Situación de la salud mental y atención a jóvenes en el Sename

Internaciones psiquiátricas como medida disciplinaria

Un informe del Instituto Nacional de Derechos Humanos (INDH) reveló que jóvenes privados de libertad en centros del Servicio Nacional de Menores (Sename), que no presentan patologías mentales, son ingresados a unidades psiquiátricas para controlar problemas de disciplina. El documento detalla que «hay adolescentes que son hospitalizados por presiones de funcionarios, como medida de castigo o como estrategia de resolución de un conflicto».

Esquema sobre el flujo de derivación de adolescentes desde centros del Sename hacia unidades psiquiátricas (UHCIP)

Testimonios recogidos confirman que funcionarios de la institución utilizan esta vía cuando enfrentan conflictos de “difícil manejo”, vulnerando los derechos de los adolescentes. Profesionales que han trabajado en las Unidades de Atención Psiquiátrica (UHCIP) señalan que el Sename no cumple con los criterios para cursar una hospitalización, derivando a jóvenes que solo presentan mala conducta. Sofía Sepúlveda, ex jefa de la Unidad de Atención Psiquiátrica en Limache, afirmó que cuando los chicos se ponen violentos y no regulan su agresividad, el Sename los deriva a estas unidades, a pesar de que en ocasiones deben ser dados de alta a los pocos días por no presentar trastornos de salud mental.

Desafíos en la atención y falta de capacitación

La falta de preparación técnica es uno de los factores que incide en las internaciones injustificadas. Los educadores de trato directo, quienes tienen la relación diaria con los menores, a menudo carecen de una formación especializada en salud mental. Si bien el Sename entrega capacitaciones en esta área, estas son consideradas insuficientes por el personal, y la institución carece de un plan nacional de formación y protocolos claros ante crisis o desestabilización de cuadros psiquiátricos.

Claves para la salud mental del docente, con Tomás Navarro

Por su parte, Benjamín Ulloa, jefe (s) del Departamento de Justicia Juvenil del Sename, sostiene que las UHCIP dependen del Ministerio de Salud y que el ingreso es una decisión clínica basada en criterios sanitarios. Sin embargo, esta postura omite las presiones que ejercen los funcionarios del Sename sobre el personal médico para internar a jóvenes con problemas graves de conducta.

Uso de psicofármacos y condiciones de los centros

El sistema enfrenta una crisis estructural caracterizada por el hacinamiento y la falta de personal. En muchos centros, los menores son medicados a diario con psicofármacos para reducir conductas disruptivas y compensar la falta de educadores. Se utilizan dos modalidades: medicación diaria para estabilizar el ánimo y un tipo de fármacos de emergencia, denominados “SOS”, para controlar episodios de descompensación.

Problema detectado Consecuencia para el menor
Hacinamiento Dificultad para una atención personalizada y segura
Falta de psiquiatras Dependencia de atención externa y lista de espera
Sobremedicación Riesgos por interacciones medicamentosas y falta de diagnóstico integral

Consumo problemático de drogas y alcohol

La intervención en menores con abuso de drogas y alcohol es otro desafío crítico. La evidencia indica que el consumo a temprana edad es un indicador de riesgo para una carrera delictual. Autoridades y organismos como la Defensoría de la Niñez han enfatizado la necesidad de una mayor coordinación intersectorial entre el Sename, el Ministerio de Salud y SENDA (Servicio Nacional para la Prevención y Rehabilitación del Consumo de Drogas y Alcohol).

Para aquellos que requieren apoyo, SENDA tiene a disposición el fono de drogas y alcohol 1412. Los programas de tratamiento están dirigidos a adolescentes con problemas de consumo que requieren rehabilitación especializada, aunque la oferta actual a menudo se ve superada por la demanda, dejando a muchos jóvenes sin el tratamiento adecuado a tiempo.

Proyecto de atención preferente

Actualmente, existe un proyecto legislativo que busca modificar la Ley N° 20.584 para establecer atención preferente para niños, niñas y adolescentes internados en el Sename que padezcan enfermedades mentales. El objetivo es que estos menores reciban la misma priorización que los adultos mayores y personas con discapacidad, garantizando acceso oportuno a especialistas, exámenes y procedimientos clínicos.

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