Salud Mental en Poblaciones Vulnerables: Niños, Niñas y Adolescentes

La salud mental positiva se manifiesta en la mayoría de los niños, sin embargo, las condiciones de salud mental infantiles afectan a un gran número de niños y sus familias. Estas condiciones pueden originarse en la primera infancia y su prevalencia varía con la edad. Los trastornos mentales más comúnmente diagnosticados en la infancia incluyen problemas de ansiedad, trastornos del comportamiento y depresión. Es crucial reconocer que los diagnósticos formales no abarcan la totalidad del malestar mental en niños, ya que pueden presentar síntomas sin cumplir criterios diagnósticos o no recibir un diagnóstico a pesar de cumplirlos.

Entre los adolescentes, la salud mental, el consumo de sustancias y el suicidio son preocupaciones significativas. Aunque muchos adolescentes discuten sus inquietudes de salud mental con profesionales de la salud y reciben tratamiento, persisten brechas en la atención para apoyar a esta población joven.

infografía sobre la prevalencia de trastornos mentales en niños y adolescentes

Experiencias Adversas y Positivas en la Niñez

Las Experiencias Adversas en la Niñez (ACE) son eventos potencialmente traumáticos que ocurren durante la infancia y tienen un impacto profundo y duradero en la salud física y mental. Por el contrario, las Experiencias Positivas en la Niñez (PCE), caracterizadas por entornos seguros, estables y enriquecedores, apoyan la capacidad de los niños para prosperar en relaciones y en su desarrollo general. Es responsabilidad colectiva asegurar que todos los niños y adolescentes vivan experiencias positivas, y ellos mismos pueden participar activamente en actividades que promuevan su bienestar.

Encuestas y Estudios sobre Salud Mental Infantil y Adolescente

Diversas encuestas nacionales recopilan datos esenciales para comprender el estado de la salud mental en poblaciones jóvenes:

  • La Encuesta Nacional de Exámenes de Salud y Nutrición (NHANES) evalúa el estado de salud y nutricional mediante entrevistas y exámenes físicos.
  • La Encuesta Nacional de Entrevistas de Salud (NHIS), incluyendo su componente para adolescentes (NHIS-Teen), recopila información sobre la salud mental de los niños, condiciones como TDAH, trastorno del espectro autista, depresión, ansiedad, así como el uso y la necesidad de servicios de salud mental. La NHIS-Teen obtiene datos directamente de adolescentes de 12 a 17 años sobre diversas áreas de salud, incluyendo visitas médicas, sueño, actividad física, lesiones, salud mental, apoyo social y emocional, y experiencias de acoso y discriminación.
  • La Encuesta Nacional de Salud Infantil (NSCH) se enfoca en el bienestar infantil, abarcando aspectos como hogares médicos, interacciones familiares, salud de los padres, experiencias escolares y extracurriculares, y seguridad del vecindario.
  • La Encuesta Nacional de Crecimiento Familiar (NSFG) recopila información sobre vida familiar, salud reproductiva y general, incluyendo datos sobre consumo de alcohol y drogas en personas de 15 a 49 años.
  • La Encuesta Nacional sobre la Salud y el Consumo de Drogas (NSDUH), administrada por la SAMHSA, proporciona datos nacionales y estatales sobre el consumo de tabaco, alcohol y drogas ilícitas, así como información sobre trastornos por consumo de sustancias, depresión, otras condiciones de salud mental y acceso a tratamiento.
  • El Sistema de Vigilancia de los Comportamientos de Riesgo en los Jóvenes (YRBSS) mide comportamientos y experiencias relacionadas con la salud que pueden ser causa de muerte y discapacidad en jóvenes y adultos.
diagrama que compara las áreas cubiertas por las diferentes encuestas de salud infantil y adolescente

Vulnerabilidad Social y Salud Mental en la Infancia y Adolescencia

Niños y jóvenes que experimentan vulnerabilidad social, como residir en comunidades violentas, tener escasez de recursos financieros, enfrentar situaciones vitales estresantes o sufrir violencia comunitaria o intrafamiliar, tienen una alta probabilidad de desarrollar problemas de salud mental. En respuesta a esta problemática, se han implementado políticas públicas, como el Programa Bolsa Família en Brasil, enfocadas en la disminución de la pobreza. La investigación en esta área busca evaluar factores que puedan mitigar la asociación entre vulnerabilidad social y problemas de salud mental en la infancia y adolescencia, destacando la importancia de integrar componentes de salud mental en programas de protección social para jóvenes en países en desarrollo.

Salud Mental Infanto-Juvenil en Chile

Los trastornos psiquiátricos que se inician en la infancia o adolescencia representan una prioridad de salud pública. Estudios realizados en Chile, como el que examinó la prevalencia de trastornos psiquiátricos en una muestra representativa de la población infanto-juvenil (4 a 18 años), han revelado cifras alarmantes. Este estudio, utilizando instrumentos diagnósticos estandarizados como el DISC-IV, encontró una alta prevalencia de trastornos psiquiátricos, siendo los trastornos disruptivos, ansiosos y afectivos los más comunes. Se observó una mayor prevalencia en mujeres para trastornos ansiosos y afectivos, y en adolescentes para trastornos afectivos. Factores como la disfunción familiar, antecedentes de psicopatología familiar y vivir con un solo padre se asociaron significativamente con la presencia de trastornos mentales.

A pesar de la alta prevalencia, una proporción considerable de niños y adolescentes con trastornos mentales no recibe atención. Las brechas en la atención sanitaria son evidentes, con una utilización limitada de servicios especializados y un recurso predominante a servicios educacionales. La Defensoría de la Niñez en Chile ha alertado sobre un deterioro importante en la salud mental de los jóvenes, especialmente en la adolescencia, destacando que uno de cada siete jóvenes a nivel mundial padece algún tipo de trastorno mental.

gráfico de barras mostrando la prevalencia de diferentes tipos de trastornos mentales en niños y adolescentes chilenos

Prevalencia Global y Factores de Riesgo

A nivel mundial, uno de cada siete jóvenes de 10 a 19 años padece algún trastorno mental, constituyendo el 15% de la carga mundial de morbilidad para este grupo etario. La depresión, la ansiedad y los trastornos del comportamiento son causas principales de enfermedad y discapacidad en adolescentes. El suicidio es la tercera causa de muerte en jóvenes de 15 a 29 años. Las consecuencias de un trastorno mental no tratado en la adolescencia se extienden a la edad adulta, afectando la salud física y mental y limitando las oportunidades futuras.

La adolescencia es una etapa crucial para el desarrollo de hábitos sociales y emocionales que influyen en el bienestar mental. Factores como un entorno familiar, escolar y comunitario favorable y protector son fundamentales. La salud mental puede verse afectada por múltiples elementos, y la exposición a adversidades, presión social y exploración de la identidad incrementan la vulnerabilidad. La violencia, el acoso escolar, una crianza severa y problemas socioeconómicos graves son riesgos conocidos. Adolescentes en entornos humanitarios, con enfermedades crónicas, trastornos del espectro autista, discapacidad intelectual, embarazadas, huérfanos o pertenecientes a minorías o grupos discriminados corren un riesgo mayor.

Tipos de Trastornos Mentales en Adolescentes

  • Trastornos Emocionales: Los trastornos de ansiedad (crisis de angustia, preocupación excesiva) y la depresión son los más frecuentes. Pueden manifestarse con cambios de humor, afectar la asistencia escolar, el rendimiento académico y agravar el aislamiento.
  • Trastornos del Comportamiento: Incluyen el trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH), caracterizado por dificultad para mantener la atención, exceso de actividad y conductas impulsivas, y el trastorno de comportamiento disocial, con conductas destructivas o desafiantes. Estos trastornos pueden interferir en el rendimiento académico y aumentar el riesgo de delincuencia.
  • Trastornos de la Conducta Alimentaria: Como la anorexia y la bulimia nerviosas, suelen aparecer en la adolescencia, manifestándose con conductas alimentarias anormales y preocupación por el peso y la figura. Son más frecuentes en mujeres y pueden coexistir con depresión, ansiedad y consumo de sustancias, teniendo una alta tasa de mortalidad.
  • Psicosis: Los trastornos psicóticos, como la esquizofrenia, suelen aparecer a finales de la adolescencia o principios de la edad adulta, causando síntomas como alucinaciones o delirios que afectan la capacidad para realizar actividades cotidianas y el aprendizaje.
esquema que ilustra los diferentes tipos de trastornos mentales comunes en adolescentes

Suicidio, Conductas Autolesivas y Conductas de Riesgo

El suicidio es una de las principales causas de muerte entre los adolescentes mayores y jóvenes. Factores de riesgo incluyen el consumo de alcohol, maltrato infantil, estigmatización, falta de acceso a ayuda y acceso a medios para suicidarse. Las plataformas digitales pueden ser un arma de doble filo en la prevención del suicidio.

Muchas conductas de riesgo, como el consumo de sustancias y las prácticas sexuales no seguras, se inician en la adolescencia y pueden ser mecanismos de afrontamiento del malestar emocional, con graves consecuencias para el bienestar físico y mental. Los jóvenes tienen mayor tendencia a adoptar hábitos nocivos de consumo de sustancias, como alcohol, tabaco y cannabis, que pueden perdurar toda la vida. La violencia interpersonal también es una causa importante de muerte entre los adolescentes mayores.

Promoción, Prevención e Intervención

Las intervenciones de promoción de la salud mental y prevención en adolescentes se centran en mejorar la gestión emocional, enseñar alternativas a las conductas de riesgo, desarrollar resiliencia y promover entornos y relaciones sociales saludables. Estos programas deben ser integrales, abarcando diversos canales y espacios de intervención.

Es fundamental abordar las necesidades de los adolescentes con trastornos de salud mental, priorizando soluciones no farmacológicas y respetando sus derechos. La Organización Mundial de la Salud (OMS) trabaja en el desarrollo de estrategias y programas para apoyar a los países en la satisfacción de estas necesidades, como la iniciativa "Ayudar a los adolescentes a prosperar" y módulos de intervención para trastornos mentales y del comportamiento en niños y adolescentes.

Campaña de Salud Mental #NiSilencioNiTabú

Impacto de la Pandemia y Desafíos Actuales

La pandemia de COVID-19 ha tenido impactos significativos en la salud mental de niños, niñas y adolescentes a nivel mundial. El confinamiento, el aislamiento social, la alteración de rutinas y los cambios educativos han agravado el bienestar psicológico, especialmente en aquellos expuestos a condiciones de vulnerabilidad, desigualdad y exclusión. Se han descrito síntomas como trastornos de estrés postraumático, duelo, ansiedad y depresión.

Existe una necesidad apremiante de invertir en sistemas de salud que permitan la prevención e intervención temprana. Las instituciones educativas juegan un rol crucial en la detección, gestión y derivación de casos, implementando estrategias sensibles a las necesidades de sus comunidades y buscando activamente situaciones que afecten el bienestar psicológico de los jóvenes.

Las temáticas de salud mental han sido históricamente invisibles y estigmatizadas, lo que dificulta la comprensión y el avance en políticas públicas efectivas. A nivel mundial, un porcentaje significativo de la población infanto-juvenil sufre de desórdenes psiquiátricos, y una gran proporción de quienes requieren atención no la reciben. La investigación ha identificado múltiples factores de vulnerabilidad, como la negligencia familiar y el desfase escolar, que aumentan con la edad, y la necesidad de enfoques diferenciados para distintos perfiles de vulnerabilidad.

tags: #salud #mental #en #poblcacion #vulnerable #nna