La Sexualidad en Personas con Discapacidad Motora: Desafíos, Mitos y Derechos

Introducción: La Sexualidad como Pilar del Ser Humano

La sexualidad es un aspecto fundante que nos permite ser, reconocernos del otro, con el otro y como hombre o mujer. Se diferencia de la genitalidad y la sobredimensiona, siendo un hecho inherente al ser humano.

Desde el mismo momento del nacimiento, somos seres sexuados. Sin embargo, en el contexto de la diversidad funcional, este reconocimiento no siempre se da con naturalidad. La sexualidad en la diversidad funcional a menudo genera pánico, alimentado por mitos y prejuicios que impactan negativamente sobre la vida de la persona con discapacidad.

Foto de personas con discapacidad motora interactuando socialmente y con afecto

Mitos y Realidades: Derribando Barreras sobre la Sexualidad en la Discapacidad

Históricamente, la sexualidad de las personas con discapacidad ha sido silenciada e invisibilizada. Se ha considerado la educación sexual como peligrosa e innecesaria, lo que lleva a evitarla y reprimirla, limitando el pleno ejercicio de los derechos sexuales y reproductivos. En muchos casos, se ha centrado la sexualidad en la patología, preguntándose cómo será la sexualidad del sordo, ciego, lesionado medular o intelectual, en lugar de reconocer al individuo completo.

Mitos Comunes y su Impacto Negativo

  • Los "discapacitados" no son ni hombres ni mujeres: Se les asignan rótulos deshumanizadores que los despojan de su identidad de género.
  • Las personas con discapacidad son asexuadas y no les interesa la sexualidad: Esta creencia errónea les niega sus deseos, ilusiones y necesidades.
  • No pueden establecer relaciones afectivas o de pareja: Se asume que carecen de la capacidad de enamorarse o de atraer a otros.
  • La sexualidad se centra en la patología: Se reduce la experiencia sexual a una condición médica, ignorando la complejidad del deseo humano.
  • Las parejas pueden formarse solo entre personas con discapacidad: Es falso que no puedan tener relaciones con personas sin discapacidad.
  • El origen de la discapacidad es siempre genético, y sexualidad implica reproducción: Esta visión limita la sexualidad a la procreación y genera preocupación infundada sobre la herencia de la discapacidad.
  • Las personas con discapacidad son pasivas: Se plantea una visión de que se "dejan hacer" pero no buscan, hacen o deciden sobre su sexualidad.
  • Los estereotipos de género son más acentuados: Existe mayor aceptación social de la sexualidad de los hombres con discapacidad que de las mujeres, a quienes se las considera sujetos pasivos sin sexualidad.
Infografía comparando mitos y realidades sobre la sexualidad en personas con discapacidad

Desmontando los Mitos: La Verdadera Realidad de la Sexualidad

Actualmente, se habla con mayor naturalidad de la sexualidad en la diversidad funcional, reconociendo a las personas con deseos, sueños propios, fantasías y como seres sexuados. La realidad es que las personas con discapacidad no tienen un mundo diferente; su sexualidad no es mejor ni peor que la de los demás, es la suya propia y se expresa en su forma de vivirla y experimentarla.

  • Tienen intereses, ilusiones, deseos: Poseen una necesidad genuina de vínculos afectivos, capacidad de enamorarse, y de sentirse y ser atractivos para otras personas. Sus cuerpos tienen la capacidad de sentir y excitarse.
  • La sexualidad es mucho más que la genitalidad: No se limita a un encuentro de genitales, un pene erecto o una vagina lubricada. Además del coito y la masturbación, incluye fantasías, enamoramiento y el deseo de atraer y ser atraído.
  • No siempre encajan en modelos de belleza impuestos: Al igual que muchas otras personas, no encajan en los modelos de belleza/perfección impuestos por la sociedad, lo que no significa que no resulten atractivas.
  • La sexualidad nos iguala: Es un hecho que nos iguala a todos; todos somos sexuados, sexuales y eróticos, y atravesamos los procesos de sexuación.
  • Pueden ser homosexuales o bisexuales: Su orientación sexual es tan diversa como la de cualquier otra persona.
  • Son propietarias de su cuerpo: Las mujeres con discapacidad tienen derecho a la intimidad, al placer sexual y a tener pareja e hijos si lo desean.

Desafíos y Barreras en la Expresión Sexual

El Entorno Familiar y la Sobreprotección

Los mayores problemas suelen provenir de la resistencia de los padres al enfrentarse con la sexualidad de sus hijos. Si se les excluye de su propio goce, se les discrimina, y si excluimos en cuanto al goce sexual, estamos excluyendo también en el goce de poder ser. Es fundamental verlos en la etapa de desarrollo que están transitando: son niños, adolescentes o adultos, no "niños en un cuerpo de adulto". La sobreprotección hace que se los prive de su propia vida, dirigiendo la mirada únicamente a sus limitaciones, impidiéndoles desarrollar su intimidad y llevando a que muchas conductas se produzcan en el ámbito público.

Barreras Sociales e Institucionales

En el siglo XXI, es crucial ampliar las perspectivas poniendo el deseo en el eje de la problemática. Muchas personas con discapacidad parecen no haber sido habladas, ni pensadas, ni tener cuerpo. Si viven en una institución (hogar, hospital de día), a menudo no hay espacios pensados para que desarrollen su sexualidad, lo que implica que su intimidad no les pertenece a ellas, sino que es decidida por otros.

La falta de accesibilidad a espacios privados, la escasa formación de profesionales de salud y la persistencia de mitos limitan el acceso a una vida sexual plena. Además, las personas con discapacidad son más vulnerables a sufrir abusos sexuales debido a la falta de información, la dependencia de cuidadores o la dificultad para comunicar situaciones de violencia.

Foto de una pareja (una persona con discapacidad motora, otra sin) en un momento íntimo y de conexión

Desafíos Físicos y Soluciones Innovadoras

Las personas con discapacidad motora pueden enfrentar desafíos específicos, pero existen soluciones y apoyos:

  • Lesiones Medulares: Para mantener relaciones sexuales con lesiones medulares, existen varios caminos. Históricamente, se utilizaban inyecciones para la erección, pero ahora, la "pastilla azul" ha facilitado este aspecto. Aunque son pocas las personas con discapacidad que pueden eyacular, existen dosis específicas que lo permiten, como el caso de Martín Arregui, quien la utilizó para tener a su hija.
  • Incontinencia en Mujeres: Uno de los problemas más frecuentes para mujeres con discapacidad motriz es la incontinencia. Soluciones comunes incluyen la aplicación de toxina botulínica, la extracción de un pedazo del intestino o la ampliación vesical, ya que "la sexualidad involucra el olor, los fluidos, y puede resultar muy incómodo esto de tener una incontinencia", como confesó Natalí.
  • Exploración de la Sexualidad: Personas como Martín Arregui han explorado y redescubierto su sexualidad después de accidentes, aprendiendo a conocer qué cosas les excitan y les hacen sentir bien, a menudo volviéndose más visuales y encontrando disfrute en hacer disfrutar a su pareja.
  • Apoyos Técnicos: Se han desarrollado sistemas de apoyos técnicos que promueven una relación sexual activa, creativa y plena para hombres y mujeres con discapacidad motora y/o movilidad reducida, como la silla Arrow. Es vital que la persona se sienta parte activa en la relación sexual, tanto en la previa como en la cama, pues está comprobado que la persona con discapacidad puede sentir y disfrutar igual.

La Educación Afectivo-Sexual y el Papel del Acompañamiento

Educación como Herramienta de Empoderamiento

La educación sexual es un proceso continuo por el cual el sujeto organiza su sexualidad frente a sus vivencias, normas familiares y sociales, valores y comportamientos, determinando el ejercicio de su sexualidad en las diferentes etapas evolutivas. Todas las personas somos iguales y necesitamos educación afectivo-sexual que no comienza "algún día", sino que está presente durante todo nuestro ciclo vital.

No suelen recibir educación afectivo-sexual para distinguir, a lo largo de las diferentes etapas del desarrollo, cuáles son muestras de atención apropiadas e inapropiadas y cuáles son expresiones afectivas o prácticas sexuales que se pueden hacer en público y cuáles corresponden al ámbito privado e íntimo. La educación afectivo-sexual a las mujeres con discapacidad no debe centrarse solo en la prevención de riesgos, sino también en el placer y el empoderamiento.

  • Enseñar a decir "no" y a resistirse ante lo que no gusta o no se desea.
  • Trabajar con la persona desde las posibilidades y no únicamente desde la prevención de riesgos.
  • Enseñar prácticas higiénicas, saludables y seguras.

El Rol Crucial de la Familia y los Profesionales

Es esencial facilitar un espacio para reflexionar, pensar acerca de sí mismos, qué les ocurre y qué sienten, simultáneamente a los espacios que se le generan para desarrollarse en lo cognitivo y en la vida autónoma, formando parte su sexualidad de esta vida autónoma. La familia y la escuela deben trabajar conjuntamente para lograr la formación e integración social de su condición como individuo sexuado. En discapacidad, desde la niñez, hay que formar el concepto de lo público y lo privado, contando con un programa de educación sexual que brindará las respuestas adecuadas con la participación de la familia.

Es importante, tanto para la persona con discapacidad como para su familia, establecer contacto con profesionales especializados en el tema. El psicólogo, por ejemplo, puede intervenir en equipo interdisciplinario, ayudando a comprender y aceptar la discapacidad, procurando acrecentar su autoestima y el desarrollo pleno de sus potencialidades. Un abordaje terapéutico debe considerar aspectos como la autoestima, la identidad sexual, la ansiedad social y las dificultades en las relaciones de pareja.

Esquema sobre los componentes de la educación sexual integral para personas con discapacidad

La Asistencia Sexual: Una Opción de Apoyo

Aunque no está regulado en algunos países, en el mundo existe la figura del asistente sexual. Esta persona brinda apoyo para que el individuo pueda acceder sexualmente a su propio cuerpo o al de una pareja. El asistente no es alguien con quien tener sexo, sino alguien que apoya para tener sexo. La persona asistida decide en qué y cómo recibe apoyo; esa es su forma de autonomía para explorar su cuerpo o para masturbarse. Está pensada como una opción más, no como un gueto, y no viene a suplir la elección o decisión de la persona ni a reemplazar a su pareja afectiva. Esta propuesta puede ser una alternativa para quienes no podrían acercarse a un prostíbulo por razones edilicias o porque las trabajadoras sexuales no estarían experimentadas para ofrecerles ayuda.

Derechos y Empoderamiento: Hacia una Sexualidad Plena e Incluyente

La sexualidad es un aspecto fundamental de la identidad y el bienestar humano. La Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad (ONU, 2006) reconoce explícitamente el derecho a la vida sexual, a la intimidad y a formar una familia. El artículo 23 de esta convención establece que el niño mental o físicamente impedido deberá disfrutar de una vida plena y decente, en condiciones que aseguren su dignidad, le permitan llegar a bastarse a sí mismo y faciliten la participación activa en la comunidad, incluyendo su derecho a no ser discriminado.

El término "incluir" se basa en el proceso integrador y es opuesto al concepto de "excluir". En una sociedad de iguales, algunos somos diferentes, y es nuestra responsabilidad luchar para que todos tengan los mismos derechos para una vida digna. Es fundamental que las personas con discapacidad puedan hablar abiertamente sobre su sexualidad, deseos y preocupaciones, y que se respete su autonomía sexual.

La baja autoestima relacionada con problemas sexuales puede rozar con la depresión. "La baja de valor que uno tiene en relación al cuerpo cuando se presenta algo de índole sexual se empieza a mezclar con las sensaciones de lo que la gente opina sobre nosotros mismos. Y todo esto se ve aún más ampliado cuando se trata de una persona con algún tipo de discapacidad", explicó el sexólogo clínico Juan Carlos Kusnetzoff. Por ello, el abordaje de la sexualidad en personas con discapacidad debe considerar la autoestima, la identidad sexual, la ansiedad social y las relaciones de pareja.

La sexualidad de las personas con discapacidad debe abordarse desde un enfoque de derechos, inclusión y accesibilidad, evitando la infantilización y el tabú. Es crucial un trabajo conjunto entre psicólogos, sexólogos, familias, cuidadores y la sociedad en general para garantizar el ejercicio de una sexualidad libre y sin discriminación.

Sexualidad y Discapacidad Parte 2: Entrevista con la Sexóloga Irene Torices

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