Los migrantes en situación de vulnerabilidad a menudo no pueden gozar de manera efectiva de sus derechos humanos, una circunstancia que aumenta el riesgo de sufrir violaciones y abusos. Esta vulnerabilidad se acentúa en el caso de los niños, agravada por factores como las condiciones que propiciaron su partida, su nivel de resiliencia individual, la exposición a la violencia durante su travesía, su género e identidad de género, y la naturaleza irregular de su proceso migratorio, así como situaciones de explotación o abuso, incluyendo la trata de personas.
Definición y Datos sobre la Niñez Migrante
La Convención de las Naciones Unidas sobre los Derechos del Niño (1989) define como niño a “todo ser humano menor de 18 años de edad”. El desglose de datos migratorios por edades y género es crucial para entender los niveles de vulnerabilidad y las necesidades de protección de los niños durante el tránsito y a su llegada. Los niños migrantes están expuestos a malos tratos, trata de personas y explotación, especialmente si viajan solos o por rutas migratorias irregulares.
Estadísticas Globales y Regionales
Según el Departamento de Asuntos Económicos y Sociales (DAES) de las Naciones Unidas, el número estimado de personas de 19 años o menos viviendo en un país diferente al de su nacimiento aumentó de 29 millones en 1990 a 40.9 millones en 2020. En 2020, los niños migrantes representaban el 14.6% de la población migrante total y el 1.6% de todos los niños a nivel mundial.
Las estimaciones del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), basadas en datos del DAES y utilizando el criterio de menores de 18 años, indican que el número de niños migrantes se mantuvo estable en torno a los 24 millones entre 1990 y 2000, y aumentó a 27 millones en 2010 y a 33 millones en 2019. En 2019, los niños migrantes constituían el 12% del total de la población migrante (UNICEF, 2020).
El número de jóvenes migrantes (de 15 a 24 años) también creció de 22.1 millones en 1990 a 31.7 millones en 2020. La proporción de niños y jóvenes migrantes varía regionalmente, siendo mayor en países de bajos y medianos ingresos. África ha albergado la mayor proporción de niños migrantes (19 años o menos) y jóvenes migrantes desde 1990 hasta 2020.
Niños Migrantes No Acompañados
El número de niños migrantes no acompañados por un custodio o tutor legal ha experimentado un aumento significativo. Se estima que en 2015-2016, hubo cinco veces más niños que migraron solos que en 2010-2011 (UNICEF, 2017b). Por ejemplo, en la frontera entre Estados Unidos y México, la Patrulla Fronteriza (USBP) detuvo a cerca de 69,000 niños no acompañados en 2014, 40,000 en 2015 y 60,000 en 2016.

Fuentes y Recopilación de Datos
Existen diversas fuentes que desglosan datos migratorios por edades, incluyendo el DAES, que consolida información nacional por períodos de cinco años desde 1990, y la OCDE, que publica datos cada cuatro años para sus países miembros. La Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) difunde datos sobre llegadas de migrantes desglosados por grupos (hombres, mujeres, niños y menores no acompañados). Eurostat publica anualmente el número de inmigrantes y solicitantes de asilo por edades en los Estados miembros, y países como Canadá y México proporcionan datos sobre niños migrantes detenidos.
La Matriz de Seguimiento de los Desplazamientos (DTM) de la OIM realiza encuestas para recopilar información demográfica de los migrantes y sus experiencias de abuso, explotación y trata. UNICEF, a través de sus "informes de situación", ofrece datos sobre niños migrantes atendidos o afectados por situaciones de desplazamiento, mientras que el Proyecto Migrantes Desaparecidos de la OIM compila información sobre la edad de los migrantes fallecidos.
La protección de datos de niños migrantes debe ser rigurosa, siguiendo los instrumentos jurídicos que regulan la privacidad, la dignidad y el bienestar. Sin embargo, persisten desafíos como la detección incompleta de menores no acompañados, la declaración de edades falsas para evitar la detención, y la inconsistencia en los criterios de registro entre países. Es crucial que la recopilación de datos considere la capacidad de agencia de los niños, más allá de la mera contabilización de "niños refugiados desaparecidos".
Riesgos y Vulnerabilidades Específicas de la Niñez Migrante
El artículo "The Endless Vulnerability of Migrant Children In-Transit across the Darién Gap" destaca las graves dificultades y riesgos que enfrentan los niños migrantes al cruzar el Tapón del Darién. Estos menores son especialmente vulnerables a la violencia física, la explotación sexual, el tráfico de personas, enfermedades, hambre y condiciones climáticas extremas. La falta de infraestructura y atención humanitaria agrava esta situación, privándolos del apoyo necesario.
Salud Mental Infantil en Familias Migrantes
Las migraciones representan un escenario de crisis para las familias, ya sea por la partida de los jefes de familia o por el traslado completo a un nuevo medio hostil. Esto genera una alta vulnerabilidad, aumentando los riesgos de que los derechos de las mujeres y los niños sean dañados. En casos de desplazamientos forzados, la crianza de los niños se ve fuertemente impactada por la inestabilidad económica, la incertidumbre, la pérdida de coherencia familiar y dificultades escolares. Las urgencias socioeconómicas llevan a las familias migrantes a aceptar empleos informales y de baja remuneración, incrementando el peligro para los niños, quienes pueden terminar en la mendicidad, el delito o trabajos nocivos.
El vertiginoso aumento de casos de trata de niños y mujeres en la región está intrínsecamente ligado a la emigración y los desplazamientos forzados, generando estrategias de supervivencia desesperadas.
La Pandemia de COVID-19 y sus Consecuencias en Familias Migrantes
La pandemia de COVID-19, surgida a finales de 2019, generó una crisis sanitaria sin precedentes con consecuencias que trascendieron la salud pública. Las medidas gubernamentales para controlar el virus, a menudo improvisadas o tardías, impactaron la vida cotidiana en contextos educativos, laborales y familiares, generando complicaciones en la salud mental y el bienestar.
Durante este periodo, las mujeres, los niños y las personas migrantes enfrentaron mayores vulnerabilidades. Se produjo un aumento de la pobreza, la exclusión y la desprotección en vivienda, salud, alimentación e higiene, así como la carencia de prestaciones sociales ligada a la falta de regularización migratoria (Voltarelli et al., 2021).
En Chile, el cierre de fronteras en marzo de 2020, aunque buscaba ser protector en términos sanitarios, intensificó la vulnerabilidad migratoria, con un aumento considerable del ingreso irregular al país (Servicio Jesuita a Migrantes, 2021). En 2021, esta situación se vio acompañada de manifestaciones xenofóbicas contra la población extranjera.
Dificultades y Vulnerabilidades en Familias Migrantes durante la Pandemia: La Perspectiva de los Niños
Un estudio mixto exploratorio-descriptivo, centrado en Chile, examinó las dificultades y vulnerabilidades a las que se enfrentaron las familias migrantes latinoamericanas durante la pandemia desde la perspectiva de niños de 6 a 11 años. La metodología incluyó cuestionarios para adultos y entrevistas semiestructuradas con técnicas gráficas para los niños.
Hallazgos de la Investigación
Los resultados mostraron que las familias contaban con bajos ingresos mensuales, enfrentaban condiciones de hacinamiento (64%), y muchos apoderados no tenían visa vigente (60.2%). La mayoría se hizo cargo de la educación en línea durante extensos periodos de cuarentena, a menudo sin la infraestructura básica o acceso a internet. Las clases en línea y el confinamiento implicaron la simultaneidad de labores domésticas, trabajo remunerado y cuidado de los niños, aumentando la dificultad para las madres de contener las emociones de sus hijos e hijas.
Desde la perspectiva de los niños, la imposibilidad de reunirse a nivel familiar, especialmente cuando los miembros se encontraban en distintos países, generó una profunda tristeza. Un niño de El Salvador, de 8 años, expresó su miedo: "Vi gente muerta por el virus... Se quedó cuatro días muerto en la casa. En mi país han caído bastantes muertos del 'covis'. Miedo que me dé la enfermedad del 'covis'". Otro niño de Guatemala, 11 años, compartió: "Cuando regresamos mi casita estaba destruida. Cubierto por el agua. Sed. Mi muñeca".
Impacto en la Seguridad y el Bienestar Emocional
Las experiencias de los niños revelaron la complejidad de los riesgos a los que están expuestos. Se mencionaron condiciones de calor extremo, hambre y sed. Narrativas destacaron amenazas de grupos criminales como las Maras: "Nos amenazaron de muerte los Maras... y hacen cosas malas como matar, amenazar, fumar. Matar" (niño de El Salvador, 8 años). Otra niña relató haber sido perseguida y amenazada por pandilleros que querían que fuera su novia. Un niño de Guatemala, 11 años, compartió un incidente traumático: "escuché gritos y vi que le dispararon a mi abuelo".
La falta de apoyo y la sensación de indefensión también fueron recurrentes. Una niña mexicana de 12 años, al relatar un evento con el chofer de un camión que los transportaba, dijo: "nos gritaron a los güirros que se bajaran... el chofer del camión y les dijo que se bajaran. No me vieran... somos de El Salvador, entonces somos Maras. Injusto. Lo más difícil para mí es pedir ayuda. Nos lleven".
Conclusión de las Investigaciones
Los estudios realizados en la región destacan la necesidad de programas y políticas públicas que aborden la doble vulnerabilidad de los niños migrantes, intensificada por la pandemia. Se propone la reorientación de programas para la infancia, la elaboración de programas de respuesta rápida, planes de prevención de la marginación, difusión de los derechos de los niños y la creación de mesas de trabajo entre organismos de infancia, policiales y migratorios. Asimismo, se enfatiza la importancia de convenios sobre sistemas de información y acuerdos para la transferencia de recursos humanos calificados.
La Convención sobre los derechos del niño (1989) protege el desarrollo mental, físico, moral y social de los niños, derechos que se ven severamente comprometidos en la situación migratoria, especialmente en contextos de pandemia y frente a la actuación de grupos criminales. La presencia de figuras que les transmiten seguridad, ya sean familiares o sociales, es crucial para su desarrollo óptimo y para mitigar la sensación de indefensión y desesperanza.