La Importancia de la Participación Familiar en la Educación
La participación que tienen las familias en la educación de los niños es fundamental para potenciar sus capacidades e incidir en sus resultados académicos. El espacio de aprendizaje por excelencia es el hogar, seguido del barrio, la comuna y la ciudad. En este continuo, la escuela viene a "fortalecer con su conocimiento especializado lo que la familia ha iniciado y continúa realizando" (Blanco & Umayahara, 2004, p. 25). Si se considera la vital importancia que poseen las familias en la educación, entonces es primordial poner en marcha estrategias para fortalecer las capacidades de los padres y las escuelas para una efectiva participación. Es fundamental reforzar la alianza con las familias desde las instituciones escolares para atender a todos los estudiantes, en especial a los que proceden de contextos socialmente desfavorecidos.

La Visita Domiciliaria como Estrategia de Vinculación Escolar
En sintonía con este cometido, Razeto (2016b) propone a la visita domiciliaria como una estrategia de alto potencial que puede poner en marcha la escuela para incentivar la participación de los padres menos involucrados en la educación de sus hijos y mejorar su vinculación con la escuela. Si bien la realización de visitas domiciliarias desde los centros educativos no está directamente contemplada por la legislación chilena ni por la política educacional, es una práctica que tiene una larga tradición en Chile. No solo en Chile existen experiencias sobre visitas domiciliarias en el contexto educacional, también se aplica este tipo de práctica en Brasil como estrategia de aproximación de los agentes de la escuela hacia las familias (Castro & Regattieri, 2012). En este país, en algunos casos las visitas las realizan los profesores, en otros, psicólogos o asistentes sociales, e incluso, jóvenes universitarios o que han concluido su enseñanza media, quienes son seleccionados y formados para tal fin. Considerando estas ventajas, la visita domiciliaria es una estrategia para avanzar hacia el encuentro entre las familias y escuelas, con miras a apoyar el aprendizaje de los estudiantes.
Definición y Características Clave
La visita domiciliaria ha sido utilizada por educadores, médicos, enfermeras y trabajadores sociales como una herramienta efectiva para proveer apoyo y servicios a los niños y sus familias (Cook & Sparks, 2008; Wasik & Bryant, 2001). En su nivel más básico, según Wasik & Bryant (2001), la visita domiciliaria podría definirse como una estrategia que contempla un proceso de ayuda a una familia por parte de un agente visitador, el cual se desarrolla en el propio hogar y durante un período de tiempo extenso. La visita domiciliaria puede dirigirse a una persona o a una familia, abarcando desde la atención prenatal hasta la ancianidad (Aracena et al., 2011). En todos los casos, la principal característica es que se aplica en el propio hogar y a través de encuentros habituales a lo largo del tiempo, por lo que es una herramienta óptima para poblaciones en condiciones de pobreza o exclusión social, por sus dificultades para acceder o desplazarse hacia los sistemas formales de atención social (Aracena et al., 2011).

El Rol del Trabajador Social en las Visitas Domiciliarias
En Chile, las visitas domiciliarias en el contexto escolar han sido principalmente desarrolladas por trabajadores sociales que se desempeñan laboralmente en centros educativos de enseñanza primaria o secundaria. A partir del año 2008, comenzó a incrementarse la presencia de trabajadores sociales en los centros educativos, debido a que estos empezaron a recibir nuevos recursos en el marco de la Ley de Subvención Escolar Preferencial, la cual reconoce que se requieren recursos extraordinarios para satisfacer las necesidades educativas de los niños y las niñas (Arévalo & Santana, 2015). La principal labor de los trabajadores sociales de escuelas es ser un puente entre la escuela y la comunidad, proveyendo servicios a los estudiantes, las familias y el staff para promover y apoyar el éxito académico y social de los estudiantes (School Social Work Association of America, 2019). "En el mundo angloparlante, se denomina Trabajo Social Escolar a la subdisciplina que se encarga de la intervención social en las escuelas" (Villalobos, 2015, p. 57).

Ventajas y Beneficios de las Visitas Domiciliarias en el Contexto Escolar
Las visitas domiciliarias ofrecen la oportunidad única de obtener información relevante acerca del ambiente familiar, sus recursos y necesidades, además de la oportunidad de prestar un servicio individualizado. El bienestar y el desarrollo social de los niños es uno de los principales propósitos de la visita domiciliaria (Wasik & Bryant, 2001), por lo cual, el sistema escolar se presenta como un contexto idóneo para aplicarlas, pues los niños permanecen en él durante muchos años y varias horas al día. Según Allen & Tracy (2004), las visitas domiciliarias pueden mejorar la conexión entre la escuela y la familia, bajo el entendido de que los padres no necesariamente tienen que ingresar a la escuela para influir e implicarse en la educación de sus niños, pues hay actividades importantes que pueden desarrollarse desde el hogar. El potencial de aplicarlas desde el ámbito escolar radica en que la visita es "una estrategia que puede facilitar la participación de los padres en la educación de sus hijos y ayudar a entender mejor el contexto extraescolar y sus influencias en el aprendizaje, cuestiones claves para las escuelas básicas" (Allen & Tracy, 2004, p. 7).
Entre las ventajas que tienen, se puede mencionar que las visitas pueden ayudar a resolver las barreras a la participación de los padres en la educación de sus hijos, como la falta de tiempo para ir a reuniones o para leer materiales enviados a la casa, no sentirse valorado ni bienvenido en la escuela, no comprender el sistema escolar ni su lenguaje, y la accesibilidad (Allen & Tracy, 2004). Por estas razones, las visitas domiciliarias proveen mejores mecanismos para responder a la diversidad cultural de las familias de los estudiantes, bajo el supuesto de que cada cultura puede lograr el involucramiento de maneras distintas o a través de distintos caminos, los que pueden ser infravalorados o malinterpretados por la escuela. Por otra parte, el hecho de que la provisión de los servicios se realice en su ambiente natural "facilita la detección y comprensión de las necesidades familiares junto con la individualización de los servicios para responder a ellas" (Allen & Tracy, 2004, p. 198). Cabe señalar que el ambiente familiar contribuye a equilibrar la relación asimétrica de poder entre el profesional y la familia, lo que ayuda a construir relaciones de confianza (Allen & Tracy, 2004).
Cuando la escuela mejora su conocimiento y comprensión de los alumnos, crece su capacidad de comunicación y adecuación de las estrategias didácticas, con el consiguiente aumento de las oportunidades de realizar un trabajo escolar exitoso. En este sentido, la conquista de la tan deseada participación de las familias en la vida escolar de los alumnos debe ser vista como una parte constitutiva de la planificación educativa (Castro & Regattieri, 2012). Asimismo, Castro & Regattieri (2012) postulan que, cuando los estudiantes perciben que sus profesores conocen la situación familiar, tienen más seguridad para expresar sus dudas y temores en el aula. Al mismo tiempo, estas autoras señalan que, al conocer la situación de los estudiantes, los profesores comprenden mejor su comportamiento y tienen unas expectativas más realistas. De este modo, es fundamental que los trabajadores sociales que realizan las visitas compartan la información socioeducativa de las familias con los profesores, si es que estos no se implican en la realización de las visitas y si se cuenta con el consentimiento de la familia. Cabe señalar que existen experiencias de intervención en las que los profesores realizan visitas domiciliarias en el contexto educacional, como el caso del Family Engagement Partnership.
La Visita Domiciliaria Frente al Ausentismo Escolar
Una de las principales situaciones socioeducativas que motivan la realización de las visitas domiciliarias es el ausentismo escolar, con un 64% de las visitas observadas, lo que tiene que ver con la inasistencia de los niños a clases. En el ámbito de las estrategias de actuación frente al ausentismo, hay varios autores que ven la visita domiciliaria como una estrategia efectiva para disminuir las tasas de ausentismo de los estudiantes, ayudando en caso de familias pasivas, aisladas o que tienen menos motivación para asistir a la escuela (Kearnet, 2016; Kim & Streeter, 2013; Reid, 2013). Las situaciones que dan origen a la visita suelen corresponder a problemáticas que ya están instaladas en los estudiantes y sus familias, lo que significa que la visita no se está utilizando como una estrategia de prevención social, sino de tratamiento, como respuesta tardía a un problema que está ocurriendo desde hace un tiempo y que ha generado efectos evidentes en el bienestar del estudiante y su proceso de aprendizaje, percibidos por los profesionales. Los participantes del estudio asociaron el propósito de la visita domiciliaria al proceso de conocer la situación sociofamiliar del estudiante, con la finalidad de conectarlos con redes que puedan ofrecerles el apoyo que requieran.
Los entrevistados no la definen como una estrategia que en sí misma permita hacer tratamiento o generar cambios concretos en el ambiente familiar, que contribuyan a que el estudiante tenga un mejor proceso educativo. Sería interesante que la visita pudiera ser instrumento más propositivo, que uno pudiera ir no tan solo a mirar, porque acá trabajamos desde la urgencia; acá lo importante es mirar para poder ...

LA IMPORTANCIA DE LA ASISTENCIA ESCOLAR
Un Estudio sobre la Implementación de Visitas Domiciliarias
Un estudio con enfoque metodológico cualitativo tuvo por objetivo describir cómo, para qué y con qué frecuencia realizan las visitas domiciliarias los trabajadores sociales que se desempeñan en establecimientos educativos primarios y públicos. Este estudio buscó comprender en su contexto cotidiano la forma en la cual las visitas domiciliarias son definidas, valoradas y puestas en marcha por los profesionales. Las escuelas participantes se caracterizaban por poseer un alumnado con familias de ingresos bajos o medios-bajos. Los participantes fueron seleccionados intencionadamente para lograr una comprensión profunda de esta práctica en el contexto escolar.
Para la recolección de información, se utilizaron dos técnicas principales: la entrevista semiestructurada a cada profesional participante y la observación de visitas domiciliarias realizadas a distintas familias. Desde el punto de vista ético, se destacó que cada profesional firmó un consentimiento informado, explicando el propósito del estudio, las ventajas y riesgos de participar, y las garantías de anonimato y confidencialidad. El foco principal de la observación estuvo puesto en el desenvolvimiento de la intervención del trabajador social durante las visitas.
Las entrevistas fueron grabadas y tuvieron una duración promedio de 30 minutos, obteniéndose un total de 9 entrevistas. Posteriormente, se coordinaron y lograron 27 observaciones de visitas domiciliarias efectivas. El análisis de la información cualitativa consistió en un análisis temático. Los resultados del estudio se organizaron de acuerdo con las categorías más relevantes, integrando la información de las entrevistas y las observaciones, destacando el ausentismo escolar como una de las principales motivaciones para la realización de estas visitas.