A medida que las personas envejecen, es común que se piense en ellas como seres asexuados, sin interés o capacidad para disfrutar del sexo. Sin embargo, esto es un error y un estereotipo que debe ser superado. La sexualidad sigue siendo una parte importante de la vida de las personas en la tercera edad y es fundamental para su salud y bienestar general.
La sexualidad es un aspecto natural y humano que está presente a lo largo de nuestra vida. No debería haber limitaciones de edad para disfrutar de una vida sexual plena y satisfactoria. Las personas mayores tienen deseos y necesidades sexuales, aunque a menudo se les niega o se les oculta este aspecto fundamental de la vida. La salud sexual es un componente crucial del bienestar emocional y físico, sin importar la edad.
El envejecimiento poblacional es un fenómeno demográfico del Siglo XXI, donde América Latina y El Caribe no son la excepción. En Chile, por ejemplo, hay 3.449.362 personas mayores (60 años y más), lo que representa un 18% de la población, esperándose un aumento significativo para el año 2050, con más de 6 millones de habitantes. Este cambio cultural debe ser anticipado para asegurar el bienestar de este grupo etario.
La salud sexual, según la Organización Panamericana de la Salud (OPS), se entiende como un estado de bienestar físico, mental y social en relación con la sexualidad; y no es la ausencia de enfermedad, disfunción o incapacidad. Esta concepción requiere de un enfoque positivo y respetuoso de la sexualidad y de las relaciones sexuales, la posibilidad de tener experiencias sexuales placenteras y seguras, libres de toda coacción, discriminación y violencia. Es decir, los derechos sexuales de todas las personas deben ser respetados, protegidos y ejercidos a plenitud.
Beneficios de una Vida Sexual Activa en la Vejez

Numerosos estudios han demostrado los beneficios que tiene el sexo en la tercera edad. Según la Asociación Americana de Personas Jubiladas, el sexo regular en adultos mayores puede:
- Mejorar la salud cardiovascular.
- Reducir el estrés.
- Fortalecer el sistema inmunológico.
- Aliviar el dolor crónico.
- Promover la conexión emocional con la pareja.
Además, el sexo aumenta la producción de endorfinas, hormonas que contribuyen a la sensación de bienestar y felicidad. Las personas con una vida sexual sana son más felices. Una vida sexual saludable también es satisfactoria y buena para otros aspectos de la vida, como la salud física y la autoestima.
Cambios Fisiológicos y Emocionales que Influyen en la Sexualidad
El proceso de envejecimiento conlleva cambios físicos y hormonales que pueden afectar la respuesta sexual. Sin embargo, esto no significa que la capacidad de disfrutar del sexo desaparezca por completo. Estos cambios pueden variar de una persona a otra, pero con una buena comunicación y una adaptación, es posible mantener una vida sexual saludable y satisfactoria.
Cambios Fisiológicos Específicos
En mujeres, por ejemplo, se presenta en la vejez sequedad vaginal, debido a la caída de la producción de estrógeno con la llegada de la menopausia, lo que produce dolor e incomodidad al momento de la penetración. El revestimiento de la vagina puede adelgazarse (atrofia) y la lubricación vaginal puede verse reducida.
En el caso de los hombres, el cambio normal es que puede haber menos turgencia en el pene y dificultades para mantener la erección. El deseo sexual puede disminuir en los hombres como resultado de la disminución de los niveles de testosterona.
En ambos sexos, el deseo sexual es menos que en la juventud, va bajando de a poco con los años, y llegar al orgasmo puede costar un poco más; además, la recuperación o la latencia entre un orgasmo y otro es más larga, por lo tanto, el sexo es más lento y pausado.
Impacto de Enfermedades y Medicamentos
El bienestar sexual está estrechamente relacionado con la salud en general. La manera en que se siente, las enfermedades a largo plazo, los cambios relacionados con la edad o el uso de medicamentos pueden afectar su vida sexual. La funcionalidad sexual puede verse alterada por determinadas cirugías y muchos medicamentos (como medicamentos para la presión arterial, antihistamínicos, antidepresivos y antiácidos).
También pueden afectar la salud sexual los cambios en el cuerpo, como cambios en los niveles de testosterona y esperma, daños en los nervios, pérdida ósea y muscular, y bajos niveles de hierro. A esto se suman las enfermedades preexistentes, como enfermedades cardíacas, diabetes, cáncer y problemas en la próstata.
Factores Emocionales y Psicológicos
A cualquier edad, los problemas emocionales pueden afectar su sexualidad. La depresión puede disminuir el deseo sexual. Las personas mayores pueden sentirse estresadas por problemas de salud, inconvenientes económicos u otros cambios en el estilo de vida. Sin embargo, cuando tienen menos distracciones, más tiempo y privacidad, y no deben preocuparse por el embarazo, muchas parejas mayores informan que su vida sexual mejora.
Superando los Estigmas Sociales y la Falta de Información

La sociedad tiende a invisibilizar la sexualidad en la tercera edad. Los estereotipos y los prejuicios contribuyen a la falta de información y a la negación de este aspecto vital. Es momento de superar estos estigmas y reconocer que la sexualidad no tiene fecha de caducidad.
Culturalmente existe la creencia que la persona mayor es un ser asexuado, lo que no tiene ningún fundamento biológico. La edad avanzada es sólo una etapa más del ciclo vital, y las personas mayores pueden naturalmente tener una sexualidad, a través de muchas formas. Estos estereotipos generan la perpetuación del concepto de que una persona mayor no puede tener vida sexual, lo que es totalmente discriminatorio y edadista.
La OMS ha puesto el acento en el informe mundial de “edadismo”, entendido como los estereotipos, prejuicios y discriminación dirigidos contra otras personas o autoinfligido por razones de edad. El edadismo se observa en instituciones públicas y privadas, que crean y perpetúan disparidades entre grupos sociales.
Los estudios mencionan la existencia de mitos asociados a la sexualidad en la vejez, muchos de los cuales están asociados a diferencias socioculturales, económicas, etnográficas, educativas y religiosas, entre otras. Un ejemplo es la visión social de “asexualidad” en este ciclo vital, resultado de una historia regulada por códigos y estándares socio normativos.
Existe la falacia común entorno a que los adultos mayores son físicamente incapaces de mantener relaciones sexuales, mito que se puede derribar aceptando el hecho de que “la sexualidad va mucho más allá que el acto del coito y penetración. Implica una relación afectiva, sensaciones de placer.
En el ámbito asistencial, el personal médico o sanitario evade temas de salud sexual, y a veces los tratan de forma general a partir de otras consultas en salud, con déficits en la orientación y entrega de contenidos educativos.
La alta vulnerabilidad de las personas mayores a infecciones de transmisión sexual como el VIH/SIDA es preocupante, quienes a menudo poseen escasa información y pérdida de la adherencia a las prácticas preventivas.
Edadismo: ¿Qué es y cómo afecta a la vida de las personas? - N+
La Importancia de la Intimidad
La intimidad se refiere a un sentimiento de cercanía compartido entre dos personas, basado en el conocimiento y la familiaridad con la otra. Incluye la intimidad emocional, social (basada en experiencias compartidas) y física (incluidos contacto físico, caricias y relaciones sexuales).
El deseo de intimidad no disminuye con la edad, y no hay edad en la que la intimidad, incluso la intimidad física, sea inapropiada. Sin embargo, los trastornos y los cambios emocionales que a menudo ocurren con el envejecimiento pueden interferir con el desarrollo y mantenimiento de una relación íntima.
Barreras Comunes a la Intimidad
- Pérdida de la pareja: la pérdida o ausencia de la pareja probablemente es la barrera más frecuente a la intimidad relacionada con la edad.
- Trastornos: Varios trastornos se hacen más frecuentes a medida que las personas envejecen. Pueden interferir con la intimidad física, como los trastornos vasculares y la diabetes (que pueden causar disfunción eréctil) o la artritis (que limita los movimientos y los hace dolorosos). El dolor, la incomodidad, los fármacos y la preocupación asociada a un trastorno pueden frenar el deseo de intimidad. El deterioro cognitivo y la demencia pueden complicar las cuestiones de consentimiento y comodidad.
- Uso de medicamentos: Las personas mayores son más propensas a tomar medicamentos (para tratar la hipertensión arterial o que afectan la funcionalidad cerebral), algunos de los cuales pueden causar problemas que afectan a la intimidad (por ejemplo, disfunción eréctil o disminución del deseo sexual).
- Cambios relacionados con la edad: Los niveles de hormonas sexuales disminuyen y causan cambios que hacen que las relaciones sexuales sean incómodas o difíciles.
- Reticencia a discutir los efectos del envejecimiento: Las personas mayores que desarrollan problemas que interfieren con la intimidad física, o que se sienten avergonzadas por los cambios en su cuerpo, pueden ser reacias a discutir estos cambios con la pareja o el médico.
- Discrepancia con las expectativas de la pareja: Un miembro de la pareja puede desear ciertas expresiones físicas de intimidad, mientras que el otro no.
- Falta de privacidad: Las personas mayores que viven con familiares o en una residencia tienen menos oportunidades de privacidad, que son necesarias para la intimidad física.
- Cambio a otras formas de intimidad: La pasión puede que se suavice después de años de convivencia. Las relaciones sexuales pueden ser menos frecuentes o inexistentes, evolucionando a otras formas de intimidad como tocarse, hacerse masajes, besarse o utilizar expresiones verbales de afecto.
A pesar de estas barreras, la intimidad, en particular la intimidad física, puede ayudar a prevenir la depresión y a mejorar la autoestima y la salud física. Es fundamental que si se tiene una nueva pareja sexual se practique el sexo seguro, ya que muchas personas mayores no saben que aún corren el riesgo de contraer infecciones de transmisión sexual, como el herpes y la gonorrea.
Recomendaciones para una Vida Sexual Plena y Saludable

Para mantener una vida sexual sana y agradable a medida que se envejece, y para que el sexo y la intimidad sigan siendo una parte gratificante de su vida, considere los siguientes consejos:
- Mantenga una comunicación abierta y honesta con la pareja: Aunque sea difícil hablar de sexo, compartir sus necesidades, deseos y preocupaciones puede ayudar a disfrutar más del sexo y la intimidad. Es normal sentirse vulnerable; es probable que su pareja también se sienta así.
- Consulte regularmente a un profesional de atención médica: Visite al ginecólogo (en el caso de las mujeres), al urólogo (en el de los hombres) o a su médico general para abordar cualquier preocupación de salud sexual. Los profesionales pueden ayudar a controlar afecciones a largo plazo y medicamentos que afecten su vida sexual. Si hay problemas de erección, es importante mencionarlo, ya que pueden ser una señal de alerta de problemas cardíacos.
- Realice actividad física regularmente: Mantener el cuerpo en forma contribuye al bienestar general y a la energía para la actividad sexual.
- Utilice lubricantes sexuales: Son útiles para combatir problemas de sequedad vaginal o disfunción eréctil, haciendo las relaciones más cómodas y placenteras.
- Pruebe nuevas prácticas o posiciones sexuales: Esté abierto a encontrar nuevas formas de tener intimidad según sus necesidades y capacidades, expandiendo su definición de sexo más allá del coito y la penetración. Tocar, besar y otros contactos íntimos pueden ser muy gratificantes.
- No deje que los prejuicios sociales limiten el disfrute sexual: Es importante recordar que la sexualidad no tiene fecha de caducidad y que tiene derecho a una vida sexual plena.
- Cambie la rutina: Intente cambiar la hora del día en que tiene relaciones sexuales (por ejemplo, por la mañana cuando está más descansado) y dedique más tiempo al romance y la estimulación, ya que la excitación puede tardar más en llegar.
- Busque nuevas formas de lograr conexión y divertirse: Si la intimidad física es difícil en un momento dado, disfruten de nuevas experiencias juntos que puedan mejorar el estado de ánimo e incluso la libido.
- Cultive el sentido del humor: Reír juntos es importante para aliviar el estrés, que puede ser un obstáculo para la intimidad.
- No se rinda con el romance: Si ha perdido a su pareja, socializar y considerar nuevas relaciones puede ser muy beneficioso. Si comienza una relación íntima con una nueva pareja, utilice un preservativo para protegerse de infecciones de transmisión sexual.
- Adopte un estilo de vida saludable: Cuídese y manténgase tan saludable como pueda. Siga una alimentación saludable, haga ejercicio, no beba demasiado alcohol, no fume, piense en positivo, practique la gratitud, beba mucha agua y duerma lo suficiente.
La Tecnología y los Desafíos para el Futuro
Existe un creciente interés en utilizar nuevas tecnologías de información y comunicaciones orientadas a educar a las personas mayores, lo que incentiva a innovar en procesos de enseñanza-aprendizaje. Sin embargo, se han identificado barreras para el uso de tecnologías que se relacionan con el nivel educativo de las personas mayores y con el aprendizaje de nuevas tecnologías. Existe una brecha de investigación y producción científica con déficit en materias de tecnología orientada a la educación de las personas mayores, con falta de inversión en innovación y evaluación de soluciones tecnológicas.
Las innovaciones en tecnologías digitales son útiles cuando se superan los problemas de conectividad, lo que mejora la vinculación con el medio social, comunitario y familiar a través de redes sociales e innovaciones con tecnología robótica e inteligencia artificial. Es necesario poner en la agenda social el tema de la sexualidad de las personas mayores como parte de las políticas de envejecimiento activo y saludable, para mejorar la calidad de vida y el bienestar biopsicosocial, ya que la salud sexual es un derecho humano a considerar en este grupo etario.
Los sistemas sanitarios y las universidades de los países tienen el desafío de generar políticas públicas acordes al aumento de las expectativas de vida de las personas mayores, para mejorar su calidad de vida y bienestar integral.