La hipoacusia, un término general que engloba cualquier tipo de pérdida auditiva, presenta una gran diversidad de manifestaciones. No todas las pérdidas auditivas son iguales, y uno de los rasgos más importantes es el nivel de afectación, es decir, cuáles son los sonidos que la persona afectada no puede oír.
Es fundamental determinar las características específicas de cada pérdida auditiva, incluyendo su alcance (si afecta a uno o a los dos oídos) y sus causas, ya que estos factores son cruciales para definir el tratamiento más adecuado.
Grados de Hipoacusia según la Organización Mundial de la Salud (OMS)
Los grados de pérdida auditiva se establecen con base en una clasificación recomendada por la Organización Mundial de la Salud (OMS). Esta clasificación detalla los niveles de pérdida según la recepción de sonidos por intervalos de decibelios (dB), tomando como referencia la audición normal.
- Una pérdida auditiva entre 71 y 90 decibelios se considera severa. A partir de este punto, se empieza a hablar de sordera, y en esta situación, la persona solo puede escuchar ruidos fuertes o gritos a corta distancia.
- La hipoacusia profunda se sitúa entre 91 y 119 decibelios. En este grado, se pierde por completo la audición del habla y solo se pueden percibir ruidos extremadamente altos.

Tipos de Hipoacusia: Congénita y de Aparición Tardía
La hipoacusia puede presentarse de diversas formas, siendo la hipoacusia congénita una de las más relevantes, ya que se manifiesta desde el nacimiento o previo al periodo de desarrollo del lenguaje oral. Se explica por una alteración anatómica o funcional.
Hipoacusia Congénita: Características y Causas
La hipoacusia congénita se divide en dos categorías principales, cada una explicando aproximadamente el 50% de los casos:
- Hipoacusia no sindrómica: Esta se presenta como un hecho aislado, sin otros signos o síntomas asociados. Se estima que la mitad de estas hipoacusias congénitas están ligadas a alteraciones del ADN mitocondrial o a otros factores genéticos específicos.
- Hipoacusia sindrómica: Corresponde al otro 50% de las hipoacusias congénitas y se caracteriza por formar parte de un conjunto de signos y síntomas, es decir, está asociada a otros problemas de salud que afectan a diferentes órganos o sistemas.
Además de las causas genéticas, existen agentes ambientales y otros factores de riesgo. Por ejemplo, el Citomegalovirus (CMV) es considerado uno de los agentes principales a nivel mundial que puede provocar hipoacusia congénita.
Factores de Riesgo Asociados a la Hipoacusia Congénita
Los factores de riesgo para desarrollar hipoacusia congénita han aumentado con el tiempo, pasando de 5 a 11 según informes desde 2007. Es importante señalar que la frecuencia de aparición de estos factores puede variar marcadamente a nivel mundial, incluso entre países desarrollados como Estados Unidos y el Reino Unido.
Algunos de los factores de riesgo identificados incluyen:
- Ventilación asistida prolongada en neonatos.
- Exposición a fármacos ototóxicos.
- Uso de diuréticos de asa.
- Desnutrición u otros factores relacionados con la salud materna o neonatal.
El factor de riesgo del estado materno con o sin anemia es, sin embargo, un aspecto controvertido que requiere más estudio. En casos de hipoacusia bilateral, las cifras de incidencia pueden llegar a 56 por cada 1000 recién nacidos vivos.

Detección Temprana y Tamizaje Auditivo Universal (TAU)
La detección temprana de la hipoacusia es crucial para un mejor pronóstico y desarrollo del niño. En ausencia de tamizaje neonatal, el diagnóstico suele ser marcadamente más tardío, a menudo superando los 2,5 años de edad, especialmente en niños sin factores de riesgo, y se inicia a partir de la inquietud de los padres o la sospecha durante el control sano.
Implementación del Tamizaje Auditivo Universal (TAU)
El Tamizaje Auditivo Universal (TAU) se aplica a todos los recién nacidos con el objetivo de identificar la hipoacusia lo antes posible. Su implementación ha demostrado ser efectiva, como lo evidencian los programas en hospitales de Estados Unidos desde el año 2000 y en el Reino Unido, donde la puesta en marcha del tamizaje universal impulsó el programa de implantes entre 1993 y 2009.
La detección temprana dentro de los primeros 2 meses desde el diagnóstico es crítica. Estudios como los de Kennedy y colaboradores, utilizando el Minnesota Child Development Inventory, han demostrado que los niños con diagnóstico y atención temprana, ajustados a su edad cronológica, muestran mejores resultados en lenguaje receptivo en comparación con aquellos diagnosticados más tardíamente (Nivel de Evidencia II).
TAMIZ AUDITIVO NEONATAL USOS INDICACIONES Y VALORES NORMALES
Métodos de Tamizaje Auditivo
No existe un consenso absoluto sobre qué examen de tamizaje utilizar (Nivel de Evidencia IV), pero los más comunes son:
- Emisiones Otoacústicas (EOA): Se recomienda realizar la primera EOA entre las 48 y 72 horas de vida.
- Potenciales Evocados Auditivos Automatizados (AABR): También conocidos como Potenciales Automatizados de Tronco, esta prueba es fundamental para evaluar la función del nervio auditivo y las vías cerebrales.
La evaluación debe ser realizada por un profesional con experiencia, y se utilizan frecuencias específicas (como 125Hz, 250Hz, 500Hz, 1000Hz, 2000Hz, 4000Hz y 8000Hz, así como 3000Hz y 6000Hz) para determinar el alcance de la pérdida auditiva.
Importancia de la Intervención Temprana
La intervención temprana, idealmente dentro de los primeros meses de vida, es un factor determinante en el pronóstico de los niños con hipoacusia. Se ha observado que los niños que reciben una intervención temprana desarrollan habilidades comunicacionales significativamente mejores al momento de ingresar a la escuela primaria. Las etapas iniciales de la vida, desde el nacimiento hasta la edad preescolar, son las más críticas para el desarrollo del lenguaje y la comunicación, lo que subraya la necesidad de un diagnóstico y una intervención sin demoras.
tags: #senadis #hipoacusia #guia