se adecúe a las características de los jóvenes prevaleciendo modelos socioeducativo-afectivos con base comunitaria y cimentados en los vínculos de apoyo social. Se operativizan a través de los objetivos del Plan de Caso: reunificación familiar, integración en una familia alternativa, inclusión en un recurso residencial especializado o la preparación para la vida independiente (con el apoyo de Programas de Autonomía). Concretándose en resultados específicos recogidos en sus Proyectos Socioeducativos Individuales agrupados en los siguientes ámbitos: contexto familiar, contexto residencial y contexto comunitario, escolar y laboral.
En este contexto, el cómic, especialmente el autocómic, se presenta como un medio idóneo. Clasificado a partir de la tipología de Guzmán (2017), los autocómics son cómics de vida donde el autor se (re)presenta a lo largo del relato, ya sea factual o ficticio. Estas narraciones retrospectivas y existenciales enfatizan en lo causal y personal, confrontando a las personas con sus experiencias vitales, miedos, traumas y sufrimientos para intentar superarlos. Dentro de esta categoría se encuentran las autopatografías, narraciones postraumáticas y de autoficción.

Cómics de No Ficción que Abordan la Vulnerabilidad Social
Existen numerosos ejemplos de cómics de no ficción que exploran diversas facetas de la vulnerabilidad social, permitiendo a los lectores empatizar y comprender realidades complejas:
- Stitches. Una infancia muda (2010). David Small. 336 pp.
- Cuéntalo (2018). Anderson, Carroll. 380 pp.
- Coraje (2020). Raina Telgemeier. 217 pp.
- Cuento de una rata mala (1999). Bryan Talbot. 136 pp.
- El fantasma de Anya (2013). Vera Brosgol. 224 pp.
- Aquí vivió. Historia de un desahucio (2016). Rosa, Bueno. 255 pp.
- Carne de cañón (2019). Aroha Travé. 228 pp.
- Destellos (2020). Jen Wang. 224 pp.
- Solos (2014-2018). Gazzotti, Velmann. Ciclo 1 (5 tomos). Tomo 1: 158 pp.
- La Favorita (2016). Matthias Lehmann. 164 pp.
- (2017). Lemire, Lennox, Bellaire. 152 pp.
- El árbol que crecía en mi pared (2018). Lourdes Navarro. 76 pp.
- No mires atrás (2019). Anabel Colazo. 132 pp.
- Harley Quinn (2020). Tamaki, Pugh. 196 pp.
- Sentient (2020). Lemire, Walta. 168 pp.
- Soy una matagigantes (2021). Kelly, Niimura. 308 pp.
Ejemplos Detallados de Cómics de No Ficción sobre Vulnerabilidad
Stitches. Una infancia muda (2010)
Relato duro sobre una identidad aislada creada en torno a la enfermedad, cáncer de garganta, en el Detroit de los años 50. La ausencia de voz de David, un joven de 14 años, se presenta como metáfora del no-reconocimiento de una familia insatisfecha con su vida, donde la (in)comunicación se muestra a través de golpes, silencios y reproches. David huye de esa realidad evadiéndose a través del dibujo y la imaginación, incorporando relatos oníricos que fracturan la continuidad en la historia. Al final, comprende y perdona a la madre-familia. El dibujo simple en acuarela gris transmite emociones, principalmente de tristeza.
Cuéntalo (2018)
Adaptación de la novela homónima de Anderson. Es un relato cercano, directo y opresivo. Melinda sufre violencia sexual por parte de un compañero de instituto. Sin truculencias, transmite las emociones de la protagonista: vergüenza, soledad, autoculpabilización. Ante la indiferencia familiar, su respuesta es el aislamiento, construyendo un refugio en el centro, el silencio y la autolisis. Se produce un proceso de empoderamiento personal/social a través del arte y la ruptura del silencio, comprendiendo que ella no es la culpable. Las autoras recurren a un lenguaje metafórico-simbólico y subjetivo (árbol, conejo, borrarse la cara).
Coraje (2020)
Relato amable y divertido que cuenta los miedos de Rania, niña de 9 años (nerviosa, tímida, callada y vergonzosa) a no encajar en el colegio (no sufre acoso), lo que le provoca ansiedad, estrés emocional y ataques de pánico que somatiza a través de problemas gástricos y fobia a vomitar. Dispone de una familia nutricia y el apoyo de sus amigas. También recibe ayuda profesional de una psicóloga infantil. Rania empieza a conocer y aceptar sus miedos, aunque ha seguido asistiendo a psicoterapia y mindfulness para una mejor gestión de sus problemas.
Cuento de una rata mala (1999)
Helen Potter ha sufrido abusos sexuales por parte de su padre, encubiertos por una madre cómplice. Inicia un viaje de huida, convirtiéndose en una adolescente sin hogar. El relato se vehicula a través de la vida y obra de la escritora e ilustradora británica de literatura infantil Beatrix Potter, también sobreviviente de maltrato familiar. En este periplo vital, Helen corre el riesgo de sufrir otras violencias (polivíctima) y desconfía de aquellas personas que le ofrecen un apoyo sincero. El final del camino le permite comprender y no culpabilizarse de los maltratos sufridos, enfrentando el amor disfuncional y el abuso de poder del padre.
El fantasma de Anya (2013)
Relato simpático de misterio de una chica rusa con problemas de inclusión por su aspecto físico, forma de vestir y procedencia, en un instituto privado estadounidense, sufriendo violencia verbal y social. También se muestran los problemas que acarrean los primeros amores de chicos poco convenientes. Recibe el apoyo de una joven fantasma asesinada que intenta vivir a través de ella y cambiarla a su imagen (ejemplo de relación tóxica). Anya termina aceptándose como es, única, y valora las amistades “vivas”.
Aquí vivió. Historia de un desahucio (2016)
Relato comprometido y solidario sobre la (des)posesión del hogar contada por Alicia, una adolescente que, junto a su madre, recientemente separada, habitan una vivienda de la que fue lanzada una familia. Para hacer frente a estos cambios cuentan con el apoyo de sus padres y de la familia extensa. La protagonista va conociendo la historia de la familia desahuciada a través del diario de la hija, copia del de Ana Frank, y los recuerdos de Carmen, la abuela, que de forma inesperada se presenta en su casa. Al conocer la historia toma contacto con la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH). Se conciencia de las desigualdades e injusticias sociales y cómo el compromiso y la denuncia pueden ser un motor de transformación social. El color es otro elemento de la narración (verde: PAH; grises: flashback familia desahuciada y origen de la mercantilización del derecho a vivienda).
Carne de cañón (2019)
Relato costumbrista “viborizado” cercano al underground, sobre la vida cotidiana (y algún toque de fantasía delirante) de una familia monomarental con tres hijos, el pequeño con autismo, en un barrio periférico-marginal en el que se cruzan diversas problemáticas sociales, estructuradas en cuatro capítulos: precariedad, drogas, pederastia, acoso y búsqueda de identidad sexual. El barrio-papelera es otro protagonista más, escenario de juegos y travesuras infantiles, al igual que el lenguaje choni que hablan sus protagonistas. Yanira y Kilian, los hijos mayores, al contar con apoyo familiar, del grupo de iguales y de la comunidad, van desarrollando una gran capacidad de resiliencia y afrontamiento.
Cómics como Herramienta Preventiva: El Caso de UNAD
La Red de Atención a las Adicciones, UNAD, ha publicado un cómic a través del cual invita a la reflexión a menores y adolescentes sobre diversas problemáticas tales como las adicciones, los consumos o la violencia de género. Tal y como señalan sus autores, el documento, financiado por el Plan Nacional sobre el Sida, aborda cuestiones como el estigma, la discriminación y el silencio social a través de la historia de dos estudiantes de secundaria. Se plantean varias situaciones enmarcadas en la realidad de la adolescencia, informando de conductas que, en ocasiones, “están normalizadas y se reproducen como si fueran prácticas exentas de riesgo”. El cómic cuenta con el siguiente vídeo promocional:
Webinar “Adicciones en jóvenes y violencia contra las mujeres”
Para aprovechar su contenido, cuenta con una Unidad Didáctica elaborada por la UNAD junto con la asociación vasca Ai Laket!!, para explicar cómo trabajar la obra con adolescentes. Cuenta también con nueve actividades y una evaluación final.
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