El concepto de vulnerabilidad ha irrumpido con fuerza desde hace varias décadas en las ciencias sociales y, en particular, en el campo de los estudios sobre desigualdad social. Este concepto surgió en la década de 1970 con el intento de comprensión de desastres naturales y los problemas de recuperación de las poblaciones afectadas.
Evolución del Concepto de Vulnerabilidad
Del Enfoque Natural al Enfoque Social
De un enfoque estrictamente natural en la década de 1970, el concepto evolucionó en la década de 1980 hacia un enfoque social. Este nuevo enfoque puso el foco en el estudio de las estructuras y procesos socioeconómicos de desigualdad y pobreza como causantes de la vulnerabilidad. Pérez de Armiño (2000) ha situado esta aparición del concepto en los textos científicos en la década de 1970, con el intento de comprensión de ciertos desastres naturales como sequías, huracanes y terremotos, y los problemas de recuperación de las poblaciones afectadas.
Inicialmente, los desastres se contemplaban como eventos excepcionales e inesperados, consecuencia directa de factores naturales imprevistos (meteorológicos, medioambientales o demográficos), sin interrogarse especialmente por la posible interrelación con factores sociales. Sin embargo, en la década de 1980, el enfoque social aceptó la importancia de las catástrofes naturales como eventuales activadores de los desastres, pero centró su atención en el estudio de “las estructuras y procesos socioeconómicos de desigualdad y pobreza como causantes de la vulnerabilidad” (Pérez de Armiño 2000: 2).
Orígenes y Contribuciones Clave
Los orígenes del concepto están muy marcados por los programas de acción humanitaria y de cooperación al desarrollo, así como por las relaciones establecidas entre los países del primer mundo (proveedores de ayuda) y los países en vías de desarrollo. Una contribución esencial en la conformación del concepto fue la del economista indio Amartya Sen, quien en su obra Poverty and Famines (1981) analizó las hambrunas desde la perspectiva conceptual de las titularidades (entitlements) sobre el alimento, enfocándose en la pobreza y la desigualdad social. Desde este trabajo seminal, el concepto fue penetrando en los análisis del desarrollo socioeconómico realizados desde diversas disciplinas y sufragados por organismos internacionales.
El "Boom" de los Estudios sobre Vulnerabilidad en el Siglo XXI
El auge de los estudios sobre vulnerabilidad se produce en la primera década del siglo XXI, a juzgar por las fechas de publicación de las contribuciones esenciales. Nicolas Sirven (2007) ha señalado que esto se debe a que en el año 2000 se establecieron los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM). El primero de estos ocho propósitos de desarrollo humano, acordados por los 189 países miembros de las Naciones Unidas para ser alcanzados en 2015, fue “erradicar la pobreza extrema y el hambre, acrecentar las condiciones de vida sobre la tierra en un nivel aceptable para todos”. Este objetivo impulsó a numerosos especialistas, principalmente de las ciencias sociales, a centrar sus esfuerzos en el análisis de la pobreza.
En este contexto, “pobreza” sería un concepto ex post, mientras que “vulnerabilidad” es un concepto ex ante. Esta dimensión de anticipación en la lucha contra la pobreza, pasando de un análisis ex post a una visión ex ante, dotó al concepto de vulnerabilidad de un margen de predictibilidad que lo convirtió en un concepto-fetiche en el ámbito de las políticas públicas. La irrupción del concepto de vulnerabilidad alrededor del año 2000 en el campo de los estudios sobre desigualdad social y pobreza fue rotunda, convirtiéndose en un concepto central en muchos estudios sociales desde entonces.
La noción de desigualdad social, al ser demasiado abstracta e inespecífica, y depender de un juicio ético, resultaba hasta cierto punto arbitraria. Este sustrato inespecífico dificultó la elaboración de propuestas de sistematización conceptual con herramientas analíticas aplicables a la realidad social. En contraste, la noción de vulnerabilidad social se reveló más terrenal, operacionalizable y medible, utilizándose como enfoque central en numerosos estudios empíricos y teóricos.
Enfoques Teóricos de la Vulnerabilidad Social

Moreno Crossley (2008) distingue dos enfoques teóricos de la vulnerabilidad social que corresponden a dos interpretaciones características de su significado: vulnerabilidad y riesgo, y vulnerabilidad y fragilidad.
Vulnerabilidad y Riesgo
La primera concepción, sostenida principalmente por autores europeos, introduce la noción de riesgo como elemento constitutivo esencial de la vulnerabilidad social. En los análisis de la vulnerabilidad social, el riesgo se identifica con la noción de contingencia, un factor potencial de generación de perjuicios que pueden afectar a individuos o colectivos humanos. De esta manera, es posible concebir un conjunto de situaciones de riesgo que pueden tener o no, dependiendo de los cursos de acción, consecuencias negativas para los sujetos socializados. Con esta concepción, el riesgo puede operacionalizarse en términos de probabilidades.
Moreno Crossley considera característicamente sociológicas las definiciones del riesgo que integran el concepto de vulnerabilidad social en el contexto de la discusión teórica sobre la crisis del proyecto de la modernidad occidental. Los principales representantes de este tipo de análisis son autores europeos que han teorizado sobre la sociedad del riesgo, como Niklas Luhmann, Ulrich Beck, Anthony Giddens y Gosta Esping-Andersen.
Según esta perspectiva, el riesgo sería un correlato de los sistemas sociales del capitalismo avanzado que trastocaría de manera inevitable los procesos de modernización, marcando un punto de inflexión en el proyecto de la modernidad occidental y representando una amenaza sustantiva para sus propias bases. Ulrich Beck (1986) es quien más se ha empeñado en caracterizar la sociedad del riesgo, producida por una mutación del modelo característico de la sociedad industrial, a partir de efectos no deseados del proceso modernizador que escapan del control de las instituciones y se convierten en una seria amenaza a sus premisas. Esta amenaza es de carácter irreversible y crecientemente global, afectando no solo a la vida de los seres humanos, sino también a la de las plantas y los animales.
El riesgo, así concebido, no se relaciona únicamente con un sector de la sociedad, con situaciones de pobreza o escasez material, sino que representa una amenaza al conjunto de la sociedad, ya que los riesgos acaban por afectar a quienes los producen para obtener algún beneficio. Beck señala que, aunque todavía está vigente la lógica de producción y reparto de riquezas (cuya matriz es la desigualdad de clases sociales) que gobernó las anteriores etapas de modernización, en esta nueva etapa histórica ha aparecido una nueva lógica: la de producción de riesgos. Esta nueva lógica dará origen a nuevas formas de fragmentación y desigualdad social, convirtiéndose en el principio rector del modelo de sociedad que está emergiendo en los países de Europa occidental.
Esta teorización que vincula riesgo y vulnerabilidad procede de “una mirada particularmente condicionada por la realidad de las sociedades europeas contemporáneas, en especial aquellas situadas en una fase de declive de los modelos de integración social del tipo Estado benefactor o de bienestar (Welfare State)” (Moreno 2008: 18).
Vulnerabilidad y Fragilidad: El Enfoque AVEO
Conferencia magistral: La vulnerabilidad de la estructura social en América Latina
Las concepciones que vinculan vulnerabilidad y fragilidad se centran en los procesos de exclusión social. Cualquier unidad de análisis juzgada como “vulnerable” se encuentra en una posición de desventaja con respecto al resto y, dadas sus condiciones, su situación es susceptible de empeorar en un futuro próximo. Lo más característico de estas concepciones es que se centran en el estudio de unas formas específicas de desigualdad: las desigualdades dinámicas, definidas por oposición a la noción de desigualdades estructurales.
Las desigualdades estructurales son sistémicas, donde el sistema favorece la diferenciación de grupos o categorías a partir de su competencia por los recursos. En las sociedades de mercado capitalistas, las desigualdades estructurales del sistema de clases, plasmadas en la jerarquía socio-ocupacional, son legitimadas por el modelo meritocrático y se presentan como diferencias funcionales del sistema. Estas son “desigualdades observadas dentro de categorías o de grupos sociales más amplios, que cobran expresión en la coexistencia de diversos niveles de bienestar o en las diferentes expectativas u oportunidades de vida que se observan entre individuos que poseen una dotación de atributos o una trayectoria relativamente similares.”
La persistencia en el tiempo de situaciones de inestabilidad e incertidumbre que afectan a individuos o poblaciones, y que los diferencian de otras categorías sociales por la vía de la exclusión social, es precisamente lo que pretenden analizar los estudios que se refieren a este enfoque. A continuación, se detalla una de las teorizaciones más fructíferas de esta concepción: el enfoque AVEO.
El Enfoque AVEO (Activos, Vulnerabilidad y Estructura de Oportunidades)
El enfoque AVEO fue formulado por un grupo de autores latinoamericanos que realizaron numerosos estudios financiados por la OIT y la CEPAL durante la primera década del siglo XXI. Este enfoque tiene su inspiración original en el análisis de Amartya Sen (1981) sobre las desigualdades sociales y la pobreza, y más concretamente, en el enfoque basado en activos de Caroline Moser.
En 1998, Caroline Moser, una antropóloga social urbana con financiación de la Fundación Ford y el Banco Mundial, publicó un artículo titulado “Reassessing urban poverty reduction strategies: The asset vulnerability framework”. Su análisis supuso un cambio significativo de registro en los estudios sobre pobreza, proponiendo prestar más atención a aquello que los pobres tienen que a aquello de lo que carecen. Moser llegó a hablar de “portafolios de activos” (en el sentido de mochila).
Aunque el punto de partida de los autores del enfoque AVEO es el “asset vulnerability approach” de Caroline Moser, introducen una corrección sustancial. Están de acuerdo con Moser en que las políticas para la reducción de la pobreza deben tener en cuenta la configuración de activos de las familias y sus formas de uso y reproducción. Coinciden, asimismo, con Moser en que no se puede preguntar “qué podemos hacer por los pobres” sin considerar “qué hacen los pobres por ellos mismos”, sin contar con los activos que manejan, con los recursos de que disponen los hogares y con las formas en que son usados.
Este cambio de registro en el abordaje de la pobreza es asumido por el enfoque AVEO, pero aquí plantean una corrección fundamental. Proponen pasar de la pregunta central del enfoque moseriano (¿qué recursos tienen los hogares y cómo los movilizan para enfrentar situaciones de vulnerabilidad?) a una pregunta modificada que incorpora la noción de estructura de oportunidades: ¿qué recursos poseen los hogares y qué estructura de oportunidades ofrecen el mercado, el Estado y la sociedad para escapar a situaciones de pobreza y también de vulnerabilidad?
Mientras que el planteamiento de Moser se puede resumir en Activos y Vulnerabilidad (AV), el de estos autores añade un elemento más: Activos, Vulnerabilidad y Estructura de Oportunidades (AVEO). A partir de esta premisa, construyen un entramado conceptual centrado en la noción de vulnerabilidad social, que conciben como una relación entre dos términos: por una parte, la estructura de oportunidades y, por otra, las capacidades de los individuos o los hogares.
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