Tipos de Posturas en Adultos Mayores y su Importancia

Los cambios posturales en adultos mayores, especialmente en aquellos en situación de dependencia, son de vital importancia para su bienestar y salud general. Estos cambios se refieren a las modificaciones de posición que se realizan para evitar que la persona permanezca un tiempo excesivo en la misma postura, ya sea sentada o tumbada. La principal finalidad de estos cambios es reducir la presión en las zonas del cuerpo en contacto con una superficie, liberando así la presión de determinadas partes y ayudando a incorporar o desplazar a la persona según sus necesidades.

Infografía con ilustraciones de diferentes posturas corporales y sus beneficios.

Principios Fundamentales de los Cambios Posturales

Para asegurar que los cambios posturales sean beneficiosos, deben seguirse una serie de principios básicos:

  • Que no se obstaculice la respiración.
  • Que no se obstaculice la circulación sanguínea.
  • Que no se ejerza ninguna presión ni tracción sobre nervio alguno.

Independientemente de la posición adoptada, es crucial vigilar la alineación del cuerpo, asegurando que todas las partes del mismo mantengan una relación correcta. Esto contribuye a prevenir complicaciones y a mantener la funcionalidad.

La Importancia de los Cambios Posturales en Adultos Mayores

Las alteraciones en la movilidad y las rutinas diarias en adultos mayores, especialmente en aquellos con afecciones que limitan su desplazamiento, hacen que los cambios posturales sean un pilar imprescindible en su cuidado. Un conocimiento adecuado de estas técnicas no solo contribuye al bienestar de la persona que recibe los cuidados, sino que también ayuda a prevenir dolencias como las úlceras por presión, también conocidas como escaras o úlceras de decúbito.

Las úlceras de decúbito se producen en las zonas donde se ejerce mayor presión del peso corporal. La falta de movimiento prolongado en una misma posición dificulta la circulación sanguínea, lo que puede llevar a la acumulación de líquido linfático en las extremidades inferiores, manifestándose a través de enrojecimientos e hinchazones. Por ello, los cambios posturales son esenciales para liberar la presión y mejorar la circulación.

Además de la prevención de úlceras, los cambios posturales facilitan las tareas de higiene y aseo, ayudan a reducir la inflamación de las articulaciones, benefician el movimiento y la expulsión de mucosidad, y contribuyen a fortalecer el estado anímico del paciente. Las residencias de mayores, como Amavir, son conscientes de la importancia de una correcta realización de estos cambios.

Imagen de un cuidador ayudando a un adulto mayor a cambiar de posición en la cama, mostrando técnica adecuada.

Riesgos de una Mala Realización de Cambios Posturales

La no realización adecuada de los cambios posturales en pacientes dependientes o ancianos puede acarrear consecuencias negativas:

  • Daños en el paciente y sus articulaciones.
  • Heridas y otras lesiones físicas.
  • Sensación de malestar general.
  • Úlceras de decúbito.
  • Problemas de circulación.
  • Hinchazón y dolor en las extremidades.

Es fundamental que las personas encargadas de realizar estos cambios tengan especial cuidado, evitando el contacto directo de las prominencias óseas entre sí y vigilando la posición correcta de las articulaciones para prevenir contracturas, deformidades y rigidez en los miembros.

Tipos de Posturas y Posiciones

Existen diversas posiciones y tipos de cambios posturales que se aplican según las necesidades del paciente:

Decúbito

El decúbito se refiere a cualquier posición del cuerpo en estado de reposo sobre un plano horizontal.

Decúbito Supino o Dorsal

La persona está acostada boca arriba, paralela al suelo, con las piernas y brazos alargados y no muy separados del cuerpo. Se recomienda colocar almohadas debajo de la cabeza, en los huecos poplíteos (detrás de las rodillas) y en la zona lumbar para mayor confort y alineación. Esta postura es ideal para la inspección del tórax, miembros superiores e inferiores, abdomen, postoperatorios y para facilitar el cambio de posición.

Cuando una persona imposibilitada permanece mucho tiempo en esta posición, conviene colocar un soporte en los pies para mantenerlos apoyados y evitar la caída en equino (pie péndulo).

Decúbito Lateral

El paciente está tendido de lado, apoyando uno u otro costado sobre la superficie. El miembro superior del lado de apoyo se sitúa por delante del cuerpo, y los miembros inferiores pueden estar extendidos o con el miembro superior ligeramente flexionado y adelantado. El brazo interior debe estar extendido y el exterior un poco flexionado. La cabeza debe estar alineada con el tronco y paralelo al suelo. Para evitar accidentes, se recomienda instalar barandillas laterales.

Decúbito Prono o Ventral

El cuerpo del paciente se encuentra boca abajo. El cuello debe estar en una postura neutra, los brazos extendidos junto al tronco con las palmas hacia abajo, y las piernas alargadas con los pies flexionados y las puntas de los dedos apuntando hacia abajo. Se utiliza para individuos con quemaduras, elementos clavados, heridas y dificultades en las vértebras. Es importante usar almohadas en hombros, abdomen, muslos y piernas para atenuar la presión en las prominencias óseas.

Diagrama mostrando las diferentes posiciones de decúbito: supino, lateral y prono, con puntos de apoyo y alineación.

Posiciones Semisentadas y Elevadas

Posición de Fowler o Semisentado

En la posición de Fowler, el paciente está sentado con la cabecera elevada unos 45 grados y una ligera flexión de las piernas. En la postura Semifowler, la cabecera se inclina 30 grados y las piernas están ligeramente flexionadas. Estas posiciones favorecen la respiración y son ideales para el descanso, la observación física de la zona anterior del cuerpo, y para la aplicación de tratamientos y operaciones quirúrgicas en cara o cabeza.

La posición Sedente es similar a Fowler elevada, con el torso recto y los brazos apoyados, utilizada para reducir la tensión abdominal, alimentar al paciente y observar la zona anterior del cuerpo.

Ortopneica

Esta postura se adopta cuando el paciente presenta dificultades respiratorias. Implica sentarse e inclinarse hacia adelante, a menudo apoyando los brazos sobre una mesa o almohadas, para facilitar la expansión pulmonar.

Posiciones en Plano Inclinado

Trendelenburg

El sujeto se posiciona en decúbito supino (boca arriba) con el cuerpo inclinado unos 45 grados, de modo que la cabeza esté más baja que los pies. Se utiliza para mejorar la circulación cerebral, en casos de lipotimia, conmoción, shock, síncopes y problemas respiratorios.

Morestin o Antitrendelenburg

Similar a la posición de Trendelenburg, pero en este caso, la cabeza se encuentra más elevada que los pies. Se utiliza en personas con traumatismo craneoencefálico para evitar el aumento de la presión sanguínea en la cabeza.

Posiciones Específicas para Procedimientos

Ginecológica o de Litotomía

En decúbito dorsal, con los glúteos apoyados en el borde de la mesa de exploración, las piernas flexionadas y separadas por pierneras. Es ideal para la atención del parto y para intervenciones quirúrgicas o médicas en la zona pélvica.

Genupectoral o Mahometana

El individuo reposa sobre la cara anterior del tórax y las rodillas, con la cabeza de forma lateral y los brazos alrededor. Se emplea para la observación de la zona pélvica, inspección sigmoidoscópica y tratamientos rectales.

Kraske o Jakknife

Posición en decúbito ventral con las piernas inclinadas a 90 grados, apoyadas en la parte inferior de la tabla de exploración. La parte superior de la camilla se inclina para elevar las caderas. Se usa para intervenciones quirúrgicas en el recto y tratamientos en la misma zona.

Laminectomía

El paciente se posiciona en decúbito prono sobre la tabla quirúrgica, levantando el tronco a una altura superior a la tabla, mientras las extremidades superiores reposan sobre un soporte. Se añade una almohada bajo el tronco para elevarlo y otra para doblar las piernas. Se efectúa para operaciones torácicas y lumbares.

Nefrectomía

La persona se posiciona de forma lateral y se dobla el tablero quirúrgico para elevar la zona ilíaca. Se aplica para cirugías renales y tratamiento de tumores renales.

Craneotomía

Se emplea posicionando al paciente en decúbito prono, con la cabeza ligeramente asomada fuera de la cama quirúrgica y la frente apoyada sobre un soporte, dejando la cabeza suspendida y alineada al cuerpo. Se utiliza para revisiones quirúrgicas del cráneo.

Roser o Proetz

El cuerpo en decúbito supino con la cabeza suspendida fuera de la mesa, retirando el cabecero para que el cuello se mantenga en hiperextensión y los hombros queden en el límite de la camilla. Adecuada para observaciones faríngeas, lavado de cabello, intubación endotraqueal y bocios.

Raquídea o Lumbar

El individuo se posiciona en decúbito lateral alineado con el extremo de la camilla, con las rodillas pegadas al abdomen y la barbilla sobre el pecho. También puede realizarse sentado, con la columna vertebral flexionada y la cabeza junto a las rodillas para abrir los espacios vertebrales. Ideal para punción lumbar, anestesia epidural y extracción de líquido cefalorraquídeo.

Decúbito Prono en mesa quirúrgica

Utilizada para cirugías de espalda, área rectal o espina dorsal. El paciente se anestesia en decúbito supino y luego se cambia a prono.

Decúbito Supino en mesa quirúrgica

Se utiliza para observaciones o intervenciones quirúrgicas como colecistectomía, mastoidectomía, hernias y laparotomía exploradora.

Posición de Sims o de Seguridad

Esta postura combina el decúbito lateral con el prono. El paciente se acuesta sobre su costado lateral con la cabeza ligeramente girada. Un brazo queda extendido hacia atrás y el superior flexionado hacia arriba. Las piernas se flexionan, una más que la otra. Se coloca una almohada debajo de la cabeza. Se utiliza en pacientes inconscientes para evitar la obstrucción de la vía aérea.

Mover el paciente en cama. Decúbito lateral izquierdo (2-7)

Mejorando la Postura y la Calidad de Vida

Mantener una buena postura es fundamental para la salud a largo plazo de los adultos mayores. La columna vertebral tiene tres curvas naturales (cuello, zona media de la espalda y zona baja de la espalda) que deben mantenerse sin aumentar. Una mala postura puede ser perjudicial, afectando la circulación sanguínea, la respiración y aumentando el riesgo de lesiones.

Beneficios de una postura correcta:

  • Reducción del dolor: Disminuye la presión sobre músculos y articulaciones.
  • Mejora de la movilidad: Facilita los movimientos cotidianos.
  • Aumento de la confianza: Proyecta una imagen más segura.

Riesgos de una mala postura:

  • Dolor en espalda, cuello y hombros.
  • Problemas respiratorios.
  • Problemas de equilibrio y mayor riesgo de caídas.
  • Contribución a problemas crónicos como la artritis o la ciática.

Ejercicios y Herramientas para Mejorar la Postura

Mantenerse activo es clave. El ejercicio regular, como el yoga o el tai chi, que se centran en la conciencia corporal, puede ayudar significativamente a mejorar la postura. Mantener un peso saludable y usar zapatos cómodos de tacón bajo también son recomendaciones importantes.

Existen ejercicios sencillos para fortalecer la postura:

  • Tilts pélvicos: Fortalecen la parte baja de la espalda.
  • Estiramientos de cuello: Aumentan la movilidad y reducen la tensión.
  • Levantamientos de brazos: Fortalecen los músculos de los hombros.

El uso de ayudas ergonómicas como sillas con soporte lumbar, cojines ortopédicos y soportes de espalda puede complementar los ejercicios y promover una mejor alineación corporal.

Ilustración de ejercicios de yoga y tai chi adaptados para personas mayores.

La Importancia de la Asistencia y la Prevención

Los cambios posturales deben realizarse cada cierto tiempo, generalmente cada 2 a 6 horas para pacientes encamados, para evitar deficiencias. La personalización del servicio es crucial, y la prevención es la clave para evitar lesiones. Los profesionales, especialmente los fisioterapeutas, juegan un papel fundamental en la evaluación y aplicación de ejercicios terapéuticos, de flexibilidad y fortalecimiento para mejorar el control postural y la independencia del individuo.

En conclusión, los cambios posturales y el fomento de una buena higiene postural en adultos mayores son esenciales para aliviar el dolor, mejorar la movilidad, prevenir complicaciones y, en definitiva, mejorar significativamente su calidad de vida.

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