Muchas de las personas de edad avanzada que sufren abusos no buscan ayuda, por varias razones.
Pueden sentirse avergonzados y ser reacios a poner el abuso en conocimiento de otras personas.
Pueden ser incapaces de contarlo a otros porque el abusador limita y controla las llamadas telefónicas o el acceso a las visitas y a los profesionales de la salud.
Si el responsable de los malos tratos es el cuidador, las personas mayores pueden sentirse demasiado dependientes de él o quieren protegerlo, ya que este puede ser incluso un hijo suyo.
Pueden tener miedo de que se les haga más daño, de ser abandonados o de ser ingresados por la fuerza en una residencia.
Las personas mayores nunca deben creer que el maltrato forma parte del envejecimiento o de ser dependiente.
El hecho de ser maltratado amenaza su dignidad y su sentimiento de bienestar e incluso puede costarle la vida.
Los familiares y amigos pueden ayudar manteniendo lazos estrechos con la persona mayor.
Qué hacer ante indicios de abuso y medidas de prevención
Las personas de edad avanzada que están preocupadas por el abuso pueden tomar las siguientes medidas para evitarlo:
- No vivir con alguien que tenga antecedentes de conducta violenta o de abuso de sustancias
- Mantenerse en contacto con amigos y antiguos vecinos, especialmente si la persona debe mudarse al domicilio del cuidador
- Mantener relación con organizaciones sociales y comunitarias (lo que aumenta las posibilidades de que el abuso, si ocurre, se detecte)
- Insistir en el asesoramiento legal antes de firmar cualquier documento relacionado con el lugar donde vivirán o quién controla sus finanzas
Si las personas de edad avanzada creen que están en peligro, pueden llamar a una línea telefónica de asistencia a mayores maltratados para obtener ayuda inmediata.
Probablemente en la web de las instituciones asistenciales de cada país se encuentre información sobre las leyes relacionadas con el abuso a los ancianos y los números de teléfono a los que se puede llamar para denunciar el abuso; en el caso de Estados Unidos se puede consultar el National Center on Elder Abuse (855-500-3537).
US Aging (202-872-0888) es otra buena fuente de información y referencias.
Si la persona de edad avanzada no se siente en peligro pero necesita ayuda, puede hablar de ello con su médico, con el trabajador social o con otro profesional de la salud.
Los familiares, amigos y conocidos tienen la responsabilidad de ayudar si saben o sospechan firmemente que hay abuso, al igual que deben hacerlo los profesionales de la salud.
No es recomendable enfrentarse directamente al abusador porque hacerlo puede agravar el abuso.
En su lugar, se debe denunciar la situación.
En algunos estados de Estados Unidos es obligatorio denunciar los abusos y la negligencia que se sospechan o que están confirmados si el abuso ocurre en una institución, y en la mayoría de los estados, lo es si ocurre en el ámbito doméstico.
En la legislación de los distintos estados de Estados Unidos se contempla la protección y atención de las personas vulnerables, incapacitadas o discapacitadas, y se dispone de leyes para proteger a las personas que denuncian sospechas de abuso, impidiendo que se les demande por ello.
La elección de la intervención depende de la probabilidad que tiene el agresor de causar el daño.
En general, las intervenciones deben adaptarse a cada situación.
Las intervenciones pueden consistir en:
- Asistencia médica
- Educación (como proporcionar a las víctimas formación sobre el maltrato y las opciones disponibles para ayudarles, además de diseñar planes de seguridad)
- Apoyo psicológico (como psicoterapia a corto o a largo plazo para que la víctima y posiblemente los familiares hablen sobre la depresión y los efectos del trauma)
- Aplicación de la ley e intervenciones legales (como el arresto del agresor, órdenes de restricción y asesoramiento legal, incluida la protección de los bienes)
- Una vivienda alternativa (como una vivienda de acogida para personas mayores y el ingreso en una residencia de ancianos)
- Derivación a servicios que brindan apoyo básico (como transporte y asistencia alimentaria) y reducen el aislamiento social
Si las víctimas son competentes para tomar decisiones, deben ayudar a determinar su propia intervención.
Si no lo son, el equipo interdisciplinario debe tomar la mayoría de las decisiones.
Las decisiones se basan en la gravedad de la violencia, el estilo de vida anterior de la víctima y sus ramificaciones legales.
A menudo, no existe una única decisión correcta.
Un profesional de la salud debe controlar cuidadosamente cada caso.
Más información y conceptos clave
El maltrato a una persona de edad consiste en un acto o varios actos repetidos que le causan daño o sufrimiento, o también la no adopción de medidas apropiadas para evitar otros daños, cuando se tiene con dicha persona una relación de confianza.
Este tipo de violencia constituye una violación de los derechos humanos y puede manifestarse en forma de maltrato físico, sexual, psicológico o emocional; maltrato por razones económicas o materiales; abandono; desatención; y del menoscabo grave de la dignidad y el respeto.
Magnitud del problema: El maltrato a las personas de edad es un problema importante de salud pública. De acuerdo con una revisión de 52 estudios realizados en 28 países de diversas regiones, realizada en 2017 y que abarcó un año, una de cada seis personas de 60 años o más (el 15,7% de este grupo de edad) sufrieron alguna forma de maltrato.
Se dispone de pocos datos sobre el alcance del problema en las instituciones, como los hospitales, las residencias de ancianos y otros centros de atención crónica. Con todo, en una revisión de estudios recientes sobre este tipo de maltrato en las instituciones, el 64,2% del personal refirió haber cometido alguna forma de maltrato en el año al que se refirió el examen.
Con la cantidad de datos disponibles, se presentan tablas y gráficos para ilustrar la prevalencia de los distintos tipos de maltrato y su evolución.

Factores de riesgo: Hay factores individuales que aumentan el riesgo de sufrir maltrato, como la dependencia, la mala salud, el deterioro cognitivo y la escasez de ingresos; hay también factores de los agresores como enfermedades mentales, abuso de sustancias y dependencia económica.
Prevención: Se han intentado aplicar diversas estrategias para prevenir y combatir el maltrato a las personas mayores, y las más prometedoras incluyen intervenciones que realizan los cuidadores, programas de administración de dinero, líneas de ayuda y equipos multidisciplinarios.
En España, la Ley de Dependencia y la Estrategia Nacional de Personas Mayores buscan garantizar derechos, apoyos y una atención coordinada para prevenir abusos y proteger a las personas mayores.

Herramientas de detección y evaluación: Índice de Barthel, Cuestionario Barber, Cuestionario de Zarit, Test de Pfeiffer; otras herramientas como EASI, Hwalek-Sengstock, VASS, BASE y CASE ayudan a identificar y prevenir el maltrato.
La prevención también depende de la sensibilización y educación: capacitación para profesionales de la salud, cuidadores y la comunidad; coordinación interinstitucional; y campañas de bienestar para reducir la sobrecarga de cuidadores.
Prevención de maltrato y abuso sexual infantil - Decir ¡NO! - Filipón
Si sospechas de abuso, actúa de inmediato: habla con la persona, denuncia si hay peligro, y busca ayuda profesional para evaluar la situación y proteger a la persona mayor.
El maltrato a las personas mayores es un problema grave que puede tener efectos devastadores en la salud y el bienestar de las personas afectadas, pero la detección temprana, la educación y la intervención adecuada pueden reducir significativamente el riesgo y las consecuencias.