La obra Recuerdos de un anciano de Antonio Alcalá Galiano (1789-1865) es considerada el mejor libro de memorias escrito por un español en el siglo XIX. Esta pieza literaria abarca el periodo que va desde la muerte de su padre en la batalla de Trafalgar, en 1805, hasta el retorno de los exiliados liberales en 1834.
El libro nos ofrece una visión directa, llena de vida y de una extraordinaria lucidez sobre la Guerra de la Independencia, las conspiraciones contra el absolutismo que culminaron en la revolución de 1820, los tiempos convulsos del “trienio constitucional” y la difícil subsistencia de los emigrados liberales en Inglaterra y en Francia.
El Género Autobiográfico en la España del Siglo XIX
Los escritos autobiográficos publicados en el siglo XIX se deslizan a través de denominaciones harto difusas y en un contexto histórico complejo, inmerso en acontecimientos transcendentales para la historia de España. Alcalá Galiano vive intensamente un periodo histórico convulso, en una España agitada desde los inicios del siglo XIX por la Guerra de la Independencia y lacerada más tarde por guerras civiles hasta bien entrada la centuria.
Esta España dividida provocó el exilio de un amplio número de intelectuales y políticos que, condenados a muerte, como en el caso de Galiano, tuvieron que refugiarse en Inglaterra y Francia. Allí buscaron no solo salvar sus vidas, sino también subsistir en la penuria, desarraigados y deseosos de volver a su patria. Era una España enfrentada ideológicamente desde múltiples puntos de vista, donde se percibía el cambio de una sociedad que añoraba su pasado frente a los nuevos valores que aportaba la modernidad, como el enfrentamiento entre clasicistas y románticos, y la rivalidad permanente que provocaba enconadas polémicas literarias en la prensa.
Las configuraciones urbanísticas, el Arte, la Literatura y las Humanidades en general se sumergieron también en un cambio radical. Este fue percibido por una serie de personas relacionadas con la política, así como por escritores y militares, quienes dieron testimonio de los acontecimientos más transcendentales de su época. Por ello, no es extraño que el género autobiográfico adoptara acepciones diversas a lo largo del siglo XIX, como Memorias, Recuerdos, Autobiografías, Remembranzas o Evocaciones. Estas denominaciones solían ser frecuentes en las entregas de periódicos o revistas para informar sobre hechos acaecidos en una época determinada o, simplemente, para dar testimonio de un suceso realmente transcendental en un momento específico de la vida de un autor.
Alcalá Galiano, en sus entregas para la publicación La América. Crónica hispanoamericana, adopta los marbetes Recuerdos y Memorias, acepciones usuales en la época en la que se escriben. Cabe señalar que las obras autobiográficas de Galiano se engarzan con otras de la misma o parecida índole publicadas en España antes de su aparición o edición, no como un hecho aislado o poco frecuente, tal como apuntaba la crítica en el siglo XIX o editores de la primera parte del XX. Estos tópicos parten, fundamentalmente, de lo expuesto por Patricio de la Escosura en el inicio de sus Reminiscencias biográficas (1876), donde alude a la escasez de obras autobiográficas, a diferencia de Francia. En idéntica línea se muestra Serrano y Sanz en su introducción al volumen de Autobiografía (1905), afirmando que fue «poco cultivado» en la España del siglo XIX, al igual que el testimonio de Ortega y Gasset, quien señalaba la escasa producción de literatura autobiográfica en España comparada con Francia.

Antonio Alcalá Galiano: Vida, Obra y Testimonio Personal
La obra autobiográfica de Alcalá Galiano se engarza con las vivencias y episodios históricos más relevantes y convulsos de su tiempo. Aunque su arranque expositivo nos introduce en sus primeros años de existencia, a su nacimiento, educación, la profesión de su padre, su afición a la lectura y sus escritores preferidos, entre otros múltiples aspectos, es su conexión con el devenir histórico lo que la hace singular.
Un contexto histórico de vivencias que se desarrolla en su Cádiz natal, descrito con primor y detenimiento, como un cuadro vivo de sus ilusiones y vivencias juveniles, plagadas de fervor patriótico. La obra tiene un claro referente en esta ciudad. Desde este importantísimo contexto urbano en el siglo XVIII y las primeras décadas del XIX, por motivos bien conocidos, Alcalá Galiano describe la ciudad y su pulso diario como una especie de cuadro o escena costumbrista en la que se engarzan los comportamientos de los gaditanos en su cotidiano vivir.

A partir del tercer capítulo, sus recuerdos nos trasladan al Madrid de Carlos IV, a la primera y convulsa etapa de la primera década en la Corte, una ciudad sitiada que es descrita con precisión, sentimiento, resignación, dolor y desazón. A partir del capítulo quinto, los recuerdos se entrecruzan y los contextos urbanos también, pues Galiano nos introduce de nuevo a Cádiz, a su Andalucía natal, y nuevamente a Madrid. Allí relata, desde su perspectiva personal, episodios relacionados con el Trienio Liberal, sus vivencias con las Sociedades Patrióticas y las Sociedades Secretas en dicho periodo constitucional, hasta la deposición del rey por las Cortes en Sevilla el 11 de junio de 1823 y sus recuerdos de la emigración constitucional.
El Trienio Constitucional 1820-1823. Una visión general
Publicación y Relevancia de "Recuerdos de un anciano"
Recuerdos de un anciano se publica en la revista quincenal La América. Crónica hispano-americana, que inició su andadura periodística el 8 de marzo de 1857. Alcalá Galiano empezó a colaborar a partir de 1861 con varios artículos sobre Lord Byron, Francisco Martínez de la Rosa y otros de contenido político. Tras estas colaboraciones, aparecería una serie de entregas, correspondientes al periodo 1862-1864, que configurarían el libro Recuerdos de un anciano.
El cotejo entre estos artículos y la edición príncipe (1878) solo sufre alguna variación imperceptible, principalmente en el orden cronológico de presentación, más coherente en el libro, y la supresión de alguna alusión intranscendental a motivos de actualidad. Años más tarde, en 1886, aparecen las Memorias de D. Antonio Alcalá Galiano. En la advertencia de su hijo Antonio, del 1 de febrero de 1886, se indica que parte de este material se publicó en los suplementos de la gaceta política independiente El Día y que la tercera parte de las Memorias, «que según oí, comprendía desde el año 24 al 40, haya desaparecido casi por completo, pues sólo me restan fragmentos del principio, que se refieren a su emigración en Inglaterra, y otros muy inconexos del 34 al 36. Perdidos no sé cómo ni cuándo, pero completamente perdidos, por desgracia, sobre ser materiales preciosos para reconstruir la historia de aquella accidentada época, eran a la vez, según le oí afirmar, una vindicación de su conducta política […]» (Memorias I: 251).

La crítica ha estudiado y comparado su conducta como político en relación con su obra biográfica, escrita por el propio Galiano con un claro interés reivindicativo. Él fue visto, según el criterio de quienes vivieron en su época, como una especie de converso arrepentido, un desengañado liberal que olvida sus ideales de juventud para trocarlos por otros de carácter conservador. Lo cierto es que a través de sus recuerdos, Galiano realmente alega, evidencia o verifica unos hechos históricos vividos en primera persona, no los niega, como indica Llorens (1968), sino que los justifica desde su punto de vista, sin hacer apología, como señaló tempranamente Serrano y Sanz (1905: CXXXIII).
La lectura de los hechos históricos vividos y sentidos por Galiano en sus Memorias se asemeja en no pocas ocasiones a lo descrito en los episodios nacionales galdosianos, pues se tiene la percepción de que estamos frente a unos hechos descritos y vividos desde una perspectiva sincrónica, inducidos por la emoción de los mismos, y que nos introducen a la España más convulsa del siglo XIX. Alcalá Galiano se presenta como una especie de héroe novelesco que vive con ardor sus años de exaltado liberal, de masón y de conspirador, capaz de declarar a Fernando VII demente e incapacitado para gobernar.
Importancia Histórica y Complementos Críticos
Tanto las Memorias como los Recuerdos de un anciano ayudan a entender en primera persona los sucesos históricos correspondientes a las primeras décadas del siglo XIX. Estas obras se complementan con diversos estudios críticos sobre las Cortes de Cádiz, las sociedades secretas y patrióticas, los pronunciamientos y textos exaltados, así como sobre el periodo constitucional y la Guerra de la Independencia. Este conjunto de estudios se entrecruza con los Recuerdos y Memorias de Alcalá Galiano desde una perspectiva crítica e historicista, ofreciendo una visión que contrasta pero se complementa con la realizada en primera persona por un testigo presencial y partícipe de los hechos estudiados.