Luis Alberto Miguel Hurtado Cruchaga, conocido por la Iglesia católica como san Alberto Hurtado, fue un abogado, sindicalista y sacerdote jesuita chileno, nacido en Viña del Mar el 22 de enero de 1901 y fallecido en Santiago el 18 de agosto de 1952. Su figura es un faro de caridad y justicia social, dedicando su vida a servir a los más pobres y desamparados. San Alberto Hurtado comprendió que la caridad no era solo una ayuda, sino una respuesta a un problema de injusticia.
Primeros Años y Formación
Alberto Hurtado nació en el seno de una familia aristocrática empobrecida. Sus padres fueron Alberto Hurtado Larraín y Ana Cruchaga Tocornal. Los primeros años de su vida los pasó en el fundo "Los Perales de Tapihue", en la comuna de Casablanca. La temprana viudez de su madre lo dejó a cargo de él y su hermano menor, Miguel. En 1908, gracias a una beca, ingresó al Colegio San Ignacio, dirigido por la Compañía de Jesús, donde destacó por ser un buen compañero, entusiasta y alegre.
Aunque su vocación sacerdotal estaba presente desde pequeño, la difícil situación económica de su madre le impedía cumplir su sueño de entrar a la Compañía de Jesús. Por ello, una vez finalizado el colegio, estudió Derecho en la Pontificia Universidad Católica de Chile, recibiéndose a los veintidós años en 1923. En 1921, escribió su tesis de bachillerato sobre la "Reglamentación del trabajo de los niños", y en 1923, su tesis de licenciatura para optar al título de abogado versó sobre el "trabajo a domicilio", donde mostró la situación y las malas condiciones en que las costureras realizaban sus labores.

Entrada a la Compañía de Jesús y Ordenación Sacerdotal
A pesar de su carrera como abogado, su verdadera vocación lo llevó a ingresar a la Compañía de Jesús el 14 de agosto de 1923. Su instrucción la inició en el Noviciado de los jesuitas en Chillán, donde estuvo dos años, y luego continuó sus estudios en Argentina, España y Bélgica. En una de sus cartas escritas en 1933, reflejó su inmensa alegría al ser sacerdote, expresándose así: "¡Ya me tiene de sacerdote del Señor! Bien comprenderá mi felicidad y con toda sinceridad puedo decirte que soy plenamente feliz". Fue ordenado sacerdote por el cardenal primado de Bélgica, Jozef-Ernest Van Roey, en la ciudad de Lovaina el 24 de agosto de 1933. Fue comisionado por el Ministerio de Educación para estudiar en Bélgica y Alemania, donde recibió el doctorado en pedagogía el 10 de octubre de 1936.
"San Alberto Hurtado: La Revolución del Amor y la Justicia"
Regreso a Chile y su Apostolado
En 1936, regresó a Chile tras su formación en Europa, como flamante doctor en Psicología y Pedagogía. De inmediato, se dedicó a acercar la Iglesia a la juventud y a los más pobres. Trabajó como profesor en el Colegio San Ignacio y en la Pontificia Universidad Católica de Chile, donde también contribuyó a la creación de la Facultad de Teología.
Asesor de la Juventud de la Acción Católica
En 1941, fue nombrado asesor de la Acción Católica Juvenil de la arquidiócesis de Santiago. Su personalidad apasionada y carismática lo convirtió en un modelo para los jóvenes de la época, quienes engrosaron notablemente las filas del movimiento bajo su influencia. El dinamismo y entusiasmo que le entregó a este grupo permitió que, en tres años, fuese ampliado al resto del país y que sus integrantes aumentaran de 1500 a 12 000 y sus centros, de 60 a 600. El Padre Hurtado, consciente de lo que llamaba la "injusticia social trae más males que los que puede reparar la caridad", se transformó en un luchador por la transformación de una sociedad más justa.
Sin embargo, la defensa de los derechos de los obreros, aun invocando la Doctrina Social de la Iglesia y las encíclicas de los pontífices, lo llevó a un conflicto con su amigo de juventud y obispo auxiliar de Santiago, Monseñor Augusto Salinas Fuenzalida, quien lo conminó a renunciar a la asesoría de la Acción Católica. Su defensa de los pobres y los trabajadores llevó a que los sectores más acomodados y conservadores de la sociedad y de la Iglesia lo apodaran de "cura rojo" o "cura comunista".
Preocupación por la Justicia Social y los Obreros
Pese a ser de ideas más bien conservadoras, tenía un gran compromiso con la justicia social. Le preocupaban las condiciones de vida de la clase obrera y apostó a la sindicalización como vía para superar las desigualdades e implantar un orden social cristiano. En su incansable preocupación por los asuntos sociales, viajó a otros lugares como París en busca de elementos que aportaran a su causa, llegando a entrevistarse con el Papa Pío XII en Roma, a quien expuso la realidad religiosa, social y política de Chile, haciéndole notar temas tan urgentes como llevar la doctrina social de la Iglesia al mundo sindical y hacer presente el espíritu cristiano en los trabajadores.
Su preocupación por los trabajadores derivó en una preocupación por los más pobres. "Acabar con la miseria es imposible, pero luchar contra ella es deber sagrado", decía. En junio de 1945, fundó la Acción Sindical y Económica Chilena (ASICH), ocupando el cargo de Capellán en 1947. En la ASICH, formó dirigentes cristianos y organizó servicios jurídicos y sociales para defender sus derechos. Pese a las reticencias iniciales de la Conferencia Episcopal de que fuera utilizada como una trinchera del comunismo dentro de la Iglesia, fue reconocida por esta en 1950. Ese mismo año, publicó "El orden social cristiano en los documentos de la jerarquía católica" y "Sindicalismo, historia, teoría, práctica".

El Hogar de Cristo: Su Obra Cumbre
En el año 1944, el Padre Hurtado se involucra en lo que sería su proyecto más importante y de gran reconocimiento hoy en todo el país: el Hogar de Cristo. Este comienza en una noche fría y lluviosa de octubre, cuando es interceptado por un hombre pobre que le solicita ayuda porque no tiene un lugar donde dormir.
El Hogar de Cristo es una de las obras de caridad más grandes y de mayor reconocimiento en Chile. En ella, el chileno expresa su solidaridad, y en ella se refugian los pobres de Chile, encontrando paz, descanso, comida y la presencia espiritual del Padre Alberto Hurtado. La expresión "Dar al que lo necesita hasta que duela" es una frase acuñada en el corazón de muchos chilenos por el Padre Alberto Hurtado, y quizás es la que mejor define su espíritu. Muchos lo recuerdan recorriendo las calles con su camioneta verde, recogiendo niños, adultos y ancianos indigentes.
"San Alberto Hurtado: La Revolución del Amor y la Justicia"
Enfermedad y Fallecimiento
A fines de 1950, el Padre Hurtado comenzó a sentir fuertes dolencias en su cintura. En un principio no les dio mayor importancia, pero en 1951 los dolores se multiplicaron. Fue atendido por Rodolfo Armas Cruz, uno de los más prestigiosos médicos de la época en Chile, quien le detectó un cáncer de páncreas ya incurable por lo avanzado del mal. Con gran entereza, el Padre Hurtado pasó sus últimos días y falleció en el Hospital de la Universidad Católica a las 17:15 horas del 18 de agosto de 1952, a los 51 años de edad. Pese a los fuertes dolores de su enfermedad, siguió trabajando por Cristo desde su pieza en el hospital.
Beatificación y Canonización
El esfuerzo, la lucha, la alegría y el intenso amor por Jesús del Padre Alberto Hurtado dieron frutos. Tras la acreditación de un milagro, consistente en la sanación de un tumor cerebral a María Alicia Cabezas, fue beatificado por el papa Juan Pablo II en la plaza de San Pedro, Ciudad del Vaticano, el 16 de octubre de 1994, convirtiéndose en el segundo chileno en ser elevado a los altares, después de Santa Teresa de Los Andes.
Posteriormente, luego de que las comisiones de médicos, teólogos y cardenales verificaran un segundo milagro, en la persona de Viviana Galleguillos (una joven que logró salir completamente sana tras ingresar al Hospital Clínico IST Viña del Mar con un TEC grave debido a un accidente automovilístico), el "Padre Hurtado" fue declarado santo de la Iglesia católica en una misa solemne celebrada por Benedicto XVI en la plaza de San Pedro el 23 de octubre de 2005, siendo la primera canonización de su pontificado. Su vida es un testimonio del amor de Cristo por los pobres, y un recordatorio de que la fe debe manifestarse en la acción y en la defensa de la justicia social.

Legado y Relevancia Actual
La Fundación Padre Hurtado (FPH) busca inspirar con el pensamiento y testimonio de San Alberto Hurtado, fundado en el mensaje y la acción de Cristo, para lograr una sociedad que se preocupa de los más excluidos, que cree en el valor de lo comunitario, y que se la juega por transformar todo aquello que nos deshumaniza. Vela por la difusión de la figura del Padre Hurtado en diversos espacios de la sociedad civil, gestionando y/o articulando con otras instituciones la implementación de actividades y/o programas que permitan promover íntegramente su legado (espiritual, social, intelectual, etc.). Asimismo, se ocupa de favorecer que el Santuario y Museo Alberto Hurtado sean espacios que promuevan su legado y contribuyan a su trascendencia.
San Alberto Hurtado es uno de los personajes más importantes de la Iglesia Católica contemporánea en Chile. Su profunda fe, su atractiva personalidad, su capacidad de captar el cambio ideológico y cultural de su tiempo y la vehemencia con la que desempeñó sus diversas obras, hicieron de él una figura de gran influencia, cuyo legado sigue vigente. En 1990, Canal 13 de Chile emitió la miniserie religiosa y biográfica "Crónica de un Hombre Santo". Con motivo de su canonización, el mismo Canal 13 produjo el filme biográfico "Alberto: ¿quién sabe cuánto cuesta hacer un ojal?", y fue parte de la serie de Televisión Nacional de Chile, "Grandes Chilenos".