Celebración Navideña y Creación de Lazos en San Bernardo
Durante el último semestre, los adolescentes del Centro de Internación Provisoria (CIP) Tiempo Joven de San Bernardo participaron activamente en un taller de artesanía. En este taller, fabricaron regalos para sus familias, los cuales fueron entregados a sus seres queridos a medida que avanzaba un show navideño. Esta iniciativa especial buscó fortalecer los lazos familiares y brindar un espacio de expresión creativa a los jóvenes.
Claudia Ruiz, coordinadora (s) de Casa 4 del centro, destacó la importancia de estas actividades: “Ha sido muy especial generar este encuentro dinámico y entretenido, donde los jóvenes ambientaron, armaron el escenario, hicieron sus regalos y shows para sus familias. Nosotros solo les entregamos herramientas y fueron ellos quienes finalmente dieron forma a esta celebración navideña”.
Esta campaña navideña es parte de las numerosas iniciativas que surgen desde la sociedad civil y el equipo de Sename (actualmente Servicio Mejor Niñez) para llevar alegría a los niños, niñas y adolescentes de los centros y residencias durante esta época del año. Se invita a funcionarios del Servicio, organizaciones sociales o miembros de la sociedad civil a colaborar, contactando a través del correo correspondiente a su región para coordinar donaciones y apoyo.
Contexto del Servicio Nacional de Menores (Sename) y la Ley 20.084
El Servicio Nacional de Menores (Sename), hoy Servicio Mejor Niñez, atiende a más de 500 jóvenes y adolescentes que cumplen alguna medida o sanción privativa de libertad. Estos jóvenes “requieren de todo nuestro esfuerzo para poder salir adelante”, según un representante del Servicio, que enfatiza el empeño en brindarles “más y mejores herramientas para salir adelante”.
Promulgación y Objetivos de la Ley 20.084
El Estado de Chile, en cumplimiento de los compromisos asumidos con las Naciones Unidas, promulgó el 28 de noviembre de 2005 la Ley 20.084, que entró en vigencia el 8 de junio de 2007. Esta normativa, conocida como la Ley de Responsabilidad Penal Adolescente, tiene como objetivo principal regular la responsabilidad penal de los adolescentes que cometen delitos. Su alcance incluye la regulación del procedimiento de atribución de responsabilidad, la determinación de las sanciones y la forma en que estas se ejecutarán. La ley nació con la promesa de reinsertar a adolescentes y jóvenes infractores en la sociedad.
Desafíos y Críticas al Sistema de Justicia Juvenil
A pesar de sus objetivos, la Ley 20.084 “durante años mostró ser insuficiente”. Los datos revelan una serie de nudos críticos en el sistema:
- El 61% de quienes ingresaron al Sistema de Justicia Juvenil egresó antes de completar algún programa de protección del Estado.
- El 47% de los adultos en la cárcel pasó previamente por Sename.
- La falta de acceso a salud mental dentro de los Centros de Internación Provisoria y Régimen Cerrado (CIP-CRC) ha agravado la situación.
La periodista y escritora Alejandra Michelsen, directora de la Fundación ITACA, con más de 15 años trabajando en reinserción, recalca en números que “el 47% de las personas adultas en la cárcel, estuvieron en hogares del SENAME”.
Historias de Vida: Misael y Felipe
Las experiencias de Misael Ortiz y Felipe Benavides son ejemplos claros de las fallas del sistema. Si bien sus historias tienen una década de diferencia, comparten similitudes como el abandono paterno y el inicio delictual en la infancia.
Misael Ortiz: Una Infancia Marcada por la Violencia
Misael Ortiz, mecánico de Pichilemu, cuenta a través de una videollamada cómo su vida estuvo marcada por la violencia desde la infancia. Ingresó a una residencia a los tres años, tras una medida de protección temporal debido a la violencia constante en su hogar. Al regresar con su madre, la violencia persistió y fue víctima de abuso sexual intrafamiliar. A los trece años, Misael ya delinquía ocasionalmente, robando dinero a transeúntes en Puente Alto. Posteriormente, comenzó a consumir alcohol y drogas, pasando gran parte de su juventud en distintos centros del Sename (hoy Servicio Mejor Niñez).
Misael describe su experiencia en estos centros como “claramente negativa”: “En general todo era muy… malo. Se portaban mal, había peleas, robos, drogas”. Su historia es un testimonio de cómo el sistema, centrado en lo punitivo, no logró generar las condiciones para su reinserción. Misael relata: “Ya no quería más esto para mi vida, no quería seguir en hogares encerrado estando con otras personas…”.
Felipe Benavides: Delinquir desde la Niñez y la Búsqueda de un Nuevo Rumbo
Felipe Benavides, un joven de 20 años, presenta un caso similar al de Misael. Empezó a robar a los 11 años. A los 14, fue detenido por robo con intimidación en Puente Alto y derivado al Centro de Internación Provisoria (CIP) de San Joaquín. Felipe confiesa que no aprendió nada útil para su vida adulta en los talleres ofrecidos en los centros: “Hicieron un taller de ejercicio, entre comillas era un taller de fútbol que nos pasábamos pegando, obviamente porque era fútbol canero y poco más en realidad. Si no era la escuela, era el taller de fútbol”.
Actualmente, Felipe estudia Trabajo Social en la Universidad Tecnológica Metropolitana (UTEM) y realiza un taller motivacional con adolescentes, mostrándoles la realidad y las consecuencias de la vida delictual.
Críticas y Perspectivas de Expertos
La Voz de los Profesionales y Académicos
Sonia Brito, trabajadora social, académica e investigadora, afirma que “los niños y adolescentes, han sido gravemente vulnerados/os en sus derechos”. Menciona la presencia de violencia en todas sus manifestaciones (física, psicológica, económica, sexual) y añade que “las/los Jóvenes transcurren sus vidas con una desesperanza aprendida, no confían en las personas adultas, ni en las instituciones”.
Fernanda Salvo, psicóloga de la Universidad de Chile, basándose en informes del Ministerio de Justicia y Gendarmería de Chile, define la reinserción social como “un proceso sistemático de acciones orientado a favorecer la integración a la sociedad de una persona que ha sido condenada por infringir la ley penal”.
Ambas expertas coinciden en que la reinserción social de jóvenes infractores es una cuestión de debate permanente debido a la baja incidencia, “aun cuando ha habido avance en mejorar las leyes, normativas y procedimientos”.
Disminución de Salidas Judiciales Efectivas y Aumento de Archivos Provisionales
La Defensoría de la Niñez observó que, entre 2016 y 2024, disminuyó del 74% al 51% el porcentaje de términos con salida judicial efectiva en causas que involucran a adolescentes. También hubo una disminución del 34% al 15% de las sentencias definitivas condenatorias respecto al total de términos. Paralelamente, los archivos provisionales aumentaron significativamente del 11% al 27%, y los términos por facultad de no investigar del 6% al 15%. Estos datos “podrían indicar una agudización de nudos críticos en el proceso de investigación penal y no en los años de las penas”.
Perfil de los Jóvenes Infractores
Juan Carlos Cornejo, Educador de Trato Directo (ETD) del Centro de Internación Provisoria Tiempo Joven, y Gines Alvarado, Gestor de Redes en el mismo centro, ofrecen valiosa información sobre el perfil de los adolescentes que ingresan por orden del Tribunal. Gines Alvarado señala que provienen “en alto porcentaje de comunas de sectores populares que presentan alta densidad poblacional y pertenecen a familias en donde alguno de los padres ha hecho abandono del hogar, sumado al consumo de drogas por parte de estos, presentando escasas reglas y normativa en el entorno familiar entre otras variables”.
Francisco Jara, Educador Diferencial y profesional de Trato Directo en el Centro Tiempo Joven con 30 años de experiencia, profundiza en este perfil, afirmando que muchos de estos chicos “llevan una vida delictual desde muy temprana edad. A veces comienzan desde los ocho años, y quizás muchos han sido dejados en la calle, y llegan acá con doce o catorce años… muchos no tienen hábitos e integran familias muy disfuncionales (…) Robar era un patrón, parte de la vida cultural”.
Fallas en el Apoyo y la Protección Estatal
Misael relata que, a pesar de la presencia de asistentes sociales y psicólogos, “ellos también tenían tu seguimiento, te apoyaban, más por trabajo, sí, más que nada, pero no encuentro que era un apoyo real, no como significativo… para uno que era menor de edad, entonces ahí se supone que uno debe tener un apoyo distinto con lo que es asistente social y psicólogo”.
En noviembre de 2013, Daniel Ballesteros, de 17 años, fue apuñalado en su dormitorio por otros internos en un centro “modelo” del Sename. Daniel había alertado a su familia, su psicóloga y al personal del recinto sobre las amenazas de un grupo de internos de alta peligrosidad. Tras su muerte, los cuestionamientos apuntaron a la concesión y la dirección del servicio. El joven también había contado a su madre sobre las relaciones de poder, las agresiones constantes, las drogas y los celulares en el lugar, haciendo del centro “la copia de una cárcel común”. Existían jerarquías: “los vivos”, “los perros” y “los perkins”. Daniel estaba internado por robo, pero había otros jóvenes acusados de homicidios y asaltos con violación.
Aumento de Muertes y Suicidios en Centros de Internación
El número de menores de edad que han muerto de manera violenta es creciente. Entre 2018 y 2023, 75 adolescentes perdieron la vida, mientras que la cifra para mayores de edad asciende a 119 jóvenes en el sistema, donde el Estado “debía protegerlos”.
Recientemente, el 9 de enero del presente año, un joven de 17 años decidió quitarse la vida en el Centro de Internación Provisoria de San Joaquín. En la Región Metropolitana, entre 2020 y 2024, 160 adolescentes intentaron suicidarse estando bajo la protección del Estado, lo que refuerza la afirmación de que “el Estado les ha fallado”.
Juan Carlos Cornejo, educador del Centro Tiempo Joven, recuerda con tristeza el caso de Roberto Flores, un chico que estuvo apenas dos meses internado, salió en libertad y a los tres o cuatro días fue asesinado. Para Cornejo, Roberto estaba más protegido dentro del centro que en su propia casa. Fue baleado en un funeral.

Hacia un Modelo de Justicia Restaurativa y la Colaboración Social
La propuesta legal original hacía alusión a la necesidad de considerar el bien del adolescente, expresado en el artículo segundo: “En todas las actuaciones judiciales o administrativas relativas a los procedimientos, sanciones y medidas aplicables a los adolescentes infractores de la ley penal, se deberá tener en consideración el interés superior del adolescente, que se expresa en el reconocimiento y respeto de sus derechos”.
La nueva Ley “cambia el foco de trabajo, un cambio paradigmático, ya que no solo reconoce a los adolescentes y jóvenes como sujetos de derechos, sino como actores sociales, por lo cual es la sociedad en su conjunto la que debe contribuir en el proceso de reinserción”.
La Necesidad de Especialización y Justicia Restaurativa
Comelin Fornés afirma que el trabajo con jóvenes que han infringido la ley penal “no es un trabajo simple. Debe ser abordado con profesionales de alta especialización y con equipos consolidados que eviten la rotación laboral de sus componentes”. Propone un modelo de justicia restaurativa como el sistema ideal para lograr una reinserción efectiva, garantizando una “verdadera reparación para el victimario y su entorno”, evitando así el ciclo de condenas y liberaciones que “no favorecen a nadie y que pueden producir todavía más daño a los infractores que viven una precariedad social, psicológica y física”.
Tomás Cortés y Nicolás Grau, en su artículo de CIPER “Privar de libertad: un mecanismo eficiente para que menores de edad vuelvan a delinquir”, afirman: “Creemos que encerrando a los jóvenes que cometen delitos les damos una lección que puede corregir su rumbo”. Sin embargo, la historia de Misael muestra cómo el sistema punitivo no genera las condiciones para la reinserción.
El Papel Crucial de la Sociedad y las Organizaciones Privadas
Alejandra Michelsen, directora de la Fundación ITACA, asegura que para lograr un mayor porcentaje de reinserción, es necesario que toda la sociedad colabore y deje atrás la idea de que el encierro como método de castigo es efectivo, ya que, según ella, se logrará “todo lo contrario a lo que se está buscando”. Ella expresa: “hay que convencerse, a todos nos da miedo la delincuencia ¿Cierto? La sociedad debe tomar conciencia que el tema de la reinserción es una tarea de todos, no solo de los jóvenes infractores de ley”.
Misael y Felipe comenzaron a transitar hacia la reinserción solo cuando organismos privados, como la Fundación Ítaca, empezaron a jugar un rol de acompañamiento. Para ambos, iniciar un proceso de liberación de culpas y reconexión consigo mismos es primordial. Felipe afirma: “La Fundación Ítaca me formó harto como persona, como lo que soy ahora y siempre voy a estar agradecido con ello”.