Vulnerabilidad: Un Análisis Multidimensional en Contextos Sociales y Educativos

El término "vulnerabilidad" posee una notable complejidad y ha sido explorado desde campos de conocimiento muy diversos, como la antropología, la sociología, la ecología política, las geociencias y la ingeniería. Esta diversidad de aproximaciones ha generado múltiples definiciones, que a menudo incluyen conceptos como riesgo, estrés, susceptibilidad, adaptación, resiliencia, sensibilidad o estrategias para enfrentar el estrés (coping strategies).

Sin embargo, es posible encontrar algunos elementos comunes en la mayoría de las definiciones de vulnerabilidad:

  • La vulnerabilidad se define siempre en relación con algún tipo de amenaza, ya sean eventos de origen físico (sequías, terremotos, inundaciones, enfermedades) o amenazas antropogénicas (contaminación, accidentes, hambrunas, pérdida del empleo).
  • La unidad de análisis (individuo, hogar, grupo social) se define como vulnerable ante una amenaza específica, o es vulnerable a una situación de pérdida (de la salud, del ingreso, de las capacidades básicas, etc.).
  • El análisis de la construcción de vulnerabilidad se realiza en dos momentos: en las condiciones previas a una situación de estrés que hacen a la unidad de análisis más o menos propensa a una pérdida específica (susceptibilidad), y en las formas que desarrolla para enfrentar el estrés una vez ocurrido (capacidad de ajuste).
Esquema de las interacciones entre amenazas y vulnerabilidad

Enfoques Teóricos y Epistemológicos de la Vulnerabilidad

La vulnerabilidad representa un objeto de estudio complejo que se ha abordado desde múltiples vertientes teóricas y epistemológicas. Desde aquellas que enfatizan el peso del componente objetivo de las amenazas, con un enfoque naturalista centrado en el fenómeno físico, hasta diferentes perspectivas constructivistas que resaltan las construcciones simbólicas, donde las condiciones materiales se subordinan a la dimensión cultural e ideológica. Este artículo propone partir de las perspectivas realistas, las cuales enfatizan la dimensión 'real' tanto de las amenazas físicas y los riesgos objetivos, como de las condiciones sociales que subyacen a la desigualdad, el acceso diferencial a recursos clave y la valoración que cada grupo social hace de las amenazas.

Desde estas perspectivas, el argumento principal es que el parámetro adecuado para determinar si un grupo social es vulnerable no es su resiliencia, sino sus posibilidades de cumplir un conjunto de condiciones sociales, económicas y espaciales (umbrales) que se asocian al bienestar. El trabajo desarrolla una crítica a la noción de resiliencia, proponiendo en su lugar un enfoque normativo derivado de diversas perspectivas del bienestar objetivo como plataforma para evaluar la intensidad de las pérdidas y los ajustes asociados a eventos críticos.

Definición Realista de la Vulnerabilidad

La definición básica de vulnerabilidad refiere a 'las características de una persona o grupo y su situación, que influencian su capacidad de anticipar, lidiar, resistir y recuperarse del impacto de una amenaza'. Esta definición distingue claramente entre el componente físico de la amenaza (hazard) y la vulnerabilidad, que se sitúa en la dimensión social. La interacción entre 'la amenaza' y la 'vulnerabilidad' genera condiciones de 'desastre', que puede ser catastrófico o crónico según la temporalidad.

El Modelo PAR (Pressure and Release), desarrollado por Wisner et al. (2004), desagrega los componentes de un desastre en 'causas de fondo', 'condiciones inseguras' y 'presiones dinámicas', explicando cómo la amenaza y la vulnerabilidad interactúan para generar las condiciones subyacentes de desastre. Complementariamente, el Modelo de Acceso profundiza en lo que ocurre a nivel de hogar en distintos ámbitos (recursos, conocimientos, relaciones sociales, desventajas relativas), influyendo en su susceptibilidad y respuestas potenciales ante amenazas.

Los enfoques teórico-metodológicos para medir la vulnerabilidad dan prioridad a dos elementos principales: la intensidad del peligro al cual determinados grupos están expuestos y su relación con las condiciones materiales objetivas de los individuos/hogares. Un elemento clave es especificar ante qué peligros se es vulnerable. Se distingue entre "vulnerabilidad a" (situaciones sociales que resultan de procesos de pérdida) y "vulnerabilidad ante" (amenazas y situaciones de estrés que cambian las condiciones de la unidad de análisis en un tiempo específico). Al definir vulnerabilidad como un proceso de pérdida, se implica que:

  • Existe una situación previa que se transforma.
  • Hay una evaluación de dicha transformación respecto a un parámetro de lo 'normal' o 'positivo', definido teórica y metodológicamente.
  • Las situaciones de cambio se definen como un proceso de vulnerabilidad cuando, al ser comparado con un parámetro mínimo, ese proceso representa una pérdida (de vida, recursos, salud, capacidades, etc.).

Crítica al Enfoque de Resiliencia y Propuesta Normativa

En la narrativa convencional, la vulnerabilidad ante amenazas ambientales se asocia cada vez más al 'enfoque de la resiliencia'. Sin embargo, este enfoque ha extrapolado tipos de causalidad de sistemas ecológicos para explicar la interacción ambiente y sociedad vía los 'sistemas socio-ecológicos acoplados'. La idea de resiliencia, en este marco, refiere a una forma positiva de adaptación, entendida como 'la capacidad de un sistema de absorber perturbaciones y reorganizarse, al tiempo que retiene esencialmente la misma función, estructura, identidad y retroalimentaciones'.

Se critica este enfoque por su pobreza en la reflexión teórica sobre la parte 'social' de los sistemas socio-ecológicos, a menudo asumiendo una visión darwinista de las interacciones sociales o utilizando conceptos como medios de vida y capital social para compensar la falta de una verdadera aproximación sistémica desde la teoría social. Además, el enfoque de resiliencia asume la existencia de dos subsistemas separados (social y ecológico), donde las funciones de uno pueden ser perturbaciones para el otro. Se propone, en su lugar, un enfoque normativo derivado de perspectivas del bienestar objetivo.

La Vulnerabilidad y su Complejidad Antropológica

El término "vulnerabilidad" encierra una gran complejidad y es un concepto con múltiples significados. Es una característica inherente a la condición humana, aunque la tradición cultural ligada al individualismo, la autonomía y la independencia la haya relegado. La vulnerabilidad, entendida como la posibilidad del daño, es considerada la raíz de los comportamientos morales centrados en la protección y el cuidado.

Se pueden distinguir al menos dos tipos de vulnerabilidad humana:

  1. Vulnerabilidad antropológica: Entendida como una condición de fragilidad propia e intrínseca al ser humano, debido a su ser biológico y psíquico.
  2. Vulnerabilidad socio-política: Derivada de la pertenencia a un grupo, género, localidad, medio, condición socio-económica, cultura o ambiente que convierte a los individuos en vulnerables.

Ser vulnerable implica fragilidad, una situación de amenaza o posibilidad de sufrir daño, de ser herido física o emocionalmente. También significa poder ser persuadido o tentado, ser receptor, no ser invencible, no tener absoluto control de la situación o que el poder se vea debilitado. Todos estos sentidos remiten al denominador común: el daño, que puede ser físico, psíquico, emocional o moral.

La vulnerabilidad está vinculada con la posibilidad de sufrir, con la enfermedad, el dolor, la fragilidad, la limitación, la finitud y la muerte. La conciencia de nuestra finitud nos convierte en doblemente vulnerables. La muerte, la enfermedad y el sufrimiento son manifestaciones de nuestra radical finitud y escaso poder. La vida es "preciosamente precaria", de ahí su enorme valor y su fragilidad.

La afirmación de la vulnerabilidad se hizo patente en el Renacimiento, con autores como Pico della Mirandola, al subrayar la importancia del ser humano como individuo y la idea de la dignidad humana. La "paradoja de la autonomía y de la vulnerabilidad" de P. Ricoeur señala que la autonomía es una tarea a ganar, precisamente porque somos vulnerables y la vulnerabilidad antropológica, intrínseca, es una constatación de la vida como quehacer.

Vulnerabilidad Social y sus Implicaciones

La vulnerabilidad social es un término ampliamente utilizado para describir las condiciones de especial fragilidad en que ciertos ambientes o situaciones socio-económicas colocan a las personas. Esto se observa en el análisis de las víctimas de desastres naturales, situaciones de marginalidad y delincuencia, discriminación racial o de género, exclusión social, y problemas de salud mental, lo que lleva a la afirmación de la existencia de "espacios de vulnerabilidad".

Estos espacios son "climas" o "condiciones desfavorables" que exponen a las personas a mayores riesgos, a situaciones de falta de poder o control, a la imposibilidad de cambiar sus circunstancias y, por tanto, a la desprotección. La vulnerabilidad social se articula en tres coordenadas:

  • Exposición: Riesgo de ser expuestos a situaciones de crisis.
  • Capacidad: Riesgo de no tener recursos necesarios para enfrentarse a dichas situaciones.
  • Potencialidad: Riesgo de sufrir serias consecuencias como resultado de las crisis.

Este planteamiento permite entender que la vulnerabilidad social amplifica la vulnerabilidad antropológica en función de factores ambientales o sociales que interaccionan, complejizando la atribución del daño a una sola causa. Los espacios de vulnerabilidad son centros de confluencia de amenazas potenciales que se convierten en entornos deletéreos.

Mapa de zonas con alta vulnerabilidad social

Vulnerabilidad en el Contexto de la Salud

El quehacer de los profesionales de la salud se enmarca en lineamientos éticos que priorizan a poblaciones o grupos vulnerables. La vulnerabilidad, a nivel general, puede entenderse como un "estado natural y normal de riesgo inherente a la existencia humana", que lleva a la posibilidad de ser herido o recibir una lesión. Se distingue entre:

  • Vulnerable: Está en riesgo, pero sin afectación.
  • Frágil: No cuenta con los recursos para enfrentarse a los riesgos.
  • Susceptible: Ya ha sido afectada, lo que la pone en desventaja para situaciones posteriores.

La legislación debe reconocer y proteger los derechos humanos, especialmente de los más vulnerables, como parte inherente de la condición humana. Mientras el principialismo considera la no maleficencia, la beneficencia, la autonomía y la justicia, la visión europea añade la integridad, dignidad y vulnerabilidad, definiendo esta última como un principio que se expresa desde la fragilidad y finitud del ser humano, y conlleva la amenaza a su autonomía, dignidad o integridad.

Investigación y Definición de Vulnerabilidad en Salud

Una revisión integradora de literatura sobre vulnerabilidad en salud, incluyendo bases de datos como SciELO, Dialnet, Ebsco, Redalyc, SISBI, Scopus, Proquest, PubMed y Google Scholar, reveló que el concepto se asume desde la perspectiva del riesgo que tiene el ser humano de presentar o desarrollar una enfermedad, trastorno o lesión. Las investigaciones centradas en grupos poblacionales vulnerables exponen que este aumento de probabilidad es producto de tres dimensiones interrelacionadas:

  1. Individual: Disposición interna del sujeto a ser afectado o resistente, conjugando homeostasis y resiliencia.
  2. Social: Ubicación geográfica, cultura, situación migratoria, determinantes sociales en salud.
  3. Programático: Acceso a recursos de protección, políticas y estrategias de salud.

La vulnerabilidad se relaciona con una mayor probabilidad de presentar una alteración de salud o lesión, y un mayor nivel de exposición a aquello que puede dañar a las personas, trascendiendo la visión individual y conjugando lo social y programático. La susceptibilidad del individuo o de los grupos a la enfermedad es la propensión a sufrir daños, lesiones o alteraciones de salud al exponerse a un estímulo nocivo. Los estudios sobre causas internas se asocian a la fragilidad del cuerpo humano, entendida como la dificultad para desencadenar respuestas ante el peligro.

En el individuo, la vulnerabilidad implica:

  1. Falta de competencia para proteger sus propios intereses.
  2. Responsabilidad para consentir un tratamiento.
  3. Fragilidad de la condición física y psicológica debido a la edad, enfermedad o incapacidad.

No basta con considerar las características particulares del individuo; las dimensiones social y programática son cruciales. Disminuir la vulnerabilidad requiere conocer y abordar los determinantes sociales en salud, que incluyen las características de las comunidades, el acceso a recursos de protección, la probabilidad de exposición a un daño físico o moral, y la posibilidad de adquirir una enfermedad.

La vulnerabilidad no solo se refiere a padecer una alteración de salud, sino a cómo esto genera consecuencias inmediatas que afectan la calidad de vida de la persona y su autonomía en la toma de decisiones. Es entendida como las características que diferencian a un grupo de personas en relación con la salud, la cultura y la visión asumida de normalidad, posicionándolos como "perjudicados" frente a otros.

Aunque algunas condiciones como la discapacidad se asocian a la vulnerabilidad, no todas las personas con discapacidad son más vulnerables. Las dimensiones social y programática actúan como factores protectores o de riesgo, impactando la autonomía en la toma de decisiones. La vulnerabilidad puede centrarse en la afectación de unidades más complejas, como comunidades, y es frecuentemente reducida a un índice. Aspectos compartidos por una sociedad como el nivel socioeconómico, las condiciones culturales y el entorno, son factores relevantes en la percepción de vulnerabilidad y pueden propender al mantenimiento de desigualdades.

Esta visión desde las poblaciones ha permitido integrar el conocimiento a estrategias de prevención, como la evaluación frente a desastres naturales, identificando grupos de riesgo para planificar acciones que mitiguen la vulnerabilidad de las comunidades. En pueblos originarios, los determinantes sociales influyen significativamente en enfermedades crónico-degenerativas e ITS. En poblaciones migrantes, las diferencias culturales, la barrera idiomática, los obstáculos económicos y la xenofobia limitan la inserción y el acceso a la salud. Las creencias culturales y la baja percepción del riesgo pueden favorecer la vulnerabilidad. La vulnerabilidad no solo afecta a poblaciones migrantes, sino también a familias y adultos mayores en ciudades de origen. Es crucial reconocer que dentro de los grupos catalogados como vulnerables, existen unos más que otros.

Gráfico comparativo de factores de vulnerabilidad en diferentes grupos poblacionales

Vacíos y Futuras Direcciones en el Estudio de la Vulnerabilidad

El corpus de documentos revisados muestra que la vulnerabilidad ha sido más explorada desde las ciencias sociales y humanas. Se observa la necesidad de reconocer las particularidades de los sujetos, que a menudo son reducidos a su condición de vulnerables, negando su derecho a la autonomía. Es importante considerar los encuentros entre profesionales de la salud y personas vulnerables, identificando que la vulnerabilidad está condicionada por la necesidad y la competencia en el cuidado.

Se busca una definición de vulnerabilidad compleja y subjetiva que incluya la caracterización de comunidades para desarrollar políticas públicas que disminuyan las brechas en salud e inequidad social. Además, se invita a desarrollar estudios desde la salud ocupacional para profundizar en los determinantes sociales y su relación con la vulnerabilidad. Aunque la literatura ha planteado categorías de vulnerabilidad relacionadas con la fragilidad humana, existen vacíos que demandan indagar sobre el concepto y su aporte a la bioética, para apoyar la toma de decisiones en comités ético-científicos.

En el contexto latinoamericano, el problema no es solo el consentimiento informado para hacer valer la autonomía, sino la situación y los determinantes sociales que influyen en el estado de salud de las personas vulnerables, relacionados con los principios de solidaridad y justicia para comprender cómo viven su vulnerabilidad en salud, acceso, cuidados y condiciones generales. Esta postura es cercana al principialismo europeo, que aplica sus principios en el cuidado de los otros, implicando no solo protección sino la aceptación de la vulnerabilidad inherente del ser humano.

La revisión evidenció que el concepto de "vulnerabilidad(es)" emerge como un conjunto de características individuales, sociales y programáticas que hacen que un individuo o grupo pueda padecer una alteración de salud o ser lesionado. Al reconocerse como vulnerables, las personas comprenden la vulnerabilidad del otro, así como la necesidad del cuidado, la responsabilidad y la solidaridad, y no la explotación de esa condición. En las ciencias sociales, la reflexión vislumbra la necesidad de políticas gubernamentales que enfrenten los riesgos a los que están expuestos el ser humano y el ambiente, propendiendo por la dignidad de las personas vulnerables. En las ciencias de la salud, la reflexión se centra en el cuidado, los tratamientos y los efectos en la promoción, prevención y preservación de la salud.

El cuidado requiere la articulación entre la salud y las condiciones personales y sociales, distinguiendo dos tipos: cuidado de dominio público (basado en la justicia e imparcialidad, exigiendo igualdad de derechos) y cuidado personal (basado en la diferencia de susceptibilidades y necesidades, exigiendo atención particular). El cuidado del otro implica solidaridad como una forma de justicia frente a la fragilidad del mundo y la vulnerabilidad de la vida. Finalmente, la categoría vulnerabilidad(es) se construye desde el riesgo de padecer una alteración de salud y la susceptibilidad a presentarla, lo que puede generar pérdida de autonomía y posicionar a la persona en desventaja.

Impacto de la Vulnerabilidad en la Educación

La pandemia de Covid-19 y las medidas para reducir el contagio han impactado fuertemente la salud mental de la población general, con un mayor impacto esperado en grupos socioeconómicamente vulnerables y mujeres. La fuerte desigualdad social en América Latina, con áreas de pobreza concentrada, presenta un desafío considerable, donde los programas basados en internet no son aplicables en la misma medida que en otras regiones. Se propone un análisis crítico para motivar un cambio hacia la pobreza como variable fundamental en el abordaje de la salud mental.

Un estudio analiza el impacto de la vulnerabilidad en el sistema educativo, evaluando si constituye un perjuicio o un beneficio. El objetivo principal es examinar cómo la vulnerabilidad influye en la estructura y el funcionamiento del sistema educativo. Se implementó un enfoque metodológico mixto con análisis documental, encuestas y entrevistas a expertos educativos, explorando accesibilidad, inclusión y respuesta institucional ante situaciones de vulnerabilidad. El análisis busca comprender cómo la vulnerabilidad afecta la eficacia y equidad del sistema educativo, así como su capacidad para promover la resiliencia y el desarrollo social. También se examinan las políticas educativas actuales y su efectividad en abordar las necesidades de poblaciones vulnerables, incluyendo las barreras sistémicas que exacerban la vulnerabilidad y las oportunidades para mejorar la inclusión y el apoyo. Este estudio busca contribuir al desarrollo de estrategias educativas más inclusivas y resilientes, capaces de transformar la vulnerabilidad en una oportunidad para el crecimiento y el aprendizaje.

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