La sexualidad es un pilar fundamental en la vida de todo ser humano, sin importar la edad. Sin embargo, en nuestra sociedad, esta temática en la vejez se ve rodeada de una notable falta de información, así como de un sinfín de mitos y prejuicios. A menudo, la sexualidad del adulto mayor es una de las dimensiones humanas menos exploradas y atendidas por las ciencias de la salud, a pesar de las claras evidencias de necesidad de cuidado expresadas por los propios adultos mayores.
El envejecimiento poblacional es un fenómeno demográfico creciente en el siglo XXI, con América Latina y El Caribe como testigos de un aumento significativo de personas mayores de 60 años. La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha propuesto políticas que incentiven el envejecimiento y el incremento de los años de vida saludables, lo que implica una visión integral donde la sexualidad debe ser considerada como parte de la calidad de vida y el bienestar biopsicosocial. Es, en esencia, un derecho humano que debe ser respetado y ejercido a plenitud en todas las etapas de la vida.
Definición y Alcance de la Sexualidad en la Vejez
La sexualidad en la vejez se concibe como la energía que conduce a las personas a buscar amor, contacto, ternura e intimidad, expresándose a través de sentimientos, movimientos y sensaciones táctiles. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la sexualidad abarca el sexo, la identidad, el género, el placer, la intimidad, la reproducción y la orientación sexual, manifestándose a través de pensamientos, fantasías, deseos, creencias, actitudes, valores y conductas en las relaciones interpersonales. Se relaciona con factores biológicos, psicológicos, sociales, económicos, políticos, culturales, éticos, legales, históricos, religiosos y espirituales enmarcados dentro de la sociedad.
La salud sexual, según la Organización Panamericana de la Salud (OPS), se entiende como un estado de bienestar físico, mental y social en relación con la sexualidad, y no solo la ausencia de enfermedad, disfunción o incapacidad. Esta concepción requiere un enfoque positivo y respetuoso de la sexualidad y de las relaciones sexuales, así como la posibilidad de tener experiencias placenteras y seguras, libres de coacción, discriminación y violencia.

Mitos y Prejuicios sobre la Sexualidad en la Adultez Mayor
La sociedad actual concibe la vejez como una etapa de vida donde el cuerpo se encuentra disminuido en todas sus capacidades corporales, atribuyendo constantemente estereotipos como incapacidad y enfermedad a las personas mayores, lo que asume la imposibilidad de la vivencia de la sexualidad. Esto es parte del "edadismo" (ageism), un fenómeno de estereotipos, prejuicios y discriminación dirigidos contra otras personas o autoinfligido por razones de edad.
Existen muchos mitos y estereotipos comunes sobre la sexualidad en la tercera edad que deben ser desmentidos:
- “Los ancianos no tienen deseo sexual”: Esta premisa es totalmente incierta. Si bien las personas mayores pueden experimentar una disminución en el deseo sexual debido a cambios fisiológicos o afecciones médicas, muchas disfrutan de una vida sexual activa y satisfactoria. El cese de la actividad sexual no es un suceso cronológico, sino que depende de factores como el estado de salud física y mental, la presencia o ausencia de pareja, la calidad de la relación afectivo-sexual, la adaptación a los cambios fisiológicos propios de la edad, y las experiencias traumáticas o estresantes.
- “Los ancianos no pueden tener relaciones sexuales”: Existe una falacia común de que las personas de la tercera edad son físicamente incapaces de mantener relaciones sexuales. Si bien los cambios físicos asociados con el envejecimiento pueden hacer que el sexo sea más difícil, muchos adultos mayores aún son capaces de tener relaciones sexuales satisfactorias.
- “Las personas mayores no deben tener relaciones sexuales”: Esta creencia errónea relaciona la tercera edad con la vulnerabilidad y perpetúa el tabú en torno a la sexualidad, traduciéndose en un rechazo a la vida erótica en esta etapa. A menudo, también se asocia el envejecimiento con la pérdida de la belleza y la vitalidad, lo que puede afectar la confianza y autoestima de las personas mayores.
- “Los ancianos no necesitan preocuparse por enfermedades de transmisión sexual (ETS)”: Esto es completamente falso. Con el envejecimiento, la piel y las membranas mucosas tienden a ser más delgadas, aumentando el riesgo de lesiones e infecciones. Además, la función inmunológica disminuye, lo que hace a las personas mayores más susceptibles a contraer ETS y dificulta su tratamiento. El menor uso de preservativos, ya sea por desinformación o por la falsa creencia de un riesgo reducido, también contribuye a esta vulnerabilidad.
Es fundamental desafiar estos mitos y estereotipos, ya que pueden impedir que las personas mayores disfruten de una vida sexual activa y satisfactoria. Este conjunto de falsas creencias sociales genera y perpetúa sentimientos negativos como vergüenza o incomodidad en torno a la sexualidad, repercutiendo negativamente en su atención médica y comunicación con su pareja sexual.

Factores que Influyen en la Vivencia de la Sexualidad en la Vejez
La sexualidad del adulto mayor está influida por el contexto donde se desenvuelve y por las experiencias vividas a lo largo de toda su vida. Diferentes factores biopsicosociales configuran la forma en que las personas mayores viven y expresan su sexualidad.
Factores Biológicos y Fisiológicos
Con el envejecimiento, se experimentan cambios normales en el cuerpo que pueden influir en la respuesta sexual. Estos cambios pueden variar de una persona a otra, pero algunos de los más comunes incluyen:
- Cambios hormonales: Los niveles hormonales suelen disminuir con la edad. En hombres, la testosterona desciende gradualmente, lo que puede reducir el deseo sexual y afectar la función eréctil. En mujeres, la menopausia implica una disminución de estrógenos y progesterona, causando sequedad vaginal y una posible disminución del deseo sexual.
- Cambios en la respuesta sexual: El tiempo que tarda una persona en responder sexualmente puede aumentar. Las fases de excitación y meseta pueden prolongarse, y el orgasmo puede ser menos intenso, más corto o más lento debido a una disminución de la sensibilidad sexual y los cambios hormonales. La fase de resolución también puede ser más prolongada.
- Dolor y rigidez en las articulaciones: La disminución de la producción de líquido sinovial y el desgaste del cartílago hacen que las articulaciones sean menos flexibles y más propensas a la inflamación, dificultando ciertas posiciones sexuales y afectando la actividad sexual.
- Salud física y mental: Las enfermedades y limitaciones físicas afectan la sexualidad del adulto mayor y dificultan su expresión. Problemas de salud crónicos (ej. diabetes, enfermedades cardíacas), dolor crónico, incontinencia urinaria y disfunción eréctil pueden reducir la propensión a participar en actividades sexuales.
- Medicamentos: La polifarmacia es común en personas mayores, y algunos medicamentos pueden tener efectos secundarios que afectan la sexualidad, como la disminución del deseo sexual o la proclividad a la disfunción eréctil.

Factores Psicológicos
Las posibilidades psicológicas están contenidas en la corporalidad del ser. El cuerpo envejecido es un cuerpo vivido con diversas posibilidades de comportamiento, el cual estará determinado por las experiencias y la forma en que fueron percibidas.
- Autoimagen y autoestima: La percepción de un cuerpo con posibilidades físicas disminuidas, la presencia de enfermedades, limitaciones físicas y el consumo permanente de medicamentos, pueden modificar significativamente las expresiones sexuales y afectar la confianza y autoestima de la persona.
- Estrés y malestar emocional: Los cambios psicológicos relacionados con el envejecimiento, como la ansiedad, la depresión, la soledad y el aislamiento social, también pueden afectar la conducta sexual.
Factores Sociales, Culturales y Ambientales
La sexualidad del adulto mayor está fuertemente condicionada por el mundo vivido y el contexto social en el que se desenvuelve:
- Influencias tempranas y crianza: Las experiencias vividas desde la niñez y juventud, especialmente en entornos familiares donde los temas sexuales eran reprimidos o castigados, marcan de manera singular la forma de proceder y el significado que se otorga a la sexualidad en la vejez.
- Opinión social y prejuicios: Los estereotipos y prejuicios existentes en el colectivo social hacia las expresiones sexuales de las personas añosas, así como la moral familiar actual y pasada, influyen en el significado que el adulto mayor asigna a su sexualidad. Esto puede generar vergüenza y represión de sus necesidades sexuales.
- Educación sexual: Existe un déficit de conocimiento sobre temas sexuales entre las personas de 60 años y más, lo que pone en riesgo su salud y vulnera sus derechos. La falta de educación sexual es visible en discursos que refieren la necesidad urgente de recibir orientación por parte de profesionales de la salud.
- Cambios en la vida social: La pérdida de un cónyuge o la disminución de la red social son variables que pueden afectar la conducta sexual. La viudez, o la necesidad de vivir con los hijos, puede limitar la intimidad y las oportunidades de conocer nuevas parejas o mantener relaciones sexuales.
- Creencias culturales y religiosas: Las doctrinas religiosas y las creencias culturales pueden limitar la sexualidad, viendo las relaciones sexuales como un deber marital ligado a la procreación y no como una expresión de placer. Sin embargo, pertenecer a un grupo de creencias también puede fortalecer lazos sociales y ofrecer un sentido de pertenencia.

Disfunciones Sexuales Comunes en la Tercera Edad y Estrategias de Manejo
Las disfunciones sexuales son problemas que afectan la capacidad de una persona para disfrutar y/o participar en actividades sexuales. Son una realidad común en la tercera edad, pero no tienen por qué ser un obstáculo insuperable para mantener una vida sexual saludable y satisfactoria.
Las disfunciones sexuales más comunes en esta etapa son:
- La disfunción eréctil: Incapacidad de un hombre para lograr o mantener una erección durante el coito, común debido a los cambios fisiológicos.
- La disminución del deseo sexual: Reducción del interés o deseo por participar en actividades sexuales, causada por cambios hormonales, problemas de salud, medicamentos, cambios sociales o el proceso natural de envejecimiento.
- La sequedad vaginal: Común en mujeres mayores debido a la disminución de estrógenos, puede causar dolor durante el coito y afectar la capacidad de disfrutar.
- Los problemas de eyaculación: Hombres mayores pueden experimentar eyaculación retardada o precoz.
- El dolor durante el coito: Puede ser causado por sequedad vaginal, problemas de próstata en hombres o tensión muscular, afectando el disfrute.
Es importante recordar que estas disfunciones no deben considerarse vergonzosas o tabú. Hablar con un profesional de la salud es fundamental para explorar opciones de tratamiento y mejorar la calidad de vida sexual. Algunas estrategias que pueden ayudar a manejar estas problemáticas incluyen:
- Comunicación abierta: Hablar abiertamente con la pareja y profesionales de la salud reduce la ansiedad y el estrés, y fomenta la intimidad.
- Ejercicio físico: Mejora la salud cardiovascular y la función sexual. Los "ejercicios de Kegel" pueden fortalecer los músculos del suelo pélvico.
- Estilo de vida saludable: Una dieta sana, sueño suficiente y limitar el consumo de nicotina, alcohol y otras drogas tienen un impacto positivo en la salud sexual.
- Terapia profesional: Si la disfunción sexual genera malestar emocional, la terapia puede identificar factores psicológicos o afectivos y proporcionar herramientas para manejarlos.
Investigación y Abordajes en la Sexualidad del Adulto Mayor
Profundizar en el tema de la sexualidad en la vejez requiere una visión integral que incluya creencias, actitudes, valores y comportamientos, abordándola desde la forma en que la persona se relaciona con su cuerpo y este con el mundo.
Hallazgos de un Estudio Fenomenológico en México
Un estudio cualitativo fenomenológico, guiado por los conceptos de la Fenomenología de la Percepción de Maurice Merleau-Ponty, se realizó en una ciudad del centro de México (Aguascalientes) en grupos de adultos mayores. El estudio concibió el cuerpo del adulto mayor y el mundo donde se desenvuelve como influencias en la significación de su sexualidad.
Participaron 16 adultos mayores (9 mujeres y 7 hombres, de 62 a 92 años, la mayoría casados y católicos), seleccionados por muestreo intencional y capacidad de comunicación verbal, sin deterioro cognitivo y con capacidad de decisión jurídica. Se realizaron entrevistas fenomenológicas virtuales, analizadas con el método de Giorgi. La investigación fue aprobada por el Comité Institucional de Bioética de la Universidad de Guanajuato.
Los resultados revelaron que la sexualidad del adulto mayor está influida por el contexto y las experiencias vividas. Los relatos de los participantes mostraron que un seno familiar donde los temas sexuales eran reprimidos influyó en el significado que hoy en día otorgan a su sexualidad, llevando a un descubrimiento personal o a través de amistades y material pornográfico. Esta falta de educación sexual se traduce en una necesidad urgente de orientación profesional.
La sexualidad es percibida por los adultos mayores como una necesidad fisiológica importante que sigue viva en la vejez y cuya satisfacción es buscada y valorada por ambos géneros, siendo agradable, placentera y relajante. Se identificaron factores inherentes al "mundo vivido" que impactan el significado asignado en el presente. Además de las influencias del mundo vivido, la sexualidad está condicionada por factores físicos y psicológicos. Los adultos mayores perciben su cuerpo con posibilidades físicas disminuidas debido a enfermedades, limitaciones y medicamentos, lo que ha modificado sus expresiones sexuales, ajustándolas a nuevas posibilidades.
En este sentido, las expresiones sexuales sutiles, como besos, caricias, abrazos y palabras, se ven menos afectadas por cuestiones físicas y siguen siendo fuente de satisfacción sexual, relegando la penetración a un elemento prescindible y situando el amor como un elemento central. Sin embargo, el impacto psicológico del deterioro físico puede modificar el comportamiento cotidiano y ocasionar distanciamiento con la pareja.
La opinión social y las experiencias negativas también ejercen una fuerte influencia. Los prejuicios y estereotipos sociales y familiares pueden generar vergüenza y la preferencia por reprimir lo relacionado con la sexualidad, restando calidad de vida por el temor a la crítica negativa.
Vida afectiva y sexual de las personas adultas mayores
Insights de una Revisión de Literatura sobre Sexualidad y Tecnologías
Una investigación reciente, concebida como una revisión de literatura científica, buscó entender el uso y la eficiencia de las innovaciones tecnológicas de información y comunicación para entregar contenidos educativos en sexualidad a personas mayores en Chile, contrastando con formas tradicionales.
La metodología incluyó una búsqueda exhaustiva de artículos cuantitativos, cualitativos y mixtos en bases de datos como Web of Science, MEDLINE/PubMed, LILACS, Cochrane, Scopus y Google Scholar, entre el 1 de enero de 2018 y el 31 de diciembre de 2022. Se incluyeron personas de 60 años o más, sanas (física y mentalmente), y revisiones sistemáticas o trabajos primarios en español, inglés y portugués. La revisión y selección de datos fue realizada por investigadores independientes para evitar sesgos.
De los 1572 trabajos iniciales, se seleccionaron 21 artículos. Los hallazgos revelaron que la sexualidad está presente en el 60-79% de las personas mayores (más frecuente en hombres). Más del 50% de las personas mayores estudiadas tienen interés por la actividad sexual, especialmente si gozan de un buen estado de salud.
Diversos estudios mencionaron la existencia de mitos asociados a la sexualidad en la vejez, muchos de los cuales están arraigados en diferencias socioculturales, económicas, etnográficas, educativas y religiosas. Se encontró que mujeres con baja educación e ingresos reducidos eran educadas y obligadas a satisfacer sexualmente a sus cónyuges, exacerbado por la influencia de ideas religiosas o estereotipos de género. La visión social de "asexualidad" en este ciclo vital es resultado de una historia regulada por códigos socio normativos y creencias que afectan la salud sexual.
Además, se identificó un consenso en diferentes investigaciones respecto a la falta de preparación y entrega de contenidos educativos por parte del personal sanitario, quienes a menudo evaden temas de salud sexual o los tratan de forma superficial, demostrando un bajo nivel de educación en sexualidad, placer y seguridad sexual durante el envejecimiento.
Respecto a la tecnología, existe interés en utilizar nuevas tecnologías de información y comunicación para educar a las personas mayores, con el potencial de mejorar la interacción a través de redes sociales y plataformas digitales. Las redes sociales son vistas como un habilitador importante para el aprendizaje y uso de tecnologías como la eSalud. Sin embargo, se identificaron barreras para el uso de tecnologías relacionadas con el nivel educativo y el aprendizaje de nuevas herramientas, y existe una brecha de investigación en tecnologías orientadas a la educación de personas mayores.
Las limitaciones de este estudio incluyeron la no consideración de un período de tiempo más largo o de otras bases de datos, y la escasez de estudios cuantitativos de acceso abierto.
Desafíos y Recomendaciones para un Abordaje Integral
Es clara la necesidad de conciencia frente a las necesidades de salud sexual en las personas mayores. Esto debe iniciar con la educación sobre el tema a fin de promover la apertura para su abordaje. La enfermería, en particular, precisa retomar esta temática durante su cuidado a adultos mayores.
La educación no solo debe estar enfocada a las personas de 60 años y más, sino que debe comenzar desde los abordajes con la familia y con la sociedad en general. Solo así se podrán combatir los prejuicios y estereotipos sobre la sexualidad derivados de la edad. Es crucial generar programas que mejoren el bienestar sexual y el impacto social en salud de las personas mayores, a través de las determinantes sociales intermedias.
Las innovaciones en tecnologías digitales son útiles cuando se superan los problemas de conectividad, lo que mejora la vinculación con el medio social, comunitario y familiar. Los desafíos del Siglo XXI, relacionados con las personas mayores, cobran fuerza en medio de una complejidad social que aumenta. En este contexto, las universidades y los sistemas sanitarios tienen el desafío de generar políticas públicas acordes al aumento de las expectativas de vida, para mejorar la calidad de vida, el bienestar biopsicosocial, y donde la salud sexual debe ser tomada en cuenta como un derecho humano.
Por lo anterior, es necesario poner en la agenda social el tema de la sexualidad de las personas mayores como parte de las políticas de envejecimiento activo y saludable. El significado de la sexualidad, desde la influencia del cuerpo y el mundo del adulto mayor, se construye a partir del mundo vivido en razón de las experiencias durante otras etapas de la vida, así como de las posibilidades corporales actuales, las cuales condicionan la percepción y expresión de la sexualidad.