La disfagia, definida como la dificultad que posee alguien para tragar, altera o dificulta el proceso de la deglución, que consiste en hacer pasar cualquier sustancia, sólida o líquida, de la boca al estómago. Se estima que hasta un 15% de los adultos mayores presenta dificultades para tragar, lo que puede afectar gravemente su calidad de vida. La terapia de deglución ofrece soluciones efectivas para manejar esta condición y mejorar la calidad de vida de los afectados.
Disfagia: alteraciones de la deglución y motilidad en el adulto mayor, diagnóstico y tratamiento
Aunque la disfagia en ancianos no se considera una enfermedad en sí misma, es un padecimiento que aparece a causa de otros problemas asociados. Los síntomas más comunes de la disfagia incluyen tos, babeo, dificultad para tragar, pérdida de peso o atragantamientos frecuentes. Cuando un anciano no puede tragar correctamente, el primer paso es consultar con el médico de referencia o un especialista en geriatría para obtener un diagnóstico preciso.
¿Qué es la Deglución y por qué es Importante?
La deglución es la capacidad de tragar y comer de forma eficaz y segura. Es una actividad neuromuscular en la cual el bolo alimenticio pasa de la cavidad bucal a la faringe y, después, por contracción de los músculos constrictores de la faringe, al esófago. La deglución normal implica eventos sensoriales y motores estrechamente ligados, siendo una praxia o actividad voluntaria, un proceso coordinado que mueve los alimentos desde la boca hacia el estómago.
Fases de la Deglución y su Mecanismo de Protección
En la fase faríngea, se presenta una intersección crucial entre el tracto digestivo y la vía aérea del sistema respiratorio. El avance del bolo alimenticio a lo largo del tracto digestivo ocurre de manera coordinada, segura y eficiente, gracias a un sistema de válvulas que regula la apertura y el cierre a lo largo de todo su trayecto. Estas válvulas facilitan el paso del bolo de una etapa a otra y dirigen su recorrido desde la boca hasta el estómago, protegiendo la vía respiratoria. La falla en este sistema valvular puede provocar que el traslado del bolo alimenticio se produzca de modo incorrecto, ocasionando riesgos graves para el paciente, como la aspiración pulmonar, una infección que se produce cuando alimentos, líquidos o secreciones orales penetran en la vía aérea en lugar de dirigirse al esófago.
Tipos de Disfagia
Teniendo en cuenta la fisiología de la deglución, se pueden distinguir dos tipos principales de disfagia:
- Disfagia orofaríngea: En este tipo, la alteración se localiza en la zona oral y faríngea (garganta). Se desarrolla una dificultad para iniciar la deglución y para que el bolo alimenticio vaya desde la boca hasta el esófago. Este tipo de disfagia se produce cuando hay dificultades para iniciar el proceso de deglución.
- Disfagia esofágica: Quienes sufren este tipo de disfagia son capaces de hacer pasar el alimento más allá de la faringe; sin embargo, presentan dificultades para transportarlo por el esófago. Por lo tanto, la alteración se localiza en el tránsito del bolo alimenticio por el esófago hasta llegar al estómago.
Causas de la Disfagia en Adultos Mayores
El envejecimiento puede traer consecuencias que afectan la deglución, al igual que otros procesos del cuerpo humano. Un anciano puede dejar de tragar por varias razones. Las principales causas de disfagia en personas mayores son:
- Enfermedades neurológicas: Como el ictus, el párkinson, el Alzheimer o la esclerosis lateral amiotrófica (ELA). Estas condiciones pueden causar una parálisis que provoca que la lengua, los músculos de la garganta y el esófago no funcionen de manera correcta.
- Debilitamiento muscular y sarcopenia: El envejecimiento provoca una pérdida progresiva de masa y fuerza muscular, conocida como sarcopenia. Esto afecta también a los músculos implicados en la deglución -lengua, faringe y esófago superior- reduciendo su capacidad para coordinar el acto de tragar. La sarcopenia en los músculos masticatorios y grupos de la musculatura esquelética resulta en una pérdida de masa y fuerza muscular, especialmente en el músculo intrínseco de la lengua y genihiodeo, así como en los músculos de la mímica, masticatorios, suprahioídeos, infrahioídeos, palatinos, faríngeos y esofágicos.
- Reflujo gastroesofágico crónico (ERGE): Puede generar inflamación o cicatrices en el esófago, dificultando la deglución.
- Tumores o lesiones: En la cabeza, el cuello o el esófago. También pueden influir causas estructurales como tumores, estenosis esofágicas o inflamaciones.
- Efectos secundarios de medicamentos: Algunos fármacos pueden reducir la salivación o afectar la coordinación muscular.
- Otros factores: Alteración en la formación del bolo, disminución en la saliva, ausencia de piezas dentarias, prótesis inadecuadas, degluciones fraccionadas, limitaciones en la trituración y masticación.

Presbifagia: Cambios Deglutorios Asociados al Envejecimiento
Los cambios relacionados con la edad en el acto de tragar se resumen bajo el término presbifagia. Se considera un síndrome geriátrico debido a su alta prevalencia, causa multifactorial, asociación con múltiples comorbilidades y pronóstico desfavorable, lo que requiere un enfoque multidimensional para su tratamiento. La presbifagia presenta cambios en la eficacia de la deglución, pero la seguridad no siempre se ve comprometida. Sin embargo, en personas mayores, la diferencia entre deglución fisiológica o patológica es difícil de establecer y, a medida que avanza la edad, se mezclan otros factores de riesgo que pueden comprometer también la seguridad.
Factores Fisiológicos y Neurológicos
El proceso natural de envejecimiento produce cambios fisiológicos en la función de la deglución, alterando la anatomía de la cabeza y el cuello, así como los mecanismos neuronales y musculares, con la consiguiente pérdida de reserva funcional. La reducción en la masa muscular y la elasticidad del tejido conectivo resultan en pérdida de fuerza y rango de movimiento, afectando negativamente el tránsito efectivo del bolo. Estos cambios acumulativos pueden contribuir a una mayor frecuencia de penetración de alimento/líquido en la vía respiratoria y mayor residuo oral o faríngeo posterior a la deglución. Además, existe una disminución de la sensibilidad y alteraciones de receptores orales. Los cambios neurológicos propios del envejecimiento producen diferencias en el proceso deglutorio, con lesiones periventriculares de la materia blanca y atrofia cerebral asociadas a una mayor duración de la deglución, dificultad en el inicio y un tiempo de respuesta prolongado. También existe un deterioro sensorial y un retraso en la conducción de la sinapsis en las entradas aferentes al sistema nervioso central, lo que produce respuestas reflejas más enlentecidas y débiles.
Consecuencias de la Disfagia en Adultos Mayores
La disfagia puede repercutir significativamente en la calidad de vida de quienes la padecen, afectando todos los aspectos del día a día y causando molestias, limitaciones en la alimentación y problemas de salud. Las dos consecuencias más fuertemente demostradas son las complicaciones respiratorias y los efectos nutricionales.
- Pérdida de peso y desnutrición: Una de las principales consecuencias de la disfagia en los ancianos es la pérdida de peso y desnutrición. Debido a que tienen dificultades para tragar, pueden evitar ciertos alimentos o comer menos de lo necesario. La desnutrición y deshidratación, causada por la pérdida de la eficacia de la deglución, se asocia con un aumento de la mortalidad, la duración de la estancia hospitalaria, un consecuente incremento de costos, restricciones para rehabilitar y mal estado funcional.
- Complicaciones respiratorias: Las complicaciones respiratorias son causadas por la pérdida de seguridad de la deglución. Es importante distinguir entre la aspiración pulmonar, que implica el paso del contenido alimenticio por debajo del nivel de las cuerdas vocales hasta el pulmón, y la neumonía aspirativa, una infección pulmonar con evidencia radiológica de condensación. Diferentes revisiones de literatura indican que la disfagia tiene mal pronóstico para las personas mayores con neumonía, se asocian con una mayor mortalidad a corto y largo plazo, aumento de estancia hospitalaria y desnutrición. Particularmente preocupantes son las llamadas aspiraciones silentes, episodios en los que el contenido pasa al pulmón sin provocar tos visible.
- Impacto social y psicológico: El ámbito social es otra de las áreas que se ven perjudicadas por la disfagia, pues, a menudo, las comidas suponen una oportunidad de encuentro con familiares y amigos. Además, existen consecuencias psicológicas frecuentes, tales como ansiedad, miedo a la alimentación, vergüenza y frustración, con mayor riesgo de desarrollar depresión e impactar la calidad de vida.
- Otros efectos secundarios: La disfagia puede reducir la resistencia, aumentar la probabilidad de úlceras por presión, reducir la recuperación física y reducir la cicatrización de heridas.
Diagnóstico de la Disfagia en Adultos Mayores
Para diagnosticar la disfagia en personas mayores, es necesario realizar una evaluación clínica exhaustiva. La identificación temprana de trastornos en la deglución es muy importante para evitar resultados adversos de salud. Los objetivos y planes son individualizados para ajustarse a escenarios clínicos con un esfuerzo del equipo multidisciplinario.
Métodos de Evaluación
- Evaluación de screening o tamizaje: Detectan riesgo de aspiración pulmonar asociada a disfagia y pueden reducir la necesidad de evaluación clínica o instrumental. La monitorización de la saturación de oxígeno durante la prueba es especialmente relevante, ya que permite detectar las llamadas aspiraciones silentes: episodios en los que el alimento pasa a la vía aérea sin provocar tos visible, pero que producen una caída medible en la saturación.
- Evaluación clínica de la deglución: Se realiza por fonoaudiología para establecer el diagnóstico clínico, considerando si la ingesta es segura (no produce aspiración pulmonar o complicaciones respiratorias) y si es eficaz (la persona mayor es capaz de tener una óptima hidratación y nutrición).
- Evaluación instrumental: Son métodos objetivos, pero más costosos, como la videofluoroscopia o la evaluación fibroscópica de deglución (FEES). Para casos más complejos se utilizan estas pruebas instrumentales.
- Evaluación geriátrica integral (VGI): Debido a la complejidad de las condiciones de las personas mayores, se recomienda un proceso de diagnóstico multidimensional e interdisciplinario para determinar la capacidad médica, psicológica y funcional del paciente.

Terapia de Deglución: Técnicas y Beneficios
La terapia de deglución es una especialidad dentro de la logopedia y la rehabilitación que se enfoca en tratar problemas relacionados con la ingesta de alimentos y líquidos. Está diseñada para mejorar la seguridad y eficacia de la deglución a través de una serie de técnicas y ejercicios específicos. Los terapeutas especializados en deglución utilizan evaluaciones detalladas para identificar las dificultades particulares de cada paciente y desarrollar un plan de tratamiento personalizado.
Técnicas de Terapia de Deglución
La rehabilitación logopédica juega un papel central en el tratamiento de la disfagia. Los ejercicios específicos buscan recuperar o mantener la fuerza, la coordinación y la sensibilidad de los músculos implicados en la deglución. Entre las técnicas comunes se incluyen:
- Estimulación sensorial: Estimula diversas áreas de la cavidad oral, acortando el tiempo de reacción de la deglución y reduciendo el riesgo de aspiración del bolo.
- Ejercicios de fortalecimiento muscular: El paciente realiza diferentes ejercicios que fortalecen los músculos orofaciales y del cuello, contribuyendo a recuperar el control motor durante la deglución. Por ejemplo:
- Sacar la lengua completamente hacia adelante y mantenerla 5 segundos; después, moverla de esquina a esquina de la boca (izquierda-derecha) lentamente; finalmente, realizar movimientos circulares completos. Repetir cada secuencia 5-10 veces.
- Cerrar los labios, hinchar las mejillas con aire y mantener la presión 5 segundos antes de soltar. Alternativamente, pasar el aire de una mejilla a la otra de forma controlada. Repetir 10 veces.
- Ejercicios de elongación y estiramiento: Suponen una buena práctica para prevenir la disfagia, ya que mejoran la respiración y los movimientos realizados durante la deglución. Imitar deliberadamente el gesto de un bostezo amplio y exagerado, abriendo la boca al máximo y estirando la musculatura del paladar blando y la faringe. Mantener 3-5 segundos y relajar. Repetir 5-8 veces.
- Técnicas de respiración y relajación: Son fundamentales en la prevención de la disfagia. A veces, la ansiedad y el estrés pueden afectar a la deglución, por lo que es necesario aprender a controlar la respiración y a relajarse para que el proceso de tragar sea más fácil. Inspirar profundamente por la nariz, inflando el abdomen (no el pecho), y espirar lentamente por la boca con los labios fruncidos durante el doble del tiempo de la inspiración. Repetir 8-10 veces.
- Maniobras deglutorias: Se enseñan al paciente diferentes posturas y maniobras que permiten proteger las vías respiratorias antes, durante y después de la deglución, además de restablecer la función deglutoria, especialmente en la fase faríngea. Entre los beneficios de estas maniobras se encuentran:
- Facilitar el paso del bolo hacia la faringe.
- Optimizar la función faríngea.
- Mejorar la coordinación entre la respiración y la deglución.
- Mantener la función glótica (cierre de la vía aérea) durante el proceso de tragar.
- Favorecer la eliminación de residuos tras la deglución.

Manejo Nutricional y Adaptaciones del Estilo de Vida
La forma de comer es uno de los aspectos clave en el tratamiento nutricional de los pacientes con disfagia, así como para quien se encarga de darle los alimentos. Para fomentar el apetito y el disfrute de la comida, es importante que los platos sean visualmente atractivos y creativos.
Recomendaciones Posturales y Alimentarias
- Postura correcta: Si la persona afectada se encuentra sentada, su espalda deberá estar recta y su cabeza inclinada hacia delante. En el momento en el que se ingiera un alimento, la barbilla tendrá que estar lo más inclinada posible sobre el pecho, con el fin de proteger la vía respiratoria. El cuidador debe situarse a la altura de los ojos del mayor, nunca por encima.
- Adaptaciones de alimentos: Cortar los alimentos en trozos más pequeños, masticarlos bien y comer más despacio. Probar alimentos con diferentes texturas para ver si algunas causan más problemas. Los líquidos deben espesarse a la viscosidad indicada por el logopeda. Los líquidos livianos, como el café o el jugo, son problemáticos para algunas personas y los alimentos pegajosos, como la mantequilla de maní o el dulce de leche, pueden dificultar la deglución.
- Frecuencia y cantidad: Intentar comer porciones más pequeñas con más frecuencia.
- Higiene bucal: Higiene bucal inmediata tras cada comida: los restos de alimento que permanecen en la boca pueden ser aspirados posteriormente, especialmente durante el sueño, y alcanzar el pulmón con carga bacteriana suficiente para provocar una neumonía por aspiración.
- Regla de los 30-60 minutos: Tras acabar de comer, se recomienda que la persona en cuestión permanezca incorporada entre 30 y 60 minutos, con el fin de evitar el reflujo, que es el retroceso del alimento hacia la boca. Esta es otra medida importante a abordar, dado que, de esta manera, se podrán evitar infecciones por el paso de alimentos contaminados a la vía respiratoria.
- Limitar alcohol y cafeína: Reducir el consumo de estas sustancias puede ser beneficioso.

Tratamientos Médicos y Quirúrgicos
En casos donde la terapia de deglución y las adaptaciones del estilo de vida no son suficientes, pueden ser necesarios tratamientos médicos o quirúrgicos.
Opciones de Tratamiento
- Medicamentos: A la dificultad para deglutir provocada por la enfermedad por reflujo gastroesofágico se la puede tratar con medicamentos que se venden con receta médica para reducir el ácido estomacal. Podrían recomendarse medicamentos corticoides para la esofagitis eosinofílica.
- Dilatación esofágica: La dilatación implica colocar un endoscopio en el esófago e inflar un globo que tiene adherido para dilatarlo. El tratamiento se usa para la acalasia, la estenosis esofágica, los trastornos de motilidad o un anillo de tejido irregular en la unión del esófago y el estómago, lo que se conoce como anillo de Schatzki.
- Cirugía: La cirugía puede ser necesaria para aliviar los problemas de deglución causados por un estrechamiento o por obstrucciones en la garganta. Las obstrucciones incluyen espolones óseos, parálisis de las cuerdas vocales, divertículos faringoesofágicos, enfermedad por reflujo gastroesofágico y acalasia. El cáncer de esófago también se puede tratar con cirugía. El tipo de tratamiento quirúrgico depende de la causa de la disfagia.
- Miotomía laparoscópica de Heller: Consiste en cortar el músculo del extremo inferior del esófago (esfínter esofágico). En las personas que tienen acalasia, el esfínter esofágico no se abre y libera la comida en el estómago.
- Miotomía endoscópica por vía oral: El procedimiento para la miotomía endoscópica por vía oral consiste en hacer una incisión en el recubrimiento interno del esófago para tratar la acalasia.
- Colocación de un estent: Se puede utilizar un cilindro metálico o plástico, llamado estent, para mantener abierta la parte estrecha u obstruida del esófago.
- Toxina botulínica A (bótox): Se puede inyectar dentro del músculo en el extremo del esófago o esfínter esofágico. Esto hace que se relaje y mejora la deglución en casos de acalasia. Menos invasiva que la cirugía, esta técnica podría requerir administrar más inyecciones en el futuro.
- Sonda de alimentación: Si la dificultad para tragar impide comer y beber lo suficiente y el tratamiento no permite tragar de forma segura, es posible que se recomiende una sonda de alimentación. Cuando la ingesta oral no es posible, existen vías de alimentación alternativas, ya sea sondas nasoenterales o vías parenterales.
Prevención de la Disfagia
La prevención de la disfagia también depende de tratar adecuadamente enfermedades que pueden provocar la aparición de esta condición. Los ejercicios de elongación y estiramiento suponen una buena práctica para prevenir la disfagia, ya que mejoran la respiración y los movimientos realizados durante la deglución.