La cerveza, el vino y el licor, todos contienen alcohol (etanol). Beber una cantidad excesiva de alcohol puede poner a las personas en riesgo de problemas relacionados con esta sustancia. Si se está bebiendo cualquiera de ellos, se está consumiendo alcohol, y los patrones de consumo pueden variar según el entorno y las circunstancias.
El alcohol, o las bebidas alcohólicas, contienen etanol, una sustancia psicoactiva y tóxica que puede causar dependencia y se ha utilizado ampliamente en muchas culturas durante siglos, pese a estar asociado a importantes riesgos y daños para la salud. No existe un nivel de consumo seguro de alcohol; no consumir es lo único que evita sus efectos perjudiciales. Incluso en niveles bajos, el consumo de alcohol puede conllevar riesgos para la salud, aunque la mayoría de los daños relacionados provienen de un consumo excesivo, ya sea episódico o continuo.
Definición y Patrones de Consumo Excesivo
Una bebida se define como 12 onzas (360 mL) de cerveza, 5 onzas (150 mL) de vino o 1 1/2 onzas (45 mL) de licor. El consumo excesivo de alcohol puede generar problemas si:
- Usted es un hombre con edad legal para beber que toma 15 tragos o más a la semana, o que a menudo toma 5 tragos o más de una vez.
- Usted es una mujer con edad legal para beber que toma 8 tragos o más a la semana o que a menudo toma 4 tragos o más de una vez.
El consumo no saludable de alcohol comprende todo consumo que ponga en riesgo la salud o seguridad, o que provoque otros problemas relacionados con la bebida. También incluye el atracón de alcohol ("Binge Drinking"), un patrón de consumo por el cual un hombre toma cinco o más bebidas en dos horas, o, en el caso de una mujer, al menos, cuatro bebidas en dos horas, concentrado en una sesión de consumo (habitualmente 4-6 horas) durante la que se mantiene un cierto nivel de intoxicación (alcoholemia no inferior a 0,8 g/l). No existe un nivel de consumo intensivo de bajo riesgo, y estos episodios son perjudiciales.
Trastorno por Consumo de Alcohol (AUD)
El trastorno por consumo de alcohol (AUD) es una afección médica caracterizada por la capacidad disminuida de detener o controlar el consumo a pesar de las consecuencias adversas sociales, ocupacionales o de salud. Abarca las afecciones que algunas personas conocen como abuso del alcohol, dependencia del alcohol, adicción al alcohol y el término coloquial, alcoholismo. Considerado un trastorno cerebral, el AUD puede ser leve, moderado o intenso. Los cambios duraderos en el cerebro causados por el consumo indebido de alcohol perpetúan el AUD y hacen que las personas sean vulnerables a las recaídas.
Síntomas del Trastorno por Consumo de Alcohol
El trastorno asociado al consumo de alcohol puede ser leve, moderado o grave, según la cantidad de síntomas que se manifiesten. Los profesionales de la atención médica usan los criterios de la quinta edición del Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales (DSM-5) para evaluar si una persona presenta AUD y para determinar su gravedad.
Algunos signos y síntomas incluyen:
- Ser incapaz de limitar la cantidad de alcohol consumida.
- Dedicar mucho tiempo a beber, conseguir alcohol o recuperarse del consumo de alcohol.
- Ser incapaz de cumplir obligaciones importantes en el trabajo, la escuela o el hogar debido al consumo reiterado de alcohol.
- Continuar con el consumo de alcohol aun sabiendo que provoca problemas físicos, sociales, laborales o interpersonales.
- Desarrollar tolerancia al alcohol: se necesita más cantidad consumida para sentir el mismo efecto.
- Tener síntomas de abstinencia, como náuseas, sudoración y temblores, cuando no se bebe, o bien beber para evitar estos síntomas.
- Pensamientos y preocupación por la próxima oportunidad de consumo.
- Más de un intento por abandonar el alcohol sin éxito.
- Alucinaciones o delirios.
Alcoholismo Agudo y Síndrome de Abstinencia
El alcoholismo agudo es consecuencia del aumento de la cantidad de alcohol en el torrente sanguíneo. Cuanto más elevada sea la concentración de alcohol en sangre, mayor será la probabilidad de sufrir los efectos adversos. Provoca problemas de comportamiento y cambios mentales, como comportamiento inadecuado, estado de ánimo inestable, falta de juicio, dificultad para hablar, problemas de atención o de memoria y falta de coordinación. También se pueden tener períodos llamados "lagunas mentales", en los que no se recuerdan los hechos.
La abstinencia alcohólica puede darse cuando el consumo de alcohol ha sido intenso y prolongado y luego se suspende o reduce considerablemente. Puede ocurrir en un lapso de varias horas a 4 o 5 días más tarde. Entre los signos y síntomas se incluyen sudoración, aceleración de los latidos del corazón, temblores en las manos, problemas para dormir, náuseas y vómitos, alucinaciones, inquietud y agitación, ansiedad y, a veces, convulsiones. En algunas ocasiones, puede derivar en delirium tremens.

Riesgos para la Salud y Consecuencias a Largo Plazo
El consumo de alcohol se encuentra entre las causas de más de 200 enfermedades, traumatismos y otros trastornos de la salud. La carga mundial de morbilidad y traumatismos causados por el consumo de alcohol solo puede cuantificarse en 31 afecciones de salud, de acuerdo con la evidencia científica disponible. Beber demasiado aumenta el riesgo de presentar muchos problemas de salud, incluyendo afecciones graves que pueden causar la muerte.
Efectos sobre Órganos y Sistemas Corporales
- Aparato Digestivo y Hígado: El consumo excesivo y prolongado de alcohol aumenta las probabilidades de sangrado de estómago o esófago, inflamación y daños en el páncreas (pancreatitis), y daño hepático que, cuando es grave, a menudo lleva a la muerte. También puede provocar inflamación de la pared que recubre al estómago (gastritis), así como úlceras estomacales y esofágicas. El hígado es el órgano que se encarga de metabolizar el alcohol, y cualquier condición de salud que lo afecte, se puede agravar al consumir bebidas alcohólicas. La cirrosis alcohólica es una de las principales causas de muerte en adultos.
- Sistema Nervioso Central: El alcohol deprime el sistema nervioso central. El consumo excesivo afecta el habla, la coordinación muscular y los centros vitales del cerebro. Un consumo excesivo puede, incluso, provocar un coma que ponga en riesgo la vida o la muerte. El consumo excesivo y prolongado de alcohol daña las neuronas, lo que puede provocar un daño permanente a la memoria, a la capacidad de razonamiento y a la forma de comportarse. Afecta también a la plasticidad sináptica, lo que causa daño y muerte de células neuronales en ciertas regiones cerebrales. Esta neurotoxicidad se asocia con alteraciones, a corto y largo plazo, en los procesos cognitivos (atención, memoria y aprendizaje).
- Corazón y Sistema Circulatorio: El consumo excesivo de alcohol puede hacer más difícil el control de la presión arterial alta, llevar a problemas cardíacos en algunas personas, y aumentar el riesgo de padecer cardiomegalia (agrandamiento del corazón), insuficiencia cardíaca o un accidente cerebrovascular. Se estima que, en 2019, el consumo de alcohol provocó alrededor de 474 000 muertes debidas a enfermedades cardiovasculares.
- Cáncer: El consumo excesivo y prolongado de alcohol aumenta el riesgo de cáncer de esófago, hígado, colon, cabeza y cuello, mamas y otras áreas. Es un carcinógeno probado. En 2019, el 4,4% de los cánceres diagnosticados en todo el mundo y 401 000 muertes por cáncer se atribuyeron al consumo de alcohol.
- Desnutrición: El alcohol puede interferir en la capacidad del cuerpo de absorber vitaminas B y otros nutrientes.
- Función Sexual y Menstruación: Los hombres que consumen mucho alcohol pueden tener dificultad para mantener una erección (disfunción eréctil). El consumo excesivo puede afectar la función sexual y la menstruación.
- Problemas Oculares: Con el tiempo, el consumo excesivo de alcohol puede provocar un movimiento ocular involuntario y rápido (nistagmo), así como debilidad y parálisis de los músculos oculares, debido a una deficiencia de la vitamina B1 (tiamina).
- Huesos: El alcohol puede afectar la producción de hueso nuevo. La pérdida de masa ósea puede provocar un adelgazamiento de los huesos (osteoporosis) y un mayor riesgo de sufrir fracturas. También puede dañar la médula ósea, encargada de producir células sanguíneas.
- Sistema Inmunitario: El sistema inmunitario puede verse debilitado.
REVELADAS: Consecuencias MUSCULARES de BEBER ALCOHOL💪🍻INQUIETANTES EFECTOS.
Salud Mental y Bienestar Emocional
El alcohol puede afectar la capacidad de razonamiento y juicio cada vez que se bebe. Con frecuencia, las personas beben para sentirse mejor o bloquear sentimientos de tristeza, depresión, nerviosismo o preocupación. Pero el alcohol puede empeorar estos problemas con el tiempo, causar o empeorar problemas de sueño y aumentar el riesgo de suicidio. La salud mental también se ve afectada por el alcoholismo, pudiendo desarrollar o empeorar enfermedades como la depresión o la ansiedad. El consumo excesivo y prolongado produce también deterioro intelectual, alteraciones de la personalidad y el carácter, y estados depresivos.
Consecuencias Sociales y Familiares
Las familias a menudo resultan afectadas cuando alguien en casa consume alcohol en exceso. La violencia y los conflictos en el hogar son mucho más probables. Los niños que crecen en un hogar donde está presente el consumo excesivo de alcohol son más propensos a tener mal rendimiento en la escuela, estar deprimidos y tener problemas de ansiedad y baja autoestima.
A nivel social, las consecuencias del consumo de riesgo y dependencia del alcohol pueden ser muy importantes, generando problemas serios de convivencia social, laboral y familiar, aumento de la accidentalidad de tráfico y laboral o aparición de episodios de violencia y agresión física y psíquica. El consumo de riesgo y dependencia del alcohol es una de las causas más frecuentes del absentismo laboral e indirectamente del escolar. Además, el consumo de alcohol a largo plazo no favorece las relaciones sociales, ni ayuda a tomar decisiones; por el contrario, produce un grave deterioro de las mismas y una desestructuración de las relaciones laborales, familiares y de amistad.
Beber demasiado alcohol, incluso una sola vez, puede hacerle daño a usted o a otros. Esto puede llevar a accidentes automovilísticos, divorcio, hábitos peligrosos en las relaciones sexuales (lo que puede llevar a embarazos no planificados o no deseados e infecciones de transmisión sexual, ETS), caídas, ahogamiento y otros accidentes, suicidio, violencia, agresión sexual y homicidio.
Grupos Vulnerables al Consumo de Alcohol
No existe un nivel de consumo seguro de alcohol. El nivel de riesgo depende de varios factores, como la cantidad consumida, la frecuencia de consumo, el estado de salud del individuo, la edad, el género y otras características personales, así como el contexto en el que se produce el consumo de alcohol. Algunos grupos e individuos que son vulnerables o están en situación de riesgo pueden tener una mayor susceptibilidad a las propiedades tóxicas, psicoactivas y que inducen a la dependencia del alcohol.
Adolescentes
Uno de los grupos más vulnerables ante el consumo de alcohol es el de los adolescentes, que se encuentran en una fase de desarrollo físico, emocional y social, en el que su cerebro aún no ha madurado por completo. La adolescencia representa un período de especial riesgo para el inicio en el consumo de alcohol, ya que confluyen la asociación entre ocio y alcohol, la baja percepción del riesgo de su consumo, y que las decisiones personales están especialmente condicionadas por las del grupo de iguales. El adolescente no ha alcanzado la plena madurez biológica y fisiológica, por lo que el consumo de alcohol es más dañino que en la edad adulta. Esto puede causar daño y muerte de células neuronales en ciertas regiones cerebrales, lo que se asocia con alteraciones, a corto y largo plazo, en los procesos cognitivos (atención, memoria y aprendizaje).
Las consecuencias asociadas en la adolescencia son también el consumo de otras drogas, accidentalidad en carretera (una de las primeras causas de mortalidad entre la población joven), y peor rendimiento escolar. El consumo de alcohol durante la adolescencia puede predisponer a un posterior consumo y abuso en la edad adulta.
Mujeres Embarazadas
Tomar alcohol durante el embarazo puede causarle daño al bebé en crecimiento. Se pueden presentar graves defectos de nacimiento o el síndrome de alcoholismo fetal (SAF), que es la primera causa prevenible de defectos congénitos y deficiencia mental, disminución del peso al nacer y otras malformaciones del organismo. El consumo de alcohol durante el embarazo también puede aumentar el riesgo de complicaciones en el parto prematuro, como abortos espontáneos, mortinatos y partos prematuros.
Personas con Antecedentes Familiares de Alcoholismo
Las personas con antecedentes familiares de alcoholismo también son un grupo de alto riesgo, sobre todo, porque pueden generar dependencia al consumo de alcohol. Los factores genéticos pueden hacer que ciertas personas sean más vulnerables al alcohol. Aquellas que consumen alcohol y no aparentan estar perjudicadas, pueden incluso estar expuestas a mayor riesgo. El riesgo de tener trastorno por consumo de alcohol es mayor en las personas que tienen un padre, madre u otro familiar cercano con problemas con el alcohol. La genética tiene un papel importante, siendo que aproximadamente el 60% es por herencia.
Personas con Enfermedades Hepáticas
Las personas con enfermedades hepáticas también se pueden ver muy afectadas por el consumo de alcohol, ya que esta sustancia puede acelerar el progreso de la enfermedad, agravar los síntomas y reducir significativamente la calidad de vida.
Atletas y Deportistas
En los atletas y deportistas el consumo de alcohol también puede ser problemático, llegando a afectar significativamente su desempeño. Dependiendo de la cantidad que se consuma, el alcohol puede influenciar las capacidades físicas, el estado de hidratación y el desempeño aeróbico. Además, esta sustancia también afecta el proceso de recuperación, algo fundamental para quienes hacen deportes.
Personas con Enfermedades Cardiovasculares
Las personas con enfermedades cardiovasculares deberían abstenerse de consumir bebidas alcohólicas, ya que estas suelen estar relacionadas con aumentos en la presión sanguínea, fallos cardíacos y accidentes cerebrovasculares. Además, también puede contribuir a otras condiciones que son un factor de riesgo para las enfermedades cardiovasculares, como la obesidad. Es importante mencionar que el alcohol también puede interactuar negativamente con los medicamentos comúnmente utilizados para tratar enfermedades cardiovasculares. Aunque algunos estudios señalaban que la ingesta de bajas cantidades de alcohol era beneficiosa para la enfermedad isquémica del corazón, la evidencia epidemiológica revisada no permite concluir que el consumo de bebidas alcohólicas tenga un efecto diferencial en el riesgo cardiometabólico o de otro tipo.
Adultos Mayores
A medida que se envejece, las personas se vuelven más vulnerables a los efectos negativos del alcohol. Durante esta etapa de la vida el cuerpo procesa de manera más lenta el alcohol, lo que puede causar pérdida de fuerza muscular, aumento en el riesgo de caídas y lesiones, e interacción con los medicamentos que se consumen. El consumo de alcohol puede agravar los problemas de salud que se presentan cuando se tiene una edad avanzada, especialmente, los problemas de salud mental como la depresión.
Personas con Ancestros del Este de Asia
Las personas con ascendencia del este de Asia pueden experimentar problemas con el alcohol debido a ciertas particularidades genéticas que afectan la metabolización de esta sustancia. En muchos países del este de Asia, existe una alta prevalencia de una variante genética que afecta la enzima alcohol deshidrogenasa (ADH).
Prevención y Tratamiento

Una intervención temprana puede prevenir los problemas relacionados con el alcohol en adolescentes. Si no se puede controlar el consumo de alcohol o si el hecho de beber se está volviendo dañino para usted u otras personas, se debe buscar ayuda. Si se cree que a veces se bebe mucho alcohol, si beber está causando problemas o si la familia está preocupada por el consumo, se recomienda hablar con un proveedor de atención médica. Como la negación del problema es común, es posible que se crea que no se tiene un problema con el alcohol. Es importante escuchar a familiares, amigos o colegas cuando sugieren analizar los hábitos con el alcohol o buscar ayuda.
Existen tratamientos eficaces para el trastorno por consumo de bebidas alcohólicas. Los doctores pueden tratarlo con psicoterapia, medicamentos o ambos. Muchas personas obtienen un mejor resultado recibiendo ambos tratamientos. No todos los tratamientos son adecuados para todas las personas, y lo que puede funcionar para una, puede no funcionar para otra. Si un tipo de tratamiento no da resultado, se debe ensayar otro y no darse por vencido.
Enfoques de Tratamiento
- Medicamentos: Actualmente, hay tres medicamentos aprobados por la Administración de Alimentos y Medicamentos de los Estados Unidos (FDA) para ayudar a las personas a detener o reducir su consumo de alcohol y a evitar que vuelvan a consumir alcohol: naltrexona (por vía oral o inyectable de acción prolongada), acamprosato y disulfiram.
- Terapias Conductuales: También conocidos como orientación o “terapia conversacional”, y brindados por terapeutas certificados, buscan cambiar los comportamientos respecto a la bebida. Las terapias conductuales pueden ayudar a las personas a desarrollar habilidades para evitar y superar los factores desencadenantes, como el estrés, que puede llevar a beber.
- Grupos de Apoyo Mutuo: Ofrecen apoyo de pares para detener o reducir el consumo de alcohol. En la mayoría de las comunidades, hay reuniones grupales disponibles a un costo muy bajo o gratis, y en horarios y ubicaciones convenientes, incluso con una creciente disponibilidad en línea. Esto significa que pueden ser especialmente útiles para las personas en riesgo de tener recaídas en el consumo de alcohol.
Las personas con AUD intenso pueden requerir ayuda médica para evitar el síndrome de abstinencia si deciden dejar de beber, ya que este es un proceso potencialmente mortal. Es importante buscar ayuda profesional temprano para prevenir recaídas.
Recomendaciones Adicionales
- Llevar la cuenta de cuánto se bebe.
- Fijarse metas sobre cuántos días por semana se beberá y en qué cantidad.
- Pedir a amistades y seres queridos que brinden apoyo.
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Estadísticas Globales y Respuesta de la OMS
En 2019, hubo aproximadamente 2,6 millones de muertes en todo el mundo como consecuencia del consumo de alcohol. De estas, 1,6 millones se debieron a enfermedades no transmisibles, 700 000 a traumatismos y 300 000 a enfermedades transmisibles. La mortalidad atribuible al consumo de alcohol fue, en 2019, más elevada entre los hombres, con 2 millones de muertes, que entre las mujeres, con 600 000 fallecimientos. Se estima que 400 millones de personas, es decir, el 7% de la población mundial de 15 años o más, vivían con trastornos por consumo de alcohol. De esta cifra, 209 millones de personas (el 3,7% de la población mundial adulta) vivían con dependencia del alcohol.
El consumo de alcohol afecta de manera desproporcionada a los jóvenes de 20 a 39 años, y este grupo de edad concentró el mayor porcentaje (13%) de muertes atribuibles al alcohol en 2019. De 2010 a 2019, el número de muertes atribuibles al consumo de alcohol por cada 100 000 personas disminuyó un 20,2% a nivel mundial. Prácticamente todos los países gravan el alcohol con impuestos especiales. Sin embargo, los países señalan la injerencia continua de la industria de las bebidas alcohólicas en la formulación de políticas.
Iniciativas Globales
El Plan de Acción Mundial sobre el Alcohol 2022-2030, aprobado por los Estados Miembros de la OMS, tiene por objeto reducir el consumo nocivo de alcohol mediante estrategias eficaces y basadas en la evidencia a nivel nacional, regional y mundial. El plan detalla seis esferas clave para la adopción de medidas: estrategias e intervenciones de gran repercusión, promoción y sensibilización, alianzas y coordinación, apoyo técnico y creación de capacidad, producción de conocimientos y sistemas de información, y movilización de recursos.
La iniciativa SAFER, que pusieron en marcha en 2018 la OMS y sus asociados, ayuda a los países a implementar intervenciones de gran impacto y costoeficiencia que han demostrado su capacidad para reducir los daños causados por el consumo de alcohol. El Sistema Mundial de Información sobre el Alcohol y la Salud (GISAH), de la OMS, presenta datos sobre la intensidad y los hábitos de consumo de alcohol, las consecuencias en materia de salud y sociales atribuibles al alcohol y las respuestas normativas en todo el mundo.
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