La etapa de la vejez, y particularmente la jubilación, es un periodo de grandes cambios que, si bien muchos imaginan como un tiempo de descanso y disfrute, puede acarrear desafíos significativos, incluyendo el estrés y la depresión. La transición de una vida laboral activa a la inactividad puede ser una fuente de ansiedad, aislamiento y una redefinición profunda de la identidad personal.

La Jubilación: Un Cambio Vital con Múltiples Caras
Para muchos, la jubilación se presenta como un alivio del trabajo diario, los largos viajes, la política laboral o un jefe difícil. Sin embargo, "después de unos meses la novedad de estar de «vacaciones permanentes» empieza a desaparecer". En lugar de sentirse libre y realizado, "se siente deprimido, sin un propósito y aislado". Puede lamentar "la pérdida de su antigua vida, sentirse estresado sobre cómo va a llenar sus días o preocupado por el efecto que estar en casa todo el día está teniendo en la relación con su cónyuge o pareja".
La jubilación es un cambio importante en la vida que puede traer estrés y depresión, así como beneficios. "De hecho, algunos estudios han relacionado la jubilación con un deterioro de la salud." La dificultad para adaptarse a esta nueva etapa puede depender de "lo mucho que le gustaba su trabajo". Si un trabajo era "físicamente agotador, insatisfactorio o le hacía sufrir el síndrome de desgaste emocional, jubilarse puede ser como quitarse un gran peso de encima". Por el contrario, si disfrutaba su trabajo y desarrollaba su vida social en torno a su carrera, "la jubilación puede presentar retos más serios". La visión de la vida de cada persona también influye en su capacidad para afrontar esta transición.
Pérdida de Identidad y Afrontamiento del Cambio
"Afrontar el cambio no suele ser fácil" y, a medida que envejecemos, la vida parece cambiar a un ritmo acelerado: "Los hijos se van de la casa, se pierden amigos y seres queridos, aumentan los problemas físicos y de salud y se acerca la jubilación". Uno de los mayores desafíos es la "pérdida de su identidad", ya que muchos nos definimos por nuestro trabajo.
Estrategias para Afrontar la Transición
- Modifique su actitud: "Piense en la jubilación como un viaje y no como un destino. Dedique tiempo a resolver todo: siempre puede cambiar de dirección si es necesario."
- Desarrolle resiliencia: "Cuanto más resiliente sea, mejor podrá afrontar los retos como la jubilación."
- Reconozca sus emociones: "No hay una forma «correcta» o «incorrecta» de responder a un cambio importante en la vida". Aceptar emociones como "enojo, tristeza, ansiedad, aflicción" permite que incluso las más intensas "pasen pronto".
- Acepte las cosas que no puede cambiar: "Luchar contra eventos sobre los que no tiene ningún control puede ser tan agotador como inútil." Enfocarse en lo que sí se puede controlar permite concentrar la energía de manera efectiva.
- Redefina su identidad: Tras la jubilación, es crucial encontrar "nuevas formas de definirse a través de actividades y vínculos no relacionados con el trabajo".
- Fíjese nuevas metas: Tener metas desafiantes y motivadoras "puede darle energía, proporcionarle un propósito y ayudarle a redefinir su identidad".

Construyendo una Red de Apoyo y Propósito
No tiene por qué enfrentarse solo a los retos de la jubilación. Muchas otras personas están pasando por las mismas dificultades. "Fortalezca su red social. Mantenerse conectado socialmente puede tener un enorme impacto en su salud mental y felicidad." Dado que "nuestros vínculos sociales están estrechamente ligados a nuestro trabajo" y se interrumpen con la jubilación, es importante "procurar mantenerse en contacto con sus antiguos compañeros de trabajo" y "explorar oportunidades para ampliar su red social más allá del trabajo".
- Inscríbase en un programa de transición a la jubilación: Algunas empresas y centros comunitarios ofrecen talleres y asistencia.
- Únase a un grupo de apoyo: Hablar con otras personas en la misma situación "puede ayudarle a reducir los sentimientos de estrés, ansiedad y aislamiento".
El trabajo es más que solo ganar dinero; "también añade sentido y propósito a nuestras vidas". Después de la jubilación, es "importante buscar nuevas fuentes de sentido, actividades que aporten alegría y enriquezcan su vida".
Transición Gradual y Nuevas Actividades
- Transición paulatina: La jubilación no tiene por qué ser un "todo o nada". "Mucha gente descubre que puede ser útil una transición poco a poco hacia la jubilación de tiempo completo".
- Trabajo de medio tiempo: Reducir las horas en el empleo actual, buscar un trabajo de medio tiempo o trabajar de forma independiente son opciones para una transición gradual.
- Voluntariado: "Donar su tiempo y esfuerzo a una causa importante para usted puede dar sentido y una sensación de satisfacción a su vida de jubilado, además de beneficiar a su comunidad." También puede "ampliar su red social, aumentar su autoestima y mejorar su salud".
- Mantenga sus pasatiempos e intereses: Retomar viejos pasatiempos o cultivar nuevos puede ser una gran fuente de enriquecimiento.
- Aprenda algo nuevo: Mantener la mente activa a través del aprendizaje es fundamental.
- Tenga una mascota: "Si es un amante de los animales, cuidar a una mascota puede ayudarle a mantener una sensación de ser útil y tener propósito en la vida."

Manifestaciones y Abordaje del Estrés en la Vejez
El estrés en personas mayores es una realidad frecuente. A lo largo del envejecimiento, se producen cambios vitales importantes que afectan la salud, el entorno social y el grado de autonomía personal. Cuando se mantiene en el tiempo, "no solo afecta al bienestar emocional, sino que también puede agravar problemas físicos, alterar el estado de ánimo y reducir la motivación para realizar actividades cotidianas".
El estrés es una "respuesta natural del organismo ante situaciones que se perciben como amenazantes, inciertas o desbordantes". En la tercera edad, este mecanismo puede activarse con mayor facilidad debido a los cambios físicos, emocionales y sociales propios del envejecimiento. Es importante distinguir entre estrés ocasional y estrés crónico, el cual se mantiene por semanas o meses y tiene consecuencias a largo plazo.
Factores Desencadenantes y Síntomas
Existen múltiples factores que pueden desencadenar estrés en personas mayores, y en muchos casos se combinan entre sí. Reconocer a tiempo las señales es fundamental para intervenir. Los síntomas del estrés en personas mayores no siempre se manifiestan de la misma forma y pueden variar. Entre los síntomas físicos más comunes se encuentran "la fatiga constante y una sensación de cansancio que no mejora con el descanso", así como "alteraciones del sueño". A nivel emocional, "suele manifestarse mediante irritabilidad, nerviosismo y cambios bruscos de humor". En el plano conductual, es habitual observar "retraimiento social".
Estrategias para Reducir el Estrés
Reducir el estrés en personas mayores es posible con acciones diarias que aporten seguridad, estabilidad emocional y una mayor sensación de control. "Mantener horarios regulares para las comidas, el descanso y las actividades cotidianas ayuda a organizar el día y genera una sensación de control." Además, "realizar ejercicio físico suave adaptado a las capacidades de cada persona, como caminar o realizar estiramientos, favorece la liberación de tensión."
"Incorporar actividades relajantes en la rutina diaria es una forma eficaz de aliviar el estrés" como la "respiración profunda, escuchar música tranquila, leer, realizar manualidades o dar paseos cortos y pausados". Contar con un "entorno adecuado es clave para minimizar el estrés", evitando sobrecargas sensoriales y manteniendo un ambiente tranquilo y familiar.
El ingreso en una residencia o la asistencia a un centro de día "supone un cambio importante" y puede ser un detonante de estrés, debido a la adaptación a un nuevo entorno, la falta de rutinas individualizadas y el exceso de estímulos. "Ofrecer actividades significativas que conecten con sus intereses, respetar los ritmos individuales y permitir una adaptación gradual favorece una mayor sensación de control."
El papel de la familia y los cuidadores es fundamental. Una "escucha cercana, activa y sin juicios" permite que la persona mayor "exprese libremente sus miedos, preocupaciones o inseguridades". "Validar sus emociones" y "mostrar paciencia ante cambios de humor, conductas repetitivas o momentos de desánimo" ayuda a crear un clima de calma.
Cuando el Estrés Persiste: Ayuda Profesional
Cuando el estrés "se mantiene en el tiempo o afecta de forma significativa a la calidad de vida, es importante recurrir a profesionales especializados". Plataformas como BetterHelp conectan con psicólogos cualificados que pueden ayudar a cuidar la salud mental a través de terapia online. El cuidado emocional continuo permite detectar a tiempo posibles señales de malestar, ofreciendo una atención preventiva que mejora la calidad de vida.
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Relatos de Vida: Desafíos y Superación
Una Paciente de 80 Años y el Impacto de la COVID-19
Un caso documentado describe a una mujer de 80 años valorada en consultas externas de geriatría, quien acudió por un "deterioro marcado de 3 meses de evolución en la realización de actividades instrumentales de la vida diaria". Previamente, realizaba sin incidencias tareas como cocinar, manejar su medicación y labores del hogar. En el resto de la valoración geriátrica integral, destacaba "un buen soporte social, conviviendo en domicilio con su marido e hijos pendientes". No refería fallos subjetivos de memoria y "carecía de antecedentes psiquiátricos, de síndrome depresivo y sin hábitos tóxicos".
En la entrevista, destacaba una "infección por COVID-19 en marzo de 2020 que cursó con astenia, anosmia y manejo ambulatorio". Durante ese periodo, "acontece la pérdida por dicha enfermedad de varios de sus allegados". Desde entonces, "sufría episodios de ansiedad intensa y labilidad emocional que precisaban benzodiacepinas de manera frecuente, teniendo una importante repercusión en su vida cotidiana". La paciente refería "tener miedo a salir a la calle por temor al virus y asociaba el sonido de las ambulancias con la aparición de crisis de angustia, ideas repetitivas de muerte y miedo a la misma".
Fue diagnosticada de "posible trastorno de estrés postraumático (TEPT) tras padecer infección por COVID-19" y se inició tratamiento antidepresivo con citalopram junto con terapia psicológica. A los 2 meses, "había mejorado la clínica ansiosa y el estado anímico, comenzando a realizar salidas a la calle acompañada".
La conexión documentada entre epidemias virales y afecciones psicológicas se remonta a más de 100 años. Las pandemias pueden actuar como "un factor de estrés creando pánico colectivo debido a la incertidumbre y a la falta de conocimientos ante la misma". En la pandemia de COVID-19, los "individuos mayores de 60 años con una enfermedad crónica parecen experimentar mayor estrés y ansiedad". El TEPT, según el DSM-V, aparece "tras la exposición a un evento traumático asociando recuerdos angustiosos e intrusivos del suceso, sueños recurrentes, reacciones disociativas, conductas evitativas y síndrome depresivo". Estudios indican que la "probabilidad de exposición a eventos traumáticos era cuatro veces mayor en los adultos mayores".
Discriminación por Edad y Pérdida de Autonomía
Una mujer de 77 años, nadadora apasionada desde los 8 años, relata una experiencia de discriminación. "Estaba nadando en la piscina, había muchas personas y dentro de esas personas habían dos niños. Tenían aproximadamente 11 años... Sus risas llamaron mi atención, y fue cuando me di cuenta que me señalaban y le decían a sus amigos “Miren, la vieja esta nadando” como si fuera un alíen." Ella se pregunta: "¿Será que creen que a nuestra edad nos estamos aptas para adentrarnos en una piscina? ¿es la ignorancia la que está hablando o es una mentalidad que tiende a ser negativa en cuanto al envejecimiento y las edades mayores? ¿Será que aún no se entiende que el envejecimiento no tiene que ser negativo?"
Otra experiencia relata el sentimiento de debilidad y pérdida de control en un hospital: "Me encuentro tirada en la cama de un hospital donde puedo oír y ver, pero no mover o contestar a las preguntas que me hacen." Se siente "cansada y débil" y como "una carga para sus finanzas". Describe momentos difíciles durante la comida, donde, al no poder alcanzar el plato por debilidad, una enfermera le grita y se lo retira. Reflexiona sobre la pérdida de identidad: "He perdido mi nombre y me he convertido en solo una “vieja enferma”." Añora los pequeños placeres como "lavar mi cabello, visitar el salón de belleza". Antes, trabajaba en ese mismo hospital como enfermera y quienes la atienden "solían ser mis colegas".
También describe la discriminación en el consumo: "En mi país, la típica persona pensaría “¿Para qué esta abuelita necesita ropa nueva?”" Relata cómo vendedoras en tiendas la escanean intentando adivinar su edad y le dicen: "Señora, nos parece que esto no es apropiado para su edad, eso es para jóvenes. ¿Cuántos años tiene?" Esta situación le genera "estrés" y la lleva a cuestionar "De quien debería ser la decisión sobre lo que compro."
Otro relato de discriminación ocurre en un café: "Un día de primavera estaba con una amiga, buscábamos un lugar lindo para tomarnos un café... logramos encontrar una mesa vacía en unos de los establecimientos. En cuanto nos acercábamos a la mesa, el mesero nos dijo que estaban llenos, a lo que respondí “¿A qué te refieres con llenos? si esa mesa está vacía”." Esto le generó "confusión, sorpresa y vergüenza", especialmente cuando "dos mujeres jóvenes entraron al lugar y se sentaron en la mesa libre". Estos relatos sirven como un recordatorio: "Cuando empieces a hablar sobre personas que su edad empieza con un número 6, 7, 8 ó 9, que tienen arrugas en la cara y que han nacido en la primera mitad del siglo 20, recuerda que estás hablando contigo mismo en el futuro, un futuro que llegará antes de lo que crees."

Salud Mental en Adultos Mayores: Datos de Chile
Actualmente en Chile, "gracias a las nuevas políticas de salud, se ha experimentado un gran aumento en la esperanza de vida de las personas". Sin embargo, la "inestabilidad en el diario vivir de la mayoría de esta población puede derivar en una depresión, que se define como un trastorno psiquiátrico que se caracteriza por tristeza recurrente, anhedonia, inapetencia, fatiga, insomnio o hipersomnia, sentimiento de inutilidad e hipoprosexia".
La tasa de prevalencia de sintomatología depresiva en Chile disminuyó a "un 11,2% para ambos sexos en un rango etario de 65 años o más", siendo "un 4,1% para la población masculina y un 16,9% para la población femenina". La depresión en el adulto mayor "cursa con síntomas de irritabilidad y ansiedad, los cuales se asocian a factores que afectan a su vida diaria".
Depresión y Desesperanza
La desesperanza se define como "un panorama negativo ante la ocurrencia de un hecho significativo para la vida cotidiana de una persona". En los adultos mayores, se presenta una "ambivalencia de sentimientos entre la esperanza y la desesperanza, en donde se genera un estado de optimismo ante el tiempo que les queda de vida y en su contraparte, desaliento por un fin cercano". La "exacerbación del sentimiento de desesperanza podría llevar a contemplar el suicidio como una única salida", siendo este el "factor de riesgo que cuenta con la mayor cantidad de estudios y evidencia que predicen el intento suicida como también el suicidio consumado en adultos mayores". El Ministerio de Salud de Chile señala que los adultos mayores desde los 60 años presentan una tasa de suicidio del "12,45% por cada 100 000 habitantes, cifra que en Chile se traduce en que 360 adultos mayores cometen suicidio".
Estudio en Chillán, Chile
Un estudio cuantitativo descriptivo y transversal se realizó en una población de 78 adultos mayores en Chillán, Chile. Se utilizó la Escala de desesperanza de Beck y la Escala de depresión geriátrica de Yesavage. Los resultados mostraron un "nivel de depresión leve en un 24,4%, seguido de un 9,0% de depresión severa". Un total de "33,4% de adultos mayores tienen síntomas de depresión y 83,3% algún nivel de desesperanza".
Las características sociodemográficas revelaron que el mayor porcentaje de adultos mayores en estudio son mujeres, quienes "presentan una mayor esperanza de vida que los hombres y son más proclives a este tipo de actividades". En cuanto al estado civil, el "mayor porcentaje (44,9%) se encuentra casado o con unión libre, lo que puede ser un factor protector para este grupo de adultos mayores, ya que existe un mayor bienestar psicológico en adultos mayores que se encuentran casados o en pareja, al existir apoyo social entre ellos".
El estudio también observó que el grupo analizado presenta estudios básicos y medios. Investigaciones nacionales determinaron que, a mayor nivel de escolaridad, el bienestar del adulto mayor mejora. Referente al ingreso económico, el "70,9% se encuentra entre los deciles 4 y 7", lo que concuerda con la pensión promedio en Chile. La jubilación no solo tiene "consecuencias económicas, sino también una afectación tanto psicológica como afectiva", provocando la "pérdida del rol personal y profesional, disminuyendo así su autonomía y autoestima". Estudios indican que "los adultos mayores con condiciones económicas regulares presentan mayor riesgo de presentar depresión".
En cuanto a las enfermedades crónicas, un gran porcentaje de los adultos mayores del estudio presentan "hipertensión arterial, diabetes mellitus y dislipidemia", siendo estas patologías "un factor de riesgo para su salud que los puede conducir a la muerte". La "mayor parte de los adultos mayores que padecen hipertensión arterial perciben temor ante las consecuencias", y con diabetes mellitus, "la desesperanza es el sentimiento más experimentado".
La depresión y desesperanza en este grupo se asocian a la "pérdida de su quehacer laboral y disminución de ingresos económicos, sumado a la carga de enfermedades crónicas". Es importante "incentivar al adulto mayor para que participe en agrupaciones comunitarias", ya que la "participación social en la vejez ayuda a tener una mejor calidad de vida en el ámbito biopsicosocial", fomentando "contrarrestar el riesgo de aislamiento social, la soledad y la desesperanza, manteniendo a la persona activa tanto física como mentalmente".

Ejemplos de Depresión en la Edad Adulta
John Moe: Desmitificando la Depresión
El escritor y periodista radiofónico John Moe comprendió que había estado deprimido desde la infancia a sus más de 30 años. "Pensaba que la depresión consistía solo en llorar mucho y quedarse en la cama. Siempre he podido levantarme de la cama." En cambio, sentía "una especie de desesperanza encarnada que simplemente asumía como una realidad". Su reacción inicial era con "bromas, y a veces con ira". A medida que las presiones de su vida adulta se acumulaban, "la depresión y la ira empeoraron. Empezó a alejarse de sus amigos y de otros allegados cercanos". Finalmente, su esposa lo presionó para que pidiera ayuda, y le diagnosticaron "depresión clásica". Con el diagnóstico llegó el alivio: "No era un problema de carácter. No era una debilidad. Me dije: ‘Tengo una enfermedad.’" Lo que mejor le funcionó fue "hablar del problema y ayudar a los demás". Moe ha dedicado su carrera a "desmentir los conceptos erróneos y perjudiciales sobre la depresión y a eliminar la vergüenza que la acompaña", lanzando un pódcast y escribiendo un libro sobre sus experiencias.
Maria Olsen: La Depresión no Discrimina
Maria Olsen, abogada litigante civil, ha lidiado con la depresión en varios momentos de su vida. Tuvo su primer episodio depresivo grave a los 20 años, "cuando sufrió un aborto espontáneo que le destrozó el alma". Años más tarde, una "sorprendente revelación de su padre la hundió en su más profunda depresión". "De repente, enmudecí y apenas pude hablar durante un año... Mi hijo lloraba y decía: '¡Mamá, por favor, habla!’, pero simplemente no me salían las palabras”." En algunos días, "se quedaba sentada mirando al vacío" y sentía que "su ser, su alma y su conciencia estaban flotando sobre mí, observándome actuar como una autómata". Cuando sus hijos llegaron a la adolescencia, "Olsen sintió que caía en una nueva sensación de pesadumbre y empezó a recurrir al alcohol para aliviarse". A los 49 años, bebía "dos botellas de vino al día". Inició un proceso de rehabilitación, psicoterapia, yoga, meditación y escritura de un diario. El aspecto de la medicación fue un reto, probando "varios medicamentos durante meses hasta que Olsen encontró uno que resultó eficaz: Zoloft". Actualmente, "ha incorporado la meditación a su vida cotidiana", practicando "respiraciones profundas y purificadoras para volver a centrarse durante todo el día". También "se empeña en rodearse de personas que ejerzan una influencia positiva y solidaria", evitando a "la gente que me roba la energía".