La migración internacional, impulsada por la búsqueda de mejores oportunidades laborales y desarrollo personal, a menudo expone a las personas a diversas formas de vulnerabilidad. Estudios recientes en Chile y Costa Rica han arrojado luz sobre las condiciones sociodemográficas, sanitarias y socioeconómicas que afectan a la población migrante, exacerbando su riesgo de exclusión y problemas de salud.

Perfil Sociodemográfico y Contexto de Vulnerabilidad
En el contexto chileno, un estudio realizado en Coquimbo analizó la situación de inmigrantes internacionales usuarios de atención primaria. Los participantes incluyeron ocho inmigrantes internacionales, dos directivos de Cesfam y el alcalde de la comuna. El grupo de inmigrantes se compuso, en su mayoría, de mujeres solteras, procedentes de Colombia, Perú, Argentina, Bolivia y República Dominicana. Estas mujeres ejercían labores de mesera o asesora del hogar, con un nivel educacional medio o técnico, y solo una era profesional universitaria.
Los factores motivacionales para migrar se relacionan con la búsqueda de oportunidades de trabajo para cambiar su situación económica y desarrollo personal. Como lo expresó una entrevistada: “He tenido el sueño de salir de mi país para poder superarme” (Entrevistada 1, noviembre de 2014), y otra señaló: “una mejor vida para mi familia” (Entrevistada 7, diciembre de 2014).
Condiciones Laborales y Socioeconómicas
Lamentablemente, las expectativas laborales no siempre se cubren en los países receptores. Los discursos compartidos identifican condiciones sociales precarias como la falta de previsión, poca calificación laboral, sueldos bajos, trabajos esporádicos e informales (servicios domésticos, comerciantes, prostitución, servicio en restaurantes, etc.), y la necesidad de compartir la vivienda con su red social próxima (hijos, familiares o amigos).
Varias entrevistadas son madres solteras, descendientes de afroamericanos, separadas o en modalidades relacionales familiares disfuncionales, lo que agudiza su situación. Una participante lo describió: “Pues las personas que atendí aquí, dos inmigrantes y con hijos inmigrantes, una boliviana y una mexicana, yah, pasan situaciones muy muy difíciles porque no son profesionales” (Entrevistada 6, noviembre de 2014). La baja capacidad de ahorro limita la posibilidad de enviar dinero a su país, dado el alto nivel de gastos para vivir: “Se gasta ja, ja -o sea- sí, no se puede ahorrar nada” (Entrevistada 2, octubre de 2014).

Estas descripciones son un claro ejemplo de lo referido por Elizalde et al., y el estudio permite sugerir que la población inmigrante usuaria de atención primaria en Coquimbo presenta vulnerabilidad sociosanitaria, principalmente debido a las condiciones laborales y socioeconómicas en las que se encuentran. Esto coincide con lo presentado por Urzúa, Heredia y Caqueo-Urízar (2016), quienes relacionan el nivel de ingresos con la calidad de vida entre inmigrantes del norte de Chile, junto con otros factores como la situación familiar y de pareja, que también influyen en la trayectoria de vida de los inmigrantes, según Stefoni, Bonhomme, Hurtado y Santiago (2014).
Vulnerabilidades en el Contexto de la Pandemia por SARS-CoV-2
La Organización Mundial de la Salud (OMS) definió a la población migrante internacional como población de riesgo durante la pandemia de SARS-CoV-2, debido a sus condiciones de vida, hacinamiento, menor acceso efectivo a los servicios de salud, estatus migratorio, idioma y el sector laboral en el que se concentran. La literatura precisa al menos dos tipos de vulnerabilidades: la humana, inherente a la finitud, y la vulnerabilidad social, que es prevenible y modificable. La vulnerabilidad social incluye dimensiones como peligros internos del grupo (p. ej., pobreza), peligros externos (p. ej., terremotos) y la capacidad de afrontamiento ante ambos tipos de peligros.
Inmigración, trabajo y negocios: así ha cambiado la vida de inmigrantes por el coronavirus
Un estudio cualitativo descriptivo en Chile, realizado durante 2020 con 40 entrevistas a migrantes e informantes clave, identificó las principales vulnerabilidades psicosociales y socioeconómicas durante la pandemia:
- Hacinamiento
- Precariedad laboral y necesidades económicas
- Uso del transporte público
- Desinformación y creencias en torno al COVID-19
- Discriminación y xenofobia
- Falta de redes de apoyo
- Estatus migratorio
Adicionalmente, se reportaron experiencias de diagnóstico de COVID-19, identificando dificultades en el acceso a pruebas PCR y adaptaciones familiares y laborales, como cambios en los hábitos de vida. Este estudio proporciona información relevante para la construcción de políticas de salud para migrantes internacionales, con un enfoque en crisis sanitarias.
Acceso a la Salud y Barreras
El estudio en Coquimbo resalta un escaso conocimiento de los beneficios sociales y de salud, tanto por parte de los inmigrantes como de quienes ofrecen los servicios sanitarios. Una necesidad urgente es contar con registros de los migrantes usuarios y las atenciones que reciben, ya que los servicios sanitarios tienen información limitada sobre esta población.
Un directivo de Cesfam mencionó que en los diagnósticos participativos de 2013 no se hablaba de la población inmigrante. Por otra parte, es evidente que los migrantes desconocen el sistema de salud chileno: “Yo pues, yo pues en el momento del parto, entonces, estoy como asustada porque no sé si me van a cobrar, no sé si un millón, no sé cuánto […] así me han dicho, que más o menos va por ahí el valor […] y no tengo para pagar esa plata, soy madre soltera” (Entrevistada 10, febrero de 2015).
Los costos de la salud en Chile son elevados, y el sistema público no siempre es capaz de hacerse cargo de la demanda. Los usuarios inmigrantes, en consecuencia, prefieren el servicio proporcionado por el sistema de salud de su país de procedencia, principalmente por los costos, la forma de atención, las condiciones de interconsulta y la cobertura dental y de medicamentos por parte del Estado. “Igual, igual si lo vemos en forma particular, ahora pienso viajar con mi hija también, posiblemente a Bolivia mi país, para poder tratar la vista de ella, ver la medición de los lentes y también el asunto de la odontología es necesaria, acá en este país es demasiado caro” (Entrevistada 1, noviembre de 2014).
En Chile, las condiciones óptimas para el adecuado cumplimiento del derecho a la salud a menudo no se dan, lo que afecta significativamente la calidad de vida de los inmigrantes. Esto se debe principalmente a la falta de regularizaciones políticas y a las múltiples barreras que impiden o dificultan un acceso oportuno a la salud chilena, además de las situaciones discriminatorias que se vivencian tanto dentro como fuera de los espacios públicos y privados del sistema de salud.
Salud Mental y Aculturación
Algunos de los inmigrantes y un director de Cesfam señalan casos de depresión y síntomas como irritabilidad y cansancio, y se consideran en riesgo dadas sus escasas habilidades para la asimilación del cambio de vida. “Algunas personas con depresión […] porque también cuando tienen su primera estadía acá, en los primeros meses” (Entrevistado 9, octubre de 2014). Estos aspectos de salud mental concuerdan con el metaanálisis de Jurado et al. (2016) sobre población migrante a nivel mundial.
Los factores que afectan la vulnerabilidad de los emigrados para el desarrollo de trastornos mentales comunes son: país de origen, sexo femenino, bajo nivel educacional y posición social, y situación familiar y de pareja, así como los factores asociados al proceso migratorio como idioma, aculturación, necesidad de migrar y planificación de la migración.
Estrategias de Aculturación y Redes de Apoyo
La aculturación es el proceso por el cual los grupos humanos se incorporan culturalmente en una sociedad. Según el modelo de Berry (2008), se han identificado cuatro estrategias desde la perspectiva del grupo minoritario:
- Asimilación: el grupo minoritario no desea mantener su cultura, sino incorporarse diariamente a la nueva.
- Separación: el grupo nuevo no desea perder su propia cultura y evita la interacción con otros.
- Integración: ambos grupos desean mantener su propia cultura, pero interactuando entre sí.
- Marginalización: el interés en mantener la cultura propia es bajo, así como en relacionarse con los otros.
Las estrategias de aculturación son importantes para el proceso de adaptación de los migrantes y su estado de salud mental (Urzua et al., 2016). Para los participantes del estudio, el proceso de asimilación de la cultura chilena incluyó una tendencia a la separación, dada por la capacidad de articular redes con otros inmigrantes para resolver problemas: “nos juntamos, pero, lastimosamente, no tenemos, por decir, los días de feriado o un domingo, ¿dónde?, no tenemos un lugar, una pieza, eso nos hace falta […] pero podríamos conseguir” (Entrevistada 1, noviembre de 2014).
El segundo elemento es la asimilación a través de los esfuerzos por adaptarse, un proceso descrito como difícil: “Es un proceso difícil el dejar la familia ¿eh? […] el aprender de ustedes, porque tú cuando llegas a una nueva cultura no conoces qué es lo que es correcto y lo que no es, las normas, tanta cosa, tanta cosa que hay en una cultura […] me cuesta la […] la adaptación. La presión que hay de la cultura, o sea, en cuanto a que siempre tiene que ser como más lo de la cultura dominante que la del inmigrante, entonces es difícil la participación, las relaciones” (Entrevistada 6, noviembre de 2014).
Se identificaron factores intervinientes positivos como categorías emergentes, asociados a la existencia de redes de apoyo y autocuidado.
Discriminación y Percepción Social
En el ámbito de aceptación social y discriminación, la percepción de los inmigrantes de sentirse marginados contradice el discurso de los directivos, quienes señalan que los chilenos no discriminan a los migrantes. Una inmigrante mencionó: “No nos arriendan porque somos extranjeras, dicen que vamos a dañar sus cosas o vamos hacer mucho desorden […] entonces, como que no tenemos los mismos derechos de los que han nacido aquí, en Chile” (Entrevistada 2, octubre de 2014). Otra participante comentó: “A menor nivel educativo es más la discriminación, a mayor nivel educativo es menor, pero igual se siente, o sea, es más sutil yo pienso” (Entrevistada 6, noviembre de 2014).
Autocuidado y Conductas Preventivas
El autocuidado refleja una actitud positiva de parte de los participantes, lo cual podría actuar como factor protector de la salud. Los participantes señalaron inquietudes por mejorar su alimentación, tener habilidades para el manejo de estrés y ansiedad, y precaución hacia las infecciones de transmisión sexual (ITS). “Yo pienso que tener hábitos saludables, por ejemplo, practicar alguna actividad deportiva y tener alimentación balanceada, donde se combinen los diferentes alimentos en los grupos de alimentos […] eso trato de hacer” (Entrevistada 6, noviembre de 2014). También demostraron disposición a recibir atención psicológica en el Cesfam. “Pido ayuda, o sea le digo a mis hermanas que me acompañen al Cosam [Centro Comunitario de Salud Mental] […] a que me vean, yah, a ver qué onda, qué tengo” (Entrevistada 5, octubre de 2014).
Esta actitud positiva hacia el autocuidado también se observa en lo descrito por Cabieses et al. (2012), quienes señalaron un mayor uso de servicios de atención prenatal y ginecológica en la población migrante, comparado con la chilena. Es posible que el hecho de sentirse con menor acceso a la atención sanitaria les lleve a tener una actitud positiva de autocuidado.
Vulnerabilidad Socioeconómica en Costa Rica: El Caso de la Población Nicaragüense
En Costa Rica, la población inmigrante nicaragüense representa alrededor de tres cuartas partes de los extranjeros, y poco menos de la tercera parte de estas personas vive en condiciones de pobreza, en comparación con una quinta parte de los costarricenses (ENAHO, 2019). Un estudio parte de la hipótesis de que hay factores sociodemográficos que ponen en situaciones de vulnerabilidad social a los hogares empobrecidos con población inmigrante nicaragüense. La vulnerabilidad social se refiere a cambios en la estructura social y económica que exponen a comunidades, hogares y personas a situaciones de indefensión e inseguridad (Pizarro, 2001).

Factores de Vulnerabilidad Socioeconómica
Zenteno (2004) indica que las personas empobrecidas con mayor capital humano tienen una propensión más alta a migrar. Douglas Massey (2017) sugiere que en los Estados con alta oferta de mano de obra calificada y extranjera, se crean bloqueos en los controles fronterizos y escasean las condiciones regulares de empleo, lo que convierte a la explotación laboral en un determinante imperativo de vulnerabilidad social. Saskia Sassen (2016) menciona que esta explotación sirve para abaratar costos empresariales, una práctica que data de décadas y es conocida por los gobiernos. La inserción en el mercado laboral informal o irregular también es un factor crucial.
Hallazgos Específicos del Estudio
Al comparar hogares por el país de origen de sus jefaturas, se observó que la pobreza por método integrado afectaba a más de la mitad (53,9%) de las viviendas lideradas por personas migrantes nicaragüenses. Los hogares de inmigrantes tenían 2,87 veces más probabilidades de padecer pobreza por método integrado o cualquiera de sus tipos.
La pobreza estructural fue el tipo de mayor afectación, afectando al 21,1% de los hogares de jefaturas nicaragüenses, en comparación con el 7,4% de los costarricenses, con 4,17 veces más probabilidades de tener condiciones de pobreza estructural. Estas jefaturas migrantes empobrecidas mostraban una desventaja de 20,3 puntos en la tipología por método integrado y un 89,9% más probabilidades de no contar con un seguro de salud. En la pobreza crónica, la probabilidad de no contar con un seguro de salud era del 89,8%.
Derechos Laborales y Empleo Informal
En el tipo de pobreza estructural, hubo una desventaja de 25,7 puntos porcentuales en el indicador de derechos laborales (aguinaldo, vacaciones pagadas, horas extra, seguro de riesgos de trabajo), y, por lo tanto, 2,64 veces más probabilidades de sufrir explotación laboral. En la pobreza crónica, la desventaja era de 16,3 puntos porcentuales y 2,26 veces más probabilidades de ser víctimas de explotación laboral.
En hogares con condiciones de pobreza crónica, había más jefaturas de hogar con empleo independiente informal, con una diferencia de 2,7 puntos porcentuales y una probabilidad mayor del 70,4% de posicionarse bajo estas condiciones laborales.
Capital Humano y Edad
Los hallazgos mostraron que las personas migrantes nicaragüenses empobrecidas son más jóvenes y tienen un mayor índice de capital humano que sus contrapartes costarricenses. Quienes tenían desventajas en el desarrollo de capital humano eran las jefaturas de origen costarricense empobrecidas. Esto quiere decir que, la propensión a migrar de personas empobrecidas y con alto índice de capital humano es mayor.
En conclusión, en los hogares con condiciones de pobreza crónica, los factores determinantes de pobreza están asociados a la alta dependencia de jefas de origen nicaragüense, quienes se enfrentan a las peores condiciones laborales posibles, es decir, en total ausencia de garantías sociales.
Organización del Sistema de Salud Chileno y Políticas Públicas
La organización del sistema de salud chileno y el desarrollo de estrategias locales para la atención de salud en migrantes son cruciales. Los directivos de Cesfam y el alcalde de Coquimbo expresaron preocupación por solucionar las demandas de la comunidad y buena disposición para articular consultas a otros servicios en casos sociales o de violencia. Aunque esto muestra intereses particulares para otorgar atención dirigida a los migrantes, se requieren estrategias orientadas a dar respuesta a sus necesidades, según las patologías más prevalentes (mayor cobertura de salud mental, control y orientación en salud sexual), y apoyo psicosocial para situaciones límite de vida.
Es importante señalar que en Chile existen múltiples sistemas de salud que varían dependiendo de la condición económica de los individuos; el público se hace cargo de la mayor parte de la población, incluidos los sectores más vulnerables. En este sentido, los inmigrantes comparten la atención de salud brindada a los oriundos de menores recursos, dadas las condiciones económicas y sociales de este grupo de personas.
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Políticas Migratorias y Sanitarias
Finalmente, desde un punto de vista general y abstracto, es fundamental analizar aspectos relacionados con las políticas públicas, específicamente las políticas migratorias y sanitarias, incluyendo el derecho a la salud. Estos tres aspectos están muy relacionados, dado que la carta fundamental de Chile establece que los ciudadanos tienen el derecho a elegir el sistema de atención de salud (seguro público o privado).
El Pacto Mundial para una Migración Segura, Ordenada y Regular (A/RES/73/195) es el primer acuerdo intergubernamental bajo los auspicios de las Naciones Unidas que abarca todas las dimensiones de la migración internacional de manera holística. Los Estados pueden denegar la entrada o expulsar a migrantes en situación irregular, pero toda persona que viva en el territorio de un estado tiene derecho a las garantías generales de los derechos humanos. Los migrantes en centros de detención a menudo se encuentran hacinados, con atención sanitaria deficiente, alimentación inadecuada y falta de saneamiento.
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