Netflix, la plataforma de streaming líder, ha presentado a lo largo de los años diversas producciones que han tocado el tema de la muerte, a menudo con personajes jóvenes en el centro de trágicos eventos. Desde la inesperada pérdida de figuras en reality shows hasta complejas narrativas de crímenes reales y ficciones oscuras, la muerte a una temprana edad es un hilo recurrente que atrapa la atención de la audiencia.
Tragedia en Reality Shows: El Caso de Hana Kimura

La comunidad internacional se conmovió con el fallecimiento de Hana Kimura, una de las concursantes del popular «reality show» de Netflix «Terrace House» y reconocida luchadora profesional. Kimura fue una de las seis integrantes de la última temporada de «Terrace House: Tokyo», emitida en 2019-2020. Este formato, muy popular a nivel internacional, graba las aventuras amorosas de un grupo de jóvenes que debe convivir bajo el mismo techo. La joven, de padre indonesio y madre japonesa, se había incorporado en el programa número veinte, donde los espectadores pudieron ver cómo se lo comunicaba a sus compañeras de lucha, incluso elucubrando sobre la posibilidad de tener un novio. El motivo de su fallecimiento, aunque no se detalla en este contexto, generó gran conmoción. Otro «reality» protagonizado por jóvenes, también noticia por la repentina muerte de uno de sus integrantes, fue «Love Island».
"El Motivo": Un Crímen Familiar en la Infancia
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La serie de true crime, «El Motivo», narra los terribles sucesos que ocurrieron en 1986 cuando un adolescente de 13 años en Israel, A. Cohen, mató a sus padres y hermanas con un rifle M16 sin aparente razón. Más de tres décadas después, Netflix se animó a reconstruir su historia en un documental de cuatro capítulos, dirigido por Tali Shemesh y Asaf Sudri, los mismos que realizaron el documental «Muerte en la terminal» en 2016.
Los Disparos Mortales y el Descubrimiento
Cerca de la una y media de la mañana del sábado 22 de febrero de 1986, la policía recibió una llamada telefónica informando disparos en el barrio Ein Kerem de Jerusalén. Al llegar, los oficiales encontraron una casa de piedra de dos plantas. Sobre una mesa, hallaron un rifle M16. En la primera habitación, yacían Nissim Cohen, el padre de 44 años, con la mitad de su cara destrozada por un disparo a quemarropa, y su mujer Leah, de 40 años, aún respirando con una herida de bala en la cara. La sangre salpicaba todo el interior de la casa. En el piso superior, las hijas mayores, Anat de 19 años (en servicio militar obligatorio) y Shira de 18 (cursando el último año de secundaria), fueron encontradas muertas con disparos en la cabeza. Leah Cohen falleció durante el traslado al hospital, haciendo de la escena un cuadro apocalíptico.
El "Habitante Verde" y la Confesión de A.

Los detectives pronto descartaron un acto terrorista o un robo. Descubrieron que un integrante de la familia, A., un preadolescente de 13 años, estaba refugiado en casa de unos vecinos. A. fue descrito como tranquilo, pequeño, de rostro aniñado y sereno, sumamente amable y con una voz suave. A pesar de haber perdido a sus cuatro familiares más cercanos, no derramó lágrimas y afirmó que "habían querido robar". Insistió en su inocencia, diciendo: “Yo no los maté, amigos, créanme (...) Me usaron, fui un instrumento”. Al investigador principal, Avi Samuel, le dijo: “Mirá, te diré lo que pasó, pero con una condición… que me dejes hablar con mi madre después de decírtelo”. Así, comenzó a relatar la historia del “habitante verde” en su cerebro que le ordenaba hacer cosas.
A. contó que el día anterior, su padre, que trabajaba en el ejército, le había enseñado a usar el rifle M16. Esa noche, después de cenar y ver una película («Papillon»), se fueron a dormir. A la 1:15 de la madrugada, A. dijo haberse despertado soñando con la película y la escena donde un personaje confiesa haber matado a su familia. El “habitante verde” de su mente le ordenó levantarse, armar el M16, disparar a sus padres y luego a sus hermanas, Anat y Shira. Después de los disparos, descendió la escalera, dejó el arma, se cambió de pijama, escondió la ropa manchada y huyó por el balcón gritando “¡Ladrón, ladrón, Ladrón!”. Tras la confesión, el policía lo alzó en brazos, cubriendo su cabeza con una manta para protegerlo de la prensa.
El Niño Estatua y la Reconstrucción
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Un día después, A. pidió al juez Ben-Hador que el caso no se hiciera público, lo cual fue denegado. También solicitó libros y cuadernos para continuar sus estudios. Fue llevado a un hospital para observación por el psiquiatra doctor Shmuel Tiano, quien se sorprendió por la ausencia de signos de enfermedades mentales o psicopatías. A. “mantuvo su derecho a guardar silencio, hablando”, según Tiano, quien sintió que el menor lo desafiaba intelectualmente. A. era dulce, atento, respetuoso de las reglas, con un alto coeficiente intelectual, y no mostraba tristeza ni mención de lo ocurrido durante una visita familiar.
En la reconstrucción de los hechos, A. se mostró solícito, explicando paso a paso cómo cargó el arma siguiendo las instrucciones del “habitante verde”. En la filmación policial, se le ve tranquilo, recorriendo su casa con el rifle, sin llorar, solo explicando y apuntando a los lugares donde yacían sus familiares. Cuando le preguntaron por su hermana Anat, con quien tenía una conexión y mucho amor, respondió: “No tenía razón alguna para lastimar a mi hermana”. Sobre Shira, afirmó: “No fui yo. Si fuera por mí, esto no hubiera pasado”. Los investigadores intentaron quebrarlo llevándolo al cementerio frente a las cuatro tumbas, pero A. permaneció impasible, como una “estatua de piedra”.
El Asesino Heredero y su Legado
El equipo de psiquiatras dictaminó que A. no tenía incapacidad mental ni psicosis, siendo apto para ser juzgado. El fiscal del caso nunca vio un atisbo de llanto en el acusado. Gracias a un acuerdo de su defensa, A. se declaró culpable por homicidio involuntario, lo que le permitió heredar los bienes de sus padres, a diferencia de una condena por asesinato. Fue sentenciado a nueve años de prisión, pero fue liberado por buena conducta después de seis años, antes de cumplir los veinte. Al recibir la sentencia, les dijo a algunos de sus familiares: “La vida comienza a los veinte…”.
En 1992, su abogado facilitó una entrevista con la periodista Ruthie Yovel, quien escribió un artículo titulado “Yo, el niño que mató a papá, mamá y hermanas, quiero ser rehabilitado”. El reportaje, publicado convenientemente antes de su audiencia de libertad condicional, tuvo efecto. Psiquiatras de renombre intentaron comprender los verdaderos motivos del crimen sin llegar a una conclusión determinante. En el documental de Netflix, su abogado, Yossi Arnon, admitió que A. inventó la historia de la criatura verde, aunque él tiene una teoría que justificaría los crímenes, pero no la revelará.
El Huérfano Sin Paradero Conocido

Los vecinos y amigos de los Cohen describieron a la familia como tranquila, sin registros de violencia. A. nunca había sido maltratado ni había tenido problemas escolares; sus compañeros lo veían como un chico tranquilo, sociable y tierno, y sus maestras lo consideraban educado, de buen humor, introvertido y extraordinariamente inteligente, asistiendo incluso a una escuela para niños prodigio. A pesar de la investigación de Netflix, que buceó en testimonios y teorías (incluyendo un posible abuso, sin encontrar indicios), el verdadero motivo sigue sin ser revelado de manera concluyente en la serie.
Los medios de prensa han perdido el rastro de A. Cohen, quien hoy ronda los 50 años, está casado y tiene hijos. Trascendió que ocupó un alto cargo en la industria financiera, del cual habría sido despedido al estrenarse la nueva serie de Netflix. Muy pocos saben dónde vive y qué nombre ostenta. Se especula si podría reclamar derechos sobre el filme o si ya los tiene. La tentación de usufructuar su fama en el género negro podría sacarlo del anonimato, pero nadie puede asegurarlo. El caso se mantiene en tribunales debido a una apelación de la familia.
"Historia de un Crimen": El Caso Colmenares en Colombia

Netflix generó controversia en Colombia con la producción de una serie sobre el caso Colmenares, un evento que estremeció a Bogotá hace 32 años. La plataforma adquirió los derechos para una serie que reconstruye uno de los casos no resueltos en Colombia. La Fiscalía, la Procuraduría y diversos jueces emitieron diferentes criterios sobre la causa de la muerte del joven, con investigaciones periodísticas que llegaron a distintas conclusiones.
Jorge Colmenares, abogado y hermano de la víctima, señaló que su hermano tenía al menos 11 heridas en el cuerpo, lo que descartaría un tropiezo, en contraste con la determinación inicial de la Justicia que atribuyó la muerte a una caída. La familia Colmenares criticó a Netflix por no haberse acercado a ellos, afirmando que nunca buscaron lucrar con la tragedia y que la serie podría afectar su lucha para demostrar que fue un crimen. Reed Hastings, director y cofundador de Netflix, aseguró que la serie se trabajaría "con todo respeto, analizando el trabajo de investigación y tratando de ver más allá del caso". La familia Colmenares anunció que decidiría acciones legales después de ver todos los capítulos.
"The End of the F***ing World": Oscuridad Adolescente

«The End of the F***ing World», una serie de drama de 2019 con dos temporadas (clasificación 16+), explora una narrativa oscura y cómica basada en una novela gráfica. La trama sigue a un joven psicópata en ciernes y una rebelde hambrienta de aventura que se embarcan en un viaje por carretera. La serie, protagonizada por Jessica Barden, Alex Lawther y Naomi Ackie, presenta ocho episodios llenos de giros. El protagonista, James, de 17 años, aburrido de matar animales, planea su primer asesinato humano cuando la audaz Alyssa lo sorprende en la escuela. Rápidamente, se dan cuenta de que están en una situación complicada, pero ninguno quiere admitirlo.
A lo largo de los episodios, James y Alyssa se enfrentan a situaciones extremas, incluyendo el descubrimiento de un secreto perturbador en una casa donde se refugian, y momentos de introspección donde James recuerda un doloroso momento de su infancia. La policía, a través de Eunice y Teri, intenta acercarse a los adolescentes, mientras Alyssa se reencuentra con su padre y James se enfrenta a un dilema. Esta serie ofrece una perspectiva cruda y a menudo violenta de la vida adolescente, donde la muerte y la moralidad son temas centrales.
"Alguien Está Mintiendo": Un Misterio en la Secundaria

Recientemente, Netflix estrenó «Alguien Está Mintiendo», una serie basada en el best seller de Karen M. McManus. La historia, compuesta por ocho capítulos, sigue a cuatro estudiantes de secundaria que se convierten en sospechosos de un asesinato tras comenzar un castigo escolar. La serie desafía el estereotipo de los protagonistas adolescentes "perfectos" al presentar personajes muy humanos, llenos de errores y secretos. La trama se centra en las repercusiones de las mentiras, pero, en última instancia, también aborda la importancia de la amistad en medio de circunstancias difíciles.