La Residencia Padre André Jarlán: Un Nuevo Capítulo en su Administración

La Residencia Padre André Jarlán, un centro de protección para niños y niñas, ha iniciado un nuevo capítulo en su administración. Recientemente, se ha formalizado el traspaso de su gestión a un nuevo organismo colaborador, garantizando la continuidad del cuidado y protección de los menores.

Cambio de Administración en la Residencia Padre André Jarlán

Hace algunas semanas, el Servicio de Paz y Justicia (Serpaj) ofició a la dirección regional del Servicio Nacional de Menores (Sename) Coquimbo su decisión de no continuar a cargo de la residencia Padre André Jarlán, a partir del mes de octubre. Ante esta situación, la Municipalidad de Coquimbo, a través de su alcalde, Marcelo Pereira, decidió acoger el llamado y ser el nuevo organismo colaborador responsable del centro de protección.

El alcalde Marcelo Pereira expresó su compromiso al afirmar: “Hemos decidido tomar el desafío y administrar la residencia.”

Foto de la Residencia Padre André Jarlán o un edificio similar de acogida de menores

Reacciones y Compromiso Institucional

El seremi Carlos Galleguillos señaló la satisfacción de encontrar un nuevo organismo que asuma esta importante labor: “Valoramos la respuesta favorable que hemos tenido al llamado que hicimos como Seremi de Justicia y DDHH y Sename a la Municipalidad, para asumir el cuidado y protección de los niños de la residencia Padre André Jarlán.”

En el mismo contexto, la directora regional del Sename, Verónica Zárate, agradeció la decisión municipal, destacando su relevancia: “Que la municipalidad asuma este desafío es muy importante, porque concretiza más allá del discurso que realmente el municipio de Coquimbo es garante de los derechos de niños y niñas.”

Padre André Jarlán: El Legado de un Nombre

La residencia lleva el nombre de Padre André Jarlán, un sacerdote que dejó una profunda huella en la historia social y religiosa de Chile. El 4 de septiembre de 1984, en el marco de una jornada de protesta nacional contra la dictadura militar, grupos policiales realizaron disparos. Una de las balas atravesó la pared de la casa parroquial, y terminó con la vida del padre Jarlan, en un momento donde su figura ya era un símbolo de compromiso social.

Jarlán, junto al padre Pierre Dubois, son recordados y venerados en La Victoria por su inquebrantable compromiso cristiano con los más necesitados y su defensa de los pobladores. El padre Dubois, por su parte, es especialmente recordado por haberse arrodillado frente a una tanqueta para impedir su ingreso a la población.

Foto histórica de Padre André Jarlán y/o Padre Pierre Dubois

Un Símbolo de Compromiso Social y Humano

Miembros de la comunidad, como Rossana Valdivia, con más de 50 años en la comunidad católica, recuerdan que “Fueron personas que realmente se identificaron [con] nosotros en una población maltratada. Vivimos juntos el tiempo de dictadura, donde fuimos bombardeados, allanados, golpeados, encarcelados y asesinados. Ellos vivieron eso.” La pobladora Margarita Caldera complementa que “Ambos se transformaron en pobladores,” resaltando su arraigo y su defensa de los derechos de los más vulnerables, inspirada en el Evangelio.

El arzobispo de Santiago, cardenal Ricardo Ezzati, explicó que “André Jarlan y Pierre Dubois son dos sacerdotes que fueron hombres de Dios. Hermanos que sirvieron a la comunidad cristiana en un momento muy difícil.” El obispo Pedro Ossandón, vicario de la zona Sur, añadió que “Los testimonios de estos sacerdotes nos enseñan que Chile crece y construye justicia y paz cuando se escucha a los pobladores. En ellos el Señor habla.” Su legado, como señaló el P. Lorenzo Maire, muestra que “con su fuerza y fidelidad a Jesús, mostraron que no se podría aceptar la violencia.”

La muerte de André Jarlán

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