Las personas mayores sanas e independientes contribuyen al bienestar de la familia y la comunidad, desmintiendo el mito de que son meras receptoras pasivas de servicios sociales o de salud. Sin embargo, en la actualidad, el número de personas mayores aumenta exponencialmente en coyunturas socioeconómicas complejas e inciertas. Solo las intervenciones oportunas permitirán potenciar la contribución de este grupo al desarrollo social y prevenir que se convierta en un factor de crisis para la estructura sanitaria y de la seguridad social de las Américas.
El envejecimiento saludable es un proceso continuo de optimización de oportunidades para mantener y mejorar la salud física y mental, la independencia y la calidad de vida a lo largo de la vida.

La Década del Envejecimiento Saludable y Entornos Amigables
La Década del Envejecimiento Saludable 2021-2030, declarada por la Asamblea General de las Naciones Unidas en diciembre de 2020, se erige como la principal estrategia para construir una sociedad para todas las edades. El concepto de "Entornos amigables con las personas mayores" ofrece las herramientas necesarias para fortalecer los programas nacionales, subnacionales y/o locales que buscan transformar las comunidades en las que las personas mayores viven y se desarrollan.
Desarrollo de Competencias en la Atención a Personas Mayores
El programa "Desarrollo de competencias en la atención de salud para las personas mayores: ACAPEM" forma parte de un itinerario formativo de tres niveles diseñado para mejorar las capacidades en la atención a las necesidades de las personas mayores. Este programa incluye los niveles ACAPEM-Básico, ACAPEM-Intermedio y ACAPEM-Avanzado.
Un ejemplo de iniciativa es el lanzamiento del curso "Entornos amigables con las personas mayores" en octubre. Pueden postular todas las personas mayores de 16 años que se encuentren bajo el 60% de su Registro Social de Hogares, requisito que no se aplica para las personas migrantes.
La directora nacional del Sence, Romanina Morales Baltra, explica que "En Sence estamos atentos al dinamismo del mercado laboral, ajustando los requerimientos de formación para mejorar la empleabilidad de las personas. Los empleos del futuro no son solo digitales, sino también los de cuidados, aquellos que aún son irremplazables por la inteligencia artificial, esa la importancia de este programa". Este piloto está en línea con la nueva Política Nacional de Cuidados y permite explorar las necesidades de capacitación y su impacto.
La ministra de Desarrollo Social y Familia, Javiera Toro, comentó: "esto es parte del Sistema Nacional de Apoyos y Cuidados, Chile Cuida, y muestra cómo el sistema de cuidados es una red intersectorial de programas de servicios que presta el Estado, pero que también se articula con las familias, con las comunidades y con el mercado".
Durante la actividad de presentación del piloto, la subsecretaria (s) del Trabajo, María Elizabeth Soto, destacó: "para nuestro Gobierno es importante crear conciencia sobre las labores de cuidado, porque cuidar es trabajar. Por ello, promover el Trabajo Decente para quienes desarrollan estas labores de cuidado de niñas, niños, adultos mayores o de quienes tienen dependencia severa o moderada es fundamental".
La alcaldesa de Ñuñoa, Emilia Ríos, indicó que "como Municipalidad de Ñuñoa, estamos muy contentos de ser parte de este proyecto piloto que va a beneficiar directamente a 50 vecinas, que van a poder acceder a capacitación en materia de cuidados". También se ofrece la opción de certificar las habilidades laborales de los participantes como Cuidador/a Primario/a, conforme al proceso establecido por ChileValora.
La Primera Dama, en su programa Adulto Mejor, hizo un llamado a cambiar la mirada sobre la vejez: "Dejemos de ver el envejecimiento como un problema, es una oportunidad. La tercera edad es un grupo de máxima prioridad para este Gobierno, que han estado olvidados ya por muchos años".
El Director Nacional del Sence, Juan Manuel Santa Cruz, explicó que, a partir de este año, todos los programas del Sence eliminaron su límite de edad, con el fin de que los adultos mayores puedan continuar su proceso de formación.

El Envejecimiento Poblacional y su Impacto en el Mercado Laboral
Los adultos mayores son un grupo demográfico en crecimiento. Entre 2013 y 2015, representaron el único grupo etario con un crecimiento porcentual del 7%. Las necesidades de cuidados aumentan rápidamente en el mundo, situándose al centro del debate tanto en lo referente a la longevidad como en el área de los estudios en discapacidad. Estos temas se integran cada vez con mayor fuerza en las prioridades de las agendas políticas de gobiernos a nivel mundial, reconociéndolos como una necesidad para alcanzar la salud, el bienestar, la prosperidad y el crecimiento.
La actividad reunió el 24 y 25 de octubre en la Universidad Andrés Bello a más de un centenar de expertos de la academia, la sociedad civil y "Expertos por Experiencia". Dialogaron sobre los desafíos del cuidado y el acompañamiento en diversos ámbitos, incluyendo la educación, la familia, la salud y las políticas públicas, con un enfoque en distintas poblaciones, como personas mayores, personas con discapacidad intelectual y del desarrollo, niñas, niños y adolescentes.
"El cuidado es una preocupación mundial", afirmó uno de los expertos, subrayando la urgencia por avanzar en la construcción de un sistema de cuidado con enfoque de derechos humanos. Este sistema debe reconocer a las personas cuidadas como titulares plenos de derechos y no como simples objetos de protección.
Marcela Tenorio, directora alterna del Instituto Milenio MICARE, enfatizó: "Es muy urgente avanzar en un sistema de base comunitaria. Un sistema solidario donde no tengamos el cuidado encerrado en cada una de las casas, sino que tengamos un cuidado que sea más bien un acompañamiento de cara a la participación comunitaria, social y política de todas las personas". El congreso contó con la participación de la ministra de Desarrollo Social y Familia, Javiera Toro, quien destacó el rol del Instituto Milenio MICARE en brindar evidencia para el debate sobre cuidados.

El Mercado Laboral de las Personas Mayores en Chile
Un informe de la Oficina de la OIT para el Cono Sur de América Latina revela que la alta informalidad, el desempleo y las bajas remuneraciones caracterizan el trabajo de las personas mayores (65+) en Chile. La nota técnica: “Trabajo y personas mayores en Chile: Desafíos y políticas para la promoción del trabajo decente”, elaborada por Guillermo Montt e Isabel Contrucci, identifica y dimensiona estos desafíos para aportar al debate nacional.
La inserción laboral de personas mayores en Chile obedece principalmente a la necesidad de generar ingresos y es más precaria que la del resto de la población. Quienes logran ingresar o mantenerse en el mercado laboral lo hacen en trabajos por cuenta propia (4 de cada 10 personas mayores), y a medida que envejecen, aumentan sus probabilidades de salir del mercado laboral formal.
Según datos del INE (2021), entre los mayores de 65 años, la tasa de informalidad alcanza un 51,8%, siendo superior en mujeres (58,7%) que en hombres (48,6%). Los datos de la Encuesta Nacional de Empleo (2021) indican que las casi 500 mil personas mayores de 65 años que continúan trabajando se concentran principalmente en el sector comercio; agricultura, ganadería, silvicultura y pesca; industria manufacturera y construcción.
Las personas mayores se enfrentan a desafíos para extender su vida laboral en condiciones de trabajo decente, entre los que destacan: salud y riesgos ocupacionales, reconocimiento de experiencia y conocimientos, alfabetismo digital y estereotipos sociales persistentes.
Guillermo Montt, Especialista en Protección Social de OIT Cono Sur, señala: “La inclusión laboral y la extensión del trabajo decente a las personas mayores amerita una atención especial, que se traduce en un conjunto de medidas como la mejora de la protección social, el combate de estereotipos, políticas de activación y retención de personas mayores en sus empleos; la promoción del retiro parcial y la formación profesional y capacitación continua, entre otras. Vemos con especial preocupación que, a partir de los 55 años, cualquier transición desde el empleo formal suele ser a situaciones más precarias como la informalidad, el desempleo o la salida definitiva del mercado laboral.”

Comparativa Regional y Determinantes del Empleo en la Tercera Edad
La situación en el resto de América Latina y el Caribe no difiere significativamente de la realidad chilena. La mayoría de las personas mayores que trabaja en la región lo hace por necesidad de ingresos, especialmente las mujeres. Un estudio sobre el empleo en la tercera edad, realizado por Cristian David Maldonado Pedroza y Martha Alicia Yánez Contreras, analiza los avances teóricos y empíricos sobre el tema. Se concluye que la intensidad del capital, el capital humano y el progreso tecnológico tienen un rol trascendental en el mantenimiento de la productividad en la vejez.
El envejecimiento poblacional es un fenómeno global que exige pensar en acciones para reacomodar los espacios de la vida social y económica para este segmento demográfico. La participación laboral de las personas de edad avanzada es un aspecto clave en el análisis de la sostenibilidad de los sistemas de seguridad social y de pensiones, así como en el fomento del envejecimiento activo.
El estudio de la situación laboral de las personas mayores es complejo, ya que está determinado tanto por las condiciones actuales del entorno como por la trayectoria laboral previa de los individuos. Según la racionalidad individual propuesta por Becker, las personas de la tercera edad deciden trabajar si los beneficios de continuar en el mercado laboral superan los costos, a pesar de enfrentar discriminación por edad y género.
Mercado Laboral en la Tercera Edad desde la Óptica del Desarrollo
El grado de desarrollo económico influye significativamente en el desenvolvimiento del ciclo de vida de las personas hasta su período de vejez. En los países emergentes, el porcentaje de población mayor de sesenta años que forma parte del mercado de trabajo es considerablemente superior que en los países industrializados. En estos últimos, la edad de retiro ha disminuido, mientras que en los países con menor nivel de desarrollo, las tasas de actividad de las personas mayores son más elevadas y la edad de retiro es más alta.
Los países de América Latina y el Caribe enfrentan grandes desafíos en materia de seguridad social debido a sus procesos de transición demográfica. En la región, casi tres cuartas partes de la población masculina y aproximadamente un tercio de la femenina entre 60 y 62 años se encuentra laborando. En contraste, en la Unión Europea, la tasa de participación laboral media para este grupo de edad es de aproximadamente 38,7%.
La cobertura de pensiones varía considerablemente. En los países desarrollados, alcanza cifras cercanas al cien por ciento. En América Latina y el Caribe, un pequeño conjunto de países (Argentina, Uruguay, Brasil y Chile) tiene coberturas entre el 60% y 80%, mientras que en el resto, la cobertura se sitúa entre el 8% y 26% de la población adulta. Situación similar se observa en países asiáticos como China, Corea e Indonesia, especialmente en áreas rurales.
En economías emergentes, la mayor parte de los ingresos en la vejez provienen de actividades laborales, transferencias familiares o ayudas gubernamentales. Los sistemas de pensiones son cruciales para enfrentar la pobreza y vulnerabilidad de este segmento de la población. Las ocupaciones y motivaciones para continuar en el mercado laboral a edades avanzadas difieren entre países emergentes e industrializados.
En América Latina y el Caribe, muchos adultos mayores ocupados trabajan en la economía informal o como ocupados no registrados, con empleos de ingresos menores e inestables, sin seguridad social y con mayores probabilidades de despido. Las labores desempeñadas se relacionan con el sector agropecuario, el comercio o servicios, empleos por cuenta propia o negocios familiares con poca o nula remuneración.
En los países desarrollados, las personas mayores se dedican a actividades con menos desgaste, como dueños de negocios, servicios profesionales o comerciantes, haciendo la transición al retiro a través del trabajo a medio tiempo debido a la flexibilidad de los mercados laborales.
A pesar de las diferencias, la necesidad de aumentar la tasa de ocupación de la población mayor es común. El envejecimiento poblacional y el aumento de la esperanza de vida hacen que el sistema de pensiones sea insostenible. Esto ha llevado al debate y a la implementación del aumento de la edad de jubilación y la actualización de las estructuras pensionales.
En los países de la OCDE, factores como legislaciones protectoras, acuerdos colectivos y salarios basados en antigüedad aumentan la demanda laboral de personas mayores. A futuro, en los países desarrollados, podría presentarse escasez de mano de obra debido a la no renovación generacional. En los países emergentes, el reto es aumentar la tasa de empleo y la base de aportantes.
En México y otros países de la región, la alta participación laboral de la población mayor a menudo responde a razones de subsistencia, debido a la desigual estructura de oportunidades educativas y de seguridad social.
Determinantes de la Actividad Laboral de los Adultos Mayores
Una de las principales motivaciones para la participación laboral de los adultos mayores es el disfrute del beneficio pensional. En países con pensiones bajas, los adultos mayores son más propensos a continuar trabajando. La edad es un determinante clave: a medida que aumenta, la oferta laboral tiende a disminuir. La capacidad física y mental, así como el estado de salud, se ven reducidos con el paso del tiempo.
La salud es una de las principales variables que determina no solo el envejecimiento, sino también el grado del mismo, comportándose como un elemento condicionante de la salida de la actividad laboral. Un mejor estado de salud incrementa la probabilidad de participación en el mercado laboral.
Otros factores que inciden en la participación de las personas mayores en el mercado de trabajo incluyen:
- Nivel educativo.
- Nivel de ingresos.
- Estado civil.
- Número de dependientes económicos.
- Expectativas de vida.
- Políticas públicas de empleo y seguridad social.
- Disponibilidad de empleos adecuados y flexibles.
- Percepción de discriminación por edad.

Comunicación Efectiva con Personas Mayores
A medida que pasan los años, la capacidad de comunicarnos con otros puede reducirse. Para lograr una buena comunicación con personas de edad avanzada, es fundamental ponerse en su lugar y aprender las técnicas principales de comunicación.
Con el envejecimiento, surgen diversos problemas de salud que dificultan el entendimiento, afectando la audición y la vista. Debido a los cambios físicos y psicológicos, la comunicación con las personas de edad avanzada requiere de mucha paciencia y tiempo. Enfermedades como la demencia y el Alzheimer pueden crear barreras comunicativas difíciles de tratar, afectando la memoria e incluso el habla. El deterioro cognitivo también dificulta la comunicación.
Para una comunicación efectiva:
- Articula bien tus palabras y dirige tu voz hacia su cara para no crear barreras.
- Mueve tu boca y pronuncia cada palabra de forma precisa.
- Habla despacio, vocaliza y establece contacto visual.
- Asegúrate de que no haya ruidos distractores para que la persona mayor pueda concentrarse.
- El volumen de la voz es importante, pero no confundas articular bien con hablar alto.
- Re-expresa tus oraciones o preguntas si percibes que no te han entendido bien.
- La paciencia es la mejor virtud; intenta transmitir tranquilidad.
- Encuentra temáticas que ayuden al mayor a dar su opinión fácilmente, temas donde se sienta partícipe.
- Evita saltar de tema en tema para no confundir.
- Recurre a preguntas sencillas para iniciar una conversación.
El lenguaje no verbal también juega un papel crucial. Si nos estresamos y no gestionamos bien nuestras emociones, esto se reflejará en la conversación con la persona mayor y será percibido.
Uno de los principales problemas de las personas mayores es la soledad. Mantener una comunicación efectiva y frecuente es fundamental para su calidad de vida, para que se sientan escuchados, importantes en nuestras vidas y para evitar el sentimiento de soledad.

Discriminación por Edad y la Sociedad de la Longevidad
Alrededor del 42% de la población europea de edad avanzada afirma que la discriminación por razón de la edad es un fenómeno muy extendido, alcanzando su punto álgido en el lugar de trabajo. Abordar el envejecimiento activo y la participación flexible en el mercado laboral, junto con políticas sólidas en materia de cuidados de larga duración, son requisitos previos para garantizar que las personas sigan siendo productivas tras su jubilación y permanezcan integradas en la vida económica y social.
Oliver Röpke, presidente del CESE, señaló la necesidad de aplicar una política más amplia respecto a los derechos de las personas mayores. La Comisión Europea ha puesto en marcha instrumentos y destinado fondos para abordar los derechos y necesidades de la población de edad avanzada.
Dubravka Šuica, vicepresidenta de Democracia y Demografía de la Comisión, enfatizó la urgente necesidad de preparar a la población y las instituciones democráticas para la longevidad. "Los niños nacidos hoy pueden esperar llegar a los noventa y cinco o incluso los cien años, por lo que debemos dejar de hablar de una sociedad que envejece para centrarnos en una economía y una sociedad de la longevidad, que aproveche al máximo el beneficio que nos brinda la longevidad y los veinte o treinta años adicionales que nos queden." Es fundamental que la calidad de vida no disminuya con la edad.
Heidrun Mollenkopf, presidenta de AGE Platform Europe, declaró: "Para aprovechar el gran potencial de las personas mayores, es necesario establecer un marco sociopolítico global que haga justicia al proceso dinámico del envejecimiento en toda su diversidad."
Las discriminaciones por razón de edad cobran más fuerza en el lugar de trabajo, especialmente a medida que la población activa disminuye. Jorge Calero, catedrático de la Universidad de Barcelona, afirmó que estas discriminaciones contribuyen a elevar el riesgo de desempleo de larga duración entre las personas mayores de cincuenta años.
Entre las alternativas al empleo a tiempo completo figuran la jubilación por etapas, el trabajo a tiempo parcial y por cuenta propia, así como políticas de activación a largo plazo para las personas mayores que les permitan mantener una vida lo más independiente posible y respeten sus deseos sobre cómo envejecer.
El envejecimiento debe ser un tema transversal en todos los ámbitos relacionados con el reto demográfico. La soledad, tanto en zonas rurales como urbanas, constituye otro reto con un gran impacto emocional individual y costes para el sector sanitario. Según la Escala de Soledad de la UCLA, el 44,3% de los europeos mayores de cincuenta y cinco años afirma encontrarse en soledad.
Miguel Ángel Cabra de Luna, ponente del Dictamen del CESE, expresó la necesidad de una estrategia integral y un cambio cultural que aumente la visibilidad y capacite a las personas mayores. Maciej Kucharczyk, secretario general de AGE Platform Europe, consideró que la legislación abre la puerta a un enfoque holístico del envejecimiento y que el evento actual es un punto de inflexión hacia una nueva estrategia.
Milan Brglez, diputado al Parlamento Europeo, afirmó que la discriminación por edad y el edadismo siguen siendo obstáculos para crear una sociedad inclusiva.
Rosa Martínez Rodríguez, secretaria de Estado de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030, concluyó que el Gobierno de España está mejorando su modelo asistencial, haciendo hincapié en la vida integrada en la comunidad y abandonando el traslado a residencias. Este cambio de paradigma, aunque llevará tiempo, es fundamental.
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