Sexualidad y afectividad en personas mayores: un derecho humano fundamental

La salud sexual y afectiva es un derecho humano reconocido por organizaciones internacionales, como la Organización Mundial de la Salud (OMS). Esta entidad define la salud sexual como un estado de bienestar físico, emocional, mental y social relacionado con la sexualidad, y no meramente la ausencia de enfermedades o disfunciones. A pesar de su importancia, la sexualidad en la vejez sigue siendo un tema rodeado de mitos, desinformación y estereotipos que deben ser visibilizados y abordados para garantizar una vida plena en esta etapa del ciclo vital.

Infografía que ilustra la evolución de la sexualidad a lo largo de la vida, destacando que el deseo y la afectividad son constantes humanas.

Mitos y prejuicios: el impacto del edadismo

Culturalmente, existe la creencia errónea de que las personas mayores son seres asexuados. Este prejuicio, conocido como edadismo, atribuye características negativas al envejecimiento y perpetúa la discriminación, tanto por parte de la comunidad como, en ocasiones, por los propios adultos mayores. Los estereotipos más comunes incluyen:

  • "Los ancianos no tienen deseo sexual": Una premisa sin fundamento biológico. La necesidad de afecto, cercanía y sexualidad no desaparece con la edad, sino que evoluciona.
  • "No pueden tener relaciones sexuales": Se confunde la sexualidad exclusivamente con el coito. La sexualidad abarca caricias, intimidad, placer y conexiones afectivas.
  • "No necesitan preocuparse por las ETS": Falso. Factores como el adelgazamiento de las mucosas, la disminución de la función inmunológica y el menor uso de preservativos aumentan el riesgo de infecciones de transmisión sexual en mayores de 60 años.

Factores que influyen en la sexualidad durante la vejez

La conducta sexual en la tercera edad es multifactorial y depende de una combinación de salud física, mental, entorno social y experiencias previas. Los cambios fisiológicos son naturales, pero no deben ser un impedimento para una vida plena:

Factor Efectos comunes
Cambios hormonales Disminución de estrógenos (sequedad vaginal) y testosterona (posible menor función eréctil).
Respuesta sexual Fases de excitación más lentas y periodos de recuperación (latencia) más prolongados.
Salud física Condiciones como diabetes o artritis pueden afectar la movilidad y la respuesta sexual.
Factores psicológicos Ansiedad, depresión, soledad o el duelo por la pérdida de una pareja influyen directamente.
Esquema sobre la importancia de la salud integral y la comunicación con profesionales de la salud para abordar disfunciones sexuales comunes.

El rol de la salud y la comunicación

Es fundamental que los adultos mayores puedan expresar sus deseos sin miedo. El primer paso para superar las barreras es la comunicación abierta. Muchos problemas, como la sequedad vaginal o la disfunción eréctil, tienen tratamientos médicos efectivos. La falta de educación sexual en esta etapa es una brecha que los profesionales de la salud deben cerrar, capacitándose en habilidades comunicacionales para atender las inquietudes de sus pacientes con empatía y sin juicios.

La sexualidad más allá del coito

La Dra. Erica Astorga, geriatra, enfatiza que la sexualidad implica una relación afectiva y sensaciones de placer que trascienden el acto sexual clásico. En la vejez, la intimidad alcanza una integración entre el disfrute corporal y la significación emocional del encuentro. Es deseable que las personas conozcan su propio cuerpo y valoren las expresiones sutiles como besos, caricias y palabras afectuosas.

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Hacia una nueva perspectiva: políticas públicas y derechos

La población mundial está envejeciendo rápidamente. En Chile, se proyecta que para 2050 las personas mayores representarán el 32% del total de la población. Ante este panorama, es urgente:

  1. Integrar la sexualidad en las políticas de envejecimiento activo: Dejar de verla como una excepción o "segunda oportunidad".
  2. Capacitar al personal sociosanitario: Garantizar que los profesionales en centros residenciales respeten la privacidad y los derechos sexuales de los residentes.
  3. Promover herramientas digitales: Facilitar el acceso a información veraz y segura sobre salud sexual a través de tecnologías de la información.

En conclusión, reconocer la sexualidad como un derecho humano durante toda la vida es un paso crucial hacia una sociedad más inclusiva. Normalizar la afectividad en la vejez no solo mejora la calidad de vida, sino que refuerza el bienestar biopsicosocial de millones de personas.

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