Es necesario el conocimiento del desarrollo psicomotor (DPM) normal y sus límites para poder establecer el diagnóstico de un retraso psicomotor (RPM). El término DPM se emplea para definir el progreso del niño en diferentes áreas -lenguaje, motor, manipulativo y social- durante los primeros 24-36 meses. Por tanto, debemos definir el RPM como la adquisición lenta o anormal (cualitativamente alterada) de los primeros hitos del desarrollo.

¿Qué es el retraso psicomotor y por qué detectarlo a tiempo?
El retraso psicomotor no es una enfermedad o trastorno en sí mismo, sino la manifestación clínica de patologías del sistema nervioso debidas a factores genéticos o ambientales. Detectarlo a tiempo es fundamental porque el cerebro del bebé está en pleno desarrollo, y cuanto antes se intervenga, mayores serán las posibilidades de corregir o minimizar los efectos del retraso.
Es importante destacar que cada niño tiene su propio proceso de aprendizaje. Como madres y padres, es importante no caer en la alarma si detectamos que el niño va un paso por detrás que el resto; el retraso madurativo no es un diagnóstico cerrado, sino una observación del pediatra o especialista que requiere seguimiento.
Clasificación del retraso
- Estático vs Regresivo: El RPM se emplea para explicar un desarrollo más lento. La separación entre un proceso de desarrollo lento o una regresión puede ser compleja debido a la naturaleza del problema neurológico.
- Parcial vs Global: El RPM global se tipifica ante un DPM enlentecido en todas las áreas. El RPM parcial apunta a un área específica. No obstante, es frecuente que un retraso significativo en un área (como el lenguaje) condicione la adaptación social.
Síntomas y signos de alerta a los 12 meses
Aunque cada niño tiene su ritmo, existen ventanas de tiempo que indican cuándo deberían aparecer los hitos. A los 12 meses, se debe prestar atención si el bebé presenta los siguientes signos:
- No gatea.
- No se pone de pie con apoyo.
- No da pasos sosteniéndose de muebles.
- No dice palabras sueltas.
- No aprende a señalar o utilizar gestos.
Existen señales más sutiles, como rigidez o flacidez muscular, posturas anómalas, irritabilidad, llanto persistente o falta de expresividad facial.

Causas principales del desarrollo lento
Las causas pueden ser muy variadas, relacionadas con situaciones durante el embarazo, el parto o los primeros meses de vida:
| Factor | Descripción |
|---|---|
| Prematuridad | Nacer antes de tiempo aumenta el riesgo de un ritmo de desarrollo más lento. |
| Complicaciones al nacer | Falta de oxígeno (anoxia/hipoxia) o traumatismos craneales. |
| Problemas neurológicos | Parálisis cerebral infantil o síndromes genéticos. |
| Factores ambientales | Falta de estimulación cognitiva, aislamiento social o condiciones de institucionalización. |
Evaluación y diagnóstico profesional
El proceso se inicia con una exploración física y neurológica adaptada a la edad. El pediatra puede utilizar herramientas como las Escalas de Desarrollo Infantil de Bayley (BSID) o el Test de Screening de Desarrollo de Denver (DDST). Ante sospechas, se pueden solicitar:
- Valoraciones auditivas y visuales.
- Estudios analíticos (sangre, orina, perfiles metabólicos).
- Estudios neurorradiológicos (Resonancia Magnética).
- Estudios genéticos (CGH-arrays o secuenciación exómica).
¿De que nos encargamos los neurólogos pediatras?
Intervención temprana y tratamiento
El tratamiento incluye sesiones multidisciplinares con psicólogos, logopedas y fisioterapeutas. La fisioterapia pediátrica es una herramienta clave para:
- Estimular el desarrollo motor (control postural, equilibrio, coordinación).
- Favorecer la plasticidad cerebral mediante la estimulación temprana.
- Corregir patrones posturales inadecuados.
- Guiar a la familia en la estimulación adecuada y segura en el hogar.
Es vital recordar que la mayoría de los niños con síntomas de retraso madurativo suelen evolucionar positivamente si se realiza una detección a tiempo y se siguen las recomendaciones del especialista.