Introducción al Síndrome Postrombótico
El síndrome postrombótico (SPT), también conocido como síndrome posflebítico, es una complicación crónica, frecuente e incapacitante que se desarrolla como consecuencia de una trombosis venosa profunda (TVP), un coágulo de sangre en una vena profunda. Esta afección puede presentarse en el 20 al 50 por ciento de los pacientes con TVP, asociándose con más frecuencia a trombosis venosas que afectan a las venas proximales de las piernas y de los brazos. Afecta hasta el 23-60% de los pacientes en los dos años posteriores a la TVP, y hasta el 10% de estos pacientes pueden llegar a tener ulceración. El SPT causa una disminución significativa en la calidad de vida de los pacientes que lo padecen y limita las habilidades para realizar actividades diarias.
La enfermedad tromboembólica venosa (ETV) representa la tercera enfermedad cardiovascular más frecuente, e incluye la trombosis venosa profunda (TVP), la embolia pulmonar (EP) y el síndrome postrombótico (SPT). La incidencia de la TVP es de un caso por cada 1,000 habitantes, lo que representa aproximadamente 120,000 casos al año en algunos países. Solo el 33% de los casos con trombosis venosa proximal se resuelven mediante anticoagulación.
Causas y Mecanismos del Síndrome Postrombótico
La principal causa del SPT es el daño de las válvulas o las paredes de las venas a causa de una TVP. Después de un tiempo, este coágulo de sangre, que suele estar en la pierna, puede dañar la vena. El daño en la vena puede dar lugar a un aumento de la presión venosa. Las venas en las piernas y los brazos tienen pequeñas válvulas en su interior que ayudan a que la sangre fluya en la dirección adecuada, de vuelta al corazón. Sin embargo, estas válvulas son frágiles y pueden dañarse fácilmente.
En la TVP se reduce el flujo venoso anterógrado, aumentando la presión venosa (hipertensión venosa) y disminuyendo con ello la perfusión del músculo de la pantorrilla. Los mecanismos que contribuyen a la hipertensión venosa son la obstrucción venosa persistente (provocada por la presencia de un trombo agudo o residual) y el reflujo valvular causado por la pérdida de la capacidad de las válvulas venosas para cerrarse completamente y prevenir el reflujo sanguíneo. Si las válvulas están dañadas, la sangre puede empezar a fluir en sentido contrario, lo que se conoce como reflujo, y hace que la presión comience a acumularse en las venas de la parte inferior de las piernas.
Por otra parte, la inflamación local secundaria a la trombosis retrasa la resolución del trombo e induce la fibrosis de la pared de la vena, lo que incrementa la incompetencia valvular. Las paredes de las venas también pueden quedar cicatrizadas y dañadas después de una TVP. Se cree que la respuesta inflamatoria secundaria al trombo, así como la presión física del trombo, conducen a la interrupción e incompetencia valvular venosa. Esta incompetencia valvular combinada con la obstrucción venosa persistente del trombo aumenta la presión en las venas y conduce a un estado de hipertensión venosa.
Factores de Riesgo
Los factores de riesgo para el desarrollo de SPT incluyen:
- TVP proximal, especialmente si afecta al sector iliofemoral.
- TVP ipsilateral recurrente.
- Síntomas persistentes de TVP un mes después del diagnóstico.
- Obesidad.
- Anticoagulación inadecuada durante los primeros 3 meses de tratamiento de TVP.
- Ser mayor de 65 años.
El síndrome de May-Thurner es la compresión de la vena ilíaca común izquierda debido al cruce de la arteria ilíaca común derecha sobre la vena y el cuerpo vertebral. Se cree que la compresión crónica conduce al daño endotelial y a una respuesta fibrótica, dando lugar a bandas dentro de la luz venosa. Es importante distinguir el síndrome de May-Thurner trombótico del no trombótico, ya que el tratamiento de la enfermedad no trombótica suele ser un procedimiento más simple y puede requerir menos tiempo de anticoagulación después de la colocación del stent.

Manifestaciones Clínicas: Síntomas y Signos
Las manifestaciones clínicas del SPT son similares a las de la insuficiencia venosa primaria e incluyen una constelación de síntomas y signos, que varían de un paciente a otro. Normalmente, los síntomas aparecen en la misma pierna afectada por la TVP y pueden persistir durante meses o años.
Los síntomas típicos incluyen:
- Dolor en las piernas: Puede ser crónico y empeora al ponerse de pie o caminar durante periodos prolongados.
- Pesadez y fatiga en las piernas.
- Hinchazón (edema) de la pierna: Suele empeorar al final del día y tiende a mejorar con el descanso y la elevación de la pierna.
- Calambres.
Los signos más frecuentes incluyen:
- Edema de la pierna.
- Enrojecimiento o coloración violácea de la piel.
- Arañas vasculares o telangiectasias.
- Aparición de venas varicosas nuevas.
- Alteración de la pigmentación o engrosamiento de la piel (coloración pardusca u oscurecimiento de la piel). Esto se debe a los glóbulos rojos (eritrocitos) que se escapan de las venas hinchadas hacia la piel.
- Fragilidad de la piel de la zona, que se magulla con facilidad y puede resecarse y picar. Si la afección continúa sin tratamiento, la piel se sentirá como cuero, estará dura y se volverá marrón.
- En casos severos, úlceras en las piernas (úlceras varicosas), que pueden ser precipitadas por mínimos traumatismos o desarrollarse en ausencia de heridas, frecuentemente en la cara interior del tobillo. Son llagas que sanan lentamente y, si son muy dolorosas, pueden estar infectadas.
A medida que pasa el tiempo, y el problema continúa, la picazón, el dolor y el cambio de color en la parte inferior de las piernas empeorará. Si se produce un pequeño corte o abrasión en esta zona, puede convertirse en una úlcera más grande y no llegar a curarse. En algunos casos, la afección puede progresar hasta el punto de provocar una discapacidad. A veces, los casos de síndrome postrombótico solo causan algunos síntomas menores. Sin embargo, en otras situaciones, puede causar síntomas graves.
Diagnóstico del Síndrome Postrombótico
Si observa los síntomas anteriores, especialmente si ha sufrido recientemente una trombosis venosa profunda, debe programar una cita con su médico. El síndrome postrombótico puede diagnosticarse clínicamente, lo que significa que no es necesario realizar pruebas adicionales si los signos, los síntomas y los antecedentes coinciden con la afección.
A la hora de hacer un diagnóstico de síndrome postrombótico, su médico le preguntará sobre sus antecedentes médicos, incluyendo si ha tenido una TVP. También le preguntará sobre sus síntomas y le hará un examen físico. El paso inicial más importante en la evaluación de PTS después de obtener un historial de TVP es obtener un ultrasonido dúplex venoso. Las características clave de esta evaluación incluyen el grado de recanalización del sistema venoso profundo, la ubicación de la obstrucción (proximal o distal) y la presencia de insuficiencia venosa profunda y superficial. La ecografía se utiliza a menudo para visualizar la estructura y la función de las venas, lo que permite evaluar cualquier problema en curso de trombosis o insuficiencia valvular.
A diferencia del sector femoral y poplíteo, el Doppler dúplex no se considera el estándar de oro de imagen en el SPT, puesto que la sensibilidad en el sector ilíaco proximal es baja. Por ello, es indispensable contar con una tomografía venosa (flebotomografía) con reconstrucciones para determinar el nivel de la trombosis, así como sus características. En algunas situaciones, su médico puede utilizar una puntuación de Villalta para evaluar su SPT, la cual calificará la gravedad de los signos y síntomas que presenta.

Opciones de Tratamiento
El tratamiento del síndrome postrombótico se basa en la gravedad de la afección y tiene un enfoque multifacético, adaptado a los síntomas y la gravedad de la enfermedad de cada paciente. Hoy en día, el tratamiento endovascular de este terrible padecimiento ofrece de manera segura y eficaz una alternativa real de controlar y, en la mayoría de los casos, curar la sintomatología producida por el antecedente de una trombosis.
Tratamiento Conservador
Por lo general, el tratamiento incluye:
- Elevación de la pierna afectada: Elevar la pierna por encima del nivel del corazón disminuye la presión en las venas y puede reducir el dolor y la hinchazón. Se debe hacer durante 30 minutos o más por lo menos 3 veces por día, especialmente mientras duerme o descansa.
- Terapia de compresión: Las prendas de compresión graduadas y bien ajustadas son una parte importante del tratamiento. Las medias de compresión están diseñadas con un tejido elástico único y ejercen presión sobre el tobillo, mejorando el flujo sanguíneo y reduciendo la inflamación y el dolor. En ocasiones, se necesita usar un dispositivo de compresión neumática intermitente (CNI), que infla y desinfla unas botas altas que cubren la pantorrilla. La CNI se usa cuando las medias de compresión no son eficaces o la persona no puede tolerarlas.
- Ejercicio: Realizar actividad física y ejercicios de forma regular puede ayudar a aliviar los síntomas. En particular, aquellos que fomenten el fortalecimiento de los músculos de la pantorrilla y la circulación venosa, como caminar. Hable con su médico antes de empezar un nuevo programa de ejercicio.
- Cuidado de heridas: Si tiene llagas, tal vez necesite medicamentos y vendajes para ayudar a que las llagas se curen. Los apósitos pueden dejarse debajo de las medias de compresión entre varios días y una semana, proporcionando condiciones húmedas para la cicatrización y formación de tejido nuevo.
- Pérdida de peso en pacientes con sobrepeso.
Tratamiento Farmacológico Complementario
- Anticoagulantes: En ocasiones, se necesitan anticoagulantes a largo plazo para prevenir la reaparición de coágulos en las piernas, pero por lo demás no existen medicamentos estándar para el tratamiento del síndrome postrombótico.
- Fármacos venoactivos: Existe una amplia gama de fármacos que, según su mecanismo de acción, pueden ayudar a mantener el tono venoso, proteger la pared vascular y mejorar la microcirculación. Estos pueden resultar de utilidad como complemento a la terapia compresiva y deben ser prescritos por un especialista.
- Medicamentos trombolíticos: No suelen usarse para el SPT, pero podrían administrarse para tratar la TVP aguda. Podrían ayudar a prevenir el SPT al disolver un coágulo de sangre con rapidez, pero aumentan en gran medida el riesgo de hemorragia grave.
Tratamiento Endovascular y Quirúrgico
Para personas que tienen síntomas graves y corren el riesgo de tener problemas serios, puede hacerse cirugía o un procedimiento de cateterismo para restablecer el flujo de sangre. La terapia endovascular representa actualmente una herramienta fundamental para el tratamiento del síndrome postrombótico, ya que se trata de un procedimiento mínimamente invasivo, seguro y comprobado.
- Trombectomía o trombólisis: Estos procedimientos pueden utilizarse para disolver o eliminar el coágulo de la vena. La trombólisis dirigida por catéter (CDT) en el contexto de la TVP aguda puede reducir el SPT y mejorar la calidad de vida, especialmente en pacientes con TVP iliofemoral de menos de 14 días.
- Venoplastia y colocación de stents venosos: Consiste en la dilatación con balón venoso y la terapia con stent. Los stents más comúnmente empleados son desnudos y autoexpandibles. El objetivo principal de la angioplastia venosa no es anatómico (lograr un determinado diámetro) sino funcional, para proveer una baja resistencia al retorno venoso. La tasa de permeabilidad global en vena cava es de 90% a los dos años y de 84 y 86% a más de tres años.
Estas técnicas se utilizan para recanalizar oclusiones crónicas del sistema venoso profundo en sectores iliocavos, iliofemorales y femoropoplíteos. El procedimiento suele ser realizado bajo anestesia general, ya que la dilatación venosa puede ser dolorosa. El abordaje puede ser a través de la vena yugular, femoral ipsilateral o contralateral, o vena poplítea ipsilateral, siempre con la utilización de ultrasonido Doppler para la punción.

En casos donde el paciente tiene compromiso del filtro de vena cava, se prefiere realizar la reconstrucción por arriba del sector renal, utilizando la técnica conocida como "crushing". Cuando existe ligadura quirúrgica previa, atresia o trombosis de larga evolución, la vena cava inferior (VCI) puede ser notablemente más estrecha o no existir un segmento. Para el abordaje de estas lesiones, se utilizan técnicas convencionales endovasculares como la manipulación de las guías para la recanalización de obstrucciones severas o para conectar segmentos discontinuos de la cava. En casos realmente complicados, se utilizan instrumentos endovasculares de reentrada, aunque la experiencia es aún muy limitada.
Angioplastía Coronaria
Los individuos con trombosis en el sector femoropoplíteo no suelen desarrollar SPT grave. Para aquellos que desarrollan enfermedad venosa crónica secundaria a TVP femoropoplítea, la recanalización endovascular aún es controvertida, y el tratamiento requiere un análisis cuidadoso de riesgo-beneficio, dado que gran parte de la experiencia es anecdótica.
Si bien es cierto que las permeabilidades a largo plazo (10 años) no se conocen, la angioplastia venosa y colocación de stents han revolucionado y siguen innovando el tratamiento de la enfermedad tromboembólica venosa.
Prevención del Síndrome Postrombótico
La mejor manera de prevenir el SPT es prevenir la trombosis venosa profunda. Si ya se ha desarrollado una TVP, la prevención del SPT se debe realizar asegurando la intensidad, duración y control óptimo de la anticoagulación, con el fin de evitar la trombosis residual o recurrencia trombótica. La terapia anticoagulante oportuna y adecuada es esencial para el tratamiento de la TVP. Si no se mueve o camina durante mucho tiempo, la probabilidad de que desarrolle una TVP aumenta. Es fundamental tomar los anticoagulantes si se han recetado y nunca dejar de hacerse una prueba de seguimiento con el médico para comprobar los niveles en sangre.
El uso de medias de compresión en la prevención del SPT es controvertido. No obstante, han demostrado ser beneficiosas en el control y alivio de la sintomatología secundaria a la insuficiencia venosa. La pérdida de peso, realizar ejercicio de forma regular y reducir la cantidad de sodio en la dieta pueden ayudar a mantener baja la presión arterial en las venas de las piernas.
Impacto Laboral y Discapacidad
El síndrome postrombótico puede afectar significativamente la calidad de vida del paciente y causar limitaciones en las habilidades para realizar actividades diarias. Para algunas personas, los síntomas son leves y estables, pero para otras, la afección puede progresar hasta el punto de provocar una discapacidad. La TVP se reconoce cuando esta condición limita significativamente la capacidad para realizar el trabajo habitual. El grado de discapacidad por trombosis venosa profunda dependerá de la severidad de la afección, las complicaciones asociadas (como el síndrome postrombótico) y su impacto en la vida diaria.
Un caso de trombosis venosa profunda en la vena subclavia y axilar izquierdas puede llevar a un edema muy doloroso cuando el ejercicio se intensifica, especialmente en trabajos continuados y repetitivos con el miembro superior izquierdo. En tales situaciones, es posible que, tras agotar el período máximo de incapacidad temporal, se deba reconocer la incapacidad permanente total si el paciente no puede volver a trabajar. Sin embargo, es posible trabajar con trombosis venosa profunda en algunos casos, especialmente si los síntomas están controlados con tratamiento médico.
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