La Viudez en el Adulto Mayor y su Impacto en el Deterioro Cognitivo y la Salud

El aumento significativo en la esperanza de vida en México, y en general a nivel global, ha resultado en un incremento sustancial en el porcentaje de adultos mayores en la población. Este fenómeno hace del envejecimiento un tema de incumbencia universal.

Durante la vejez, el ser humano se enfrenta a numerosos cambios emocionales, sociales, económicos, físicos y culturales. Estos cambios repercuten de diferente manera sobre el adulto mayor, pudiendo ser bien aceptados o, por el contrario, el inicio de un proceso patológico. Uno de los cambios más importantes, significativos e impactantes en la vida del adulto mayor que vive en pareja es la viudez.

La muerte del cónyuge puede ser motivo de un decremento en la salud mental, aumento de la mortalidad, disminución de los dominios cognitivos, aislamiento y sentimientos de abandono, entre otras consecuencias. Estas repercusiones impactan directamente en la salud del adulto mayor, siendo precursoras de procesos patológicos.

La Viudez y su Asociación con Alteraciones Cognitivas

Dada la importancia de la viudez, diversas investigaciones han buscado determinar la asociación entre esta y la presencia de alteraciones cognitivas en adultos mayores. Una aportación clave ha sido la separación de la viudez según el tiempo que el adulto mayor lleva viudo.

Investigaciones Previas y Hallazgos Relevantes

  • Investigaciones previas han demostrado que los adultos mayores viudos tienen más probabilidades de experimentar un deterioro cognitivo que los casados.
  • Un estudio reciente encontró que la viudez y el amiloide cerebral elevado (la proteína de la enfermedad de Alzheimer) son factores de riesgo para el deterioro cognitivo durante 3 años en una muestra de adultos mayores con funcionamiento cognitivo sin deterioro.
  • Entre los adultos mayores con alto contenido de amiloide, los viudos mostraron un deterioro cognitivo casi tres veces más rápido que los casados.
Infografía que ilustra la progresión del deterioro cognitivo en viudos frente a casados con presencia de amiloide cerebral.

El Proceso de Duelo y la Adaptación a la Viudez

El duelo se define como las demostraciones que se hacen para manifestar el sentimiento que se tiene por la muerte de alguien. La pérdida del cónyuge es considerada uno de los sucesos de vida más estresantes, especialmente en la vejez (Bennett y Soulsby, 2012; Carr, Nesse y Wortman, 2006), donde existe una alta probabilidad de experimentarla (Bonnanno y Kaltman, 1999).

La psicóloga Camila Gutiérrez explica que la viudez en la tercera edad es algo previsible, por lo que las personas ya han ido asimilando un duelo anticipado con los años. Al momento de enfrentarlo, hay varios desafíos que superar: "Esto no significa dejar de sentir tristeza o extrañar a la persona, sino aprender a vivir sin ella y volver a construir un futuro desde esa realidad". Por el contrario, la angustia y la ansiedad deben ser vistas como una señal de que aún se necesita más tiempo para asimilar la pérdida.

En cuanto a la preparación para este momento, Camila Gutiérrez afirma que nadie está completamente listo para una pérdida, ya que va en contra de la naturaleza afectiva. Sin embargo, aceptar el paso de la edad, flexibilizarse a los cambios y conversar con otros sobre las aprensiones e inquietudes, ayuda significativamente a afrontar el duelo. Así, se ve de una manera menos catastrófica y se vive de forma más natural, con mayor sabiduría.

Etapas del Duelo

Las etapas más conocidas en la literatura son las de la Dra. Kubler-Ross. Es importante destacar que estas etapas no necesariamente se suceden una tras otra ni es imprescindible pasar por todas ellas; de hecho, no todos llegan a la aceptación, ya que eso depende de la personalidad y el afrontamiento de cada persona.

El Duelo Transitorio vs. Deterioro Cognitivo

Es fundamental comprender que todos los duelos son únicos y no se pueden comparar. No se debe exigir a la persona mayor que viva el duelo de manera rápida, ya que necesita tomarse su tiempo, sin apuro, siendo consciente de que hay momentos en que no hay consuelo. Y está bien que no haya consuelo frente a una muerte, lo que no significa que con el tiempo sí lo va a haber; es un proceso súper íntimo.

Con las personas mayores lo más importante es entender que los duelos están llenos de síntomas transitorios. Parte de esos síntomas son cognitivos e interfieren en la concentración, atención y memoria. Las personas en duelo se vuelven mucho más olvidadizas, tienen más accidentes y se les olvidan cosas básicas. Esto no quiere decir que haya un deterioro de las funciones cognitivas. En una persona mayor, estos síntomas transitorios pueden generar pánico de estar desarrollando un Alzheimer o demencia precoz. Estar consciente de esto hace que la persona mayor en duelo lo viva de manera más tranquila.

Impacto de la Viudez en el Bienestar del Adulto Mayor

La pérdida de la pareja parece tener efectos importantes en el bienestar en la adultez mayor porque trae consigo nuevos desafíos y puede generar desequilibrio psicológico (Bennett, Hughes y Smith, 2005). Existe evidencia de que la viudez es un factor de riesgo de mortalidad, especialmente en los hombres (Stimpson, Kuo, Ray, Raji y Peek, 2007).

Factores Económicos y Apoyo Social

Contar con una pareja hace más fácil sobrellevar situaciones económicas difíciles (Antonucci et al., 2002; Dupre y Meadows, 2007). La pobreza agudiza todas las causas de mortalidad, pero sus efectos difieren según el estado civil (Choi y Marks, 2011; Dupre y Meadows, 2007).

El apoyo social se ha encontrado como facilitador de un afrontamiento exitoso siempre y cuando sea constante (Bisconti, Bergeman y Boker, 2006; Wruz, Hänel, Wagner y Neyer, 2013). Se han encontrado diferencias en el tipo y fuente de apoyo entre hombres y mujeres; las mujeres reciben más apoyo de sus hijos y el tipo de apoyo es económico o instrumental, lo que está relacionado con roles culturales (Guiaux, Van y Broese, 2007). En el caso de los viudos es común que el apoyo de los hijos sea de tipo instrumental o emocional (Antonucci et al., 2002; Ha, Carr, Utz y Nesse, 2006).

Diferencias de Género en la Viudez

La viudez afecta de manera importante a los hombres (Bennett, 2003) debido a su dependencia en las tareas del hogar, así como por las relaciones de poco apego con familiares cercanos (Ocampo, Romero y Saa, 2001; Sánchez, 2009), lo que hace que perciban sentimientos de soledad en la viudez (Carr et al., 2006). También se sabe que es más probable que los hombres establezcan nuevas relaciones de pareja y que tras la pérdida sean más activos sexualmente que las mujeres (Karraker y De Lamater, 2013).

En contraste, las mujeres tienden a realizar más actividades sociales que los hombres, como voluntariados, lo que ayuda a mejorar la autoeficacia y la autoestima y a establecer nuevas relaciones sociales (Holm y Severinsson, 2012; Morrow-Howell, 2010). Adicional a ello, se ha encontrado que no solo es importante el apoyo de las redes cercanas en la viudez, sino que también el apoyo del gobierno es fundamental.

Gráfico de barras comparando actividades sociales y sexuales de hombres y mujeres viudos.

Factores que Influyen en el Afrontamiento a la Pérdida

Existen diversos factores que influyen en el afrontamiento a la pérdida y la adaptación a la viudez. Por ejemplo, cuando la muerte del cónyuge es considerada como un reto, favorece el desarrollo personal y facilita el afrontamiento (Bennett y Vidal, 2000; Bennett, Hughes y Smith, 2003; Bonnano, Wortman y Neese, 2004).

Otros factores incluyen:

  • Tener un sentido de vida (Welsh, Moore y Getzlaf, 2012).
  • Autoeficacia (Fry, 1998).
  • Espiritualidad (Tak-Cheng y Chan, 2006), la cual está relacionada a la satisfacción de vida tanto en viudas como en viudos.
  • La calidad del matrimonio antes de la pérdida.

En el contexto latinoamericano, un estudio en Perú encontró que la pérdida del cónyuge es uno de los eventos de más difícil adaptación, especialmente para los hombres (Del Risco, 2009). En Cuba, Pérez (2008) halló que la pérdida de la pareja resulta ser un factor determinante del cese en la actividad sexual en esta etapa de la vida.

El "Efecto Viudo" y la Salud Física

La pérdida del cónyuge es uno de los eventos más impactantes en la vida. Además de posibles síntomas psicológicos como ansiedad, depresión y sentimientos de culpa y desesperanza, también pueden surgir consecuencias físicas. Se producen cambios bioquímicos y biofísicos en la función del cuerpo, que responde al estrés causado por la extrema carga emocional. Si esto es desencadenado por la pérdida del cónyuge, se habla del "efecto viudo".

La pérdida del cónyuge ha demostrado aumentar la frecuencia de enfermedades, hospitalizaciones y mortalidad. El efecto viudo es especialmente fuerte en personas con enfermedades preexistentes. Los sobrevivientes que ya sufrían una enfermedad grave antes de la pérdida del cónyuge se ven particularmente afectados por este efecto. Se pierde el apoyo social y emocional, a menudo acompañado de falta de apoyo en asuntos organizativos y financieros. Las consecuencias en la funcionalidad y la mortalidad son graves.

Estudio sobre el Efecto Viudo en Pacientes con Demencia y Cáncer

La evidencia sobre el impacto de la pérdida del cónyuge en la funcionalidad y la mortalidad en personas con enfermedades graves como la demencia y el cáncer sigue siendo insuficiente. Investigadores liderados por la Dra. Rebecca Rodin de la Escuela de Medicina Icahn en el Monte Sinaí en Nueva York examinaron en un estudio de cohorte cómo afecta el efecto viudo a estos pacientes.

En este estudio longitudinal con 13.824 participantes (mayores de 65 años, edad media de 70; 46,4% mujeres) que vivían con su pareja, se examinaron diversas actividades de la vida diaria y la mortalidad a 1 año. En total, 5.732 participantes perdieron a su pareja durante el período de estudio.

Resultados Clave:

Condición Puntuación Funcional (Cambio en puntos) Mortalidad a 1 año (Hazard Ratio)
Enfermedades de cáncer -1,17 (IC del 95% -2,10 a -0,23) 1,08 (IC del 95% 1,04 a 1,13)
Demencia -1,00 (IC del 95% -1,52 a -0,48) 1,14 (IC del 95% 1,02 a 1,27)

En personas con fallo orgánico, los efectos tanto en la puntuación funcional como en la mortalidad a 1 año no se vieron afectados. Los resultados sugieren un efecto de viudez más fuerte en personas con demencia o cáncer, ya que son individuos ya vulnerables. Los autores instan a tener en cuenta los resultados del estudio en la atención de estas personas después de la pérdida de la pareja (Fuente: Rodin et al. (2024): Mortalidad y función después de la viudez en adultos mayores con demencia, cáncer o fallo orgánico. JAMA Network Open, DOI: 10.1001/jamanetworkopen.2024.32979).

Dramático mensaje animado que revela la indiferencia provocada por el teléfono y las redes sociales

La Soledad en la Viudez: Un Sentimiento Multifacético

El sentimiento de soledad es una experiencia desagradable que ocurre cuando la red de relaciones sociales de las personas es deficiente en algún aspecto importante, cuantitativa o cualitativamente. Se sufre la soledad al percibir déficits en determinadas relaciones, por ejemplo, cuando su número resulta más escaso del que se considera deseable o cuando no aportan la intimidad que se necesita.

Es importante recalcar el carácter subjetivo y negativo de este sentimiento, resultado de una evaluación cognitiva que hacen las personas con discrepancias entre las relaciones sociales que quisieran tener y las que realmente poseen. Aunque puede afectar a las personas en cualquier etapa de su curso vital, tiene una incidencia especialmente elevada entre los menores de 25 años y los mayores de 65. En el caso de estos últimos, la defunción de la pareja y el deterioro de la salud son dos factores de riesgo fundamentales que suelen acarrear una enorme transformación en sus relaciones sociales, haciéndolos más vulnerables a la soledad.

Aislamiento vs. Soledad Emocional

Es preciso diferenciar el aislamiento del sentimiento de soledad o soledad emocional. Mientras que el aislamiento responde a características objetivas, que implican una cantidad reducida de relaciones sociales, la soledad remite a un sentimiento individual (Havens et ál., 2004). La soledad supone un "dolor social" que nos protege frente a la posibilidad de aislamiento, funcionando como una alerta equivalente al dolor físico en otros padecimientos (Cacioppo y Patrik, 2008).

El sentimiento se define por la discrepancia entre las relaciones que una persona desea tener y las que efectivamente tiene (Perlman y Peplau, 1981).

Factores que Influyen en la Percepción de Soledad

  • Situación conyugal: La unión marital constituye un factor protector frente al sentimiento de soledad (Dykstra y de Jong Gierveld, 2004; Victor y Yang, 2012). Sin embargo, es posible experimentar soledad aún durante el matrimonio, lo que está determinado por la historia y calidad del vínculo conyugal (de Jong Gierveld, Keating y Fast, 2015).
  • Cohortes: Las diferentes cohortes que se mueven en el tiempo histórico envejecen de formas diversas. Para cohortes nacidas antes de 1960, los principios que ordenan la convivencia conyugal están estructurados por una lógica de fidelidad, continuidad y tradición.
  • Arreglos residenciales: El hecho de residir en un hogar unipersonal está ligado a niveles de soledad superiores (Klinenberg, 2012). En Argentina, el sentimiento de soledad percibida por mayores de 60 años que habitan en hogares unipersonales alcanza el 21.8%, mientras que en aquellas personas que comparten sus hogares este índice es del 13.4% (Amadasi y Tinoboras, 2016).
  • Factores culturales: La definición de "compañía suficiente" varía culturalmente. Culturas más inclinadas a lo familiar y con fuertes lazos comunitarios sufren más la soledad que aquellas donde impera el individualismo (Yanguas et ál., 2018).

Soledad y Género

Sobre la relación entre género y soledad no existen resultados sólidos que permitan afirmar una tendencia marcada (Céspedes, 2019; López y Díaz, 2018a).

  • Algunos estudios indican que las mujeres son quienes más sienten la soledad (Aartsen y Jylhä, 2011; Dykstra et ál., 2005; Pinquart y Sorensen, 2001).
  • Otros destacan que son los varones quienes más la sufren (López y Díaz, 2018a; de Jong Gierveld et ál., 2015).

Dahlberg y McKee (2014) señalan que las mujeres son más proclives a sufrir soledad emocional, mientras que los varones se ven afectados por la soledad social. Esto puede deberse a que los varones son menos propensos a admitir que se sienten solos (Ratcliffe, Wigfield y Alden, 2019).

En Argentina, la proporción de varones y mujeres viudas mayores de 60 años muestra que la viudez es fundamentalmente femenina (38.6% son mujeres y 10.6% varones). Cuatro de cada diez mujeres de 60 años y más son viudas, mientras que se encuentra solo un viudo cada diez. En el grupo de 75 y más, las viudas pasan a ser seis de cada diez y los viudos solo dos (Encuesta Nacional sobre Calidad de Vida de Adultos Mayores, 2012).

Estudio Cualitativo sobre la Soledad en Viudas de España

Una investigación cualitativa realizada en España con personas mayores que viven solas, en su gran mayoría viudas, indagó sobre el modo en que experimentan el sentimiento de soledad. La metodología incluyó grupos de discusión y la teoría fundamentada para el análisis.

Resultados del Estudio:

Enviudar en la vejez, tras un período de relación matrimonial que abarca varias décadas, genera grandes consecuencias. Junto al dolor que provoca la muerte del cónyuge, los adultos mayores tienen que afrontar cambios sustanciales en las esferas básicas de su existencia. El reto más importante es enfrentarse a la soledad, probablemente por primera vez en sus vidas.

  • Vacío emocional: La pérdida del cónyuge deja un hueco imposible de rellenar, un "vacío que siempre está". Los hijos o hermanos no pueden llenar completamente esta ausencia.
  • Soledad nocturna: La soledad es descrita como un sentimiento cuya aparición es prácticamente inevitable en determinados momentos, sobre todo durante la noche y la madrugada.
  • Trastornos depresivos: La viudez puede desencadenar serios problemas de salud mental, particularmente la depresión.
  • Temor e incertidumbre: Se constató una sensación de indefensión por temor a sufrir un accidente o enfermedad estando solos en casa, así como incertidumbre sobre quién podrá cuidarlos en el futuro.
Esquema conceptual de la interconexión entre viudez, soledad, salud y deterioro cognitivo en la vejez.

Soledad y Actividades Cotidianas

El análisis sobre el sentimiento de soledad subjetivo se realizó codificando los momentos y espacios en los que se experimenta. La soledad se siente, sobre todo, durante los "primeros años" tras la pérdida. Muchos relatos se refieren al primer año como muy difícil. Las rutinas cotidianas de alimentación y los fines de semana fueron consignados como instantes de soledad.

En la dimensión espacial, el espacio hogareño es donde más se siente la soledad, especialmente en hogares unipersonales.

Sensaciones Positivas y Resiliencia

Las sensaciones valoradas negativamente se asocian al proceso de duelo, como la tristeza y la desolación, marcadas por sentimientos de ruptura y vacío. Sin embargo, las sensaciones positivas asociadas a la viudez fueron enunciadas por las mujeres y estuvieron vinculadas a transformar la pérdida en oportunidad de autoconocimiento, fortaleza individual y libertad. En este último caso, la sensación de libertad estuvo ligada a diferencias en los roles de género, desmitificando la idea de fragilidad femenina.

La muerte de la pareja, entendida como punto de inflexión, marcó tanto el abandono de actividades físicas (caminatas, clases de tango o folclore) como recreativas (viajes en pareja, salidas a cenar). Algunas actividades vinculadas a la división de roles por género se transformaron; los viudos de entre 80 y 90 años debieron asumir la resolución de tareas domésticas.

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